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lunes, 6 de octubre de 2014

Las otras víctimas del crimen de Barbados

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Cuando un grupo de terroristas de origen cubano se reunieron en las montañas de Bonao, República Dominicana, entre mayo y junio de 1976, convocados por los terroristas Orlando Bosch Ávila y Luis Posada Carriles, con la anuencia de la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) y del FBI, así como la de los gobiernos de Chile y Venezuela, lo hacían para formar el Comando de Organizaciones Revolucionarias Unidas(CORU), con el propósito de instrumentar la autodenominada “guerra por los caminos del mundo”, cuya finalidad era no sólo enfrentar a la Revolución Cubana sino servir de instrumento criminal del imperialismo en la represión contra las fuerzas progresistas latinoamericanas.

Sedientos de sangre, movidos por un incontenible odio visceral a la Revolución Cubana, planificaron sin tapujos y remordimientos una oleada de crímenes, los que ejecutarían en fecha posterior e inmediata. En esa reunión, a qué negarlo, se condenó a muerte a decenas de personas sin importar la estela de luto que dejarían tras de sí, ni la repulsa internacional que levantarían con sus actos criminales.

Los acuerdos más importantes fueron el asesinato del ex canciller chileno Orlando Letelier, a solicitud expresa del dictador chileno Augusto Pinochet; la voladura en pleno vuelo de un avión comercial cubano y el secuestro del Cónsul cubano en Mérida, Yucatán. Ni lentos ni perezosos, asesinaron a Letelier el 21 de septiembre en Washington. Un poco después, el 6 de octubre, ocurrió el atentando contra la nave de Cubana de Aviación con el resultado de 73 muertos y el intento de secuestro del Cónsul cubano en Mérida en que fue asesinado el cubano Artagnan Díaz Díaz.

Mucho hubo de esperar la opinión pública internacional para comprobar las denuncias cubanas sobre los vínculos de la CIA, el FBI, la DINA chilena, la DISIP venezolana y otras agencias represivas, confabuladas en el “Plan Condor”. Los documentos recientemente desclasificados del Buró Federal de Investigaciones (FBI) y la Agencia Central de Inteligencia (CIA), incompletos y con tachaduras, atestiguan que estos crímenes no fueron realizados por obra de la casualidad, sino que representaban partes de una estrategia contrarrevolucionaria contra Cuba y América Latina.

Hoy se tiene la certeza, sin embargo, que la tragedia del avión de Cubana, en la que murieron todos sus 73 ocupantes, 57 de ellos cubanos, 11 guyaneses y cinco norcoreanos, fue preparada tres meses antes, sin el menor escrúpulo y compasión.

Cuando el vuelo CU 455 de Cubana de Aviación que acababa de despegar del aeropuerto de Barbados, reportó una explosión, exactamente a las 13.45 horas del 6 de octubre de 1976, hace ya 39 años, no sólo se incorporaban 57 nuevas víctimas al martirologio de los cubanos, costo doloroso por su lucha por alcanzar un mundo mejor, sino se dejaba a decenas de niños sin padres, a esposas y esposas sumidos en una dolorosa viudez, y a hombres y mujeres cubanas sin la presencia amada de sus hijos. Todos ellos también fueron víctimas en el crimen de Barbados.

Carlos Alberto Cremata Malberti goza hoy de respeto y admiración por su labor con los niños del grupo “La Colmenita” y como artista cubano. ¿Quién sabe si el amor a la dramaturgia y a la niñez no es acaso el resultado de esa dolorosa orfandad; de la nostalgia por el padre ausente y de la triste resignación de no poder verle más? Su corazón de hombre le puso al dolor una inmensa ternura por escudo, aunque sabe que “ha tratado de desterrar el odio y buscar refugio en el trabajo con los niños, pero lamentablemente ese sentimiento sigue ahí”.

Carlos Alberto esperó en vano el regreso de su padre, uno de los tripulantes del fatídico vuelo CU 455 de Cubana de Aviación. Supo durante años del dolor callado y atormentado de su madre, Iraida, sin tener la oportunidad de compartir con su padre las inmensas páginas de amor que edifica. Él es una víctima más del crimen de Barbados.

La mano asesina de Hernán Ricardo y Freddy Lugo, así como el odio irracional de Posada Carriles y Orlando Bosch, también convirtieron a Xiomara Peláez González en otra víctima más del crimen de Barbados. La muerte le arrancó para siempre la sonrisa de su hermana Milagros, ya consumada esgrimista a los 19 años de edad. Convertida en madre tempranamente, apoyó a la inquieta y soñadora Milagros y junto a sus hermanos Solángel, Noelia y Osvaldo, se regocijaron de sus triunfos. Hoy la casa está vacía sin ella, se extrañan sus travesuras, y sienten no sólo el dolor de su ausencia, sino una legítima sed de justicia.

