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martes, 15 de octubre de 2013

Hace 521 años nos derrotaron, pero jamás nos vencieron



comunidad-indigena 

Era un viernes cuando transcurría el 12 de octubre de 1492. Los tainos (pueblo indígena de las Antillas) disfrutaban apacibles del transcurrir cotidiano de sus vidas en la isla de Guanahani (actual Bahamas). Allí llegaron unos barbudos desconocidos provenientes del mar. Acogimos con honores a nuestros huéspedes sin conocer sus intenciones. Pronto nos dimos cuenta que eran bárbaros cristianos embelesados por el metal. Pero ya era demasiado tarde. Nuestra desgracia había comenzado.

Los tainos, al igual que todos sus vecinos, fueron cazados y llevados como esclavos a La Española (actual Haití y República Dominicana) y a Cuba. Las tainas, al igual que sus vecinas, fueron violadas y obligadas a parir bastardos (antes de ser aniquiladas) porque los barbudos venían sin mujeres y sin hijos. Aquel pueblo fue diezmado por completo. Igual suerte corrieron centenares de pueblos aborígenes en esta nuestra Abya Yala.

Abya Yala estaba más allá del horizonte cultural y mental de la Europa de aquel entonces. Pero, lamentablemente en ese momento Europa transitaba de una economía feudal hacia una economía mercantil que buscaba respaldarse en el metal precioso, el oro. Ellos no tenía el oro, y el tradicional comercio que mantenían con el mundo oriental había sido bloqueado por el avance de los árabes hacia el norte. Por eso se lanzaron al mar desconocido en sentido contrario, creyendo que el planeta era redondo, buscando una ruta alterna para sus negocios con Oriente. Así fue como aparecieron en Abya Yala creyendo que era India. Y Cristóbal Colón murió con esa firme creencia.

Era tan luminosa la riqueza y la dignidad en nuestros abuelos y abuelas, que los heraldos europeos descubrieron en sí mismos su miseria y decadencia moral. Inventaron y ensayaron varios argumentos, incluso teológicos, para negar nuestra condición humana, y así apoderarse de nuestra riqueza y de nuestros cuerpos. Pero, ninguno de esos argumentos era racionalmente sostenible. Y, ante su limitación mental, y presos de su avaricia, nos hicieron una guerra sanguinaria jamás vista en la historia de la Madre Tierra.

Así nació la resistencia sin cuarteles más larga y fecunda que la humanidad jamás conoció. Diezmaron a decenas de millones de nuestros abuelos, pero jamás pudieron robarnos la dignidad, ni desaparecernos como pueblos. Nos bautizaron a la fuerza, pero no pudieron matar nuestras espiritualidades, ni a nuestras divinidades. Se llevaron consigo cientos de miles de Kg. de oro y millones de plata de nuestras tierras, pero viven en el empobrecimiento material financiero, igual o peor que antes. Nos educaron en la ilusión de la superioridad de la “civilización” occidental, pero las civilizaciones milenarias se revitalizan ante la decadencia de la unigénita civilización.

En estos últimos tiempos, el fenómeno Sur, más allá de las limitaciones políticas coyunturales actuales, es producto de este proceso de la resistencia fecunda y creativa de cientos de años. Mayas, lencas, cunas, chibchas, quechuas, aymaras, guaraníes, mapuches, y muchos otros pueblos dignos dinamizamos  procesos de insubordinación contra hegemónica porque creemos en la vida y en la dignidad.

Somos pueblos diferentes, con dinámicas diferentes, pero compartimos las mismas derrotas e historias inconclusas de resistencia. Nos unen los mismos sueños de convivir en la Casa Grande, como hijos e hijas de la Pachamama sin fronteras. Sin que nadie se sienta superior, ni inferior. Libres de la perversión de la avaricia y del deseo de acumulación. Este luminoso sueño compartido es  lo que celebramos este sábado, 12 de octubre, con un corazón agradecido y reverente para con nuestros ancestros

Por Ollantay Itzamná
 

martes, 9 de abril de 2013

La CIA sabía que indígenas eran el objetivo del ejército en Guatemala: antropóloga




La antropóloga chilena Beatriz Manz declaró hoy como testigo en el juicio por genocidio contra el ex dictador guatemalteco Efraín Ríos Montt y dijo que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) sabía del objetivo que la población ixil representaba para el ejército de Guatemala y de la acción militar en su contra.

Manz citó documentos desclasificados de la CIA para señalar que “el ejército de Guatemala había determinado que la población ixil simpatizaba con el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) –una de las organizaciones del movimiento insurgente– y que, por lo tanto, se podía esperar que el ejército actuaría contra la población civil de la misma manera que lo hacía contra los guerrilleros”.

