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sábado, 10 de mayo de 2014

Manipulación de la prensa occidental gana terreno en Ucrania


La manipulación de la prensa occidental gana terreno en Ucrania

Ucrania centra las miradas de todo el mundo, mientras la tragedia y el dolor de su población parecen convertirse en mercancía para muchos medios occidentales, que omiten y tergiversan datos, creando una imagen falsa de la realidad.


La muerte de una joven de 21 años estremeció a su ciudad natal, Kramatorsk, donde la población, aterrada por lo sucedido, acudió en masa a dar el último adiós a su vecina. "Ella fue asesinada a tiros por los militares rusos", afirmaba el rotativo británico 'The Daily Mail', frase que posteriormente fue borrada, pero cuando ya muchos lectores se habían creído esa información.

En otro caso, periodistas ucranianos utilizaron una protesta infantil para señalar que los niños apoyaban a los llamados "separatistas". Una falsedad que quedaba al descubierto con tan solo leer las pancartas que portaban los menores, ya que en realidad pedían a Kiev poner fín a la violencia. "Dios ¡cómo quiero vivir!", "No somos terroristas" o "EE.UU. ¡Estás financiando a los asesinos de Kiev", rezaban algunos de los lemas.

Otra clara muestra de manipulación queda patente en las imágenes de unos pasaportes rusos que, supuestamente, pertenecían a unas víctimas del incendio del 2 de mayo en Odesa, en el que murieron decenas de personas. Sus fotos ocuparon portadas y espacios para mostrar la huella de Moscú en esta tragedia, pero lo más interesante es que las mismas imágenes ya fueron usasas en abril, presentándose entonces como pasaportes confiscados a personas acusadas de ser "saboteadores rusos".

Mientras un periódico canadiense afirma que el incendio en Odesa se produjo de manera espontánea y que las personas que murieron ahí se cavaron su propia tumba, el diario 'The New York Times' escribía que "decenas de personas murieron" en un incendio que fue "desatado por los choques". Cabe destacar que el diario neoyorquino omitió que los denominados manifestantes a favor de la unidad de Ucrania lanzaron cocteles molotov contra el edificio que ellos mismos bloqueaban, obligando a la gente que se refugiaba a saltar por las ventanas.

Estas informaciones incompletas, confusas y contradictorias acompañan a menudo las descripciones de los medios ucranianos y occidentales. Algunos expertos consideran que tales acciones pueden formar parte de una estrategia debido a la frecuencia con la que se repiten.

"Los medios de prensa en Ucrania no están actuando de forma objetiva e imparcial, lo que obedece a intereses que controlan la prensa y el Gobierno de EE.UU. y que buscan sembrar la división y el caos dentro de la propia Ucrania", opina el periodista Eladio José Armesto.

Y teniendo en cuenta estas palabras, no es de extrañar que Estados Unidos estudie destinar más de un millón de dólares para las necesidades de los medios de comunicación ucranianos en vísperas de las elecciones presidenciales del 25 de mayo
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Rusia Today

domingo, 15 de septiembre de 2013

Industria de la mentira y guerra imperialista

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En la historia de la industria de la mentira como parte integrante del aparato militaro-industrial del imperialismo, el año 1989 marcó un verdadero viraje. Nicolae Ceaucescu se mantiene en el poder en Rumania. ¿Cómo derrocarlo? Los medios de prensa occidentales comienzan a divulgar masivamente informaciones e imágenes del «genocidio» perpetrado en Timisoara por la policía del propio Ceaucescu.