Josefina Ileana Alfonso fue otra niña que sufrió en carne propia por la mano asesina de los terroristas en Barbados. Todavía no se repone del golpe recibido. Un día, inexplicablemente para su edad en ese entonces, perdió la compañía de su padre, Demetrio, uno de los asesinados en el vuelo CU 455. Creció sin que su progenitor pudiera ver sus momentos más especiales en la vida de una mujer. Sólo unas viejas fotos le han acompañado en esa vida, para encontrar en ellas la mirada cariñosa el aliciente imprescindible para combatir a la tristeza y al dolor. Ella también es otra víctima del crimen de Barbados.

Belkis Bermúdez tampoco pudo ver la alegría retratada en el rostro de su padre, jefe de la delegación integrada por el Equipo Juvenil de Esgrima, por la honrosa cosecha de medallas lograda en Caracas. De no haber sido asesinado, Belkis hubiera podido escuchar de sus labios todo el orgullo que era capaz de rebozar cuando hablaba de los triunfos cubanos. Sin embargo, la sala de su casa permaneció silenciosa, la alegría se trocó en dolor punzante y la nostalgia se apoderó de su corazón de niña. Ella fue otra de las víctimas del crimen de Barbados.

Una madre cubana, Martha Hernández, perdió a su hijo aquel triste 6 de octubre de 1976. Carlos Manuel, con apenas 20 años de edad, viajaba en la nave saboteada y regresaba a la Patria con la alegría de reencontrarse con el regazo maternal, con la casa acogedora y los amigos entrañables de su barrio. La mano criminal le segó la vida y hundió a los suyos en el dolor y el luto. Le barrieron de golpe tanto sueño, que la justicia debiera sentirse abochornada por la impunidad de que gozan sus asesinos. Martha es y será otra víctima más del crimen de Barbados.

Camilo Rojo, mi hermano Camilo, también sufrió la pérdida dolorosa de un ser querido: su padre. Aún recuerdo su voz quebrada, denunciando el crimen y la dolorosa orfandad en el Encuentro contra el Terrorismo y ante el Tribunal Antiimperialista en Caracas. Aún recuerdo sus ansias de justicia, su reclamo terco e insistente para que las leyes de los hombres juzguen a las bestias que le arrebataron a él y a sus hermanos, Mario y Jesús, la compañía de su padre.
Camilo sufrió al progenitor ausente. Sus cinco años no pudieron explicar cómo, de repente, aquel repartidor de caricias y sonrisas, se fue de su lado para no regresar. Para Camilo, es cierto, la vida nunca fue igual: no hubo un padre que lo esperara al salir de la escuela, que compartiera con él sus puros sueños de la adolescencia, que lo viera triunfar ante los retos de su existencia y que le acompañara en los momentos maravillosos que ocurren cuando uno se casa o le nacen los hijos.

En Caracas, durante el XVI Festival de la Juventud y los Estudiantes, participamos ambos en eventos de denuncia contra el terrorismo: él como familiar de las víctimas de este flagelo, y una de las víctimas legítimas de él, y yo como combatiente anti terrorista. Mientras le escuchaba reclamar justicia y narraba las páginas dolorosas de su vida y orfandad, confieso que sentí un sano orgullo por haber dedicado mi vida a combatir a los asesinos de su padre. Tal vez en eso me reconforta un poco su dolor.

Cuando he hecho el recuento de algunos de los cubanos que perdieron a sus seres queridos en el criminal atentado de Barbados, representando desde luego a todos aquellos que sufrieron ese día y la vida entera a causa de este detestable sabotaje, creo que lo más doloroso es que sus victimarios hoy viven impunemente protegidos por quienes se anuncian como adalides de la lucha contra el terrorismo.

¿Por qué tanto silencio, me pregunto con indignación, cuando se habla del crimen de Barbados? ¿Qué tienen nuestros muertos que los haga más insignificantes a los otros causados por el terrorismo en Nueva York, Madrid u otro sitio en el mundo? ¿Cuándo habrá justicia para ellos?

