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jueves, 28 de mayo de 2015

Desmintiendo a un farsante y develando un bello secreto




Revisando un artículo aparecido en el blog de Emilio Ichikawa el 9 de marzo de 2011, bajo la firma del traidor y mentiroso ex teniente coronel JuanReynaldo Sánchez, titulado “La extraña muerte de un escolta de Fidel Castro”, puedo confirmar que este individuo falseó la vida y muerte de mi compañero Ransés Calderío, con el que estuve involucrado en varias tareas asignadas a mí por la contrainteligencia cubana.

El aludido traidorzuelo –buscador de fama en Miami a costa de denigrar la figura del Comandante en Jefe Fidel Castro-, mintió descaradamente al sugerir varios hechos plagados de falsedades:

● Que Ransés, a raíz de establecer una relación amorosa con la hija del compañero Raúl, Mariela, provocó “indignación” en Fidel y en su esposa, al extremo de que fue separado de la Seguridad Personal por estas razones.

Lo cierto es que, tanto Ransés como Mariela, mantuvieron una relación amorosa y estable, fruto de la cual nacieron dos hijas. El detractor omite este hecho en su artículo tratando de vender la idea de un “affaire” temporal entre los mismos. Esta relación fue aceptada por la familia y, como era obvio, Ransés fue trasladado hacia la contrainteligencia, ya que su misión como primer fusilero de la escolta de Fidel así lo ameritaba.

Ransés era un joven revolucionario, lleno de amor a la vida y a la Revolución, dispuesto a asumir las tareas más difíciles. Contaba, por supuesto, con las cualidades para cumplir con eficacia la misión de defender la vida de Fidel ante cualquier situación por complicada y difícil que la misma fuera.

● La segunda mentira de Reynaldo Sánchez fue decir que, y lo cito textualmente, “atendiendo algunas de las empresas económicas que en esos momentos ya tenía el Ministerio de las Fuerzas Armadas”.

Ransés, cuyo seudónimo era Frank, fue un oficial operativo de la contrainteligencia, entregado de lleno a las tareas de enfrentamiento al enemigo. Por esta razón pasó a ser uno de mis oficiales a partir de 1993 y cumplimos varias misiones en mi condición de colaborador secreto de la CI.

jueves, 26 de marzo de 2015

Manolito, el primer mártir de la seguridad cubana



Archivo:Manuel Lopez de la Portilla.jpg
Manuel López de la Portilla es el primer mártir de nuestros Órganos de la Seguridad del Estado. Fue asesinado salvajemente, con apenas 20 años de edad, luego de conocerse su condición de agente de la Seguridad, en la madrugada del 16 de julio de 1960, en el Arenal de Jijira, en Vía Blanca, Santa Cruz del Norte, una zona de arrecifes ubicada en la costa norte de La Habana.

Luego de ser golpeado con saña criminal, su cuerpo recibió varios disparos de arma de fuego.

Su misión fue la penetrar a una organización contrarrevolucionaria dirigida por Jaime Vega, de amplia ramificación en diversas provincias, el joven teniente contribuye a conocer una gran número de complotados y contribuir a la detención de cerca de 160 de los mismos, sobre todo a los ubicados en su principal zona de operaciones en Jaruco, al norte de La Habana. Su fachada era la de un mecánico de aviación desafecto a la Revolución.

jueves, 26 de febrero de 2015

Cuba: Qué otra cosa podemos hacer

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Reflexiones en torno al 4to aniversario de Las Razones de Cuba.
Los 6 en el mousoleo de los mártires de Artemisa
Los 6 en el mousoleo de los mártires de Artemisa


Cuatro años es poco tiempo, pero para nosotros han sido cuatro siglos de fervor, entusiasmo, pasión y cariño, un cariño inmenso, incomparable, ha sido un periodo de retos, de adaptación, de incomprensiones, de dolor también. Hace cuatro años se realizó la denuncia pública conocida por Las Razones de Cuba a través de la exhibición por la televisión cubana de la serie del mismo nombre, comenzó con los capítulos de La Ruta del Terror, donde el pueblo cubano y el mundo entero conoció las acciones de hombres como Chávez Abarca y Ernesto Cruz León, responsables de actos terroristas en La Habana, actos organizados y financiados desde los EE.UU.

Luis Posada Carriles, la Fundación Nacional Cubano Americana, la CIA son denunciados contundentemente por Cuba como autores intelectuales de las bombas puestas en la Habana, Percy Alvarado, agente Fraile para la Seguridad del Estado cubano da elementos incuestionables sobre estas actividades enemigas.

jueves, 8 de enero de 2015

Después del silencio

 

No creo que las primeras emociones llegaran durante el estreno de la serie. En marzo de 1979 era demasiado pequeño para recordar con tantos detalles tantas escenas en las que se revelaban las acciones de aquel David, así que seguro las recuerdo de alguna de las ocasiones en que regresó a la pequeña pantalla “En silencio ha tenido que ser”. Este miércoles he vuelto a ver algunas de aquellas escenas y recordé mi mayor preocupación de entonces.

Todavía era pequeño al terminar la serie en que se mostraban lo que para mí eran las únicas maneras de actuar de los agentes que la Seguridad del Estado en Cuba tenía que preparar para defendernos de los enemigos de la Patria. En mi ignorancia, aquello era como entregar las armas y renunciar a emplear otros en posteriores escenarios. Era evidente que estaba equivocado, después conocería de muchos otros héroes anónimos para los que el silencio era su mejor amuleto de vida.