Los cadáveres mutilados

¿Qué había pasado en realidad? Basándose en el análisis de Guy Debord sobre la «sociedad del espectáculo», un ilustre filósofo italiano, Giorgio Agamben, sintetizó magistralmente este caso:
«Por vez primera en la historia de la humanidad, cadáveres que habían sido enterrados hacía poco tiempo o que se hallaban aún en las mesas de las morgues fueron desenterrados apresuradamente y mutilados para simular ante las cámaras de televisión el genocidio destinado a legitimar un nuevo régimen. Lo que el mundo entero tenía ante sus ojos como la realidad real en las pantallas de televisión, era la absoluta anti-verdad y, aunque la falsificación era a veces evidente, fue de todas maneras autentificada como real por el sistema mediático mundial, para que quedara claro que lo real no era a partir de entonces otra cosa que un momento del movimiento necesario de lo falso. Verdad y falsedad se hacían así imposibles de distinguir una de la otra y el espectáculo se legitimaba solamente mediante el espectáculo.

Timisoara es, en ese sentido, el Auschwitz de la sociedad del espectáculo. Incluso se ha dicho que si después de Auschwitz es imposible escribir y pensar como antes, después de Timisoara ya no será posible mirar una pantalla de televisión de la misma manera.» [1]
El año 1989 es el año en que el paso de la sociedad del espectáculo al espectáculo como técnica de guerra comenzó a manifestarse a escala planetaria.

Varias semanas antes del golpe de Estado, o sea antes de la «revolución de Cinecittà» en Rumania [2], se producía en Praga –el 17 de noviembre de 1989– el triunfo de la «revolución de terciopelo» con una consigna inspirada en Gandhi: «Amor y verdad». En realidad, la difusión de la información falsa según la cual la policía había «matado brutalmente» a un estudiante desempeñaba un importante papel. Eso es lo que nos revela, 20 años más tarde y con satisfacción, «un periodista y líder de la disidencia, Jan Urban», protagonista de aquella manipulación: su «mentira» tuvo en aquel momento el mérito de suscitar la indignación de las masas y el derrumbe del régimen, ya debilitado [3].

Algo similar ocurrió en China. El 8 de abril de 1989, Hu Yaobang, secretario del Partido Comunista Chino (PCCh) hasta el mes de enero de 1987, sufre un infarto en medio de una reunión del Buró Político y muere una semana después. La multitud de la Plaza de Tiananmen vincula su deceso al enconado conflicto político que se había manifestado en el marco de aquella reunión [4]. El fallecido se convierte de cierta forma en víctima del sistema cuyo derrocamiento se desea.

En los 3 casos, el invento del crimen y su denuncia buscan suscitar la ola de indignación necesaria para favorecer el movimiento de protesta. Esa estrategia encuentra éxito en Checoslovaquia y Rumania –países donde el régimen socialista había surgido al calor del avance del Ejército Rojo– pero fracasa en la República Popular China, fruto de una gran revolución nacional y social. Y el fracaso mismo se convierte en punto de partida de una nueva guerra mediática más masiva aún, desencadenada por una superpotencia que no tolera la existencia de rivales reales o potenciales. Esa guerra mediática aún se mantiene en vigor. Pero lo cierto es que el momento que define el viraje histórico es, en primer lugar, Timisoara, «el Auschwitz de la sociedad del espectáculo».

«Dar publicidad a los bebés»
y al cormorán

Dos años después, en 1991, se producía la primera guerra del Golfo. Un periodista estadounidense tuvo el coraje de revelar cómo se desarrolló «la victoria del Pentágono sobre los medios», o sea la «colosal derrota de los medios implementada por el gobierno de Estados Unidos» [5].

En 1991, la situación no era nada fácil para el Pentágono –ni para la Casa Blanca. Había que convencer de que la guerra era necesaria a una población que aún conservaba en mente el recuerdo de Vietnam. ¿Qué hacer? Diversos subterfugios van a reducir drásticamente las posibilidades de que los periodistas hablen directamente con los soldados o de que envíen crónicas directamente desde el frente. En la medida de lo posible, todo debe ser sometido a un filtro: la fetidez de la muerte y, sobre todo, la sangre, los sufrimientos y lágrimas de la población civil no deben irrumpir en las casas de los ciudadanos de Estados Unidos –ni de los habitantes del resto del mundo– contrariamente a lo sucedido en tiempos de la guerra de Vietnam.

