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miércoles, 26 de marzo de 2014

The New York Times agrede hermandad cubano-venezolana




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El diario norteamericano New York Times publicó un mañoso artículo en que pretende impostar la opinión de que el pueblo venezolano se encuentra resentido con Cuba como con Maduro. Según este mentiroso medio de comunicación “existe una manifiesta antipatía hacia el Gobierno de Cuba” y que las actuales manifestaciones fascistas obedecen a esta razón.

El periódico neoyorquino obvia deliberadamente los lazos de solidaridad entre el pueblo cubano y el venezolano, manifestada en grandes misiones que han beneficiado en materia de educación, deportes, ciencia, salud y cultura a nuestros hermanos venezolanos. A esa hermandad no se puede herir ni ofender, y mucho menos por un medio tan desprestigiado por sus calumnias y falsedades.

¿Pruebas de su posición tendenciosa contra Cuba? Existen muchas. Sirva este artículo mío, publicado en Rebelión, Cubadebate y otros medios digitales y de prensa escrita, para demostrar las canalladas mediáticas y manipuladoras del New York Times.

La "mea culpa" que aún le falta reconocer al New York Times

Algunos tropiezos conocidos del New York Times

Todo el mundo se sintió conmocionado cuando el poderoso New York Times reconoció, hace apenas unos días, haber mantenido una cobertura distanciada de la realidad con respecto a la existencia de armas biológicas y de destrucción masiva en Irak, pretexto esgrimido por la administración de George W. Bush para invadir esa nación. La amplia cobertura con la que este importante medio abordó el tema iraquí en los meses antes de la invasión, contribuyó en gran medida a que el pueblo norteamericano tuviera una percepción errónea sobre las causas que provocaron el conflicto, a la par que favoreció a la impunidad de la Casa Blanca en su campaña bélica internacional. De hecho, el New York Times fue un cómplice más de esta maquinación.

Muchas son las causas que provocaron esta cobertura equivocada y llena de falsedades y que, sin lugar a dudas, no excluyen el comprometimiento de los medios de la gran prensa norteamericana al gobierno y su subordinación a los "intereses de seguridad nacional", en un ambiente complejo provocado después del fatídico 11 de septiembre, que supo aprovechar el gobierno de extrema derecha de George W. Bush para anular prácticamente las libertades democráticas y exacerbar un forzado e inducido patriotismo.

El propio Daniel Okrent, defensor del Lector de dicho rotativo, señaló algunas de estas causas:

-Divulgar y dar crédito a informaciones sin confirmar sobre supuesta existencia de armas químicas, biológicas y nucleares en Iraq, sobre todo cuando las mismas provenían de dudosas fuentes (funcionarios del Pentágono que solicitaban el anonimato y exiliados iraquíes) que hicieron al rotativo ser manipulado por el gobierno.

-Dejarse llevar, por tanto, por el ansia de primicias, sin corroborar las informaciones recibidas y automáticamente divulgarlas.

-Se desoyeron las opiniones de periodistas responsables, los cuales solicitaron verificar dichas informaciones, en etapas previas a su publicación.

Con independencia del reconocimiento de los errores por parte de la dirección del New York Times y de su defensor del Lector, la mea culpa no elimina las dudas sobre un posible comprometimiento del periódico a los dictados de la administración Bush e, incluso, su subordinación a los intereses gubernamentales, cosa que no es totalmente nueva en los últimos tiempos. Muchos no olvidan el sometimiento de las principales cadenas de televisión con respecto a las noticias a divulgar bajo los requerimientos goebelianos de la Ley USA Patriot impuestos por la Casa Blanca a los medios de información norteamericanos.