Por muchos años solo fueron protagonistas de documentales y series de televisión hasta que a mediados del noventa un evento científico estudiantil al que asistí en Villa Clara como delegado me puso en el mismo teatro con un cubano que participó activamente en la creación de Radio y Televisión Martí. El que para muchos fue un ferviente “defensor de la libertad” al estilo de Miami, era el agente Orión de los órganos de la seguridad cubana. La historia de su vida, las pérdidas familiares por “culpa de su traición” y la repulsa de familiares y amigos era un precio que muchos, como él, han tenido que pagar.

Ver al David de la serie al lado del padre gravemente enfermo, a su hijo convencido de su traición o el silencio de su cómplice esposa, resultan razones suficientes para entender el enorme dilema que estos hombres y mujeres del silencio vivieron por largos años. No ha de resultar nada fácil equilibrar deber y razón.
Afortunadamente la vida me premió luego con el privilegio de conocer personalmente a algunos de ellos. Dejaron de ser historias de un libro Aleida Godínez, Alicia Zamora, Manuel David Orio y Percy Francisco Alvarado Godoy. Los “apátridas” que se mezclaban con las Damas de Blanco, con artistas y escritores, llegaban a poner antenas para que la contrarrevolución pudiera hacernos daño o intentaban crear descontento entre profesionales de sectores tan vitales como la salud y la educación, pasaron a ser mis “disidentes”.

Recuerdo gratamente el día en que Raúl Capote Fernández (Daniel), José Manuel Collera (Gerardo), Frank Carlos Vázquez (Robin), Carlos Serpa Maceira (Emilio) y Dalexis González (Raúl) se reunieron conmigo en Holguín para discutir sobre el futuro de Cuba.

miércoles, 2 de octubre de 2013

El largo expediente de Kelly Keiderling.

Kelly Keiderling, Primera Secretaria de Prensa y Cultura de la SINA (2)
Kelly Keiderling

La noticia nos hace saltar de los asientos,  Nicolás Maduro con voz plena de indignación, anuncia por la televisión la expulsión de Venezuela de tres funcionarios de la Embajada de los Estados Unidos, Kelly Keiderling, Elizabeth Hunderland y David Mutt, por financiar, organizar y promover acciones de sabotaje contra la economía de Venezuela, en especial el sistema eléctrico.

Que funcionarios del gobierno estadounidense realicen acciones de esta naturaleza no es noticia para los cubanos,  las hemos sufrido por más de 50 años, pero el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela pronuncia un nombre bien conocido por nosotros, Kelly Keiderling.

La conocí el 14 de mayo del 2004 en la residencia de Francisco Sáenz funcionario de la SINA en la Habana. Una reunión muy bien preparada en la que fui el invitado “especial”.  A ese encuentro asistieron Lois John Nigro, Jefe Adjunto de la Sección de Intereses de los Estados Unidos, Stanislav Kázecký, Primer Secretario de la Embajada Checa; Patricio Pradel Elgueta, Consejero de la Embajada de Chile, Koen Sizoo, Consejero de la Embajada de los Países Bajos, el contrarrevolucionario Dagoberto Valdés, el anfitrión Francisco Sáenz, otros funcionarios y ella, Kelly Keiderling, Primera Secretaria de Prensa y Cultura de la SINA.

En ese primer encuentro conversamos sobre las perspectivas personales inmediatas, sobre todo se interesó por la forma en que podría ayudarme a mejorar mi situación económica. Manifestó estar muy sensibilizada con la situación cubana, ese día usó por primera vez  su chiste preferido, el cielo debe estar lleno de cubanos, cuando alguien preguntaba por qué, respondía: porque ustedes aguantan como nadie. 

Comenzaba una nueva etapa que finalizaría con mi reclutamiento como agente de la CIA, acción  en la que Kelly Keiderling jugó un destacado papel
.
Cena en casa de Kelly Keiderling, mayo del 2005
Cena en casa de Kelly Keiderling, mayo del 2005

Desde ese día y durante dos años fue presencia casi permanente en mi vida. Fue una dedicada “maestra”, discutíamos de política, del futuro de Cuba, de las relaciones entre su país y el nuestro, no siempre coincidíamos, ella era partidaria de arreciar la guerra económica, de apretar el dogal para provocar el descontento, acusar al socialismo del fracaso económico y así lograr que la gente se decidiera a combatir al “régimen”, en eso la contradecía siempre y ella gastaba decenas de argumentos para convencerme.

Kelly apostaba además por la guerra en el terreno de las ideas, de los valores, de la cultura, trabajaba fuerte en el sector artístico y se indignaba por los pocos resultados que obtenía. Desconfiaba de los mercenarios, siempre intentó mantenerme lejos de ellos, los aborrecía con toda su alma pero los utilizaba.

Su nivel de influencia fue profundo y amplio,  es la madrina de bautizo de mi hija menor. Facilitó la salida de mi madre hacia los Estados Unidos e intentó sacar al resto de la familia, argumentando la relación familiar y la necesidad de formación de mis hijos en una nación libre y democrática, ella se ocuparía de todo, incluidos los gastos. Yo quedaría  en Cuba, contribuyendo a su liberación de la “dictadura”, nunca me faltaría nada, siempre tendría todo el apoyo y la protección de gente poderosa y comprometida en su país con la causa de los cubanos.

Kelly es una mujer inteligente y disciplinada, con una amplia preparación, graduada con honores de la Georgetown University en Ciencias Políticas,  tiene estudios de posgrado en la Universidad de la Guerra Nacional en Washington, DC, convencida anticomunista, dice que no es ni demócrata ni republicana que es estadounidense, con amplio pedigrí en los servicios especiales, oficial CIA e hija de oficial CIA.

Su expediente es largo, Zambia, Etiopía, Kirguistán, Botsuana, Cuba, Moldavia, trabajó como directora de gabinete de la Oficina de Irak del Departamento de Estado, hasta que fue asignada a la Embajada de los EEUU en Venezuela. Si se tiene la curiosidad de buscar los años en que estuvo en esos países saltarán datos interesantes. Por donde pasa deja huellas.