Pero el problema central y más difícil de resolver es otro: ¿Cómo demonizar el Irak de Sadam Husein, que años antes había ganado méritos –a los ojos de los propios Estados Unidos– al agredir el Irán nacido de la Revolución islámica y antiestadounidense de 1979 y con tendencia al proselitismo en el Medio Oriente? El proceso de demonización no habría sido difícil si la víctima [de Sadam Husein –Kuwait–] hubiese sido [un país] angelical. Pero la operación no iba a ser nada fácil. Y no sólo debido a la implacable represión reinante en Kuwait contra toda forma de oposición. Había cosas mucho peores: los peores trabajos eran para los inmigrantes, víctimas de una «esclavitud de hecho» que tenía por demás visos de sadismo. Los casos de «serbios defenestrados, quemados, cegados o asesinados a golpes» no suscitan la menor emoción [6].
¡Pero se logró! Generosa o fabulosamente pagada, una agencia publicitaria lo resuelve todo… denunciando que los soldados iraquíes les cortan las «orejas» a los kuwaitíes que se resisten. Pero el punto culminante de esta campaña estaba por venir: los invasores habían irrumpido en un hospital «sacando 312 recién nacidos de sus incubadoras y dejándolos morir de frío sobre el suelo del hospital de Kuwait» [7]. Repetida hasta el cansancio por el presidente Bush padre, reafirmada por el Congreso, avalada por la prensa más autorizada e incluso por Amnistía Internacional, esa información tan horrible, y también detallada, no podía dejar de provocar una enorme ola de indignación: Sadam Husein era el nuevo Hitler, hacerle la guerra no sólo era necesario sino además urgente y quienes se oponían o no parecían convencidos tenían que ser considerados como cómplices más o menos conscientes del nuevo Hitler. Por supuesto, esa información era una mentira cuidadosamente fabricada y divulgada. Precisamente por eso la agencia publicitaria se había ganado su dinero.

La reconstrucción de ese caso aparece en un capítulo del libro ya mencionado aquí, con un título apropiado: «Dar publicidad a los recién nacidos» [8]. La verdad es que los recién nacidos no fueron los únicos que recibieron publicidad. Al inicio de las operaciones de guerra se difundió en el mundo entero la foto de un cormorán que se ahogaba en el petróleo proveniente de los pozos que Irak había volado. ¿Verdad o manipulación? ¿Fue Sadam quien provocó la catástrofe ecológica? ¿Hay cormoranes en esa región del mundo y en esa temporada del año? La ola de indignación, autentica y cuidadosamente manipulada, arrasaba con las últimas muestras racionales de resistencia.

Fabricación de falsedades, terrorismo de la indignación y desencadenamiento de la guerra

Viajemos en el tiempo hasta la disolución, o más bien el desmembramiento de Yugoslavia. Contra Serbia, que había sido históricamente el protagonista del proceso de unificación de ese país multiétnico, se desencadenaban una tras otra –en los meses anteriores a los verdaderos bombardeos– sucesivas olas de bombardeo mediático. En agosto de 1998, dos periodistas, un estadounidense y un alemán, «reportaban la existencia de fosas comunes con 500 cadáveres de albaneses entre los cuales había 430 niños, en los alrededores de Orahovac, donde se habían producidos intensos combates. Otros diarios occidentales retomaron la noticia y le dieron gran difusión. Pero todo era falso, como demuestra una misión de observación de la Unión Europea». [9]

Pero eso no pone en crisis la fábrica de falsedades. A inicios del año 1999, los medios occidentales comenzaban a hostigar a la opinión pública internacional con fotos de cadáveres amontonados en el fondo de una fosa y a veces decapitados y mutilados. Las explicaciones y artículos que acompañaban aquellas imágenes proclamaban que eran civiles albaneses desarmados masacrados por los serbios. Pero:
«La masacre de Racak es aterradora, con mutilaciones y cabezas cortadas. Una escena ideal para suscitar la indignación de la opinión pública internacional. Pero algo parece extraño en las características de esa matanza. Habitualmente, los serbios matan sin realizar mutilaciones […] Como nos muestra la guerra de Bosnia, las denuncias de barbaries cometidas con los cuerpos, huellas de tortura, decapitaciones, son un arma de propaganda frecuentemente utilizada […] Quizás no sean los serbios sino los guerrilleros albaneses quienes mutilaron los cuerpos.» [10].
O quizás los cadáveres de las víctimas de uno de los innumerables enfrentamientos fueron objeto de un tratamiento ulterior, para dar la impresión de ejecuciones a sangre fría y de un desencadenamiento de furia bestial, atribuido de inmediato al país que la OTAN quería bombardear [11].

