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viernes, 18 de diciembre de 2015

Facebook bloquea cada semana un millón de mensajes terroristas



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La red social Facebook bloquea cada semana un millón de mensajes que promueven el terrorismo o las ideologías radicales, algo que conlleva el cierre de todas las cuentas asociadas con esta actividad, según afirmó hoy el responsable de la lucha antiterrorista en la ONU, Jean-Paul Laborde.


"Tenemos que aprender a movernos por las redes sociales a la misma velocidad o más rápido que las organizaciones terroristas", explicó Laborde en la sede de Naciones Unidas tras reunirse con la empresa privada para abordar la disyuntiva entre proteger a los ciudadanos y al mismo tiempo mantener su privacidad en Internet.


jueves, 28 de mayo de 2015

Desmintiendo a un farsante y develando un bello secreto




Revisando un artículo aparecido en el blog de Emilio Ichikawa el 9 de marzo de 2011, bajo la firma del traidor y mentiroso ex teniente coronel JuanReynaldo Sánchez, titulado “La extraña muerte de un escolta de Fidel Castro”, puedo confirmar que este individuo falseó la vida y muerte de mi compañero Ransés Calderío, con el que estuve involucrado en varias tareas asignadas a mí por la contrainteligencia cubana.

El aludido traidorzuelo –buscador de fama en Miami a costa de denigrar la figura del Comandante en Jefe Fidel Castro-, mintió descaradamente al sugerir varios hechos plagados de falsedades:

● Que Ransés, a raíz de establecer una relación amorosa con la hija del compañero Raúl, Mariela, provocó “indignación” en Fidel y en su esposa, al extremo de que fue separado de la Seguridad Personal por estas razones.

Lo cierto es que, tanto Ransés como Mariela, mantuvieron una relación amorosa y estable, fruto de la cual nacieron dos hijas. El detractor omite este hecho en su artículo tratando de vender la idea de un “affaire” temporal entre los mismos. Esta relación fue aceptada por la familia y, como era obvio, Ransés fue trasladado hacia la contrainteligencia, ya que su misión como primer fusilero de la escolta de Fidel así lo ameritaba.

Ransés era un joven revolucionario, lleno de amor a la vida y a la Revolución, dispuesto a asumir las tareas más difíciles. Contaba, por supuesto, con las cualidades para cumplir con eficacia la misión de defender la vida de Fidel ante cualquier situación por complicada y difícil que la misma fuera.

● La segunda mentira de Reynaldo Sánchez fue decir que, y lo cito textualmente, “atendiendo algunas de las empresas económicas que en esos momentos ya tenía el Ministerio de las Fuerzas Armadas”.

Ransés, cuyo seudónimo era Frank, fue un oficial operativo de la contrainteligencia, entregado de lleno a las tareas de enfrentamiento al enemigo. Por esta razón pasó a ser uno de mis oficiales a partir de 1993 y cumplimos varias misiones en mi condición de colaborador secreto de la CI.

martes, 23 de septiembre de 2014

Amenaza velada contra Siria, es amenaza a la Paz.



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Luego de su anuncio amenazante desde hace algunas semanas, EEUU ha comenzado sus ataques aéreos contra bastiones del Estado Islámico (EI) en Siria, contando con la colaboración de cinco naciones árabes, Bahréin, Jordania, Arabia Saudí, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, usando un poderoso despliegue aéreo y marítimo, y llegando a usar, incluso, más de 150 bombas de alta precisión, en 14 rondas de ataques. Se ha conocido que dichas arremetidas fueron realizadas por aviones cazas, drones y misiles Tomahawk", lanzados desde aguas internacionales y sin contar con la anuencia de Siria.

Obama tratará de justificar estos ataques –con indudable corte agresivo y violatorio de la soberanía siria-, en el seno de la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York.

En realidad, fue EEUU quien capitalizó los ataques, contando con la probación diplomática y bases de apoyo en las cinco naciones árabes confabuladas en la agresión.