Participé en muchas tareas con Kelly, realicé por orientación de ella  valoraciones del trabajo de la contrarrevolución, sobre todo de la mal llamada prensa independiente y de las bibliotecas de igual apellido, participé en la organización de conversatorios y debates con personas del sector de la cultura y la educación, cocteles con artistas invitados a su residencia en Miramar, cenas, video conferencias, proyecciones de películas, lecturas, etc.

Decenas de libros, folletos, revistas, periódicos, materiales audiovisuales, manuales sobre guerra cultural, organización de ONG y OSC, elaboración, financiamiento y valoración de proyectos, propaganda, economía, formación de partidos políticos, etc., llegaron a mis manos desde su oficina. Me instruyó sobre técnicas de enfrentamiento no violento y la experiencia de OPTOR en Yugoslavia, sobre las acciones en Polonia, la RDA  y Checoslovaquia de los grupos disidentes en la lucha contra el comunismo.

René Greenwald  veterano oficial de la CIA y Marc Wachtenheim program manager Cuba de la FUPAD
René Greenwald veterano oficial de la CIA y Marc Wachtenheim program manager Cuba de la FUPAD

Fue durante la celebración del 4 de julio del 2004 cuando Kelly  sugirió por primera vez la idea de crear una agencia literaria. En un aparte en la biblioteca de la residencia conversamos largamente sobre el tema, dijo que lo pensara bien, le diera cuerpo y que en unos días lo discutiríamos, que esa sería una buena forma de hacer algo útil por el país y ayudar al sostén decoroso de la familia. Propuso que escribiera un libro “Historia de la lucha por la democracia en Cuba”, preguntó si había oído hablar de Frank Calzón, director del Center for a Free Cuba,[1] que esta persona pagaría generosamente el libro y que ella creía que yo era el hombre idóneo para hacerlo, mencionó que tenía un gran amigo, Marc Wachtenheim,  Program Manager Cuba, de la Fundación Panamericana para el Desarrollo (PADF),[2] que proveería los fondos necesarios para la Agencia Literaria. ¿Qué dices? Es una gran oportunidad lo que te estoy ofreciendo. De acuerdo, manifesté, voy a pensarlo. Ahora debes incorporarte a la fiesta, comparte con los cubanos, diviértete, después te llevo a la casa.

La segunda tarea encomendada por Kelly fue formar grupos de discusión y debate, idea que estaba plenamente en línea con uno de los presupuestos principales de la agencia literaria: reunir a un grupo de intelectuales, escritores,  principalmente a aquellos “afectados por la censura”, que no estuvieran de acuerdo con el actual estado de cosas en el país, o que se sintieran frustrados, desatendidos por las instituciones, pero sin excluir a nadie. Se pretendía promocionar su obra, buscar la forma de que, mediante la publicación de sus libros, lograran cierta independencia económica, y sobre todo que se alejaran de las instituciones culturales, incorporar a otros sectores del mundo artístico e intelectual, dramaturgos, pintores, actores, académicos,  a las actividades de la agencia, para conformar  redes que sirvieran para dotar a Cuba de un nuevo pensamiento, capaz de lograr el sueño de derribar  a la Revolución.

La Agencia Literaria, enlazaba  con otro proyecto, el de la Editorial Plaza Mayor, liderado por Patricia Gutiérrez Menoyo, otro plan de la CIA enmascarado en la nueva estrategia del discurso aparentemente conciliador y moderado, utilizando empresas y organizaciones pantalla como la USAID, la NED y la FUPAD.

Con la Agencia estaba completo el circuito de trabajo de la CIA hacía los escritores cubanos, una Revista, Encuentro, una editorial, Plaza Mayor y  una Agencia, Aló. Faltaban los espacios para lecturas y debates, entonces Kelly promovió vínculos con embajadas europeas para la realización de actividades culturales y reuniones de intelectuales y artistas, creando espacios de discusión “libre” sobre la realidad cubana.

Kelly a finales del 2004 me puso en contacto con Marc Wachtenheim Program Manager Cuba de la FUPAD y con René Greenwald veterano oficial de la CIA, quienes se encargarían de organizar, financiar y promover el trabajo de la Agencia, que se llamaría Agencia Literaria Online “Aló” para aprovechar el posicionamiento en las redes del programa de TV del líder de la Revolución Bolivariana Hugo Chávez Frías.

En el 2005 me convierto en agente de la CIA bajo el seudónimo de Pablo, recibo medios técnicos y entrenamiento en el uso de programas de encriptamiento y ocultamiento de la información que me son facilitados a través de “turistas” que viajan a la isla y de funcionarios de la SINA.

Trabajamos juntos durante todo el 2005  y 2006 en que Kelly termina su misión en Cuba y se comienza a conformar un nuevo proyecto nacido de la Agencia, el proyecto Génesis, un plan de subversión político-ideológica dirigido a la juventud cubana.

Cuando el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, termina su exposición, mi hija  pregunta, ¿Papá están hablando de mi madrina?, Si, le respondo la acaban de expulsar de Venezuela, la niña se acerca, se sienta a mi lado y le explico con detalles lo que acaba de escuchar, las acciones ilegales del gobierno de los EEUU contra ese hermano país, lo que pretenden lograr, la firmeza de los venezolanos, su patriotismo y nos quedamos juntos, muy juntos, como cuando era pequeña y yo le contaba historias de Martí y Maceo, en esa época dura en que no podía decir que era un combatiente revolucionario cubano, un agente de los Órganos de la Seguridad del Estado.