Agregó que eso contextualiza la situación en que se encontraba la población indígena, en el Triángulo Ixil, en apartadas y empobrecidas zonas del departamento de Quiché, unos 340 kilómetros al norte de esta capital.

La testigo, propuesta por la fiscalía, fue la última en comparecer en la jornada de este lunes dentro del juicio contra Ríos Montt, cuyo régimen se extendió de 1982 a 1983, y su antiguo jefe de inteligencia militar, el también ex general José Mauricio Rodríguez, por los delitos de genocidio y lesa humanidad.

Durante su declaración Manz profundizó en lo que constató en sus investigaciones en 1983 en Nebaj y Chajul, Quiché, cuando, a consecuencia de la campaña contrainsurgente desplegada por el ejército, miles de guatemaltecos se vieron obligados a desplazarse hacia las montañas y posteriormente cruzar la frontera y refugiarse en México.

La antropóloga narró que en 1982 miles de sobrevivientes de las matanzas que se atribuyen al ejército se desplazaron hacia la Selva Lacandona, en Petén, Guatemala.

Explicó que ese año 36 mil cruzaron la frontera y buscaron refugio en México y que para 1983 el número se elevó a 46 mil.

Manz dijo que México debió crear la Comisión de Ayuda a Refugiados (Comar) ante el éxodo de guatemaltecos. Además, explicó que de acuerdo con distintas fuentes se llegó a estimar que dentro de Guatemala el número de desplazados fue de unos 150 mil.

La chilena señaló que en 1984 México decidió reubicar los campamentos de refugiados en Campeche y Quintana Roo por las violaciones a territorio mexicano por el ejército de Guatemala.

Describió las condiciones de los refugiados: vivían en una situación física y mental muy difícil, con un futuro incierto y quienes eran capturados por el ejército eran obligados a hacer trabajos forzados, como construir caminos entre las montañas o cumplir patrullajes contra los guerrilleros.

Cuando llegaron a México, después de cruzar la selva, iban desnutridos, con infecciones y enfermedades, sin calzado y los niños sin ropa. No podían ir por los caminos. Tuvieron que matar a sus perros para que no los delataran. Por eso llegaron tan heridos a México, explicó.

Ríos Montt y Rodríguez son juzgados por matanzas documentadas en 15 comunidades de la zona ixil, en las que murieron al menos mil 771 personas, de las cuales el 38 por ciento eran menores de 12 años, según la fiscalía.

Para este martes se espera que la defensa presente a sus primeros testigos y documentos de prueba.

La Premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú, afirmó que el juicio contra Ríos Montt es el resultado de muchos avances, gracias a la fuerza y persistencia (de familiares) de las víctimas y nuestros testigos que han brindado su testimonio sobre la guerra civil guatemalteca (1960-1996).

El juicio se inició el pasado 19 de marzo y se prevé que durará dos meses.

La Jornada


miércoles, 31 de octubre de 2012

48 Cantones Rechazan Reformas Constitucionales

“ Uchuq’ab’ Tinimit Chwimeq’ena’ arè ri K’ax k’ol ”
              (El poder del Pueblo de Totonicapán está en el Servicio)

 SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE GUATEMALA.

LA JUNTA DIRECTIVA DE ALCALDES COMUNALES Y CONSEJO DE ALCALDES DE LOS 48 CANTONES DE TOTONICAPÁN, EN REPRESENTACIÓN DEL PUEBLO DE TOTONICAPÁN POR ESTE MEDIO COMUNICO A USTED:

Que en representación del pueblo de Totonicapán, le manifestamos a usted y a la opinión pública nacional e internacional que el día de hoy veintinueve de octubre del año dos mil doce, la delegación nombrada  por usted conformada por los señores: Fernando Carrera, Miguel Ángel Barcarcel, Edgar Gutiérrez, Susan Batres, se presentaron ante Junta Directiva y Asamblea de Alcaldes Comunales de los 48 Cantones, para informar sobre las pretensiones suyas sobre las reformas a la Constitución Política de la República, en función a ello:

Queremos dejar constancia para que usted se sirva tomar en cuenta y comunique correctamente a la opinión pública que en ningún momento hemos aceptado dichas reformas, tampoco estamos emitiendo opinión sobre dichas reformas, así mismo, tampoco la información que se nos comunicó constituye ningún proceso de consulta de buena fe con la asamblea de los alcaldes comunales y la Junta Directiva de Alcaldes Comunales de los 48 Cantones de Totonicapán,  como lo exige el Convenio ciento sesenta y nueve sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes.  Es más, rechazamos las reformas de las cuales hemos sido informados.