La mea culpa, por tanto, deja serias dudas sobre la honestidad de la dirección del rotativo, más si se tiene en cuenta que, salvo excepciones, su cobertura sobre distintos aspectos de la situación internacional ha dejado mucho que desear por su parcialidad y su comprometimiento a la extrema derecha norteamericana. Aún se recuerda cómo el New York Times fue vocero de los guerreristas de la Casa Blanca durante el conflicto en Vietnam y su postura incondicional hacia el aumento de la escalada militar en Indochina. También, y no puede ocultarse, este rotativo santificó las criminales agresiones a Panamá y Granada, de la misma manera que justificó los genocidas bombardeos a Yugoeslavia.

Uno de esos momentos, sin lugar a dudas, fue el reciente conflicto entablado entre el New York Times y el gobierno brasileño, luego de que su corresponsal en Brasil, William Larry Rother Jr, publicó un artículo en el que se tildaba al presidente Luis Ignacio Lula da Silva de ser un alcohólico. En dicho artículo, titulado "Hábito de beber del presidente se convierte en preocupación nacional", se trata de desvirtuar la figura de Lula de manera irrespetuosa.

Ante la repulsa levantada entre los brasileños y la solidaridad inicial manifestada por la dirección del periódico con su corresponsal, se le retiro la visa a Rother. Días después el periodista del Times se disculpó y se le dejó permanecer en Brasil. El suceso, sin embargo, dejó luego de su solución final serias dudas sobre el papel desestabilizador del rotativo norteamericano en Brasil y cómo en su trasfondo respondía a intereses del Departamento de Estado yanqui y a sus campañas desinformativas.

Otro hecho reprobable que vincula al New York Times a sórdidos manejos de la realidad y a hacer gala del veneno mediático, lo fue la publicación el 5 de enero de 2003 de un artículo sobre Cuba. Bajo la firma de Timothy Golden, el New York Times lanzó serias acusaciones contra la Isla que no difieren en nada de los mismos perversos argumentos que siempre han empleado los personeros del gobierno norteamericano.

Si infames fueron las excrecencias vertidas en el artículo de Golden al escribir sobre Cuba, todavía más deleznables fueron sus calumnias al referirse a los Cinco Héroes cubanos que guardan injusta prisión en Estados Unidos. Con argumentos retorcidos trató de presentar a estos luchadores antiterroristas como vulgares criminales y espías, desvirtuando las verdaderas motivaciones que los llevaron a enfrentar el más cruel terrorismo ejercido contra su Patria. En aquella ocasión, el New York Times cometía uno de sus más atroces errores al comprometerse con la mentira y dejar a un lado a la justicia y la razón. Timothy Golden, como veremos, pasó a convertirse de un genuflexo periodista a un servil instrumento de la infamia.

El New York Times, Posada Carriles y la FNCA.

Uno de los pocos momentos en que el Times de New York abordó con seriedad el tema Cuba, lo fue la publicación de dos reportajes en julio de 1998, en los cuales sus autores, Ann Louise Bardach y Larry Rother, dan a conocer declaraciones del conocido terrorista Luis Posada Carriles, en los que el mismo implicó a la Fundación Nacional Cubano Americana de financiar los atentados cometidos contra hoteles en Cuba.

Con la elocuencia digna de un criminal sin escrúpulos, Posada Carriles narró a sus entrevistadores sus inicios como asalariado de la CIA en 1960, así como facetas de su largo historial como terrorista. No omitió un solo detalle de su fuga en Venezuela cuando purgaba una condena por su participación de un avión comercial cubano en pleno vuelo, hecho criminal que provocó la muerte a 73 personas inocentes. Fue un escape garantizado por la propia FNCA y así lo declaró sin ambages.

Los articulistas también destacaron el tácito reconocimiento de Posada Carriles sobre su involucramiento en los atentados terroristas contra hoteles, discotecas y restaurantes de Ciudad de la Habana y Varadero, hechos que provocaron la muerte al turista italiano Fabio Di Celmo, varios heridos y cuantiosos daños materiales. El reclutamiento de mercenarios centroamericanos por parte de Posada Carriles para ejecutar tales acciones, respondió, según él, a un plan organizado y financiado desde Miami, por parte de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA).