Hasta el momento se conoce que, supuestamente, los blancos fueron objetivos de Daesh en Al Raqa, Deir al Zur, Al Hasaka y Albu Kamal, hacia donde fueron lanzados 47 misiles crucero Tomahawk desde los destructores USS Arleigh Burke y el USS Philippine Sea, desplegados en aguas internacionales en el Mar Rojo y el Golfo Pérsico Norte. Otros medios sofisticados usados por EE UU fueron los modernos F-22 Raptor, drones, cazas y, posiblemente, un avión bombardero.

En este ataque participaron cazas de la Real Fuerza Aérea de Bahréin, así como modernos F-15 y Eurofighters de Arabia Saudita, además de varios Mirage y F-16 por parte de Los Emiratos, según diversas fuentes.


Además de los ataques contra Daesh, otros blancos escogidos fueron concentraciones de los terroristas del grupo Khorasan, una derivación de Al Qaeda, ubicados cerca de Alepo.

Un Tweet del Comando Central de Estados Unidos confirma los ataques:


Estos primeros ataques contra terroristas en Siria, se suman a la escalada iniciada desde agosto por parte de EEUU, en Irak.

La agresión norteamericana contra territorio sirio, sin embargo, ha sido cuestionada seriamente por otras naciones, sobre todo Irán, la propia Siria y Rusia.

Rusia ha sido clara al respecto: "los bombardeos de Siria por parte de EE.UU. y sus socios requieren no solo una 'notificación' unilateral formal de Damasco, sino la aprobación de Siria o la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU".
La evidente violación de normas internacionales por parte de EE UU sus aliados, sin tener la aprobación y coordinación del legítimo gobierno sirio es un acto de desesperada piratería y de la ley internacional.

En este contexto, tanto Rusia como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pidieron ayer la unificación de los esfuerzos internacionales para luchar contra el grupo takfirí Daesh en Siria, durante una conversación telefónica entre el presidente ruso Vladímir Putin y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ocasión en que Putin mantuvo la posición rusa al respecto.

Según AFP, el Departamento de Estado pudiera haber informado a Siria de estos ataques a última hora, a través del representante de Siria ante la ONU, según informó hoy un portavoz de la cancillería siria. Luego daría a la luz un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores de Siria confirmando tal versión. 

En el día de hoy, el presidente sirio, Bashar al Asad, estuvo de acuerdo con cualquier esfuerzo internacional en la lucha contra los terroristas en su país, aunque advirtió que toda acción debe ser coordinada y atemperada con la tarea de detener todo tipo de apoyo a los terroristas. Al-Asad no es tonto y valora los riesgos de que sean sus enemigos tradicionales los que hoy intervienen en el territorio de su país.

Lo cierto es que la formación de una coalición internacional propuesta por Obama junto a aliados escogidos selectivamente -excluyendo de forma deliberada a Irán, Siria y Rusia-, no persigue solamente acabar con el terrorismo en Siria, sino promover por vía violenta y de manera enmascarada el derrocamiento del gobierno de Bashar Al-Assad y cambiar la correlación de fuerzas en la región a favor del hegemonismo norteamericano.

Bahréin confirmó hasta el momento su participación en los bombardeos en Siria, según reportó una fuente militar citada por la agencia BNA, comprometiendo a otras naciones del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), integradas por  Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Omán, Kuwait y Catar. Igualmente, Jordania ha reconocido su implicación en el ataque a través del Ministro de Información, Mohamad al Momani, según Al Jazeera. 

La manipulación mediática de los acontecimientos ha tratado de satanizar al gobierno sirio, culpándolo de crímenes que no ha cometido, muchos de los cuales son realizados por los terroristas financiados por las mismas naciones que hoy integran hipócritamente esta dudosa coalición. Fue la preparación sicológica de la opinión internacional para perpetrar la agresión.