(Para más información leer libro “Enemigo”, publicado en el 2012 por la Editorial José Martí, la Habana, Cuba)

[1] Frank Calzón (veterano agente de la CIA) dirige el Center For a Free Cuba, organización tapadera de la CIA, financiada por la  “Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional” (USAID), con sede en Washington, creada en 1961 de la mano del presidente estadounidense J.F. Kennedy. La USAID es una organización que sirve de fachada a la CIA en sus acciones contra Cuba y América Latina.

[2] Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD), ONG con sede en Washington,  que se ha destacado en la organización y financiamiento  de proyectos y organizaciones contrarrevolucionarias en Cuba, recibe financiamiento de la USAID


Por: Raúl Antonio Capote.


Tomado de   http://eladversariocubano.wordpress.com

martes, 13 de agosto de 2013

Hoy, hace 15 años, el mundo conoció al agente Fraile

Corría entonces el mes de agosto de 1998 y yo, sin imaginarlo, hace hoy exactamente 15 años, mi destino como agente de la Seguridad Cubana se había decidido por la más alta dirección del país. Debía ¨quemarme¨, lo que significó, descubrir mi labor anónima frente a los grupos terroristas radicados en Miami.

El 13 de agosto de ese año me entrevisté con el periodista estrella de The Nueva York Times. Thimoty Golden, para darle a conocer parte de la que había sido, por más de dos décadas, mi condición de agente secreto de los órganos de la Seguridad del Estado de Cuba. Eran cerca de las 10 de la mañana y en un espacioso salón me encontré con el citado periodista, quien se llevaría la primicia ocultada durante tanto tiempo. Ni el FBI, al que se había brindado abundante información, ni la CIA, así como otros servicios de inteligencia, con los que ¨colaboré¨ un tiempo, imaginaban esta verdad.

Yo, entre aturdido y afectado por una mezcla de encontrados sentimientos, comencé a responder el sagaz interrogatorio. Le respondí solo lo que era necesario, otras cosas aún permanecen en secreto. Una parte de mí se dolía pues me consideraba aún de gran utilidad en este tipo de trabajo, criterio compartido por muchos de mis oficiales, pero respetamos la decisión política adoptada. Ese día era el cumpleaños de Fidel.

Ese día también marcó mi destino como persona para siempre. No imaginábamos que el The Nueva York Times nunca publicaría la grave acusación contra los terroristas de origen cubano radicados en Miami. Tampoco imaginamos que Thimoty Golden, días después, traicionara su ética profesional y descubriera al FBI el origen e identidad de su fuente y se desencadenarían varios acontecimientos que, como respuesta, conllevarían a la captura de nuestros Cinco Héroes. Esa fue la jugada política por la que optó la Casa Blanca. No soportó tal humillación y dio su respuesta 30 días después, el 12 de setiembre de 1998.

Un artículo escrito por mí hace varios años narra estos hechos. Su nombre es elocuente: ¨La “mea culpa” que aún le falta reconocer al New York Times¨, fechado el 2 de abril de 2004.

Mentir o no mentir: ¡He ahí el dilema! 
 
Algunos tropiezos conocidos del New York Times.


Todo el mundo se sintió conmocionado cuando el poderoso New York Times reconoció, hace apenas unos días, haber mantenido una cobertura distanciada de la realidad con respecto a la existencia de armas biológicas y de destrucción masiva en Irak, pretexto esgrimido por la administración de George W. Bush para invadir esa nación. La amplia cobertura con la que este importante medio abordó el tema iraquí en los meses antes de la invasión, contribuyó en gran medida a que el pueblo norteamericano tuviera una percepción errónea sobre las causas que provocaron el conflicto, a la par que favoreció a la impunidad de la Casa Blanca en su campaña bélica internacional. De hecho, el New York Times fue un cómplice más de esta maquinación.


Muchas son las causas que provocaron esta cobertura equivocada y llena de falsedades y que, sin lugar a dudas, no excluyen el comprometimiento de los medios de la gran prensa norteamericana al gobierno y su subordinación a los “intereses de seguridad nacional”, en un ambiente complejo provocado después del fatídico 11 de septiembre, que supo aprovechar el gobierno de extrema derecha de George W. Bush para anular prácticamente las libertades democráticas y exacerbar un forzado e inducido patriotismo.


El propio Daniel Okrent, defensor del Lector de dicho rotativo, señaló algunas de estas causas:


Divulgar y dar crédito a informaciones sin confirmar sobre supuesta existencia de armas químicas, biológicas y nucleares en Iraq, sobre todo cuando las mismas provenían de dudosas fuentes (funcionarios del Pentágono que solicitaban el anonimato y exiliados iraquíes) que hicieron al rotativo ser manipulado por el gobierno. 


Dejarse llevar, por tanto, por el ansia de primicias, sin corroborar las informaciones recibidas y automáticamente divulgarlas. 


Se desoyeron las opiniones de periodistas responsables, los cuales solicitaron verificar dichas informaciones, en etapas previas a su publicación. 


Con independencia del reconocimiento de los errores por parte de la dirección del New York Times y de su defensor del Lector, la mea culpa no elimina las dudas sobre un posible comprometimiento del periódico a los dictados de la administración Bush e, incluso, su subordinación a los intereses gubernamentales, cosa que no es totalmente nueva en los últimos tiempos. Muchos no olvidan el sometimiento de las principales cadenas de televisión con respecto a las noticias a divulgar bajo los requerimientos goebelianos de la Ley USA Patriot impuestos por la Casa Blanca a los medios de información norteamericanos.


