De acuerdo con el plan de la Administración Obama, Radio y Televisión
Martí, pertenecientes a Broadcasting Board of Governors (agencia
federal independiente), se convertirían en una entidad separada, junto
con partes no especificadas del servicio en español de la Voz de
América.
La entidad dejaría de ser parte del gobierno norteamericano para
convertirse en un “grantee” (beneficiario independiente) que recibiría
fondos federales.
Funcionarios de la Administración dijeron que la propuesta no estaba
relacionada con el acercamiento a Cuba y tenía como objetivo
“modernizar” la emisora.