La cuestionable agresión a Siria ha comenzado a ver su lado siniestro. Se sabe que empezaron a ocurrir muertes de al menos ocho civiles, entre ellos tres niños, lo que cuestiona la eficacia de las arremetidas. Estas muertes ocurrieron en ser atacado un edificio residencial, supuestamente ocupado por terroristas del Frente Al Nusra. Luego del vasto despliegue militar, se contabilizan cerca de 50 muertos entre los terroristas.

La opinión pública internacional ha de estar atenta a los acontecimientos en Siria, cuyas consecuencias son, hasta el momento, impredecibles. EEUU y sus aliados han actuado con desespero y sin un plan debidamente aprobado por la comunidad internacional en su totalidad. Nuevos peligros y amenazas se ciernen en el Medio Oriente.


Percy Francisco Alvarado Godoy

Con información de agencias, Russia Today e HispanTV

miércoles, 17 de septiembre de 2014

¿CDR en EE UU para enfrentar terrorismo?


El fiscal general Eric Holder explicó que trabajarán de manera conjunta con los representantes de las comunidades, las autoridades públicas de seguridad, los líderes religiosos y los fiscales.
El fiscal general Eric Holder explicó que trabajarán de manera conjunta con los representantes de las comunidades, las autoridades públicas de seguridad, los líderes religiosos y los fiscales.


El fiscal general de los EE UU, Eric Holder, dio a conocer un plan del gobierno encaminado a detectar terroristas o personas sospechosas de ser potencialmente captadas por los yihadistas, que podrían representar un potencial peligro para su país, así como ingresar a grupos terroristas que combaten en Siria, Libia e Irak, así como en otros países del Medio Oriente.

Lo singular de este plan consiste en la creación de redes comunitarias, a nivel de barrio, las que actuarán coordinadamente con el FBI, el Departamento de Justicia, así como otras agencias de inteligencia y policiacas.

El diseño de esta medida no se diferencia del papel desplegado en Cuba por los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), quienes han llevado a cabo un permanente monitoreo a nivel de cuadra y zonal de actividades potencialmente peligrosas para la seguridad del país, logrando una respetable eficacia en el enfrentamiento al terrorismo, la delincuencia y otros delitos, durante las décadas en que han funcionado.

Mucho le costó a EE UU entender que la lucha contra el terrorismo no puede sustentarse solamente con sofisticada tecnología, ni con una dudosa agentura que funciona motivada por el dinero y sin una convicción sobre su papel en el terreno operativo. El factor humano es primordial en el enfrentamiento al terrorismo y a la criminalidad, siempre y cuando exista un fuerte compromiso y convicción.

Al respecto, Holder declaró: "No debemos perder de vista jamás lo que los extremistas más temen: la fuerza de nuestras comunidades, nuestro respecto inalterable de la igualdad, los derechos y las libertades civiles, y nuestro compromiso permanente con la justicia, la democracia y el respeto de la ley".

La suerte de este plan piloto, en cuyas ciudades aún no se ha dado conocer su implementación, radica en la trasparencia de la investigación y de que la misma no esté permeada por prejuicios raciales y subjetividad.

Finalmente, creo que esta medida puede ser eficaz siempre que EE UU se despoje de su apreciación distorsionada sobre el terrorismo y elimine de la práctica de su gobierno la doble moral existente al respecto. 

¿De qué serviría -me pregunto-, movilizar a los ciudadanos, comprometiéndolos en la lucha contra el terrorismo, si las agencias de inteligencia se encargan, por otro lado,  de financiar, entrenar y armar a grupos terroristas foráneos, en operaciones encubiertas y con el total beneplácito del Congreso y de Washington?


Percy Francisco Alvarado Godoy

martes, 13 de agosto de 2013

Hoy, hace 15 años, el mundo conoció al agente Fraile

Corría entonces el mes de agosto de 1998 y yo, sin imaginarlo, hace hoy exactamente 15 años, mi destino como agente de la Seguridad Cubana se había decidido por la más alta dirección del país. Debía ¨quemarme¨, lo que significó, descubrir mi labor anónima frente a los grupos terroristas radicados en Miami.

