Hace 13 años, un día como este domingo, se abrieron las puertas de
uno de los principales símbolos de la tortura y la violación de los
Derechos Humanos, la cárcel estadounidense de Guantánamo, unas puertas cuyo cierre definitivo tan prometido por Barack Obama está aún lejos de consumarse.
Mientras al presidente estadounidense se le agota el tiempo para
cumplir con su ferviente promesa de clausurar las instalaciones a falta
de apenas dos años para concluir su estancia en la Casa Blanca, lo
cierto es que la transferencia de los prisioneros en los últimos meses
se ha acelerado, pero no lo suficiente.