El montaje de Racak no era más que el punto culminante de una campaña de desinformación obstinada e implacable. Unos años antes, el bombazo del mercado de Sarajevo había permitido a la OTAN presentarse como la instancia moral suprema, que no podía tolerar que las «atrocidades» serbias quedasen impunes. Hoy en día podemos leer, incluso en el diario italiano Corriere della Sera que «fue una bomba de origen bastante dudoso lo que provocó la masacre de Sarajevo, desencadenando la intervención de la OTAN» [12]. Con ese precedente, Racak nos parece ahora una especie de reedición de Timisoara, reedición que se prolongó por varios años. Sin embargo, incluso antes de ese caso, ya se habían registrado otros éxitos. El ilustre filósofo que había denunciado en 1990 «el Auschwitz de la sociedad del espectáculo» que había tenido lugar en Timisoara, se unía 5 años más tarde al coro dominante criticando de manera maniquea «el súbito deslizamiento de las clases dirigentes ex comunistas hacia el racismo más extremo (como en Serbia, con el programa de “purificación étnica”)» [13]. Después de haber analizado con agudeza la trágica ausencia de diferenciación entre «verdad y falsedad» en el marco de la sociedad del espectáculo, Agamben acababa por confirmarla involuntariamente al acoger expeditivamente la versión (o sea la propaganda de guerra) difundida por el «sistema mediático mundial», que él mismo había designado anteriormente como fuente principal de la manipulación. Después de haber denunciado la reducción de lo «verdadero» a «un momento del necesario movimiento de lo falso», reducción implementada por la sociedad del espectáculo, Agamben se limitaba a conceder una aparencia de profundidad filosófica a ese «verdadero» reducido precisamente a «un momento del necesario movimiento de lo falso».

Por otro lado, un elemento de la guerra contra Yugoslavia nos remite, más que a Timisoara, a la primera guerra del Golfo: el papel de los public relations.
«Milosevic es un hombre esquivo, no le gusta la publicidad, no le gusta mostrarse ni hacer discursos públicos. Parece que en el momento de los primeros anuncios de la descomposición de Yugoslavia, Ruder&Finn, la compañía de relaciones públicas que trabajaba para Kuwait en 1991, fue a verlo para proponerle sus servicios. Y la pusieron de patitas en la calle. En cambio, Ruder&Finn fue contratada por Croacia, por los musulmanes de Bosnia y los albaneses de Kosovo a cambio de 17 millones de euros al año, para proteger y promocionar la imagen de los tres grupos. ¡E hizo un excelente trabajo! James Harf, director de Ruder&Finn Global Public Affairs, afirmaba […] en una entrevista: “Logramos hacer coincidir, en la opinión pública, a serbios y nazis […] Somos profesionales. Tenemos un trabajo que hacer y lo hacemos. No nos pagan por dedicarnos a la moral”» [14].
Veamos ahora la segunda guerra del Golfo. En los primeros días de febrero de 2003, el secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, mostraba al Consejo de Seguridad de la ONU las imágenes de los laboratorios móviles de producción de armas químicas y biológicas que supuestamente poseía Irak. Algún tiempo después, el primer ministro británico Tony Blair reforzaba la dosis: Sadam Husein no sólo tenía esas armas sino que ya había elaborado planes para utilizarlas y podía activarlas «en 45 minutos». Y de nuevo venía el espectáculo que, más que el preludio de la guerra, constituía en sí el primer acto de guerra, con la advertencia contra un enemigo que el género humano tenía que liquidar a toda costa.

