Mostrando entradas con la etiqueta maltratos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta maltratos. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de octubre de 2015

El infierno de Ana Belén Montes


http://www.tercerainformacion.es/IMG/jpg/anamontes-display-2.jpg

Como ya hemos informado anteriormente, nuestra hermana, Ana Belén Montes se encuentra en la prisión de Carswell, un establecimiento penitenciario que forma parte de la Base Naval de Fort Worth, Texas, en la cual es el recluso número 25037-016
 
Uno de los aspectos más preocupantes es precisamente que la enviarán a esa prisión donde por lo regular envían personas con desequilibrios mentales o de extrema peligrosidad. Otro de los aspectos preocupantes, es precisamente el régimen a que se encuentra sometida, prácticamente aislada del mundo.

jueves, 23 de octubre de 2014

Menores palestinos encarcelados en Israel denuncian maltratos

  Pic

Menores palestinos en cárceles israelíes denuncian el trato inhumano que el régimen de Israel dispensa a los niños palestinos detenidos por fuerzas israelíes.

Por medio de un comunicado emitido este miércoles, el Ministerio para Asuntos de Prisioneros de Palestina cita los testimonios de dos adolescentes palestinos que revelan haber sido golpeados y asaltados por el régimen de Tel Aviv.

Como indica la nota, Mohamad Jaled Sharife, de 16 años, y Wisan Husein Awri, de 17 años, han relatado cómo fueron detenidos y perseguidos a un abogado que los visitó en la cárcel de HaSharon, centro ubicado en los territorios ocupados.

Sharife, según ha descrito, fue detenido por soldados israelíes el pasado 7 de julio en la Mezquita Al-Aqsa, situada en Al-Quds (Jerusalén), y fue “golpeado con fuerza” en el rostro cuando era trasladado a un centro de detención en la zona de Salah al-Din de Al-Quds.

lunes, 7 de julio de 2014

El gran silencio: el maltrato de los aborígenes australianos


 
Varios sucesos recientes en Australia, han servido para resaltar lo poco que las personas y culturas de los aborígenes y las características de las naciones de la Isla del estrecho de Torres aparecen en el radar nacional. La falta de una educación formal acerca de los aborígenes y el fracaso de los medios de comunicación para remediarlo son los responsables conjuntamente con una apatía general que impregna el carácter nacional.

La cuarta y más reciente película del renombrado periodista John Pilger, Utopia, acerca de la situación de los aborígenes australianos, es “un retrato épico de la cultura más antigua e ininterrumpida y una investigación sobre la pasada represión colonial y la actual rapacidad”. El prominente jugador de rugby aborigen y Australiano del Año, Adam Goodes, dijo que la película era “la voz de la Australia Aborigen”, pero el estreno, en presencia de 4.000 personas, apenas fue mencionado por los medios convencionales.

“El Gran Silencio australiano” acerca de la historia entre indígenas y no indígenas australianos, de la que el antropólogo W.E.H. Stanner habló en 1968, todavía existe hoy día.

Los medios convencionales ignoran a los que están fuera de la distribución normal

Entre los críticos aparentemente ofendidos por la película de Pilger se encuentra el columnista de The Australian y director ejecutivo del Sydney Institute, Gerard Henderson, quien se opone a su conclusión de racismo inherente, y se queja de que “no hay material nuevo en Utopia”. A Henderson no le importa la masiva discrepancia entre la esperanza de vida, salud, bienestar y educación de los indígenas y los no-indígenas australianos, conocida desde hace mucho, pero no rectificada.

Escribiendo para The Guardian Australia, Luke Buckmaster, se quejó de que una película sobre asuntos australianos fuera aireada en la televisión pública del Reino Unido, antes incluso de exhibirse en los cines australianos. Si hubieran preguntado Buckmaster y otros disgustados a Pilger porque fue este el caso, tendrían que haber descubierto que la financiación no sólo era inviable en Australia, como Pilger dijo a AAP sino que ningún distribuidor australiano quiso correr el riesgo, uno dijo que era “demasiado negra”... La última vez que algo semejante ocurría en Australia fue con la memorable serie del 2008 Los Primeros Australianos.

En los medios convencionales, las vidas de los primeros australianos raramente aparecen como tema de interés. Cuando el príncipe William y su esposa Kate recorrieron las antiguas colonias en Oceanía, resaltó el abismo entre el protagonismo de los indígenas australianos y los de Nueva Zelanda. Las crónicas en los medios australianos eran una anomalía si contenían más de tres palabras referidas a encuentros de la pareja real con ancianos aborígenes entre los miles de palabras referidas a su vestimenta y comida.