Me reconforta que, mientras Orlando Bosch murió en Estados Unidos vanagloriándose de sus crímenes y a Posada Carriles se le ampara desfachatadamente en ese país, los familiares de sus víctimas sigan luchando para que un día imperen la justicia y la razón. Mientras las voces de ellos no cesen; mientras se mantenga su reclamo ayer en el Encuentro contra el Terrorismo y en el Tribunal Antiimperialista, desde el Comité de Familiares de las Víctimas de Barbados, y mañana en cada foro de denuncia, nos habremos ganado el derecho de ver a nuestros mártires con orgullo.

Nuestro pueblo cubano demostró que no cesará en su reclamo de justicia, acompañándolos hoy como lo aquel día octubre de 1976 al llorar con virilidad hasta hacer temblar a la injusticia. Lo demostró en aquella enorme marcha realizada el 17 de mayo del 2005 en la más de un millón de cubanos dijeron ¡No al terrorismo!

Por eso, cuando este 6 de octubre, reciba a mis hermanos el Panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, en el cementerio de Colón, para recordar a sus familiares queridos, estaremos junto a ellos, más unidos que nunca en el dolor y en reclamo de la necesaria y siempre urgente justicia.

Percy Francisco Alvarado Godoy

6 de octubre de 2005 

Nota adicional: Muchos de los familiares de las víctimas han muerto sin ver cumplido su reclamo de justicia. Los más jóvenes, empero, aún continúan con la denuncia permanente. Sus dedos apuntan a EE UU. 

domingo, 29 de junio de 2014

Informe del FBI imputa a jefe de Flotilla Democracia como terrorista

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEimEKIO6gzXiz-kZSMYeCF8dqaqOneLLUzwu8O2wKmtOh-_cHrwY3qUjkWB5P6KhSeoPMDJkna7JCoNJTn9-wXCWYmIkCQ74I5V_CNfa0M-32dQjJF7kJITj_l7NQu_Tz2dRlJ5CXcbDug/s1600/1aa.jpg

Una nota del FBI explica con detalles el historial terrorista del jefe de la Flotilla Democracia y permanente provocador contra Cuba. En la misma se destacan las actividades criminales de este sujeto, su oscuro pasado terrorista y su implicación en hechos violentos. La carta completa, publicada por mí hace algún tiempo, puede encontrarse en el link:

http://bloguerosrevolucion.ning.com/profiles/blogs/lo-que-sabe-el-fbi-sobre-el-organizador-de-la-flotilla-democracia

Ahora doy a conocer algunas partes que describen cómo Saúl Ramón Sánchez Rizo purgó condena irrisorias por actividades terroristas en EE UU, así sobre cómo se desempeña en actividades provocadoras con total impunidad.

¿Puede el FBI desmentir la existencia de este informe?

Estos son las notas referenciales:

EE.UU. Departamento de Justicia
Federal Bureau of Investigation
Washington, DC 20535
16 de mayo 1990

Para más información de los beneficiarios, la investigación del terrorismo y el Centro Analítico (TRAC) está produciendo una continua serie de artículos breves e informativos sobre una variedad de temas relacionados con las investigaciones sobre terrorismo del FBI. Las siguientes direcciones de una serie de atentados en la Florida y el tema de la anti-Castro contra el terrorismo. Desde mayo de 1987, el Miami, Florida área metropolitana ha sido el escenario de al menos 25 atentados o intentos de atentado. Quince ataques han sido dirigidos contra objetivos similares, es decir, personas o empresas con simpatías o supuestos vínculos con el Gobierno de Cuba. 

(...)

Durante un plazo de ocho años en 1975, Omega 7 miembros fueron responsables de entre 30 y 50 atentados con bombas y asesinatos dos. El número exacto de estos ataques no se puede determinar debido a que otros grupos anticastristas, como el Movimiento Nacionalista Cubano (MNC), emitió declaraciones falsas de crédito en nombre de Omega 7, que confunde la ley. Omega 7-afirmó hechos ocurrieron en el área de Nueva York metropolitana de la ciudad, el área metropolitana de Miami y Washington DC Entre estos actos fueron ataques contra las personas simpatizantes o empresas que se ocupan con la Cuba comunista, los intereses del gobierno cubano, y los intereses de los tratos de otros países con Cuba.

Omega 7 fue neutralizado cuando Arocena fue arrestado en julio de 1983, en Miami. Que tenía en su poder armas automáticas y parafernalia de los bombardeos. Fue condenado por una acusación de 25 cargos que incluyen cargos de asesinato en primer grado, la influencia de delincuencia organizada y Organizaciones Corruptas Act (RICO) violaciónes violaciónes y los bombardeos y explosivos. Más de una docena de Omega 7 miembros o sus colaboradores también fueron acusados ​​y condenados, sobre todo en violaciónes de desacato por no testificar ante un gran jurado federal. Dos miembros de Omega 7 cooperaron con la fiscalía federal. Un tercero, José Ignacio González, huyó del país antes de que pudiera declarar. Él sigue siendo un fugitivo y se cree que en Guatemala.