El criminal de Barbados detalló los abastecimientos en dinero, que alcanzaron los 200 000 dólares, recibidos por él de parte de Jorge Mas Canosa, el extinto Chairman de la FNCA, para realizar dichos atentados.

Por supuesto, ambos artículos crearon una desacostumbrada conmoción entre la mafia terrorista de Miami. Incrédulos y sorprendidos por la noticia, los altos directivos de la FNCA se pusieron en guardia y reaccionaron de manera descompuesta.

"La idea de que algún miembro de la Fundación ha estado, está o estará involucrado en actos de violencia contra el régimen de Castro es una mentira, pura y llana", declaró el presidente de la FNCA, Alberto Hernández de forma airada. Y como para no dejar lugar a las dudas, agregó en la conferencia de prensa convocada por él el 15 de julio de 1998: "Esto nos es periodismo. Esto es una guerra política".

Por su parte, Jorge Mas Santos, hijo del fundador de la FNCA, declaró con visible ira y turbación: "Estos artículos son ofensivos y difamatorios".

Luego de recibir la primera estocada y rebasar la sorpresa, la FNCA intentó pasar a la contraofensiva, anunciando que demandaría al New York Times por difamación. Para ellos, según su apreciación, no había un solo cabo suelto que pudiera colocarlos en una situación desventajosa frente al rotativo neoyorkino. Se olvidaban, por supuesto que yo había sido testigo y participante de estos planes de atentado contra instalaciones turísticas cubanas y había recibido de parte de altos directivos de la FNCA el dinero y las orientaciones para ejecutarlos. Se olvidaban también que "Pepe" Hernández, su presidente, y dos de sus directores, Arnaldo Monzón Plasencia y Horacio Salvador García Cordero, estaban involucrados directamente en la planificación, financiamiento y organización de los mismos. Se olvidaban, por último, que fueron ellos los que me pusieron en contacto con Luis Posada Carriles para que éste me entrenara y abasteciera con los explosivos a detonar en el famoso cabaret "Tropicana".

A pesar del alboroto de la FNCA y de sus intentos por desvincularse de las acusaciones realizadas contra ella, a pesar de sus amenazas contra el New York Times, yo siempre supe que esta vez el criminal de Barbados no mintió. Cuba también lo sabía y se dedicó a estudiar la situación. En tal sentido, el portavoz de la cancillería cubana, Alejandro González, declaró al respecto: "Lo consideramos sumamente interesante. Estamos siguiendo el curso del debate".

Una verdad ocultada por el New York Times y de la que nunca hubo una mea culpa.

El New York Times, aparentemente interesado en esos momentos por profundizar en el tema del terrorismo, sobre la base de las confesiones hechas a Larry Rother y a Ann Louise Bardach por Luis Posada Carriles, así como protegiéndose de la amenaza de la FNCA de entablarle pleito por difamación, envió a Cuba a uno de sus más sobresalientes reporteros, Timothy Golden. Durante dos semanas, con la total cooperación de las autoridades cubanas, este periodista recibió amplia información sobre la participación de la FNCA y otros grupos terroristas en las agresiones contra la Isla. Pudo entrevistarse con cinco centroamericanos detenidos en la Habana y con varios oficiales de la Seguridad del Estado de Cuba, los que le impusieron de minuciosa información al respecto.

El 12 de junio de 1998 fue recibido por el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Fidel Castro, con quien mantuvo una larga conversación. De la misma manera, fue atendido por Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Como resultado de estos fructíferos contactos para Golden, éste recibió un amplio dossier, similar al que Cuba había entregado unos días antes al FBI, específicamente en junio de 1998. No existían dudas, pues, que el New York Times contaba con pruebas suficientes para enfrentarse a la FNCA en un posible litigio legal, a la par que con información suficiente para realizar un serio y profundo trabajo periodístico en relación con el tema en cuestión.

