Todo parece indicar
que los Cosacos, originarios del Cáucaso, fueron emigrando hacia EEUU en la
década de los noventa, manteniendo un bajo perfil, aunque han sido
rigurosamente espiados por el FBI y el DHS, al extremo que se sospecha que el
incidente del Twin Peaks fue una operación de bandera falsa para exterminarlos,
siendo una acción no de bandas rivales sino un operativo de eliminación. Varios
francotiradores del DHS fueron vistos disparando en la escena.
La labor de
monitoreo sobre los Cosacos y sus vínculos con los Lobos de la Noche, que
conllevó la intercepción de comunicaciones entre ambos grupos por el FBI, la
CIA y el NHS, fueron el precedente para esta acción de exterminio.
Luego de que las
autoridades de la ciudad texana de Waco anunciaran, en su versión oficial, el
inicio de una investigación y la aprehensión de alrededor de 170 individuos
pertenecientes a varias bandas de motoristas rivales, como resultado del
tiroteo que provocó la muerte a 9 de sus integrantes y heridas a otros 18 en un
restaurante Twin Peaks, comienzan a aparecer los cuestionamientos y sospechas.
El primero de estos es corroborar si las muertes fueron provocadas por el fuego
de las bandas rivales o de la policía. Al menos esta fue la versión aparente de
los hechos.
No bastó que el
juez Pate Peterson impusiera fuertes fianzas de cerca de un millón de USD a
cada detenido implicado en el tiroteo, el decomiso de alrededor de 100 armas de
fuego, ni el despliegue policial, para que se argumentara que los descontrolados
motoristas amenazaban con continuar el derramamiento de sangre, según fuentes
policiales que recibieron una inusitada campaña mediática.