La mea culpa, por tanto, deja serias dudas sobre la honestidad de la dirección del rotativo, más si se tiene en cuenta que, salvo excepciones, su cobertura sobre distintos aspectos de la situación internacional ha dejado mucho que desear por su parcialidad y su comprometimiento a la extrema derecha norteamericana. Aún se recuerda cómo el New York Times fue vocero de los guerreristas de la Casa Blanca durante el conflicto en Viet Nam y su postura incondicional hacia el aumento de la escalada militar en Indochina. También, y no puede ocultarse, este rotativo santificó las criminales agresiones a Panamá y Granada, de la misma manera que justificó los genocidas bombardeos a Yugoeslavia.


Uno de esos momentos, sin lugar a dudas, fue el reciente conflicto entablado entre el New York Times y el gobierno brasileño, luego de que su corresponsal en Brasil, William Larry Rother Jr, publicó un artículo en el que se tildaba al presidente Luis Ignacio Lula da Silva de ser un alcohólico. En dicho artículo, titulado “Hábito de beber del presidente se convierte en preocupación nacional”, se trata de desvirtuar la figura de Lula de manera irrespetuosa. 


Ante la repulsa levantada entre los brasileños y la solidaridad inicial manifestada por la dirección del periódico con su corresponsal, se le retiro la visa a Rother. Días después el periodista del Times se disculpó y se le dejó permanecer en Brasil. El suceso, sin embargo, dejó luego de su solución final serias dudas sobre el papel desestabilizador del rotativo norteamericano en Brasil y cómo en su trasfondo respondía a intereses del Departamento de Estado yanqui y a sus campañas desinformativas.


Otro hecho reprobable que vincula al New York Times a sórdidos manejos de la realidad y a hacer gala del veneno mediático, lo fue la publicación el 5 de enero de 2003 de un artículo sobre Cuba. Bajo la firma de Timothy Golden, el New York Times lanzó serias acusaciones contra la Isla que no difieren en nada de los mismos perversos argumentos que siempre han empleado los personeros del gobierno norteamericano.


Si infames fueron la excrecencias vertidas en el artículo de Golden al escribir sobre Cuba, todavía más deleznables fueron sus calumnias al referirse a los Cinco Héroes cubanos que guardan injusta prisión en Estados Unidos. Con argumentos retorcidos trató de presentar a estos luchadores antiterroristas como vulgares criminales y espías, desvirtuando las verdaderas motivaciones que los llevaron a enfrentar el más cruel terrorismo ejercido contra su Patria. En aquella ocasión, el New York Times cometía uno de sus más atroces errores al comprometerse con la mentira y dejar a un lado a la justicia y la razón. Timothy Golden, como veremos, pasó a convertirse de un genuflexo periodista a un servil instrumento de la infamia.


El New York Times, Posada Carriles y la FNCA.


Uno de los pocos momentos en que el Times de New York abordó con seriedad el tema Cuba, lo fue la publicación de dos reportajes en julio de 1998, en los cuales sus autores, Ann Louise Bardach y Larry Rother, dan a conocer declaraciones del conocido terrorista Luis Posada Carriles, en los que el mismo implicó a la Fundación Nacional Cubano Americana de financiar los atentados cometidos contra hoteles en Cuba.


Con la elocuencia digna de un criminal sin escrúpulos, Posada Carriles narró a sus entrevistadores sus inicios como asalariado de la CIA en 1960, así como facetas de su largo historial como terrorista. No omitió un solo detalle de su fuga en Venezuela cuando purgaba una condena por su participación de un avión comercial cubano en pleno vuelo, hecho criminal que provocó la muerte a 73 personas inocentes. Fue un escape garantizado por la propia FNCA y así lo declaró sin ambages. 


Los articulistas también destacaron el tácito reconocimiento de Posada Carriles sobre su involucramiento en los atentados terroristas contra hoteles, discotecas y restaurantes de Ciudad de la Habana y Varadero, hechos que provocaron la muerte al turista italiano Fabio Di Celmo, varios heridos y cuantiosos daños materiales. El reclutamiento de mercenarios centroamericanos por parte de Posada Carriles para ejecutar tales acciones, respondió, según él, a un plan organizado y financiado desde Miami, por parte de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA).


El criminal de Barbados detalló los abastecimientos en dinero, que alcanzaron los 200 000 dólares, recibidos por él de parte de Jorge Mas Canosa, el extinto Chairman de la FNCA, para realizar dichos atentados.


Por supuesto, ambos artículos crearon una desacostumbrada conmoción entre la mafia terrorista de Miami. Incrédulos y sorprendidos por la noticia, los altos directivos de la FNCA se pusieron en guardia y reaccionaron de manera descompuesta.


“La idea de que algún miembro de la Fundación ha estado, está o estará involucrado en actos de violencia contra el régimen de Castro es una mentira, pura y llana”, declaró el presidente de la FNCA, Alberto Hernández de forma airada. Y como para no dejar lugar a las dudas, agregó en la conferencia de prensa convocada por él el 15 de julio de 1998: “Esto nos es periodismo. Esto es una guerra política”.

Por su parte, Jorge Mas Santos, hijo del fundador de la FNCA, declaró con visible ira y turbación: “Estos artículos son ofensivos y difamatorios”.


Luego de recibir la primera estocada y rebasar la sorpresa, la FNCA intentó pasar a la contraofensiva, anunciando que demandaría al New York Times por difamación. Para ellos, según su apreciación, no había un solo cabo suelto que pudiera colocarlos en una situación desventajosa frente al rotativo neoyorkino. Se olvidaban, por supuesto que yo había sido testigo y participante de estos planes de atentado contra instalaciones turísticas cubanas y había recibido de parte de altos directivos de la FNCA el dinero y las orientaciones para ejecutarlos. Se olvidaban también que “Pepe” Hernández, su presidente, y dos de sus directores, Arnaldo Monzón Plasencia y Horacio Salvador García Cordero, estaban involucrados directamente en la planificación, financiamiento y organización de los mismos. Se olvidaban, por último, que fueron ellos los que me pusieron en contacto con Luis Posada Carriles para que éste me entrenara y abasteciera con los explosivos a detonar en el famoso cabaret “Tropicana”.