Arocena fue condenado a una pena de cadena perpetua más 35 años. Penas de prisión para otros condenados por Omega 7 miembros varió de cuatro a nueve años. En 1984, Arocena fue condenado también en dos ensayos en cargos relacionados con violaciónes de armas, atentados y conspiraciones. Fue condenado a una pena adicional de 20 años para ejecutar concurrente con la sentencia anterior. Además, en 1986, tres miembros de Omega 7, Pedro Remón, Andrés García y Eduardo Fernández, cada uno de los cuales habían sido condenados anteriormente a 5 años de prisión por cargos de desacato, se declaró culpable de los cargos de conspiración para asesinar a un funcionario extranjero y conspiración para bombardear o destruir la propiedad de un gobierno extranjero. Cada uno recibió una condena de 10 años.

De los miembros de Omega 7, que fueron encarcelados, sólo cuatro - Arocena, García, Fernández y Ramón - permanecer en la cárcel. Todos los demás han sido puesto en libertad condicional. Omega-7 nunca ha sido capaz de recuperarse de estas detenciones. Incluso después de que aquellos que fueron encarcelados fueron liberados, el grupo no se restableció en la medida en que había sido. Tal vez el hecho de que el líder, Arocena, permanece en custodia haya tenido algo que ver con esto. 

Ramón Saúl Sánchez, Nueva York, condenado el 5 de julio de 1984, a 9 años, en desacato y negarse a testificar ante  un gran jurado federal.

El último acto que fue reivindicado por Omega 7 fue en mayo de 1983, varias semanas antes de Arocena fue arrestado. No más atentados contra Castro estilo se sabe que se han cometido hasta mayo de 1987, cuando la actual serie de ataques comenzaron. El cubano anti-comunista del movimiento, sin duda, no había permanecido inactivo durante este período de cuatro años. El Omega 7 arrestos ni elimina los sentimientos anti-Castro, ni los radicales que veían la violencia como su único recurso. Las detenciones, sin embargo, hizo mal genio, aunque por un corto período, las actividades violentas de los radicales.

Debido a razones de un ataque se da sólo en un caso, no se sabe por qué los bombardeos comenzó de nuevo en mayo de 1987, o qué acontecimiento, en su caso, provocado ellos. Dado que los objetivos iniciales eran empresas de transporte de carga, a fondo, que las mercancías se transportan a Cuba a través de terceros países, un posible motivo podría ser la de obligar a estas empresas a dejar. Tampoco se sabe si en la actualidad todos los ataques están relacionados entre sí y son el resultado de los esfuerzos de un grupo, o si son iguales el solo hecho de la naturaleza general de la meta - anti-castrismo - y están siendo cometidos por más de un grupo. Antes de que esto se puede determinar, hay muchas diferencias y similitudes que deben ser considerados en relación con los objetivos, las víctimas y el modus operandi.

De los 13 ataques que parecen ser anti-Castro en la naturaleza y que han sido designados como los incidentes terroristas o presuntos incidentes terroristas, nueve incluyeron el uso de bombas de fabricación casera, de los cuales uno no detonó. 

De 12 atentados exitosos, 11 se produjeron, ya sea durante la noche o temprano por la mañana, 22:20-3:45 am, el ataque más reciente ocurrió a las 5:50 am Aunque algunos de los bombardeos se dirigieron específicamente a residencias, hay ha habido muertos o heridos como resultado.

(...)

Ninguno de los atentados de tubería fueron reclamados, y no requiere de previo aviso se recibió respuesta. Sólo uno de los otros atentados con bomba se decía, y en otro, apuntando a un líder de la Flotilla de la reunión, hubo un llamado de alerta, pero no reclamar ningún crédito. Estos dos ataques se diferencia de cualquiera de los otros atentados con bomba en las residencias privadas que fueron objeto. En los ataques de otros negocios, y en un caso de un museo dirigido eran.

(...) 

Varios sospechosos han sido identificados en la actual ola de atentados. Sin embargo, debido a las diferencias en los objetivos y en los tipos de dispositivos utilizados atentado, no se sabe si las mismas personas o grupo es responsable de todos los ataques.

(...)