En mi caso particular, manteniéndome yo todavía en mi condición de colaborador secreto de la seguridad cubana y encontrándome en Miami, infiltrado aún dentro del ala terrorista de la FNCA y de otro grupo de similar condición, Cuba Independiente y Democrática (CID), fui convocado a la Habana el 5 de agosto de 1998. Ya se había tomado la decisión de "quemarme" en aras de denunciar el permanente terrorismo contra nuestra Patria.

Aún recuerdo con nostalgia mi arribo al Aeropuerto Internacional "José Martí". La presencia en el mismo de dos mis oficiales de caso, me corroboró la certidumbre de que mi vida anónima al servicio de Cuba estaba a punto de culminar. No sé realmente cuántos sentimientos se agolparon en mi corazón en esos momentos, tampoco conocía la razón de mi apurado retorno a la Isla, pero supe que no volvería más a Miami.

El 13 de agosto de 1998 me entrevisté con Timothy Golden en una casa del reparto Siboney. Había recibido instrucciones de la jefatura de que fuera franco y abierto con mi interlocutor, y que debía atenerme a relatarle lo que había sido mi vida como luchador antiterrorista. En sus ojos y en el resto de su gestualidad, no lo niego, percibí el profundo interés por conocer al detalle mis vínculos con la FNCA y Luis Posada Carriles. Me pareció, a qué negarlo, un periodista serio y diligente.

Reconozco, sin embargo, que fue difícil para mí ser sincero y abierto ante un periodista norteamericano totalmente desconocido y ser precisamente yo, quien había guardado celosamente, durante años, mi participación en este anónimo batallar, el llamado a retarle nombres y hechos que constituían un sagrado secreto para mí hasta ese momento. Como me fue orientado, me apegué a la verdad y le narré todo, sin ocultar detalles.

Fueron más de tres largas horas de entrevista en las que Golden grabó y apuntó cada pormenor. Fumamos ambos, hasta terminarnos una caja de mis cigarrillos. Él revisó todos mis documentos de identificación con precisión y argucia. Luego nos despedimos con un apretón de manos. Golden, mis compañeros y yo, lo sabíamos: Cuba había dado a conocer al New York Times a uno de sus más antiguos colaboradores en la lucha contra el terrorismo, lo que constituía un importante sacrificio en nombre de la verdad.

En mi caso personal, a pesar de que acepté dar este pasó que cambiaría mi vida a favor de la Revolución, me sentí inicialmente deprimido, más que orgulloso. Hubiera preferido mantenerme combatiendo de manera anónima como lo había hecho hasta ese momento. Sin embargo, acepté como un soldado y con la plena convicción del beneficio resultante de esta decisión.

En un sospechoso silencio, los meses transcurrieron y el New York Times no se dignaba a publicar noticia o referencia alguna sobre las múltiples pruebas aportadas por Cuba. Para sorpresa nuestra, treinta días después de mi entrevista con Golden fueron apresados nuestros hermanos en Miami y recibieron el escarnio y el odio del grupo intolerante de la extrema derecha miamense. La prensa y otros medios de comunicación se pusieron al servicio de esos espurios intereses.

En reiteradas ocasiones me pregunto: ¿Se hubiera podido desarrollar ese amañado juicio contra nuestros Cinco Héroes en Miami, si Timothy Golden y el New York Times hubieran publicado toda la verdad sobre el terrorismo contra Cuba? ¿Hubiera sido la misma la suerte corrida por ellos e igual la percepción del público norteamericano? ¿Hubieran triunfado, acaso, con la misma facilidad como sucedió, la intolerancia y el odio contra Cuba? ¿No se hubieran evitado tal vez, otros hechos terroristas ocurridos con posterioridad a estos sucesos, como lo fue el intento de asesinato a Fidel en Panamá o la infiltración de terroristas en abril del 2001 con la finalidad de explotar bombas en Tropicana?

