
Norelys Morales Aguilera.―
Guillermo
Fariñas, el conocido faquir de las huelgas de hambre y vocero de la di$idenCIA
para los medios que participan en la guerra mediática contra Cuba, se metió en
tremendo embrollo el pasado 29 de agosto cuando en un “llamamiento a sus
hermanos de lucha y del exilio” confirmó la corrupción y discordias entre grupúsculos de los
“opositores” como “objetivamente” son presentados.
Fuentes en Miami han certificado que hubo una fuerte perreta entre sus amigos pagadores, terroristas y ultraconservadores, entre otros vividores del negocio del “anticastrismo” financiado por el gobierno de Estados Unidos públicamente, a través de entidades como la USAID, NED, Fundación Nacional Cubano Americana (de corte terrorista), ONGs y otras.
Fuentes en Miami han certificado que hubo una fuerte perreta entre sus amigos pagadores, terroristas y ultraconservadores, entre otros vividores del negocio del “anticastrismo” financiado por el gobierno de Estados Unidos públicamente, a través de entidades como la USAID, NED, Fundación Nacional Cubano Americana (de corte terrorista), ONGs y otras.
Tras
el tirón de orejas que recibió por regañar a José Daniel Ferrer (se pasan, pero
no se tragan) fue apremiado para a un desmentido, ya que el documento circulaba
y había una captura de pantalla de la publicación.
La solución salvadora fue vociferar que habían hackeado el blog donde apareció el llamamiento a la unidad de las huestes, algo que no ha podido conseguir ni Washington con su poder, ni la madre de los tomates si lo pretendiese porque carecen del civismo, la honestidad o un programa político que no retrotraiga a Cuba a la república bananera servil, que hizo necesaria la Revolución en 1959.
La solución salvadora fue vociferar que habían hackeado el blog donde apareció el llamamiento a la unidad de las huestes, algo que no ha podido conseguir ni Washington con su poder, ni la madre de los tomates si lo pretendiese porque carecen del civismo, la honestidad o un programa político que no retrotraiga a Cuba a la república bananera servil, que hizo necesaria la Revolución en 1959.
El ego de Fariñas no le
permite admitir ante sus jefes que cometió el pecado mortal de confirmar
públicamente lo que saben los de acá y los de acullá. Así que bajo el supuesto
del hackeo apareció el desmentido que le ordenaron.