Pero el arsenal de mentiras usadas o por usar iba mucho más allá. En su empeño por «desacreditar al líder iraquí a los ojos de su propio pueblo», la CIA se proponía «divulgar en Bagdad un documento filmado donde se revelaba que Sadam era gay. El video debía mostrar al dictador iraquí en plena relación sexual con un muchacho. Tenía que dar la impresión de haber sido filmado con una cámara oculta, como si fuera una grabación clandestina». También se estudiaba «la posibilidad de interrumpir las transmisiones de la televisión iraquí con una edición extraordinaria –falsa– del noticiero de televisión en la que se anunciaría que Sadam había dimitido y que todo el poder había pasado a manos de su hijo, el temido y odiado Uday» [15].

El Mal tenía que ser denunciado y estigmatizado mientras que el Bien debía aparecer en todo su esplendor. En diciembre de 1992, los Marines estadounidenses desembarcaban en el litoral de Mogadiscio. Para decirlo con más exactitud, desembarcaban allí 2 veces, pero la repetición de la operación no se debía a dificultades militares ni de logística. Había que demostrarle al mundo que, además e incluso antes de ser una formación militar de élite, los Marines estadounidenses eran una organización benéfica y caritativa que traía esperanza y sonrisas al pueblo somalí víctima de la miseria y el hambre. La repetición del desembarco-espectáculo tenía como objetivo corregir detalles erróneos y defectos. Un periodista que fue testigo del hecho explicaba:
«Todo lo que está pasando en Somalia y lo que va a producirse en las próximas semanas es un show militaro-diplomático […] Realmente, una nueva época en la historia de la política y de la guerra comenzó en aquella extraña noche de Mogadiscio […] La “Operación Esperanza” fue la primera operación militar que no sólo se filmó en vivo para las cámaras de televisión sino que además se pensó, se construyó y se organizó como un show de televisión» [16].
Mogadiscio era la contraparte de Timisoara. Unos años después de haber puesto en escena la representación del Mal (el comunismo que al fin se desplomaba) se montaba la representación del Bien (el Imperio estadounidense que surgía del triunfo obtenido en la guerra fría). Los elementos que conforman la guerra-espectáculo y que determinan su éxito están ahora claros.

Domenico Losurdo

Tomado de  http://www.voltairenet.org/article180225.html

Algunos de los temas tratados en este trabajo se abordan en el último capítulo del libro Le langage de l’empire. Lexique de l’idéologie états-unienne, publicado en francés por Editions Delga, que saldrá a la venta el 13 de septiembre de 2013.
Este trabajo fue traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio
[1] Mezzi senza fine. Note sulla politica, por Giorgio Agamben, Bollati Boringhieri, Turín, 1996, p. 67, y citado en Le langage de l’Empire. Lexique de l’idéologie états-unienne, por Domenico Losurdo, Delga, París, 2013, p. 313.
[2] La fine delle democrazie popolari. L’Europa orientale dopo la rivoluzione del 1989, por François Fejto, Mondadori, Milan, 1994, p. 263.
[3] «A rumor that set off the Velvet Revolution», por Dan Bilefsky, in International Herald Tribune del 18 del noviembre de 2009, pp. 1 e 4., citado en Losurdo 2013, p. 313.
[4] La Chine, por Jean-Luc Domenach y Philippe Richer, Seuil, París. 1995, p. 550.
[5] Second Front. Censorship and Propaganda in the Gulf War, por John R. Macarthur, Hill and Wang, Nueva York, 1992, p. 208 et 22.
[6] Macarthur 1992, p. 44-45.
[7] Macarthur 1992, p. 54.
[8] Selling Babies.
[9] «La via verso la guerra», por Roberto Morozzo Della Rocca, in suplemento del n. 1 (Quaderni Speciali) de Limes. Rivista Italiana di Geopolitica, 1999, pp. 11-26.
[10] Morozzo della Rocca, 1999, p. 24, y citado en Losurdo 2013, p. 314.
[11] Racak. De l’utilité des massacres, tomo II, por Fréderic Saillot, L’Harmattan, París, 2010, p. 11-18.
[12] «Le vittime e il potere atroce delle immagini», por Franco Venturini, in Corriere della Sera del 22 de agosto de 2013, pp. 1 et 11.
[13] Agamben 1995, p. 134-35.
[14] «Milosevic visto da vicino», por Jean Toschi Marazzani Visconti, Suplemento del n. 1 (Quaderni Speciali) de Limes. Rivista Italiana di Geopolitica, 1999, pp. 27- 34.
[15] «La Cia girò un video gay per far cadere Saddam», por Enrico Franceschini, en La Repubblica, 28 de mayo de 2010, p. 23.
[16] «Quello sbarco da farsa sotto i riflettori TV», por Vittorio Zucconi, en La Repubblica del 10 de diciembre de 1992.
 