No cabe la menor duda que el New York Times tiene una gran deuda con Cuba y conmigo en particular. Una gran deuda también con la verdad a la que traicionó por descarada omisión o por cuestionable compromiso con la ultraderecha de Miami y con la administración norteamericana. Pero lo más objetable para un periódico son las deudas que contrajo con sus propios lectores, a los que traicionó también y les despojó de una importante verdad.

Si el New York Times se precia de ser capaz de reparar errores, creo que ha llegado el momento de esgrimir una sincera "mea culpa" por haber escondido la verdad en este capítulo del terrorismo contra Cuba. Entonces, no lo niego, tendría razón Juan María Alponte, profesor de la Facultad Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM cuando comentó en un artículo aparecido el lunes 31 de mayo de 2004, en el Universal de México, que "The New York Times, que rectifica y esclarece, con gran valor ético, muchas de sus informaciones sobre Irak seguramente, desde esa admirable autocrítica, el diario podrá observar los problemas mundiales, cubanos y latinoamericanos, desde una perspectiva histórica que no da la razón a George W. Bush."

También, por supuesto, el señor Okrent podría sentirse más orgulloso de su periódico y el lector tendría el inigualable privilegio de leer cada página del mismo, a sabiendas de que allí aparecerá la verdad ante sus ojos por dura que ésta sea.

Hay una realidad, entonces, la "mea culpa" que falta al New York Times, más que todo, se ha convertido en una cuestión de dignidad.


Percy Francisco Alvarado Godoy
Rebelión, 7 de junio de 2004

viernes, 10 de enero de 2014

Premios a mercenarios en el 2013




En este año 2013, las principales organizaciones que mantienen la más detestable guerra ideológica contra Cuba, repartieron dinero por doquier. Quienes lucraron con esas elevadas sumas de dinero fueron los miembros de la contrarrevolución interna. Hasta el momento, puede destacarse que fueron otorgados 134 distinciones –con su respectivo aliciente en metálico-, cuyas cantidades en divisas ascendieron a 303, 000 euros,   11, 500 USD  y  a cerca de 4, 250 CUC. No se incluyen, por supuesto, las entregas hechas por la USAID y otras tapaderas del gobierno USA y sus aliados.

Uno de los intentos de estimular  a los mercenarios anticubanos se manifestó a través de la nominación de 7 contrarrevolucionarios al Premio Front Line Defenders, promovido por la Fundación Internacional para la Protección de Defensores de los Derechos Humanos, con sede en Dublín y fundada en el 2001. Este premio fue instituido en 2005 y fueron propuestos por el  Observatorio Cubano de Derechos Humanos, con sede en España, con la venia de apoyo de las organizaciones en el exilio Asociación Damas de Blanco, Federación Española de Asociaciones Cubanas (FECU) y el Partido Demócrata Cristiano de Cuba. Los nominados fueron Elizardo Sánchez Santacruz, Antonio Rodiles González, Félix Navarro Rodríguez, Iván Hernández Carrillo, Ángel Moya Acosta, José Daniel Ferrer García y la Dama de Blanco, Berta Soler Fernández. 

El lunes 28 de enero, el jurado conformado por miembros del Oireachtas, el Dail Eireann y del Parlamento Europeo: Sra. Emer Costello, Ministro Simon Coveney, Senadora Averil Power, Ministro Ruairi Quinn y la Sra. Noeline Blackwell, del Consejo de Administración de Front Line Defenders, anunció los nombres de los seis finalistas para el premio de este año 2013, quedando como finalistas al Premio Front Line Defenders 2013 para defensores/as de los derechos humanos en riesgo Mam Sonando (Cambodia), Mansoureh Behkish (Irán), Ruth Mumbi (Kenia), David Rabelo Crespo (Colombia), Bahtiyor Hamraev (Uzbekistán) y Biram Dah Ould Abeid (Mauritania).

De esta forma, los mercenarios cubanos se quedaron con las ganas de un poco de gloria y de dinero, pues no fueron reconocidos entre los finalistas.

