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domingo, 24 de marzo de 2019

La agenda oculta tras Prosur, la Payá y un circo con títeres manejados por USA


A todas luces la realización del Foro por la Democracia 2019 en Santiago de Chile y la ulterior convocatoria a la formación del Foro para el Progreso de América del Sur (PROSUR), como intento de dar el golpe de gracia al sueño integracionista de la  Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), no fueron solo lo que públicamente transcurrió ante la prensa. Una agenda secreta se cocinó en ellas y fue resultado de la consumación de una conspiración fraguada desde hace meses desde Estados Unidos para consolidar nuevamente su hegemonía en América Latina.
La clara intención es apalancar el cerco diplomático contra Venezuela, Cuba y Nicaragua con dos nuevos organismos que complementarán la labor de la OEA y del Grupo de Lima para propiciar acciones más drásticas contra estas naciones, las que pueden –incluso– poner sobre el tapete la intervención armada contra Venezuela y Nicaragua en un primer paso y repetir posteriormente esto contra Cuba en dependencia de los éxitos que vayan alcanzando en el escenario convulso que vivimos hoy.
Los actores de estos planes pueden dividirse entre titiriteros y marionetas cuyo rol ha sido diferente en cuanto a su rol y sumisión a la convocatoria. No fue difícil para la administración Trump y su Departamento de Estado lograr sus propósitos. Los manejadores de la conspiración están integrados en un grupo de tarea conformado por Mike Pompeo, Marco Rubio, Elliot Abrams, Kimberly Breier, John Bolton y otros funcionarios de menor peso, quienes han sido sumamente activos en este despropósito.
Los títeres están aglutinados en dos camadas de figuras públicas quienes han tenido reuniones públicas y secretas con sus manejadores –aunque otras veces han recurrido a emisarios de confianza como Eduardo Bolsonaro y sus cancilleres– en visitas bidireccionales realizadas entre USA y sus naciones. Entre ellos sobresalen y buscan capitanear las acciones en sumiso afán de protagonismo varios presidentes: el argentino Mauricio Macri, el brasileño Jair Bolsonaro, el colombiano Iván Duque y el chileno Sebastián Piñera. Otros mandatarios han sido más cautos y recelosos de desenmascararse públicamente, aunque no dejan de dejarse llevar en la conspiración, como son los casos del peruano Martín Vizcarra, el ecuatoriano Lenin Moreno y el paraguayo Mario Abdo. Punto y aparte fueron, en esta ocasión otros genuflexos presidentes de Centroamérica y alguno del Caribe.
Aunque en apariencia la formación de Prosur, con escaso peso y presencia políticos dejó mucho que desear, tras su nacimiento en La Moneda y no muestra una cohesión de criterios, salvo en temas como la democracia y los derechos humanos, levanta recelos y preocupaciones. La malograda ambición del chileno Sebastián Piñera, aupado por Vamos Chile, de ejercer un cacicazgo de la derecha latinoamericana, se ve saboteada por otras ambiciones personales de Duque, Macri y Bolsonaro, así como los compromisos que Washington ya ha establecido con ellos, sobre todo en los que ve como copartícipes en sus planes de agresión contra Venezuela.
A otros títeres de segundo nivel ha recurrido Estados Unidos para fortalecer el Foro por la Democracia 2019 y llenar los salones del ex Congreso chileno, cursando invitaciones a diestra y siniestra a ex mandatarios como Andrés Pastrana. Álvaro Arzú y Nicolás Sarkozy; a Mario Vargas Llosa, a la Fabiana Rosales (esposa de Guaidó), a los que se suman en una larga lista de personeros de la derecha actual como la senadora argentina y vicepresidenta del partido Propuesta Republicana, Laura Rodríguez Machado; el presidente de la UPLA y candidato presidencial en Bolivia, Óscar Ortiz. En total, decenas de partidos de derecha y ONGs tapaderas de turbios intereses USA y europeos han estado presentes en el evento, cuya finalidad también fue consolidar a la derecha organizada dentro de las llamada Unión de Partidos Latinoamericanos (UPLA). No fue raro, entonces, ver entre los asistentes a representantes del venezolano Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (CEDICE), la rosarina Fundación Libertad, la Fundación Pensar, la Red Liberal de América Latina (Relial), la Sociedad Mont Pelerin, el Centro de Investigación y Estudios Legales (CITEL) y Ecuador Libre, entre otros.
Especial presencia que pone de manifiesto la estrategia anticubana de los conspiradores USA y de la derecha latinoamericana, fue la presencia de un seleccionado grupito de los llamados “opositores” cubanos. Por un lado la coordinadora del proyecto Cuba Decide, Rosa María Payá, quien asistió como invitada especial y con una cobertura previamente garantizada por Almagro y Marco Rubio para que brillara en los turbios escenarios del Foro, llegando incluso a garantizarle una entrevista con Jair Bolsonaro y otros asistentes, a todos los que solicitó acciones inmediatas contra Cuba. Otros asistentes fueron los miembros de la llamada  Asamblea de la Resistencia Cubana, entre los que estaban los reconocidos terroristas Luis Zúñiga y Horacio García, así como el provocador Orlando Gutiérrez-Boronat. Los mismos fueron acompañados por el seudo jurista mexicano  René Bolio, presidente del engendro de guerra jurídica anticubana, la llamada Comisión Justicia Cuba.
El plan de los contrarrevolucionarios anticubanos asistentes fue colocar a Cuba dentro del escenario de futuros centros de ataque, sobre todo buscando la irrisoria idea de instalar un tribunal internacional para juzgar supuestos delitos de lesa humanidad del Gobierno de Cuba.
No cabe duda que el fiasco ocurrido en Chile, aunque intenta fortalecer a la derecha en la región, cumple con las mínimas esperanzas de Washington pues consolidan un paso más de la guerra ideológica contra Venezuela, Cuba y Nicaragua, abriendo posibilidades de fortalecer las acciones punitivas contra estas naciones, bendiciendo opciones militares impensables.