Para muchos medios australianos es más fácil de enfocar los accidentes de carretera que causaron cerca de 2.000 muertes en una población de 23 millones el año pasado, que implicarse en los temas de los aborígenes: entre 2001 y 2010 una de cada 24 muertes de aborígenes fue por suicidio y, entre 2000 y 2007, 601 aborígenes murieron en prisión. Esto de una minoría que comprende aproximadamente el 2,5% de la población australiana.

Pero ¿por qué las actitudes de los medios australianos convencionales acerca de su población indígena son tan diferentes, digamos, de Nueva Zelanda, donde los maoríes son más prominentes y respetados? Una periodista amiga de Nueva Zelanda atribuye esto en parte al efecto goteo desde el gobierno dispuesto a financiar la educación pública, para todos los habitantes, incluso periodistas.

Cuando le pregunté a mi amiga, que trabajó para una fuente de noticias digitales en Australia y Nueva Zelanda, dónde está la diferencia, recibí una respuesta exasperada acerca del racismo poco serio del que fue testigo por parte de sus colegas australianos. Dijo que no había tenido nunca la oportunidad de hablar del tema con un periodista australiano, porque nunca le preguntaron:

“Los (australianos) hablaban casualmente en la entrevista telefónica acerca de por qué no cubrieron un caso indígena particular. Ellos tenían una actitud: ‘no es una preocupación, no es racismo, es la verdad,  no es lo que la gente quiere leer’, que no puedes encontrar en las redacciones de Nueva Zelanda. No entendieron que era precisamente racismo y que tenían una responsabilidad al cubrirlo. En Nueva Zelanda algo parecido no se habría pronunciado nunca con un comentario tan cómodo como ‘Aquí somos todos personas blancas’.” 

Una oportunidad para cambiar el status quo

Las culturas indígenas – fueron alguna vez mas de 700 naciones aborígenes – son utilizadas en los eventos deportivos como las Olimpiadas – y promovidas como atractivos turísticos, pero la realidad es que están en gran medida desconocidas e ignoradas en Australia. Los estudiantes aprenden poco de la historia de las antiguas civilizaciones en el mundo, comparado con Nueva Zelanda, donde el maorí es una lengua oficial que es enseñada en las escuelas y es preponderantemente medida en el censo.

En una comparecencia en el programa “The Stream” en Al Jazeera, John Pilger señaló la actitud frente a los asuntos indígenas: “obstinada indiferencia” y “¿qué puedo hacer yo?”. Señala la ausencia de toda referencia a combates entre los invasores británicos y los aborígenes en la institución conocida como Memorial de la Guerra Australiana como evidencia de racismo: “no es sólo un legado, sino que es muy actual a través de las actitudes y políticas gubernamentales hacia los pueblos originarios del país”.

Cuando Pilger preguntó en el Día de Australia –el aniversario de la invasión británica de 1788- a los australianos blancos qué lugar ocupan los indígenas en la sociedad contemporánea, se encontró con la vergüenza de personas que conocen poco acerca de lo que estaban siendo preguntadas.

La elite blanca que establece la agenda educacional en Australia, está tratando de conservar la cultura europea a cal y canto. En enero el gobierno conservador de Abbott, ordenó una revisión del nuevo plan de estudios establecido por el anterior gobierno laborista. Los dos hombres blancos – sí, justo dos – designados para conducir la revisión fueron criticados por un grupo de 176 prominentes educadores australianos por carecer de “la amplitud de miras requeridas para producir una equilibrada e imparcial revisión”

En 2011 el más controvertido revisor del plan de estudios, Kevin Donnolly, hizo esta crítica entre otras, del enfoque curricular de los laboristas: “cada materia propuesta en el plan de estudios nacional tiene que abrazar a los indígenas, el medioambiente y las perspectivas asiáticas y aspectos de la historia curricular, compulsivamente leídos más como un manifiesto de la cultura de izquierdas, que como una racional y balanceada visión de la historia como disciplina”.

En el diario digital de Murdoch news.com.au siguió al ministro de educación Christopher Pyne mofándose sarcásticamente de la inclusión de la cultura indígena para ayudar a enseñar a los alumnos álgebra y fracciones en el nuevo plan, el cual está todavía por implementarse a lo ancho de Australia.