A pesar del alboroto de la FNCA y de sus intentos por desvincularse de las acusaciones realizadas contra ella, a pesar de sus amenazas contra el New York Times, yo siempre supe que esta vez el criminal de Barbados no mintió. Cuba también lo sabía y se dedicó a estudiar la situación. En tal sentido, el portavoz de la cancillería cubana, Alejandro González, declaró al respecto: “Lo consideramos sumamente interesante. Estamos siguiendo el curso del debate”.



Una verdad ocultada por el New York Times y de la que nunca hubo una mea culpa. 


El New York Times, aparentemente interesado en esos momentos por profundizar en el tema del terrorismo, sobre la base de las confesiones hechas a Larry Rother y a Ann Louise Bardach por Luis Posada Carriles, así como protegiéndose de la amenaza de la FNCA de entablarle pleito por difamación, envió a Cuba a uno de sus más sobresalientes reporteros, Timothy Golden. Durante dos semanas, con la total cooperación de las autoridades cubanas, este periodista recibió amplia información sobre la participación de la FNCA y otros grupos terroristas en las agresiones contra la Isla. Pudo entrevistarse con cinco centroamericanos detenidos en la Habana y con varios oficiales de la Seguridad del Estado de Cuba, los que le impusieron de minuciosa información al respecto.


El 12 de junio de 1998 fue recibido por el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Fidel Castro, con quien mantuvo una larga conversación. De la misma manera, fue atendido por Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Como resultado de estos fructíferos contactos para Golden, éste recibió un amplio dossier, similar al que Cuba había entregado unos días antes al FBI, específicamente en junio de 1998. No existían dudas, pues, que el New York Times contaba con pruebas suficientes para enfrentarse a la FNCA en un posible litigio legal, a la par que con información suficiente para realizar un serio y profundo trabajo periodístico en relación con el tema en cuestión.


En mi caso particular, manteniéndome yo todavía en mi condición de colaborador secreto de la seguridad cubana y encontrándome en Miami, infiltrado aún dentro del ala terrorista de la FNCA y de otro grupo de similar condición, Cuba Independiente y Democrática (CID), fui convocado a la Habana el 5 de agosto de 1998. Ya se había tomado la decisión de “quemarme” en aras de denunciar el permanente terrorismo contra nuestra Patria.


Aún recuerdo con nostalgia mi arribo al Aeropuerto Internacional “José Martí”. La presencia en el mismo de dos mis oficiales de caso, me corroboró la certidumbre de que mi vida anónima al servicio de Cuba estaba a punto de culminar. No sé realmente cuántos sentimientos se agolparon en mi corazón en esos momentos, tampoco conocía la razón de mi apurado retorno a la Isla, pero supe que no volvería más a Miami.


El 13 de agosto de 1998 me entrevisté con Timothy Golden en una casa del reparto Siboney. Había recibido instrucciones de la jefatura de que fuera franco y abierto con mi interlocutor, y que debía atenerme a relatarle lo que había sido mi vida como luchador antiterrorista. En sus ojos y en el resto de su gestualidad, no lo niego, percibí el profundo interés por conocer al detalle mis vínculos con la FNCA y Luis Posada Carriles. Me pareció, a qué negarlo, un periodista serio y diligente.


Reconozco, sin embargo, que fue difícil para mí ser sincero y abierto ante un periodista norteamericano totalmente desconocido y ser precisamente yo, quien había guardado celosamente, durante años, mi participación en este anónimo batallar, el llamado a retarle nombres y hechos que constituían un sagrado secreto para mí hasta ese momento. Como me fue orientado, me apegué a la verdad y le narré todo, sin ocultar detalles.


Fueron más de tres largas horas de entrevista en las que Golden grabó y apuntó cada pormenor. Fumamos ambos, hasta terminarnos una caja de mis cigarrillos. Él revisó todos mis documentos de identificación con precisión y argucia. Luego nos despedimos con un apretón de manos. Golden, mis compañeros y yo, lo sabíamos: Cuba había dado a conocer al New York Times a uno de sus más antiguos colaboradores en la lucha contra el terrorismo, lo que constituía un importante sacrificio en nombre de la verdad.


En mi caso personal, a pesar de que acepté dar este paso que cambiaría mi vida a favor de la Revolución, me sentí inicialmente deprimido, más que orgulloso. Hubiera preferido mantenerme combatiendo de manera anónima como lo había hecho hasta ese momento. Sin embargo, acepté como un soldado y con la plena convicción del beneficio resultante de esta decisión.


En un sospechoso silencio, los meses transcurrieron y el New York Times no se dignaba a publicar noticia o referencia alguna sobre las múltiples pruebas aportadas por Cuba. Para sorpresa nuestra, treinta días después de mi entrevista con Golden fueron apresados nuestros hermanos en Miami y recibieron el escarnio y el odio del grupo intolerante de la extrema derecha miamense. La prensa y otros medios de comunicación se pusieron al servicio de esos espurios intereses.


En reiteradas ocasiones me pregunto: ¿Se hubiera podido desarrollar ese amañado juicio contra nuestros Cinco Héroes en Miami, si Timothy Golden y el New York Times hubieran publicado toda la verdad sobre el terrorismo contra Cuba? ¿Hubiera sido la misma la suerte corrida por ellos e igual la percepción del público norteamericano? ¿Hubieran triunfado, acaso, con la misma facilidad como sucedió, la intolerancia y el odio contra Cuba? ¿No se hubieran evitado tal vez, otros hechos terroristas ocurridos con posterioridad a estos sucesos, como lo fue el intento de asesinato a Fidel en Panamá o la infiltración de terroristas en abril del 2001 con la finalidad de explotar bombas en Tropicana?