viernes, 16 de febrero de 2018

Luis Videgaray, peón mexicano en cruzada USA contra Venezuela



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Videgaray y su jefe Tillerson

Alentado y presionado por los principales funcionarios de la administración Trump –a saber Rex Tillerson, Secretario de Estado; el jefe de gabinete de la Casa Blanca, John Kelly, y el asesor y yerno del presidente Donald Trump, Jared Kushner–, el canciller mexicano, Luis Videgaray, se ha convertido junto a Luis Almagro y Pedro Pablo Kuczynski Godard, en otro de los capitancitos de la guerra diplomática contra el gobierno bolivariano de Nicolás Maduro. Motivos tiene este taimado político, enfrascado en ganar no solo las migajas de USA en las actuales discusiones sobre Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), sino también en la búsqueda de apoyo a sus futuras aspiraciones presidenciales.
Luego de recibir las instrucciones pertinentes, Videgaray realizará un tour político el mes venidero por el Caribe con la misión de sabotear PetroCaribe en naciones como Jamaica, Granada y Santa Lucía, usando la ilusoria promesa de que México podría suplir las necesidades petroleras de esas naciones en condiciones similares a las que actualmente les ofrece Venezuela. La malsana intención del peón mexicano responde al objetivo  de armar sobre el terreno un consenso favorable para las prometidas sanciones petroleras contra Venezuela anunciadas hace poco por Tillerson. Para ello se reunirá en Jamaica con funcionarios de naciones caribeñas para presionarlos y persuadirlos con una dudosa ayuda petrolera a cambio de sus votos para aislar al gobierno de Maduro y abrir las puertas a acciones encaminadas a crear condiciones para la aprobación de una acción externa para derrocarlo.
De esta forma, el actual peón USA trata de eliminar el escollo ocurrido en Cancún en junio pasado, cuando en la reunión de cancilleres de la OEA varias naciones caribeñas impidieron con su voto y su abstención –a saber San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas y Dominica votaron en contra de la resolución, mientras que Granada, Haití, República Dominicana, Trinidad y Tobago y Antigua y Barbuda se abstuvieron– la existencia de votos necesarios para implementar duras sanciones diplomáticas contra Venezuela. Para ello cuenta también con el apoyo de la OEA y varios países dominados por la derecha genuflexa.
Sin lugar a dudas, todos estos pasos promovidos por Washington están dirigidos a dar luz verde en la VIII Cumbre de las Américas, que se celebrará en Lima en los venideros 13 y 14 de abril, a una acción bendecida por USA y sus cómplices para intervenir en Venezuela al viejo estilo del usado ya en Panamá y Granada.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Misiles y escudo en Europa