Muchos australianos, incluidos los comisionados electorales del país, a menudo exponen con orgullo que Australia fue el primer país en el mundo, en 1902, de otorgar el voto femenino y el poder pertenecer al parlamento federal, estableciendo un record universal. Pero lo que a menudo se pasa por alto o no se sabe es que las personas indígenas no sólo fueron expresamente excluidas de las votaciones federales hasta 1962, sino que no tuvieron plenos derechos de ciudadanía y no fueron tenidos en cuenta en el censo hasta 1967 – los aborígenes fueron clasificados como “flora y fauna”.

En cambio, entre 1949 y 1973 los ciudadanos británicos pudieron entrar a Australia sin visado, acceder al estado del bienestar y tenían derecho a voto. Los súbditos británicos en el censo electoral antes del cambio de la legislación en 1984, todavía tienen el derecho de voto sin ser ciudadanos.

Para los aborígenes australianos, el resultado neto de ser permanentemente ignorados por la población no-indígena es una esperanza de vida 10 años menor, tasas de alfabetización drásticamente menores y desempleo masivo. En febrero fue lanzado el informe anual sobre diferencias, mostrando que la esperanza de vida no había cambiado y que el incremento del desempleo,  tema en el que el jefe del organismo Reconciliación de Australia culpó a los políticos incapaces de escuchar a la mucha gente que debían servir.

Los australianos están actualmente debatiendo si reconocer en la Constitución a los primeros pobladores, como ya hizo Nueva Zelanda. Reteniendo la historia de los aborígenes en el programa escolar e incluyendo a los aborígenes en la Constitución, provee una oportunidad para rectificar el pasado indigno e injusto y mostrar a los australianos el respecto a la población indígena y a valorarlos.

Fiona Broom es una periodista que escribe en distintos medios australianos y también en Aljazeera.

Traducción para www.sinpermiso.info: Juan Carlos Salzberg
 
Tomado de  http://www.sinpermiso.info

domingo, 25 de mayo de 2014

Sufren maltrato seis de cada diez niños en México

 http://noticiasmvsfotos.blob.core.windows.net/media/fotos/3bc660d59f3410aed6e0137737703eae.jpg

La presidenta de la Comisión de Derechos de la Niñez de la Cámara de Diputados, Verónica Juárez, aseguró que datos del Unicef indican que en México seis de cada 10 niños son víctimas de algún tipo de violencia y presentó una iniciativa para quitar del código civil federal la “facultad de corregir” que mantienen los padres o tutores de los menores, que les permite infligir actos de fuerza.

La legisladora dijo que los datos refieren que el mayor índice de mortalidad de menores por maltrato físico lo tienen Estados Unidos, México y Portugal.

Citando el documento del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, la diputada perredista destacó que 62 por ciento de los menores mexicanos sufren maltrato en algún momento de su vida, 10.1 por ciento de los estudiantes padeció algún tipo de agresión física en la escuela y 5.5 por ciento fue víctima de violencia sexual, y 16.6 por ciento fue agredido emocionalmente.

Juárez dijo que al reformar el Código Civil federal, el castigo corporal infligido por los padres debe dejar de ser un derecho de corrección para limitar esa facultad a reprender y corregir a través de la palabra.

De igual forma, debe establecerse expresamente que quienes ejerzan la patria potestad o tengan menores de edad bajo su custodia respeten, de manera obligatoria, la integridad física y psicológica de los infantes.

La modificación propuesta consiste en prohibir infligir al menor de edad actos de fuerza, en sintonía con los instrumentos internacionales en materia de derechos humanos y de la niñez suscritos por el Estado mexicano.

Y es que, advirtió, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que el maltrato infantil puede tener consecuencias a mediano y a largo plazo, ya que causa estrés y se asocia a trastornos del desarrollo cerebral temprano; en casos extremos, se puede alterar el desarrollo de los sistemas nervioso e inmunitario.

Por ello, los adultos que padecieron maltrato en su infancia corren mayor riesgo de sufrir problemas de conducta, físicos y mentales, y existen pruebas del vínculo de importantes enfermedades a temprana edad con experiencias de maltrato durante la niñez.

La iniciativa alude a estudios efectuados en China, Colombia, Egipto, México, Filipinas, Sudáfrica e India y “muestran que hay una estrecha relación entre la violencia contra las mujeres y la violencia contra la niñez, ya que se estaría generando el fenómeno conocido como violencia en cascada, dañando el núcleo familias, lo que provoca la desintegración de la misma”.