El 13 de agosto de ese año me entrevisté con el periodista estrella de The Nueva York Times. Thimoty Golden, para darle a conocer parte de la que había sido, por más de dos décadas, mi condición de agente secreto de los órganos de la Seguridad del Estado de Cuba. Eran cerca de las 10 de la mañana y en un espacioso salón me encontré con el citado periodista, quien se llevaría la primicia ocultada durante tanto tiempo. Ni el FBI, al que se había brindado abundante información, ni la CIA, así como otros servicios de inteligencia, con los que ¨colaboré¨ un tiempo, imaginaban esta verdad.

Yo, entre aturdido y afectado por una mezcla de encontrados sentimientos, comencé a responder el sagaz interrogatorio. Le respondí solo lo que era necesario, otras cosas aún permanecen en secreto. Una parte de mí se dolía pues me consideraba aún de gran utilidad en este tipo de trabajo, criterio compartido por muchos de mis oficiales, pero respetamos la decisión política adoptada. Ese día era el cumpleaños de Fidel.

Ese día también marcó mi destino como persona para siempre. No imaginábamos que el The Nueva York Times nunca publicaría la grave acusación contra los terroristas de origen cubano radicados en Miami. Tampoco imaginamos que Thimoty Golden, días después, traicionara su ética profesional y descubriera al FBI el origen e identidad de su fuente y se desencadenarían varios acontecimientos que, como respuesta, conllevarían a la captura de nuestros Cinco Héroes. Esa fue la jugada política por la que optó la Casa Blanca. No soportó tal humillación y dio su respuesta 30 días después, el 12 de setiembre de 1998.

Un artículo escrito por mí hace varios años narra estos hechos. Su nombre es elocuente: ¨La “mea culpa” que aún le falta reconocer al New York Times¨, fechado el 2 de abril de 2004.

Mentir o no mentir: ¡He ahí el dilema! 
 
Algunos tropiezos conocidos del New York Times.


Todo el mundo se sintió conmocionado cuando el poderoso New York Times reconoció, hace apenas unos días, haber mantenido una cobertura distanciada de la realidad con respecto a la existencia de armas biológicas y de destrucción masiva en Irak, pretexto esgrimido por la administración de George W. Bush para invadir esa nación. La amplia cobertura con la que este importante medio abordó el tema iraquí en los meses antes de la invasión, contribuyó en gran medida a que el pueblo norteamericano tuviera una percepción errónea sobre las causas que provocaron el conflicto, a la par que favoreció a la impunidad de la Casa Blanca en su campaña bélica internacional. De hecho, el New York Times fue un cómplice más de esta maquinación.


Muchas son las causas que provocaron esta cobertura equivocada y llena de falsedades y que, sin lugar a dudas, no excluyen el comprometimiento de los medios de la gran prensa norteamericana al gobierno y su subordinación a los “intereses de seguridad nacional”, en un ambiente complejo provocado después del fatídico 11 de septiembre, que supo aprovechar el gobierno de extrema derecha de George W. Bush para anular prácticamente las libertades democráticas y exacerbar un forzado e inducido patriotismo.


El propio Daniel Okrent, defensor del Lector de dicho rotativo, señaló algunas de estas causas:


Divulgar y dar crédito a informaciones sin confirmar sobre supuesta existencia de armas químicas, biológicas y nucleares en Iraq, sobre todo cuando las mismas provenían de dudosas fuentes (funcionarios del Pentágono que solicitaban el anonimato y exiliados iraquíes) que hicieron al rotativo ser manipulado por el gobierno. 


Dejarse llevar, por tanto, por el ansia de primicias, sin corroborar las informaciones recibidas y automáticamente divulgarlas. 


