
Señor Brigadier General Rubén Darío Alzate:
La gran prensa y el anecdotario colombiano, cada día más asimilables
por obra del monopolio en la propiedad de los grandes medios, suelen
construir frases altisonantes con relación al conflicto colombiano.
Ahora han puesto de moda aquella que, haciendo relación a su caso,
habla del primer general en servicio activo que cae en manos de las FARC
en cincuenta años de guerra.
Se trata de un caso excepcional y rarísimo, aunque también podría
indicar que la agudeza de la confrontación empieza a afectar las más
altas jerarquías del mando militar, algo impensable hasta ahora. Desde
luego esta última interpretación no resulta del agrado del
Establecimiento, que prefiere adjudicar el hecho al azar o incluso a su
negligencia personal.
El primero en hacerlo fue curiosamente el Presidente Santos, quizás
afectado por el hecho de que hubiera sido el senador Uribe el encargado
de publicar la noticia. Antes que expresar algún tipo de preocupación
por la vida o la libertad de un general de la República, había que salir
a exigir explicaciones sobre sus motivos para estar exponiéndose de tal
modo.
Sin reparar en que dicho cuestionamiento ponía en evidencia una verdad
inocultable. Nadie que baje la guardia un segundo, ni siquiera el
comandante de una fuerza multidisciplinaria de combate, aun en medio de
su área de operaciones, se encuentra a salvo de una acción de la
guerrilla en Colombia. Desalentador mensaje a la confianza
inversionista.