No cabe la menor duda que el New York Times tiene una gran deuda con Cuba y conmigo en particular. Una gran deuda también con la verdad a la que traicionó por descarada omisión o por cuestionable compromiso con la ultraderecha de Miami y con la administración norteamericana. Pero lo más objetable para un periódico son las deudas que contrajo con sus propios lectores, a los que traicionó también y les despojó de una importante verdad.


Si el New York Times se precia de ser capaz de reparar errores, creo que ha llegado el momento de esgrimir una sincera “mea culpa” por haber escondido la verdad en este capítulo del terrorismo contra Cuba. Entonces, no lo niego, tendría razón Juan María Alponte, profesor de la Facultad Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM cuando comentó en un artículo aparecido el lunes 31 de mayo de 2004, en el Universal de México, que “The New York Times, que rectifica y esclarece, con gran valor ético, muchas de sus informaciones sobre Irak seguramente, desde esa admirable autocrítica, el diario podrá observar los problemas mundiales, cubanos y latinoamericanos, desde una perspectiva histórica que no da la razón a George W. Bush.
 

También, por supuesto, el señor Okrent podría sentirse más orgulloso de su periódico y el lector tendría el inigualable privilegio de leer cada página del mismo, a sabiendas de que allí aparecerá la verdad ante sus ojos por dura que ésta sea.


Hay una realidad, entonces, la “mea culpa” que falta al New York Times, más que todo, se ha convertido en una cuestión de dignidad.


Percy Francisco Alvarado Godoy

Escritor guatemalteco

Como pueden apreciar mis lectores,  el 13 de agosto me trae no solo alegrías por el cumpleaños de  mi amado Fidel y el de mi hermano René González Sehwerert. Es también un día triste, pues siempre hubiera imaginado que podría continuar batallando contra nuestros enemigos, sin importarme las glorias y los reconocimientos que he recibido de mi pueblo y de otros hermanos del mundo.

Ese día Fraile dejó de existir y salió del anonimato como Percy Francisco Alvarado Godoy, internacionalista guatemalteco y luchador antiterrorista. Se sellaban más de dos décadas de callado trabajo que cumpli, pese a los riesgos asumidos, con la satisfacción de serle útil a Cuba.

Sabía que no podía dormirme en los laureles y asumí nuevas tareas. He dado gracias a la vida por ponerme en donde soy más útil y eso reconforta cualquier sinsabor, cualquier abandono injusto y hasta algunas incomprensiones. Llevo la gloria, guardada en mi alma y engrandecida por la modesta sensación de que he sido uno más de los tantos héroes que han vivido y viven en nuestro pueblo.

Hoy, pues se cumplen 15 años de aquel día, desde el que albergo la tristeza de haber sido sacado a la luz, cuando todavía me sentía en plenitud de mis facultades para seguir sirviéndole a Fidel, a esta bella tierra y con el orgullo de no haberlos traicionado nunca, ni ser capturado por el enemigo.

Percy Francisco Alvarado Godoy

miércoles, 28 de marzo de 2012

Aniversario: Agentes cubanos, anti James Bond, al servicio de la Revolución


Hace apenas dos días, el pasado 26 de marzo, se cumplió un aniversario más de los Órganos de la Seguridad del Estado de Cuba (OSE), acontecimiento que transcurrió casi inadvertido para los miles de combatientes de este frente de combate de la Revolución, involucrados directamente al enfrentamiento a nuestros enemigos y en garantizar un final feliz a la visita del Papa Benedicto XVI a nuestra Patria.

Generalmente existe un manto de obligado silencio alrededor de nuestros oficiales y agentes, sobre todo en las tareas que cumplen, dentro y fuera de Cuba, en la valerosa y anónima misión de preservar la integridad de nuestro pueblo, amenazado desde hace más de cinco décadas por poderosos enemigos, particularmente los Estados Unidos de América y su Agencia Central de Inteligencia (CIA). No obstante, cuando por la urgencia de la denuncia, es necesario sacar a la luz pública la identidad real de alguno de ellos, poco se difunde en los poderosos monopolios de la información o, por el contrario, aparte de ese silencio cómplice con los enemigos de Cuba, se distorsiona la verdad, se silencia deliberadamente y, simplemente, se ignora.

Esta es una prueba de la parcialidad de los medios de comunicación tratando de acallar las verdades sobre Cuba. Una entrevista realizada por Esteban Israel, corresponsal de Reuters en La Habana, hace algunos años, no fue publicada por ningún medio internacional, salvo en un pequeño diario de una ciudad latinoamericana. Los grandes medios, la ignoraron. No importó que la noticia partiera del corresponsal de una poderosa agencia mediática como Reuters, pues en ella se corría el peligro de dar a conocer una de las verdades de Cuba.

La razón es simple: el artículo muestra que  los agentes de la Seguridad Cubana no actúan por dinero, ni por premios materiales o simple protagonismo. A estos hombres, como sucedió conmigo y con nuestros Cinco Héroes, los mueven fuertes convicciones ideológicas y un sólido compromiso con nuestros ideales. No hay sacrificio ni reto, que los detenga, pues la  razón de su lucha es la defensa de la Patria. Esa ha sido la razón de los Cinco y otros compatriotas, muertos o detenidos, que purgan injusta prisión en cárceles norteamericanas.

Como digno homenaje a todos los oficiales y agentes de los OSE, reproduzco esta vieja entrevista que un periodista de Reuters, de manera inusual, se supo comprometer con la verdad por primera vez. 