Se desoyeron las opiniones de periodistas responsables, los cuales solicitaron verificar dichas informaciones, en etapas previas a su publicación. 


Con independencia del reconocimiento de los errores por parte de la dirección del New York Times y de su defensor del Lector, la mea culpa no elimina las dudas sobre un posible comprometimiento del periódico a los dictados de la administración Bush e, incluso, su subordinación a los intereses gubernamentales, cosa que no es totalmente nueva en los últimos tiempos. Muchos no olvidan el sometimiento de las principales cadenas de televisión con respecto a las noticias a divulgar bajo los requerimientos goebelianos de la Ley USA Patriot impuestos por la Casa Blanca a los medios de información norteamericanos.


La mea culpa, por tanto, deja serias dudas sobre la honestidad de la dirección del rotativo, más si se tiene en cuenta que, salvo excepciones, su cobertura sobre distintos aspectos de la situación internacional ha dejado mucho que desear por su parcialidad y su comprometimiento a la extrema derecha norteamericana. Aún se recuerda cómo el New York Times fue vocero de los guerreristas de la Casa Blanca durante el conflicto en Viet Nam y su postura incondicional hacia el aumento de la escalada militar en Indochina. También, y no puede ocultarse, este rotativo santificó las criminales agresiones a Panamá y Granada, de la misma manera que justificó los genocidas bombardeos a Yugoeslavia.


Uno de esos momentos, sin lugar a dudas, fue el reciente conflicto entablado entre el New York Times y el gobierno brasileño, luego de que su corresponsal en Brasil, William Larry Rother Jr, publicó un artículo en el que se tildaba al presidente Luis Ignacio Lula da Silva de ser un alcohólico. En dicho artículo, titulado “Hábito de beber del presidente se convierte en preocupación nacional”, se trata de desvirtuar la figura de Lula de manera irrespetuosa. 


Ante la repulsa levantada entre los brasileños y la solidaridad inicial manifestada por la dirección del periódico con su corresponsal, se le retiro la visa a Rother. Días después el periodista del Times se disculpó y se le dejó permanecer en Brasil. El suceso, sin embargo, dejó luego de su solución final serias dudas sobre el papel desestabilizador del rotativo norteamericano en Brasil y cómo en su trasfondo respondía a intereses del Departamento de Estado yanqui y a sus campañas desinformativas.


Otro hecho reprobable que vincula al New York Times a sórdidos manejos de la realidad y a hacer gala del veneno mediático, lo fue la publicación el 5 de enero de 2003 de un artículo sobre Cuba. Bajo la firma de Timothy Golden, el New York Times lanzó serias acusaciones contra la Isla que no difieren en nada de los mismos perversos argumentos que siempre han empleado los personeros del gobierno norteamericano.


Si infames fueron la excrecencias vertidas en el artículo de Golden al escribir sobre Cuba, todavía más deleznables fueron sus calumnias al referirse a los Cinco Héroes cubanos que guardan injusta prisión en Estados Unidos. Con argumentos retorcidos trató de presentar a estos luchadores antiterroristas como vulgares criminales y espías, desvirtuando las verdaderas motivaciones que los llevaron a enfrentar el más cruel terrorismo ejercido contra su Patria. En aquella ocasión, el New York Times cometía uno de sus más atroces errores al comprometerse con la mentira y dejar a un lado a la justicia y la razón. Timothy Golden, como veremos, pasó a convertirse de un genuflexo periodista a un servil instrumento de la infamia.


El New York Times, Posada Carriles y la FNCA.


Uno de los pocos momentos en que el Times de New York abordó con seriedad el tema Cuba, lo fue la publicación de dos reportajes en julio de 1998, en los cuales sus autores, Ann Louise Bardach y Larry Rother, dan a conocer declaraciones del conocido terrorista Luis Posada Carriles, en los que el mismo implicó a la Fundación Nacional Cubano Americana de financiar los atentados cometidos contra hoteles en Cuba.


