Tal como señala la
periodista Raquel
Godos la debacle de los demócratas en las presentes elecciones ha sido
significativa y muestra un incierto destino futuro ante la aplastante derrota
recibida por los republicanos. Baste señalar, como destaca la referida
comunicadora, que es “la primera vez desde 1928 que los republicanos cuentan
con el control de las dos Cámaras del Congreso, la Presidencia, con una mayoría
conservadora en la Corte Suprema y la mayoría de las legislaturas y
gobernaciones estatales.”
Las necesidad de un
cambio urgente hace pensar en algunos que una fría y distante Hillary –además de
atacada por su negligencia en el caso de los emails y las corruptelas de la
Fundación Clinton– fue un factor desmotivador para que cerca de menos de la mitad de los 27 millones de
hispanos (un 48%) permanecieran sin ejercer su derecho al voto pudiendo hacerlo.
Otro tanto ocurrió con otros sectores sociales cuyo voto hubiera sido posible
alcanzar, incluidas las minorías cuyos derechos humanos son frágiles. De hecho,
los demócratas deben abandonar su elitismo y acercarse al norteamericano común
para lograr espacios de favoritismo electoral, tal como intentó hacerlo Bernie
Sanders.