Finalmente, el 3 de mayo se supo el ganador, Biram Dah Abeid, de Mauritania, quien recibió de manos de Michael D. Higgins, presidente de Irlanda, el Premio 2013 Front Line Defenders para defensores de derechos humanos en riesgo, por sus méritos en la lucha  contra la esclavitud y por ser fundador y director de la Iniciativa por la Resurgencia del Movimiento Abolicionista (Initiative pour la Résurgence du Mouvemente Abolitionniste (IRA).

Sin embargo, no contentos, se lanzaron a la búsqueda de otras fuentes de dinero por parte de Front Line Defenders, mediante las  subvenciones que utiliza la misma para seguridad y protección de algunos de los nominados por  ONGs y otros organismos, cuyo monto máximo por persona es de 6 000 euros, no excluyéndose que varios mercenarios cubanos hayan sido estimulados con este tipo de “ayuda”.  

Lo cierto es que muchos de los mercenarios viajeros recibieron los premios en metálico que habían obtenido durante fechas anteriores, logrando enriquecer sus bolsillos abultadamente. Un caso particularmente llamativo es el de Yoani Sánchez, quien se ha encargado de disfrutar los más de 600 000 USD ganados, hasta el momento –por concepto de premios, donaciones y otros beneficios-,  por su labor como mercenaria y figura mediática de la guerra ideológica anticubana. 

De acuerdo con Salim Lamrami, Yoani Sánchez no es una opositora ordinaria. Tras vivir dos años en Suiza, decidió regresar a Cuba e integrar el universo de la disidencia. En 2007, creó el blog Generación Y – ¡traducido al menos a 18 idiomas!– en el cual fustiga de modo virulento el sistema y el gobierno cubanos. Su nueva actividad ha sido coronada de éxito. En el espacio de unos años, Sánchez recibió múltiples distinciones, todas financieramente remuneradas. En total, la bloguera ha recibido una retribución total de 250.000 euros, es decir un importe equivalente a más de 20 años de salario mínimo en un país como Francia, quinta potencia mundial, y a 1.488 años de salario mínimo en Cuba. (…) A ello se agrega el salario mensual de 6.000 dólares que le otorga la Sociedad Interamericana de Prensa, que agrupa los grandes conglomerados mediáticos privados del continente, y que decidió nombrarla vicepresidenta regional por Cuba de su Comisión de Libertad de Prensa e Información. El diario español El País también decidió nombrarla corresponsal en La Habana y le paga un buen salario.” (1)

En Mayo, Yoani Sánchez recibió en Berlín el premio Bob al Mejor Blog, que le fue otorgado por  la cadena alemana de televisión Deutsche Welle (DW), en 2008 por su proyecto como web blog, ‘Generación Y’, el cual fue recogido en este año por ella. El premio Maria Moors Cabot, de la universidad de Columbia, fue recibido por Yoani en octubre de 2013, en el marco del 75 aniversario de este premio, distinción que obtuvo en el 2009 y le reportó 5, 000 USD. Otras distinciones obtenidas por la detractora han sido el otorgado por el  diario español El País, quien le concedió el Premio Ortega y Gasset de periodismo (2008), con un monto de 15,000 euros; la selección por parte de la revista Time, en 2008, entre las cien personas más influyentes del mundo;  Generación Y fue elegido por Time y CNN entre los veinticinco mejores blogs del mundo.

Otras distinciones que le han deparado sus patrocinadores, para citar algunos ejemplos, con el consiguiente aporte en metálico, han sido el concedido por TV Azteca, en el año 2009, en México, al recibir el Tercer Premio en el Concurso de Ensayo Caminos de la Libertad, por un valor de 5,000 USD; el Premio Príncipe Claus 2010, otorgado por la Fundación Príncipe Claus para la Cultura y el Desarrollo, por un valor de 25,000 euros; el Premio a la Libertad, otorgado por el Centro Danés de Investigación Independiente, con un monto de 40, 000 euros; el Premio Internacional Jaime Brunet, otorgado en el 2010 por la Fundación Jaime Brunet, de la Universidad Pública de Navarra, consistente en 36, 000 euros; entre otros.

