Baltimore,
una de las ciudades más notorias de Estados Unidos, recuerda no solo a
Ferguson, sino también a la incapacidad de los órganos policiales
norteamericanos de proceder con transparencia en las detenciones de ciudadanos.
Pone sobre el tapete la irracional violencia policial contra miembros de las
comunidades afroamericanas y, sobre todo, la vigencia del racismo en EEUU.
La muerte
sospechosa de Freddy Gray, un joven afroamericano de 25 años, quien fuera herido
en circunstancias no aclaradas mientras se encontraba bajo custodia policial y
su posterior deceso en un hospital local por lesiones en la medula espinal,
fueron el detonante de este nuevo capítulo de reclamo violento de justicia por
parte de la población.