LA HABANA, ene 16, 2006 (Reuters) - Arriesgan la vida por un ideal, trabajan gratis tras las líneas enemigas y a menudo financian las misiones secretas de su propio bolsillo.

Son los agentes de la Seguridad del Estado de Cuba, 007 sin smoking, glamur ni estrafalarias armas secretas como la pareja de profesores universitarios acusados esta semana en Miami de espiar para el gobierno comunista del presidente Fidel Castro.

"Sólo un hombre con convicciones puede hacer este trabajo. Esa idea de James Bond es totalmente falsa. En realidad nuestros compañeros son gente de carne y hueso", dijo a Reuters el ex agente cubano Percy Alvarado, que infiltró la Fundación Nacional Cubano Americana y otros grupos de exiliados en Miami.

Washington acusa al psicólogo Carlos Alvarez y su esposa Elsa, empleados de la Universidad Internacional de Florida, de trabajar durante casi 30 años para la inteligencia cubana.

Sus nombres elevan a 28 la lista de agentes o informantes cubanos desenmascarados en la última década en Estados Unidos, desde los cinco agentes de la Red Avispa desarticulada en Miami en 1998 hasta la analista portorriqueña del Pentágono Ana Montes descubierta en el 2001.

Sobre los Alvarez, La Habana calla. Alvarado, un guatemalteco que bajo el nombre de guerra de "Fraile" infiltró de 1986 a 1998 varios grupos de exiliados cubanos que llegaron a encomendarle un atentado contra Castro, sabe qué razones empujan a alguien a enrolarse en la Seguridad del Estado.

"Sean o no colaboradores de la inteligencia cubana hay una cosa clara: si lo fueran estaban ahí vigilando la actividad de los grupos terroristas, no infiltrando intereses de Estados Unidos", dijo el ex agente de 56 años.

"Prueba, si fueran agentes, que aún está latente la necesidad que tiene Cuba de protegerse", explicó Alvarado, que desde que salió de las sombras vive en La Habana y ha  relatado sus días de acción en el libro "Confesiones de Fraile".
 
PELIGRO INMINENTE

El arresto de los Alvarez recuerda además que al menos en el Estrecho de la Florida la Guerra Fría está hoy más caliente que nunca.

"No ha variado la peligrosidad y más con esta administración que ha manifestado una abierta hostilidad hacia Cuba", dijo Alvarado.

Cuba acusa al presidente George W. Bush de proteger al ex agente de la CIA Luis Posada Carriles, señalado como el responsable de la voladura de un avión de Cubana de Aviación en 1976 con 73 pasajeros a bordo y de tramar varios atentados en la isla.

Estados Unidos se niega a extraditar al ex agente, detenido en el 2005 por entrar ilegalmente al país y que podría salir en libertad condicional a fines de enero.

"No hay una prueba mayor del compromiso de la administración norteamericana con estos terroristas", dijo Alvarado, quien dice que Posada Carriles le entregó en 1994 frascos de shampoo llenos de explosivo C4 para volar el cabaret Tropicana de La Habana.

 LEGITIMA DEFENSA

Cuba asegura que desde el triunfo de la revolución de 1959 grupos de exiliados apoyados por la CIA perpetraron más de 550 atentados contra la isla, sin contar los 650 atentados fallidos contra Castro.

"El hecho de que hayan compañeros allá (en Miami) responde a un estado de necesidad: mientras los Estados Unidos no sea capaz de juzgar a esos terroristas, Cuba tiene moralmente el derecho de defenderse y allá irán compañeros a defender a la patria", dijo Alvarado.

Los cinco agentes de la Red Avispa arrestados en 1998 en Miami y condenados en el 2001 a penas de entre 15 años y cadena perpetua son héroes nacionales en la isla, en donde su foto cuelga en las escuelas y también en los lobbies de los hoteles de lujo.

Cuba jamás se refiere a ellos como agentes ni mucho menos como espías. Se trata, oficialmente, de patriotas o luchadores antiterroristas.

"Su misión es penetrar y vigilar la actividad de los grupos terroristas radicados en Miami. En ningún momento se ha trabajado contra agencias ni instalaciones del gobierno norteamericano. Ni siquiera contra una estación de policía", sostiene Alvarado.

El ex agente sospecha que el arresto del profesor Alvarez y su esposa, interceptados a mediados del 2005 pero acusados recién esta semana, busca influenciar a la opinión pública en vísperas de las revisiones del estatus migratorio de Posada Carriles y del juicio de los cinco agentes.

T ODO POR LA PATRIA

Alvarado cuenta con orgullo que en sus 22 años como agente cubano no recibió ni un centavo por sus servicios y asegura que hasta pagaba de su bolsillo la gasolina usada en sus misiones.

"Tal vez la diferencia básica entre un agente extranjero y uno de la Seguridad del Estado, la causa que los distingue, es que los cubanos trabajan con la convicción de estar sirviendo a su pueblo y a su patria", dijo.

La prueba, dice, es que tras más de siete años de prisión los cinco agentes de la Red Avispa no se quebraron ni cambiaron de bando.

"Eso demuestra porqué los éxitos de nuestros servicios en enfrentar al enemigo han sido mayores que los éxitos de los servicios norteamericanos en el enfrentamiento al terrorismo islámico", sostuvo.

Alvarez y su esposa volverán ante un juez federal el 19 de enero. Si son declarados culpables se exponen a penas de entre siete y 10 años de cárcel por violar la seguridad nacional.

((Por Esteban Israel, Redacción La Habana +53 7833 3145, esteban.israel@reuters.com, Editado por Gabriela Donoso, Mesa de Edición en español +562 437 4404))
REUTERS EI GD/

Monday, 16 January 2006 10:04:09
RTRS [nN13383221]


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