Como en todos los tiempos ser contrarrevolucionario
se convierte en un lucrativo negocio. Mayo fue un mes en que varios
provocadores y personajillos asociados a los planes subversivos y
desestabilizadores en Cuba obtuvieron pingües beneficios.
El tinglado de entidades enfrascadas en la guerra
ideológica anticubana han sabido premiar a aquellos individuos que se destacan
montando shows mediáticos o son promocionados para cuestionar la soberanía y
gobernabilidad en nuestra patria.
Saque mi lector su conclusión sobre estos premios recibidos
por estos por estos provocadores de oficio, incapaces de sudar en un surco bajo
el sol o en el calor de una fábrica, y expertos en denigrar a su propio pueblo.
