El Servicio Federal de Seguridad (FSB) parece recelar fuertemente por los
vínculos que parece estar desarrollando desde hace un tiempo la ex secretario
de Estado estadounidense y aspirante presidencial demócrata, Hillary Clinton, al
descubrir hace unos días que uno de los principales contribuyentes monetarios a
su campaña presidencial es un presunto agente de la Dirección de Inteligencia
de Pakistán, el cual ha canalizado 100 millones de dólares a grupos terroristas
islámicos en todo el Medio Oriente, según el sitio www.whatdoesitmean.com.