El Centro Simon Wiesenthal
acaba de cerrar una etapa del siglo XX al dar por muerto al último
jerarca nazi que todavía podía seguir en libertad: el capitán de las SS Alois Brunner,
responsable de la deportación de al menos 128.000 personas a los campos
de exterminio. “Nos ha llegado información de que murió en Siria hace
unos cuatro años”, señala por teléfono Efraim Zuroff,
principal investigador del centro. Según los nuevos datos que maneja,
Brunner se instaló en Damasco en los años cincuenta y fue asesor del
presidente Afez el Asad.
La fuente de estos nuevos datos es un miembro de los servicios
secretos alemanes que conoce muy bien los movimientos de los nazis en
Oriente Próximo. Brunner estaría enterrado en Damasco. El centro
dedicado a la persecución de criminales de guerra nazis, que actualmente
tiene en marcha la llamada Operación Última Oportunidad, destinada a
capturar a los últimos ejecutores del Holocausto vivos, considera que
está muerto al 99%, aunque no puede confirmar al 100% la información
porque no tiene pruebas materiales de su fallecimiento.