Estamos enterados que durante el transcurso de la presente semana existe interés del Congreso de la República de aprobar la iniciativa de ley que contiene las reformas constitucionales que usted está promoviendo, razón por la cual, también solicitamos que la bancada oficial ordene la suspensión definitiva de la aprobación de dicha iniciativa de ley, pues no es posible que dicha acción sea realizada cuando usted hasta ahora ordenó la información sobre dichas reformas a la población, que ni siquiera está en proceso de consulta.

Estamos consientes de la necesidad de reformar el contrato social; sin embargo, esas reformas no son las que el Estado necesita, además usted con ellas pretende consolidar el poder hegemónico de un pequeño grupo de personas sobre el resto de la población, razón por la cual, reiteramos el rechazo de las mismas. Y retiramos la propuesta presentada el día 4 Octubre en Casa Presidencial por lo que nuestra Postura es un No a las reformas a la Constitución, a la Reforma Educativa y en espera a una resolución favorable al tema de la Energía Eléctrica.

Así mismo, lamentamos profundamente que el señor Domingo Pablo Puac Vásquez de la comunidad de Chipuac, del municipio y departamento de Totonicapán, desaparecido desde el día cuatro de octubre del presente año, cuando el ejército del cual usted es el comandante general masacró a nuestros hermanos maya k’iche’ que se encontraban apoyando la manifestación pacífica en el kilómetro ciento setenta, amparados en el derecho de manifestación contenido en la Constitución Política de la República, haya aparecido muerto el día sábado veintisiete de octubre del presente año y en tanto no se aclare las causas y autores de su muerte no es posible que nos encontremos en una negociación si el Estado que usted representa no es leal.  Además le exigimos que aclare la muerte de esta otra víctima de la represión de su gobierno, razón por la cual solicitamos a la comunidad internacional que nos acompañe y garantice nuestra seguridad, pues no confiamos en la seguridad pública que proporciona el Estado.



Totonicapán, 29 de octubre del año 2012.