martes, 29 de enero de 2013

Los planes siniestros de las agencias de inteligencia y la guerra mediática en Venezuela



Linda Lema Tucker */ Mariátegui
27/01/13

La  prensa de occidente desenvaina las espadas de la guerra mediática para  atacar  al gobierno venezolano con el objetivo de  desinformar y desestabilizar al país del Libertador, Bolívar. Ello ocurre cuando Hugo Chávez,  está en el mejor momento después del operatorio, y ya entrando a una nueva fase, que seguramente será informada en los próximos días, como lo ha sostenido el vicepresidente, Nicolás Maduro Moros.
La estrategia empleada por los “mercenarios de la información” responde al plan de la burguesía imperial, utilizar en forma perversa la enfermedad del presidente Chávez,  buscar la desunión  del  equipo de gobierno y  derrocar al gobierno venezolano.  
Esta semana varios hechos concitaron mi atención, establecí,  entonces,  que un siniestro plan perfectamente planificado se había  puesto en marcha,  esta semana, en particular el miércoles  23 de enero, fecha en que miles de seguidores del mandatario Hugo Chávez, aún convaleciente en Cuba, tomaron las calles de Caracas  para concentrarse en  puntos cardinales de la capital caraqueña y decirle Sí a la Revolución Bolivariana.  
Con banderas y camisetas rojas, una  marejada  roja  conmemoró  el 55º aniversario del fin de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, y manifestó lealtad  y adhesión al Gobierno Bolivariano en el acto central del barrio 23 de enero con presencia de los principales dirigentes del Gobierno.  Los manifestantes refirieron "Estamos con Chávez porque es el único presidente que desde hace 14 años lucha por el pueblo porque él es pueblo también. Estamos con Hugo porque somos Hugo” dijo la ciudadana Nora Machado del PSUV. Por otro lado, Freddy Tovar, acentuó: "Estamos aquí reivindicando a ese pueblo  que el 23 de enero salió a las calles en busca de un cambio. Hoy estamos construyendo el cambio  que lidera nuestro comandante Hugo Chávez", recalcó.  
 