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La noticia, divulgada por el diario alemán Bild, de que Rusia parece haber desplegado en su enclave de Kaliningrado misiles del tipo Iskander –capaces de portar cargas nucleares– como respuesta al «escudo antimisiles», llega en medio de un vacío de información que hace que ese anuncio resulte incomprensible para la mayor parte de la opinión pública [1]. Si eso es cierto, ¿a qué se debe este «acto agresivo de Putin»? ¿Por qué no quiere Rusia que Estados Unidos ponga a sus aliados europeos bajo la protección de su «escudo»? Además, ¿Obama no había renunciado al «escudo», que era un proyecto de Bush?
Washington insiste en afirmar que no es Rusia el objetivo del «escudo» instalado en Europa y que lo que quiere es neutralizar la amenaza de los misiles iraníes. Pero en Moscú ese «escudo» se ve como un intento de lograr una ventaja estratégica decisiva ante Rusia ya que Estados Unidos podría lanzar un primer golpe nuclear apostando a la capacidad del «escudo» para neutralizar toda represalia. Obama ha emprendido un nuevo plan que prevé una cantidad todavía superior de misiles instalados en las fronteras de Rusia. Pero al ser Estados Unidos quien controla esos misiles, los países receptores [europeos] simplemente ignoran si los misiles [estadounidenses] instalados en su territorio son misiles interceptores o misiles nucleares. Y gracias a los nuevos radares instalados también en posición avanzada, el Pentágono puede además vigilar mejor el territorio ruso. Después de haber rechazado la proposición de compartir con Rusia el manejo del radar de Qabala, en Azerbaiyán, Washington aceleró la instalación del «escudo».
En marzo pasado se confirmó que Estados Unidos está procediendo al despliegue de 24 misiles SM-3 en Polonia y de otros tantos en Rumania, además de un número no precisado de misiles Aegis a bordo de las fragatas desplegadas en el Mediterráneo. Todos esos misiles están integrados a un súper-radar instalado en Turquía y a radares móviles que pueden ser rápidamente desplegados en «posición avanzada». Polonia anunció al mismo tiempo que dedicará 33 600 millones de euros a la creación de su propio «escudo» (con tecnología estadounidense) para integrarlo al de Estados Unidos y la OTAN.
En mayo, la firma [estadounidense] Lockheed Martin anunció que había realizado –en un año– 4 ensayos exitosos con el misil Aegis de segunda generación y que el número de navíos de guerra dotados de ese sistema de misiles –actualmente son 27– aumentará a 32 en 2014.
En octubre tuvo lugar, en la base aérea rumana de Deveselu, la inauguración de los trabajos de construcción de una instalación terrestre de misiles Aegis, financiada por el Pentágono con 100 millones de euros, instalación que será operacional en 2015. La base se mantendrá formalmente bajo las órdenes del mando rumano pero son 500 militares estatadounidenses quienes se encargarán del manejo de la instalación donde estarán los misiles Aegis.
En noviembre comenzaron los ensayos finales del Meads (Sistema de Defensa Aérea de Mediana Extensión, siglas en inglés), creado conjuntamente por Estados Unidos, Italia y Alemania: una especie de «coraza de tortuga» que, gracias a un sofisticado sistema de misiles, debe proteger las fuerzas que ataquen un territorio enemigo. Después de haberle dedicado 2 000 millones de dólares, Estados Unidos se retira ahora de ese programa para concentrarse en otros sistemas. Pero Italia y Alemania –que pagaron respectivamente el 15 y el 25% del costo total– sí van a comprar el Meads, operación en la que probablemente embarcarán también a Polonia, como medio de compartir el incremento del gasto inicial. El Meads debe reforzar el «escudo» que Estados Unidos y sus aliados europeos piensan desarrollar gastando en él varias decenas de miles de millones de dólares en las próximas décadas.
También en noviembre, el Pentágono confirmó que los cientos de bombas atómicas B61-11 que Estados Unidos mantiene en Europa (Italia incluida) han de tranformarse en bombas B61-12, utilizables como bombas antibúnker. Oficialmente, esas bombas están clasificadas como armas nucleares «tácticas», pero al estar desplegadas en Europa –o sea, cerca del territorio ruso– se convierten de hecho en armas estratégicas (categoría que normalmente incluye las armas con un alcance superior a los 5 500 kilómetros). Esas bombas se agregan a las 2 150 ojivas estratégicas estadounidenses y a las más de 500 ojivas francesas y británicas listas para su uso inmediato, frente a las 1 800 ojivas rusas. Inmediatamente después, Lockheed Martin completó el ensayo en órbita del segundo satélite Muos, lanzado en julio y «confiado para el uso operativo al Comando Estratégico», el mismo que está cargo del mando de las fuerzas nucleares y de las operaciones espaciales.
Después de todo lo anterior no es sorprendente que Putin haya liquidado el grupo de trabajo creado en 2011 para hallar formas de cooperación con la OTAN en materia de defensa con misiles. Se anunció al mismo tiempo que otras unidades rusas recibirán misiles Iskander y misiles balísticos intercontinentales móviles Yars de nueva generación, capaces de transportar cada uno hasta 10 ojivas nucleares.
O sea que Europa se ha convertido en un lugar «más seguro»… gracias a Estados Unidos.

[1] «Lista Rusia para destruir el "escudo antimisiles" de la OTAN», Red Voltaire, 15 de diciembre de 2013.
 

Manlio Dinucci 

http://www.voltairenet.org 


Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio

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