Aunque, descaradamente, Yoani Sánchez expresó su intención de emplear el dinero de los premios en promover la fundación de un medio de comunicación independiente en Cuba, se sabe que todo ese dinero que ha ido a parar a sus bolsillos, cobrado en este año y usado solo para su beneficio personal. También recibió otros premios y distinciones que le han dado sobredimensionamiento mediático e ingresos solapados de dinero y otros beneficios materiales.

La mercenaria Yoani Sánchez viajó a Miami para recibir el 1 de abril la Medalla Presidencial, que le concedió el  Miami Dade College (MDC). Igualmente recibió en España el Premio  iRedes, ganado por ella en el 2011, con 6, 000 euros para su bolsillo. 

Este año pasado trataron de sobredimensionar a varios contrarrevolucionarios, proponiéndolos al Premio Nobel de la Paz, como fueron los casos de  Rosa María Payá y el Movimiento Cristiano Liberación, por parte de la Diputada al Parlamento Noruego Dagrum Eriksen; así como la propuesta de  las Damas de Blanco, por parte de senadores y representantes de Estados Unidos. 

También la Asociación Paz Continental de España (ASOPAZCO), otorgó dos Premios por la “Defensa de los Derechos Humanos y la Libertad 2013”, a los presos contrarrevolucionarios Ernesto Borges y Rolando Sarraf. ASOPAZCO es  una ONG de derechos humanos radicada en España, la que también premió al ex preso contrarrevolucionario Abel Nieves. Otros premios fueron entregados, el 10 de diciembre pasado, a connotados detractores de la plataforma ideológica anticubana como Mabel Minguez, Directora del programa Punto de Encuentro del Grupo Ínter economía y Angélica Mora, autora del Blog “Apuntes de una Periodista” y Directora de Publicaciones del Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP).

Tal como lo reconoció la presidenta de ASOPAZCO, Mari Paz Martinez Nieto, “Dichos premios tratan de reconocer a aquellas personas e instituciones que hayan destacado en determinadas disciplinas y actitudes en defensa de los Derechos Humanos y las libertades en Cuba.”

Igualmente, la Confederación de Trabajadores Independientes de Cuba concedió 13 “Medallas del Valor” a varios elementos de la contrarrevolución interna; mientras que dos organizaciones de Puerto Rico entregaron las distinciones  “Bartolomé de las Casas” y “Justicia y Paz” a otros individuos. 

También se desarrolló en febrero de 2013 el Concurso “Cuba 2020”, del  proyecto ExpresArte en Libertad, cuyos ganadores fueron –en la categoría de Literatura, las obras “Cábalas para una Cuba imaginada” y “Delírium”, con premios de 500 CUC y 300 CUC, respectivamente. Lo mismo ocurrió para las obras ganadoras “Cuba en la piel” y “El cielo deseado”, cuyos autores recibieron iguales premios en la categoría de Arte.

Por su parte, el Directorio Democrático Cubano otorgó 4 Premios Libertad “Pedro Luis Boitel” a tres mercenarios detenidos en prisión por sus actividades antigubernamentales y uno Post Mortem al fallecido  Manuel Jorge Cutillas.
Otros premios a miembros de contrarrevolución fueron el Premio SIP a la Excelencia Periodística a Reinaldo Escobar; el Franz Kafka, a Ángel Santiesteban y el Premio CPJ a Héctor Maceda Gutiérrez.