Pero, mientras la marejada roja abarrotaba  las calles y avenidas  de la ciudad de Caracas, las fuerzas oscuras de varias agencias de inteligencia  ejecutaban  sus macabros planes. Esto no es casualidad. En casi todas las ignominiosas historias  de nuestra América Latina,  siempre apareció   la mano de la CIA y del Pentágono. Varios han sido los intentos de golpe de Estado para derrocar a Chávez
Los planes siniestros en Venezuela
El Servicio de Inteligencia de los Estados Unidos ha articulado diferentes versiones de planes para  guillotinar, en ausencia del Presidente a la dirección de la unidad de la Revolución Bolivariana. Estos planes,  como lo sostienen varios analistas,  contemplan desde el asesinato,  hasta vulnerar la imagen pública  del vicepresidente ejecutivo de la República , Nicolás Maduro Moros  y del Presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello a través de la propagación de rumores, chismes  y otras formas de manejo mediático. El fomento de contradicciones entre los mismos tiene como objetivo minar la unidad, es parte sustancial de esos planes.
La CIA  cuenta con  medios de prensa privados y redes sociales que construyen la “noticia mentirosa”  para  crear   una  atmósfera equivalente a la provocada en torno al fallido golpe de Estado de abril de 2002.
La prensa más calumniosa ha sido la española, país involucrado en graves situaciones antidemocráticas contra el mandatario, el pueblo y la democracia venezolana  y lo ha venido haciendo  antes de que el Rey de España se atreviera mandar  a callar  al mandatario y líder latinoamericano por haber llamado fascista a José María Aznar del PP, en la Cumbre Iberoamericana,  de 10 de noviembre  de 2007.
La guerra mediática impulsada por  El País y otros medios de comunicación apunta en   apurar  intentos de golpe para derrocar al gobierno del presidente  Chávez, pero como dice James Petras,  “esos intentos  han fracasado porque la CIA no siempre triunfa en sus objetivos de crear dictaduras, asesinar presidentes, desatar el terror, sembrar de destrucción y cadáveres en América Latina”.  Además  como sostiene  la  abogada norteamericana, Eva Colinger, los servicios de espionaje de Estados Unidos en especial de la CIA carecen de fuentes de información confiables ya que los militares venezolanos se han profesionalizado en sus tareas y respaldan mayoritariamente al mandatario  Chávez al que lo reconocen como su Comandante en Jefe. Y tampoco pueden confiar en los magnates de la prensa, gente que generalmente ha estado y está a sueldo de Estados Unidos.
Hechos al canto:
1.      El 24 de enero (noche del miércoles en Perú)  el diario El País, en su edición impresa,  publicó  una falsa foto en la que se observa el rostro de un hombre acostado en lo que parece ser una camilla en un quirófano,  asegurando que se trataba del presidente Hugo Chávez. La foto estuvo acompañada por una nota en cuyo título decía “El secreto de la enfermedad de Chávez” lo cual ponía en entredicho  y desvirtuaba   los comunicados  que el Gobierno Venezolano ha emitido con regularidad sobre la salud del presidente. 
La publicación desató controversia y provocó reflexiones relacionadas con la ética periodística. Los usuarios expresaron en redes sociales su preocupación  por el compromiso del periódico español con la veracidad de la información. Una polvareda de críticas en Twitter  acusó  a El País de no verificar la veracidad de las imágenes. En Venezuela, Twitter se llenó de mensajes sobre la foto y muchos usuarios coincidieron en que la imagen era falsa luego de linkear un vídeo colgado en Youtube a principios de enero en el que se ve el mismo protagonista de la foto de El País, con una apariencia parecida a la del presidente venezolano.
El Gobierno de Venezuela, a través de su ministro de Comunicaciones Ernesto Villegas, reaccionó sobre la imagen publicada. “Tan grotesca como falsa la foto de ‘Chávez entubado’ que hoy (por ayer) publica en primera página el venerable diario El País de España”.  Más tarde, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, se hizo eco de la polémica y tildó de “canallada” la fotografía. La indignación y las protestas  hicieron que la  fotografía  fuera  retirada del sitio web del El País. (AFP - Dominique Faget)