Con la elocuencia digna de un criminal sin escrúpulos, Posada Carriles narró a sus entrevistadores sus inicios como asalariado de la CIA en 1960, así como facetas de su largo historial como terrorista. No omitió un solo detalle de su fuga en Venezuela cuando purgaba una condena por su participación de un avión comercial cubano en pleno vuelo, hecho criminal que provocó la muerte a 73 personas inocentes. Fue un escape garantizado por la propia FNCA y así lo declaró sin ambages. 


Los articulistas también destacaron el tácito reconocimiento de Posada Carriles sobre su involucramiento en los atentados terroristas contra hoteles, discotecas y restaurantes de Ciudad de la Habana y Varadero, hechos que provocaron la muerte al turista italiano Fabio Di Celmo, varios heridos y cuantiosos daños materiales. El reclutamiento de mercenarios centroamericanos por parte de Posada Carriles para ejecutar tales acciones, respondió, según él, a un plan organizado y financiado desde Miami, por parte de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA).


El criminal de Barbados detalló los abastecimientos en dinero, que alcanzaron los 200 000 dólares, recibidos por él de parte de Jorge Mas Canosa, el extinto Chairman de la FNCA, para realizar dichos atentados.


Por supuesto, ambos artículos crearon una desacostumbrada conmoción entre la mafia terrorista de Miami. Incrédulos y sorprendidos por la noticia, los altos directivos de la FNCA se pusieron en guardia y reaccionaron de manera descompuesta.


“La idea de que algún miembro de la Fundación ha estado, está o estará involucrado en actos de violencia contra el régimen de Castro es una mentira, pura y llana”, declaró el presidente de la FNCA, Alberto Hernández de forma airada. Y como para no dejar lugar a las dudas, agregó en la conferencia de prensa convocada por él el 15 de julio de 1998: “Esto nos es periodismo. Esto es una guerra política”.

Por su parte, Jorge Mas Santos, hijo del fundador de la FNCA, declaró con visible ira y turbación: “Estos artículos son ofensivos y difamatorios”.


Luego de recibir la primera estocada y rebasar la sorpresa, la FNCA intentó pasar a la contraofensiva, anunciando que demandaría al New York Times por difamación. Para ellos, según su apreciación, no había un solo cabo suelto que pudiera colocarlos en una situación desventajosa frente al rotativo neoyorkino. Se olvidaban, por supuesto que yo había sido testigo y participante de estos planes de atentado contra instalaciones turísticas cubanas y había recibido de parte de altos directivos de la FNCA el dinero y las orientaciones para ejecutarlos. Se olvidaban también que “Pepe” Hernández, su presidente, y dos de sus directores, Arnaldo Monzón Plasencia y Horacio Salvador García Cordero, estaban involucrados directamente en la planificación, financiamiento y organización de los mismos. Se olvidaban, por último, que fueron ellos los que me pusieron en contacto con Luis Posada Carriles para que éste me entrenara y abasteciera con los explosivos a detonar en el famoso cabaret “Tropicana”.


A pesar del alboroto de la FNCA y de sus intentos por desvincularse de las acusaciones realizadas contra ella, a pesar de sus amenazas contra el New York Times, yo siempre supe que esta vez el criminal de Barbados no mintió. Cuba también lo sabía y se dedicó a estudiar la situación. En tal sentido, el portavoz de la cancillería cubana, Alejandro González, declaró al respecto: “Lo consideramos sumamente interesante. Estamos siguiendo el curso del debate”.



Una verdad ocultada por el New York Times y de la que nunca hubo una mea culpa. 