Radio Martí ha usado el ardid de desarrollar encuestas para ganar  audiencia dentro de Cuba. Uno de los casos fue en ocasión de celebrarse los 7 juegos de las Grandes Ligas. En este caso, la falaz radioemisora otorgó a los ganadores de un concurso sobre este tema, nada menos que   21 radios de onda corta,  4 teléfonos inteligentes,  8 memorias flash de 2 GB,  8 teléfonos Galaxy Samsung  y 4 reproductores DVD Samsung o cámara digital de foto y video. El mismo gancho lo empleó durante la celebración de los Grammy Latinos, dentro del marco de  una programación especial, obsequiando a quienes llamaron por teléfono desde Cuba 7 radios de onda corta y 1 equipo de discos compacto  y discos con la música de los Grammy.

La SINA tampoco se quedó atrás en este tipo de actividades, promoviendo el Concurso Infantil “Damos Gracias”,  en el que premió al ganador con un Mini DVD con pantalla, así como el “ABC de los Estados Unidos”, en el que otorgó 6 premios consistentes en la recarga de 10 CUC al móvil de los ganadores. Asimismo, ofreció un Curso de Periodismo, en el cual Ernesto Vera alcanzó el Título de la Universidad Internacional de la Florida.

También fueron realizadas múltiples recargas de 10 y 20 CUC a teléfonos móviles como premios en diferentes concursos a lo largo del año.

Todo esto forma parte de un plan bien montado por el gobiernos norteamericanos para subvertir el orden institucional dentro de Cuba, sin importar el costo que haya que pagar. Pedro de la Hoz lo denuncia en Granma, en el día de hoy, cuando relata: No es historia antigua la que aquí se expone. El 10 de julio del año pasado, bajo el enigmático código SOL-OAA-13-000110, la USAID circuló un documento mediante el cual se ofrecían seis millones de dólares a unas 20 supuestas organizaciones no gubernamentales a fin de que estas canalizaran recursos para el "entrenamiento" de "disidentes" dentro de la Isla. (Y luego se insultan cuando se les llama mercenarios).”

“Por esas mismas fechas William Ostick, portavoz de la Oficina de Derechos Humanos, Democracia y Trabajo del Departamento de Estado, anunció el inicio de un proceso de licitación para que aquellas organizaciones interesadas en "promover los derechos humanos en Cuba" accedieran a fondos gubernamentales.”

“La oferta quedó explícitamente detallada: un millón y medio de dólares para el llamado periodismo independiente; 850 000 dólares para herramientas digitales; 750 000 dólares para los derechos laborales; y 500 000 dólares para la igualdad y defensa de la población afrocubana. Estos dos últimos acápites resultan reveladores: por derechos laborales debe leerse el intento por dinamitar la unidad del movimiento sindical cubano justamente en medio de la convocatoria al Congreso de la CTC, mientras que la extemporánea apelación a la "población afro-cubana" —entre nosotros los negros y mes-tizos no nos llamamos a nosotros mismos "afrocubanos" como los blancos tampoco "eurocubanos"— parece un intento desesperado por introducir una cuña divisoria en la unidad de la nación.”

“Estos son apenas unos cuantos datos —públicos, por demás; qué no habrá debajo de la superficie— imposibles de desconocer para tener la medida del escenario hostil y agresivo en el que debemos desarrollar nuestros programas de actualización, consolidación y perfeccionamiento del modelo socialista cubano.” (2)

El arte de premiar a los contrarrevolucionarios no solo es una forma de garantizar su compromiso con la política anticubana, sino una manera de seguir comprando voluntades, a diestra y siniestra, garantizando una camada de mercenarios para llevar a cabo sus planes desestabilizadores contra Cuba.
Es por ello que quienes atenten contra la estabilidad política dentro de Cuba, han de atenerse a la respuesta justa y necesaria de nuestro pueblo. Su ignorancia les evita conocer una célebre frase de Confucio: Algún dinero evita preocupaciones; mucho, las atrae.”

Notas:
(1) Salim Lamrami: PREMIO GORDO A SU "RESISTENCIA": YOANI SÁNCHEZ SE VA DE GIRA MUNDIAL,
(2) Pedro de la Hoz: La subversión no es historia antigua

Percy Francisco Alvarado Godoy.


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