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lunes, 9 de enero de 2017

#ProhibidoOlvidar: Cuando la CIA asesinó a un maestro cubano



http://www.vanguardia.cu/images/vanguardia_digital/efemerides/2016/01-05-aniversario-55-asesinato-conrado-benitez/plana-periodico-revolucion-asesinato-conrado-benitez.jpg
Nadie lo dudó esta vez. El terror cobró en enero varias víctimas más y, entre ellos, no podía faltar el joven maestro voluntario Conrado Benítez, aquel que cargaba sobre sí mismo la mayor de las culpas ante los bandidos asalariados de la CIA: ser negro, educador y, sobre todo,  revolucionario.

Nacido en Pueblo Nuevo, Matanzas, 19 de febrero de 1942, aquel joven negro de origen humilde conoció una infancia de sin par sacrificio, cuyo sello distintivo lo serían una enorme capacidad para sobrevivir en una época de segregación y pobreza, así como un sorprendente afán de superación personal. A pesar de trabajar en las escasas profesiones a las que tiene acceso el ciudadano  pobre  —limpiabotas y panadero—,  encontró espacio para estudiar y vencer la enseñanza elemental. Luego vendrían los azarosos días de deambular por las calles de la Habana, ciudad a la que se trasladó,  para cursar estudios en el Instituto “José Martí”. Durante este tiempo conoció la más cruel discriminación en la Capital y sólo una fe ciega en el porvenir le hizo resistir todo tipo de adversidades y vejaciones.


viernes, 26 de septiembre de 2014

Cuba 1964: Las últimas fechorías del bandidismo

Las fuerzas de Lucha Contra Bandidos se mostraban muy
activas y propinaban duros golpes a las bandas
contrarrevolucionarias
Durante el año 1964 los bandidos habían cometido una docena de crímenes y otras fechorías contra objetivos civiles, principalmente viviendas campesinas, tiendas del pueblo, granjas estatales y escuelas rurales construidas por la Revolución. En las operaciones de las fuerzas de Lucha Contra Bandidos (LCB) también perdieron la vida o resultaron heridos en combate numerosos milicianos, pero su sangre no había caído en vano. La derrota definitiva del bandidismo estaba cerca, y con ella los enemigos de nuestro pueblo recibirían una lección inolvidable.
Entre agosto y diciembre de 1964, la situación de los alzados contrarrevolucionarios era sumamente crítica en todo el país. Para evadir la intensa persecución a que estaban sometidos, Clemente Aragón Aragón, Manuel Moreno Martínez (Ninga) y Julio Rabí Aragón se escondieron en una finca cercana al poblado de Vicente, en Ciego de Ávila. Serían detenidos unos meses después, en 1965. En el Escambray quedaban la banda de Blas Tardío Hernández, el pequeño grupo de Efraín Manzo Brizuela y los escurridizos Luis Santana Gallardo (Luis Vargas) y José Rebozo Febles. En La Habana se encontraba la banda de José Fernández Chávez; en Oriente el grupo de Gusberto Guerra Hernández, y algunos elementos aislados en Las Tunas, Palma Soriano, Cauto el Paso, Niquero y Sagua de Tánamo.

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