El tema de Orlando Bosch fue dado como el motivo por sólo uno de los ataques, pero puede ser un factor de mayor importancia. Los esfuerzos del Gobierno de EE.UU. para deportar a Bosch han sido denunciadas por varios de sus partidarios, entre ellos militantes como Ramón Sánchez, un miembro de Omega 7, que habían sido condenados y encarcelados en 1984. Amenazas de violencia se han hecho contra el FBI y las oficinas del INS deben los esfuerzos del Gobierno para deportar a Bosch tener éxito. El apoyo abierto de Sánchez a Bosch, así como su propensión a la violencia el pasado, han causado aplicación de la ley para investigar cualquier implicación de que él o cualquier otro miembros de Omega 7 pueden tener con estos atentados.

El tema de la deportación de Bosch no puede dar cuenta de todos los atentados, ya que (el tema) no se convirtió en un factor hasta después de las siete bombas que había ocurrido. Los atentados inicialmente pueden haber sido influenciados por la libertad bajo palabra de los miembros de Omega 7, como Ramón Sánchez. Los ataques pueden haber sido comprometidos para demostrar que el militante anticastrista movimiento no había sido destruido a pesar de la Omega 7 detenciones y encarcelamiento de Arocena.

(...)

¿Qué ha quedado de manifiesto es que los atentados no terminarán probablemente hasta que ya no existe una razón para continuar. Las detenciones pueden causar los bombardeos de cesar temporalmente, pero no hará que cesen por completo. La historia de los militantes anti-Castro movimiento lo ha demostrado. La cuestión detrás de los ataques es tan emocional de un tema que sigue siendo en gran parte sin cambios, incluso después de 30 años. Y no hay ninguna razón para sospechar que dejará de ser un problema siempre y cuando el statu quo. Por lo tanto, corresponde hacer cumplir la ley para continuar los esfuerzos para detener a los responsables de los ataques, pero al mismo tiempo, no perder de vista el hecho de que finalmente los bombarderos volverán mientras Castro esté en el poder o en Cuba sigue siendo comunista.

Final de la página

En diciembre de 1980, poco después de un atentado en el consulado de Cuba en Montreal, Canadá, Pedro Remón y Ramón Sánchez fueron detenidos por inmigración EE.UU. y Naturalización (INS) de los funcionarios cuando intentó correr la frontera de nuevo en los Estados Unidos. Sus identidades se determinaron y fueron puestos en libertad por el INS. La información obtenida por el INS se remitió a la FBI y la Omega 7 investigación comenzó a centrarse en sus actividades y las de sus asociados Eduardo Arocena, Andrés García y Eduardo Fernández Losada. Todos los sospechosos eran de la Newark, Nueva Jersey, área, con la excepción de Sánchez, quien era conocido como un acérrimo anti-Castro, activista de Miami, Florida, que había demostrado anteriormente una propensión a la violencia. 

Si bien la cooperación con el FBI, Arocena reconoció que a principios de 1981 una división ideológica tuvo lugar en Omega 7. Según Arocena, Omega 7 miembros Pedro Remón, Eduardo Ochoa, Ramón Sánchez, Alberto Pérez y José de Gracia, Jr.   se adhieren a la filosofía de Huber Matos  y su grupo CID. Arocena consideró a Matos un oportunista con tendencias socialistas y comunistas. No quería en Omega 7 a miembros asociados con su filosofía o de la organización y, en consecuencia, una escisión tuvo lugar.

Además de las diferencias filosóficas de Omega 7, parece que a finales de 1980, Pedro Remón y Ramón Sánchez pudo haber estado tratando de tomar el control del grupo de Arocena. La lucha por el control de Omega 7 y las diferencias filosóficas entre Arocena y Remón llevó a una división permanente en 1981. Arocena y Remón llevó a una división permanente en 1981. Arocena, que se había mudado a Miami, Florida en el otoño de 1980, terminó completamente su relación con Remón y los otros miembros de Omega 7 y comenzó a reclutamiento de nuevos miembros para el grupo en Miami. Algunos de estos nuevos reclutas fueron Ernesto Gómez, Gerardo Necuze, Ignacio González y Justo M. Rodríguez. Remón, Sánchez, García, Losada y Ochoa permanecieron juntos y bombardearon el Consulado de Cuba en Montreal, Canadá en diciembre de 1980. Como se dijo anteriormente, fue después de este atentado que Remón y Sánchez fueron detenidos por funcionarios del INS y las investigaciones del FBI comenzó a centrarse en sus actividades.

 

Traducción en Google.

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