POR EL PUEBLO DE TOTONICAPÁN
REPRESENTADO EN EL CONSEJO DE AUTORIDADES INDIGENAS COMUNALES DE LOS 48 CANTONES

sábado, 6 de octubre de 2012

Guatemala de la vergüenza: Ejército masacra a indígenas en Totonicapán

Como hace 520 años atrás, se sigue masacrando a las poblaciones indígenas en Guatemala en defensa de intereses foráneos. Los Acuerdos de Paz, firmados hace 16 años atrás, entre el Estado-Ejército y la Unidad Revolucionaria Nacional de Guatemala (URNG), sólo sirvieron para desmovilizar al pueblo guatemalteco y abrir las compuertas del país al sistema neoliberal brutal que no admite oposición alguna. Se cosecharon los dólares y euros de la cooperación internacional con el rótulo “para la pacificación”, y se prometió derechos “culturales” a los pueblos indígenas para tratarlos como piezas de museo. Y, cuando las y los indígenas organizados se movilizan reclamando sus derechos colectivos, el Estado los mata a bala sin mediar explicación.
Hace unos meses atrás, indígenas mayas de Santa Cruz de Barrillas, Huehuetenango, fueron brutalmente reprimidos (con dos asesinatos de por medio) por la guardia privada de una empresa de hidroeléctrica española y el Ejército de Guatemala. En aquel entonces, para escarmentar a los indígenas sublevados en contra de la empresa española, el democrático Gobierno de Otto Pérez dictó un Estado de sitio.
Ayer, jueves 04 de octubre, tuvimos que ir a conciliar el sueño con un nudo en la garganta porque nuevamente el Ejército salió en defensa de otra empresa transnacional, esta vez Energuate (empresa inglesa de energía eléctrica) y reprimió una pacífica movilización indígena matando a 7 indígenas, e hiriendo a otros 41 (según datos extraoficiales). Esta masacre ocurrió mientras el democrático Gobierno de Otto Pérez dialogaba con la dirigencia de la Alcaldía Indígena de los 48 cantones, de Totonicapán, sobre sus demandas/propuestas de la nacionalización de la energía eléctrica, reformas a la Constitución Política y la problemática de la formación de maestros.
¿Por qué el Estado asesina a indígenas en Guatemala?
Casi al mismo tiempo que finalizaba el proceso de desarme de las guerrillas en el país, desde la Guatemala profunda emergió una fuerza social sin precedentes del pueblo maya organizado, demandando sus derechos. Esta histórica fuerza social maya ha sido neutralizada por el Estado ladinocéntrico y neoliberal convirtiendo a la dirigencia indígena en funcionarios públicos sin decisión, ni impacto en el Estado. Así, el Estado se mostró al mundo maquillada de “multicultural y pluriétnica”, y desmovilizó a las y los indígenas a nivel nacional.
Ante esta estrategia, el movimiento social maya de alcance nacional se recluyó a los niveles locales. Y desde allí, ya sin la presencia de “dirigentes” indígenas como Dña. Rigoberta Menchú, o el partido político indígena Winaq, desafían al Estado excluyente y empobrecedor resistiéndose a ser expulsados o contaminados por proyectos de hidroeléctrica, minería, monocultivos, etc. Los partidos políticos de la derecha, con la finalidad de someter al movimiento indígena, actualmente edulcoran el Congreso Nacional con 20 diputados “indígenas mayas” y 1 de Winaq (en total representan el 13% del Congreso), pero éstos tramitadores serviles que concesionan el país a las transnacionales no tienen legitimidad social en las bases, y éstas se insubordinan aglutinados alrededor de demandas comunes.
Otra razón para matar y escarmentar indígenas movilizados es Guatemala es prevenir al país de “malos ejemplos”. El Gobierno de Otto Pérez y la oligarquía criolla saben que las organizaciones indígenas locales que no pudieron desarticularlas en casi dos décadas de “pacificación”, se constituyen, en este momento, en un peligro para el Estado etnofágico y oligárquico. Humanamente es casi imposible contener el viento de la transición hacia estados plurinacionales que sopla desde el Sur, sobre todo, desde Bolivia y Ecuador, impulsado por pueblos indígenas. Habrá que conocer la contrapropuesta que tiene el pueblo maya de los 48 cantones de Totonicapán a la multimillonaria propuesta de reforma constitucional que Otto Pérez impulsa actualmente.
¿Importan los acuerdos y convenios internacionales para el gobierno de Guatemala?
Aunque según los datos oficiales del Estado ladinizante, el porcentaje de la población indígena jamás supera el 30% del total de la población del país. Investigadores indígenas independientes, y la realidad social policromática evidencian que alrededor del 60% de la población del país es indígena maya. Más sin embargo, ni tan siquiera está reconocido en la Constitución Política los idiomas nativos como idiomas oficiales. La hipócrita declaración de “pluriétnico y multicultural” (para encubrir el monoculturalismo y negar la posibilidad de la interculturalidad) no es constitucional en Guatemala.
En 1995, luego de más de una década de negociaciones, el Gobierno-Ejército y URNG, firmaron el Acuerdo de Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas, en el que se reconoce derechos culturales a indígenas, pero de los 52 compromisos para implementar aquel acuerdo, sólo se cumplieron alrededor de 7 (COJTÍ, 2010).
En 1996 el Estado de Guatemala ratificó el Convenio 169° de la OIT. Gracias a los contenidos de este Convenio organizaciones indígenas locales resisten a las mineras, petroleras, palmeras, etc., mediante consultas populares. Pero el gobierno los manda a matar como si el indígena organizado y consciente fuese enemigo del Estado. En 2007, Guatemala, junto a 133 países, aprobó la Declaración de la ONU de los Derechos de los Pueblos Indígenas, pero eso fue sólo para arrancar aplausos en las cumbres internacionales, aparentar de pluralista y multicultural y cosechar el dinero de la cooperación internacional. Existen muchos otros convenios y compromisos internacionales sobre derechos humanos incumplidos por el Estado de Guatemala.
Los pueblos indígenas, en el marco de los contenidos del Derecho Internacional de los Pueblos Indígenas, presentaron una propuesta de proyecto de Ley Marco sobre Pueblos Indígenas, pero aquella propuesta ha sido archivada porque los tramitadores de las leyes obedecen a los intereses de los patrones y de las empresas multinacionales.
En estas condiciones, al pueblo indígena organizado no le queda más que las calles para incorporar sus demandas históricamente postergadas en la agenda nacional. Masacrando indígenas el Estado de Guatemala ya no podrá apagar el insipiente sueño de la plurinacionalidad e interculturalidad emergente desde los sectores excluidos del país. El siglo XXI es y será la afirmación de la reconstitución de las identidades y autodeterminaciones de los pueblos indígenas subyugados por el fracasado modelo monocultural del Estado nación. La población y la élite privilegiada de Guatemala deben entender que este pueblo no nació para pasar a la historia de la humanidad repudiada por la tozudez y obstinación mental y moral de sus (des)gobernantes.
Muchos países del mundo, ahora en la oscuridad de la crisis del modelo del sistema-mundo-occidental, quisieran tener la mega diversidad de vidas de Guatemala, para aprender de la diferencia fecunda. Pero no la tienen. Nosotros/as, sí. Optimicemos esta fértil diferencia providencial y atrevámonos a ingresar al siglo XXI con nuestra propia luz intercultural.
 Por Ollantay Itzamná
*Ollantay Itzamná, indígena quechua, abogado y antropólogo
Aparecido en Moncada

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