2.      El  23 de enero, el vicepresidente venezolano, Nicolás Maduro, denunció que un grupo no identificado se infiltró en el país para atentar contra su vida y la del jefe de la Asamblea , Diosdado Cabello.  Maduro durante el acto multitudinario en Caracas,  dijo: "Ellos dicen que hay que sacar del medio al tenientico y al autobusero, así dicen",  agregó "Nosotros tenemos ya algunas semanas haciendo un seguimiento de grupos que se han infiltrado en el país y tienen el objetivo de atentar contra la vida del compañero Diosdado Cabello y contra mi vida".
Percy  Alvarado Godoy, periodista de larga trayectoria,  ha señalado   que los objetivos de la CIA , no solo incluyen solo a estos valiosos compañeros, sino a otros importantes cuadros entre los que se encuentran Elías Jaua, Tareck Al Asaimi, Rafael Ramírez, Andrés Izarra, Aristóbulo Iztúriz,  así como varios a otros dirigentes del Partido Socialista Unidos de Venezuela,  PSUV, Partido Comunista de Venezuela, PCV, ministros, gobernadores y altos cargos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, FANB.
3.      El 24 de enero, el senador demócrata, John Kerry, nuevo secretario de Estado de Estados Unidos, consideró que hay posibilidades de transición en Venezuela y puso a Colombia como ejemplo del tipo de relación que quiere mantener con los países de Latinoamérica. “Depende de lo que pase en Venezuela,puede haber realmente una oportunidad para la transición allí…Una oportunidad que nos está mirando a la cara…Estados Unidos y Venezuela mantienen relaciones difíciles desde la retirada mutua de embajadores en 2010, y EE UU ha iniciado contactos para normalizar los lazos con Caracas en un momento en que el presidente venezolano, Hugo Chávez, se encuentra convaleciente en Cuba” (Washington, 24 de enero. EFE).
4.      El 22 de enero,  el cantante y compositor de salsa,  Willy Colón de origen puertorriqueño  escribió en  Twitter que Venezuela "tiene ahora dos presidente: uno maduro y el otro podrido”. Esto produjo que un grupo de cantores y poetas venezolanos liderados por Sandino Primera, hijo del fallecido cantautor Alí Primera, acusó al cantante  de "agresión" contra el presidente, Hugo Chávez, y "a todo su pueblo" (Agencia EFE – mar, 22 enero 2013)
5.      Mientras tanto, Miguel Bosé y el colombiano Juanes, declarados enemigos del proceso bolivariano, se reunieron con el maestro José Antonio Abreu para ver  la posibilidad de celebrar en la Base Aérea de La Carlota de Caracas,  la tercera edición del concierto “Paz sin Fronteras”, que se ha realizado en la frontera colombo-venezolana y en La Habana. 
La visita de los cantantes  desató la  protesta de los artistas venezolanos  quienes repudiaron la visita y en un comunicado dijeron: “denunciamos ante la dirigencia gubernamental, el malestar que nos generó la presencia de los señores Miguel Bosé y Juanes en nuestro país para planificar un supuesto ‘concierto por la paz’, luego de haber fijado posición en contra e insultado al máximo líder de la Revolución Bolivariana , Comandante Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, reconocido por su férrea posición en favor de la paz y la unión de nuestros pueblos. Entendemos como una ofensa que dos declarados enemigos públicos de la Revolución Bolivariana intenten alzar una ‘bandera de paz’ en la cuna de Alí Primera y Otilio Galíndez. Consideramos a estos personajes representantes de la cultura de la dominación, exponentes de la industria cultural alienante, títeres de la mercantilización de la cultura y vendedores, entre otros productos “chatarra”, de una música ideologizadora en los más abyectos valores capitalistas. Es esta una agresión a nuestra dignidad como pueblo, a nuestra soberanía cultural y ética revolucionaria”. (19.1.13)
 
Ante esta  arremetida de la derecha internacional  en el país del Libertador Bolívar, es preciso  estar  alertas ante incursiones de una guerra mediática  y desestabilizadora con la  intención de alterar los procesos liberadores que están dándose en América Latina y otras regiones del mundo. Pero, lo cierto es – según mi entender – que Estados Unidos seguirá fracasando en sus intentos golpistas para liquidar al Presidente Chávez, simplemente porque no entiende que América Latina, y en particular Venezuela, ya no son lo mismo desde la última década del siglo XX
 
Lima, 25  de enero de 2013
24hrs33.
* Socióloga y escritora peruana. Actualmente,  Secretaria Ejecutiva del Centro de Estudios Nuestroamericanos (CENAP) y Presidenta del Movimiento de Mujeres Peruanas “Manuela Sáenz”
 
Tomado de  http://mariategui.blogspot.com/

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