La legisladora dijo que mientras 29 países del mundo consideran ilegal pegarle a un niño y 113 países prohíben el castigo corporal en las escuelas, en México y otros países de América Latina, la violencia física se ve como un método para disciplinar a los y las pequeñas; incluso, en las familias se promueve y se enseña a los padres a “dar una buena nalgada o un buen jalón de orejas para corregir”.

Pero afirmó que la patria potestad debe ejercerse en beneficio de los hijos, de acuerdo con su personalidad y respeto a su integridad física y psicológica, tomando en cuenta al interés superior del niño.

Tomado de  http://www.eldiariodesonora.com.mx

miércoles, 22 de enero de 2014

Es hora de cerrar Guantánamo

A doce años del traslado de los primeros detenidos de la llamada guerra contra el terrorismo, la continuidad de la utilización de la base naval de Guantánamo como centro de reclusión desnuda la doble moral de Estados Unidos. El régimen de encarcelamiento viola las mismas normas internacionales de derechos humanos, de acuerdo con las cuales Estados Unidos evalúa cada año la situación en la materia de otros países.

Barack Obama firmó poco días después de asumir la presidencia, en enero de 2009, la orden de que Guantánamo fuera cerrado en el plazo de un año. Sin embargo, al día de hoy, de los 155 hombres que permanecen alojados en Guantánamo, dos han sido condenados por una comisión militar y otros siete enfrentan cargos concretos. El resto no ha sido acusado formalmente ni tiene la perspectiva de que su situación se resuelva en un juicio, lo que es inadmisible. Todo preso de Guantánamo debe ser puesto en libertad si no existen pruebas suficientes para procesarlo o si éstas se obtuvieron mediante torturas o malos tratos, de acuerdo con las normas internacionales de derechos humanos, que también establecen que no deben realizarse juicios ante comisiones militares, sino ante tribunales civiles ordinarios.

Las últimas liberaciones de Guantánamo fueron las de tres ciudadanos chinos, trasladados a Eslovaquia, más de cinco años después de que su detención fuera declarada ilegal por un juez federal. Fue el 31 de diciembre de 2013 y entonces el Departamento de Defensa se declaró “agradecido al gobierno de Eslovaquia por este gesto humanitario y por su voluntad de apoyar los esfuerzos de Estados Unidos para cerrar el centro de detención de la Bahía de Guantánamo”. Lo que no dijo el Pentágono es que los tres detenidos podían haber sido puestos en libertad inmediatamente después de la sentencia de octubre de 2008 si el gobierno estadounidense hubiera estado dispuesto a permitirles quedarse en Estados Unidos.

Guantánamo fue elegida como prisión durante el gobierno del presidente George W. Bush, para no cumplir con la esencia del hábeas corpus, que es que todo detenido tiene derecho a ser llevado ante un tribunal, frente al cual el gobierno debe fundamentar jurídicamente su detención. Esta es la garantía básica que las personas tienen para defenderse ante el Estado de las protecciones arbitrarias. Sin embargo, en virtud del “derecho de guerra”, el gobierno de Estados Unidos hace que pasen años hasta que un preso de Guantánamo pueda acceder a una revisión judicial de su detención. Algunos de esos presos han sido vinculados por el gobierno con los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Incluso la obligación que el gobierno norteamericano tiene de reparar a los familiares de los muertos en esos atentados requiere que los juicios se realicen.

Mientras tanto, los presos han sido torturados sin que nadie rinda cuentas por ello, lo que pone a Estados Unidos en una situación de grave violación a los derechos humanos. Washington ha condenado públicamente a países como Afganistán, Irak, Yemen, Pakistán y Rusia por favorecer una cultura de la impunidad y no promover el castigo de los funcionarios que cometen abusos.

“Visto retrospectivamente, toda la estrategia de detenciones e interrogatorios fue un error. Con nuestras acciones en Guantánamo, tanto las detenciones como la tortura, despilfarramos la buena voluntad del mundo hacia nosotros después de que nos atacaran”, dijo el mes pasado el general de división Michael Lehnert, que era el comandante de la base de Guantánamo en enero de 2002, cuando fueron trasladados allí los primeros detenidos. Es hora de que Estados Unidos ponga fin a la hipocresía y cierre Guantánamo.

Por:


*Mariela Belski es Directora ejecutiva de Amnistía Internacional-Argentina.
 
Tomado de Aporrea

ShareThis