El New York Times, aparentemente interesado en esos momentos por profundizar en el tema del terrorismo, sobre la base de las confesiones hechas a Larry Rother y a Ann Louise Bardach por Luis Posada Carriles, así como protegiéndose de la amenaza de la FNCA de entablarle pleito por difamación, envió a Cuba a uno de sus más sobresalientes reporteros, Timothy Golden. Durante dos semanas, con la total cooperación de las autoridades cubanas, este periodista recibió amplia información sobre la participación de la FNCA y otros grupos terroristas en las agresiones contra la Isla. Pudo entrevistarse con cinco centroamericanos detenidos en la Habana y con varios oficiales de la Seguridad del Estado de Cuba, los que le impusieron de minuciosa información al respecto.


El 12 de junio de 1998 fue recibido por el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Fidel Castro, con quien mantuvo una larga conversación. De la misma manera, fue atendido por Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Como resultado de estos fructíferos contactos para Golden, éste recibió un amplio dossier, similar al que Cuba había entregado unos días antes al FBI, específicamente en junio de 1998. No existían dudas, pues, que el New York Times contaba con pruebas suficientes para enfrentarse a la FNCA en un posible litigio legal, a la par que con información suficiente para realizar un serio y profundo trabajo periodístico en relación con el tema en cuestión.


En mi caso particular, manteniéndome yo todavía en mi condición de colaborador secreto de la seguridad cubana y encontrándome en Miami, infiltrado aún dentro del ala terrorista de la FNCA y de otro grupo de similar condición, Cuba Independiente y Democrática (CID), fui convocado a la Habana el 5 de agosto de 1998. Ya se había tomado la decisión de “quemarme” en aras de denunciar el permanente terrorismo contra nuestra Patria.


Aún recuerdo con nostalgia mi arribo al Aeropuerto Internacional “José Martí”. La presencia en el mismo de dos mis oficiales de caso, me corroboró la certidumbre de que mi vida anónima al servicio de Cuba estaba a punto de culminar. No sé realmente cuántos sentimientos se agolparon en mi corazón en esos momentos, tampoco conocía la razón de mi apurado retorno a la Isla, pero supe que no volvería más a Miami.


El 13 de agosto de 1998 me entrevisté con Timothy Golden en una casa del reparto Siboney. Había recibido instrucciones de la jefatura de que fuera franco y abierto con mi interlocutor, y que debía atenerme a relatarle lo que había sido mi vida como luchador antiterrorista. En sus ojos y en el resto de su gestualidad, no lo niego, percibí el profundo interés por conocer al detalle mis vínculos con la FNCA y Luis Posada Carriles. Me pareció, a qué negarlo, un periodista serio y diligente.


Reconozco, sin embargo, que fue difícil para mí ser sincero y abierto ante un periodista norteamericano totalmente desconocido y ser precisamente yo, quien había guardado celosamente, durante años, mi participación en este anónimo batallar, el llamado a retarle nombres y hechos que constituían un sagrado secreto para mí hasta ese momento. Como me fue orientado, me apegué a la verdad y le narré todo, sin ocultar detalles.


Fueron más de tres largas horas de entrevista en las que Golden grabó y apuntó cada pormenor. Fumamos ambos, hasta terminarnos una caja de mis cigarrillos. Él revisó todos mis documentos de identificación con precisión y argucia. Luego nos despedimos con un apretón de manos. Golden, mis compañeros y yo, lo sabíamos: Cuba había dado a conocer al New York Times a uno de sus más antiguos colaboradores en la lucha contra el terrorismo, lo que constituía un importante sacrificio en nombre de la verdad.


En mi caso personal, a pesar de que acepté dar este paso que cambiaría mi vida a favor de la Revolución, me sentí inicialmente deprimido, más que orgulloso. Hubiera preferido mantenerme combatiendo de manera anónima como lo había hecho hasta ese momento. Sin embargo, acepté como un soldado y con la plena convicción del beneficio resultante de esta decisión.


En un sospechoso silencio, los meses transcurrieron y el New York Times no se dignaba a publicar noticia o referencia alguna sobre las múltiples pruebas aportadas por Cuba. Para sorpresa nuestra, treinta días después de mi entrevista con Golden fueron apresados nuestros hermanos en Miami y recibieron el escarnio y el odio del grupo intolerante de la extrema derecha miamense. La prensa y otros medios de comunicación se pusieron al servicio de esos espurios intereses.


En reiteradas ocasiones me pregunto: ¿Se hubiera podido desarrollar ese amañado juicio contra nuestros Cinco Héroes en Miami, si Timothy Golden y el New York Times hubieran publicado toda la verdad sobre el terrorismo contra Cuba? ¿Hubiera sido la misma la suerte corrida por ellos e igual la percepción del público norteamericano? ¿Hubieran triunfado, acaso, con la misma facilidad como sucedió, la intolerancia y el odio contra Cuba? ¿No se hubieran evitado tal vez, otros hechos terroristas ocurridos con posterioridad a estos sucesos, como lo fue el intento de asesinato a Fidel en Panamá o la infiltración de terroristas en abril del 2001 con la finalidad de explotar bombas en Tropicana?


No cabe la menor duda que el New York Times tiene una gran deuda con Cuba y conmigo en particular. Una gran deuda también con la verdad a la que traicionó por descarada omisión o por cuestionable compromiso con la ultraderecha de Miami y con la administración norteamericana. Pero lo más objetable para un periódico son las deudas que contrajo con sus propios lectores, a los que traicionó también y les despojó de una importante verdad.


Si el New York Times se precia de ser capaz de reparar errores, creo que ha llegado el momento de esgrimir una sincera “mea culpa” por haber escondido la verdad en este capítulo del terrorismo contra Cuba. Entonces, no lo niego, tendría razón Juan María Alponte, profesor de la Facultad Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM cuando comentó en un artículo aparecido el lunes 31 de mayo de 2004, en el Universal de México, que “The New York Times, que rectifica y esclarece, con gran valor ético, muchas de sus informaciones sobre Irak seguramente, desde esa admirable autocrítica, el diario podrá observar los problemas mundiales, cubanos y latinoamericanos, desde una perspectiva histórica que no da la razón a George W. Bush.
 

También, por supuesto, el señor Okrent podría sentirse más orgulloso de su periódico y el lector tendría el inigualable privilegio de leer cada página del mismo, a sabiendas de que allí aparecerá la verdad ante sus ojos por dura que ésta sea.


Hay una realidad, entonces, la “mea culpa” que falta al New York Times, más que todo, se ha convertido en una cuestión de dignidad.


Percy Francisco Alvarado Godoy

Escritor guatemalteco

Como pueden apreciar mis lectores,  el 13 de agosto me trae no solo alegrías por el cumpleaños de  mi amado Fidel y el de mi hermano René González Sehwerert. Es también un día triste, pues siempre hubiera imaginado que podría continuar batallando contra nuestros enemigos, sin importarme las glorias y los reconocimientos que he recibido de mi pueblo y de otros hermanos del mundo.

Ese día Fraile dejó de existir y salió del anonimato como Percy Francisco Alvarado Godoy, internacionalista guatemalteco y luchador antiterrorista. Se sellaban más de dos décadas de callado trabajo que cumpli, pese a los riesgos asumidos, con la satisfacción de serle útil a Cuba.

Sabía que no podía dormirme en los laureles y asumí nuevas tareas. He dado gracias a la vida por ponerme en donde soy más útil y eso reconforta cualquier sinsabor, cualquier abandono injusto y hasta algunas incomprensiones. Llevo la gloria, guardada en mi alma y engrandecida por la modesta sensación de que he sido uno más de los tantos héroes que han vivido y viven en nuestro pueblo.

Hoy, pues se cumplen 15 años de aquel día, desde el que albergo la tristeza de haber sido sacado a la luz, cuando todavía me sentía en plenitud de mis facultades para seguir sirviéndole a Fidel, a esta bella tierra y con el orgullo de no haberlos traicionado nunca, ni ser capturado por el enemigo.

Percy Francisco Alvarado Godoy

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