sábado, 30 de mayo de 2020

I can't breathe o el grito de una sociedad desesperada.


Samuel Beckett, el poeta y novelista irlandés (1906-1989), nunca llegó a conocer a Donald Trump cuando expresó: “Todos nacemos locos. Algunos continúan así siempre.”  De haberlo hecho hubiera confirmado que esta frase le viene al mandatario como anillo al dedo.
La incapacidad innegable de Trump para dirigir su país se ha puesto de manifiesto desde el primer día en que asumió su mandato,  al que llegó como resultado de un sistema electoral controvertido, maniobras en las redes sociales que hoy le cuestionan con vehemencia y un cansancio e indiferencia en los ciudadanos que poco confían en sus gobernantes, que abre las puertas a cualquiera que tenga dinero y  engañoso carisma suficiente para embaucar a los demás.
Sin embargo, luego de llevar a cabo una política de falsas promesas, explotando odios endémicos dentro de la sociedad, apalancando un  dudoso ultranacionalismo, un caprichoso desempeño, inflamando las divisiones en cuanto a salud pública, una irracional toma de decisiones en todo lo que le compete al extremo de poner al mundo al borde de la guerra en más de una ocasión a partir de sus impensadas bravuconerías con respecto a Corea del Norte, Rusia, China, Irán, Nicaragua, Venezuela, Cuba y otras naciones, hoy se encuentra en un callejón sin salida: la cifra oficial de muertes por la pandemia de la Covid19 pasó la cresta de las 100 mil personas –aunque muchos piensan que estas cifra es inferior a la realidad–, las solicitudes de asistencia por desempleo por la actual crisis supera los 40 millones y varias ciudades protestan por el reverdecimiento del racismo, anquilosado en la sociedad y al que no ha podido vencerse. El asesinato de George Floyd, un afro estadounidense de Minnesota, a manos de varios policías ha sido el detonante de protestas en más de 30 ciudades como Minneapolis, Los Ángeles, New York, Washington, Boston, Dallas, Denver, Des Moines,  Las Vegas, Memphis, Portland, Baltimore, Miami, Houston, Atlanta y Louisville, entre otras.
Trump, con una individualista e insana reacción, se aleja de la opinión pública que busca consuelo y mesura en su liderazgo, al proclamar amenazas a los que protestan llamándoles matones y amenazándolos con disparar contra ellos. Su retórica de odio y bravuconería ha despertado el repudio de la nación. La propia red social Twitter, por segunda vez, le advirtió que estaba  “enalteciendo la violencia”.
Hoy por hoy, son muchos los que ven en peligro  sus opciones de reelección en noviembre, por más que trate de victimizarse ante el mundo y culpe a los demás de sus problemas. Sus tradicionales aliados, principalmente republicanos han guardado silencio en los últimos tiempos, desmarcándose de sus torpezas.
Las redes, los movimientos sociales y muchos medios están acorralando a Trump porque el simplemente se lo buscó, en contrapelo a la postura de su potencial rival demócrata, Joe Biden, quien condenó la muerte de Floyd y llamó a la cordura.
Mientras la gente protesta en las calles contra Trump y el racismo, muchas personalidades de la política, el  deporte y el arte han usado las redes sociales para recriminar el statu quo existente. Unos de los más críticos han sido varios jugadores de la NBA, como Jamal Crawford, LeBron James, Carmelo Anthony, Dwayne Wade o Jayleen Brown, a los que se han sumado entrenadores blancos como Steve Kerr y Ryan Saunders, así como Colin Kaepernick de la NFL. Casi todos ellos han retomado la frase condenatoria del crimen contra Eric Garner, similar a la de Floyd, cuando eran asesinados por la policía: 'I can't breathe' ("No puedo respirar").
Ha sido tal el impacto mediático de su repulsa que cientos de deportistas y ex figuras del deporte se han sumado a la condena: entre ellos Michael Jordan y Magic Johnson. A sus voces se han sumado artistas como Rihanna, Billie Eilish, Justin Bieber, Lady Gaga, Madonna, Kim Kardashian, la presentadora Oprah Winfrey, Beyoncé, Anne Hathaway,  Penélope Cruz, Lebron James, Kylie Jenner, Viola Davis, Catherine Zeta-Jones, Luis Fonsi,  David Bisbal y la cantante Taylor Swift, entre tantos.  A su reclamo se han unido la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color (NAACP, por sus siglas en inglés), el Centro de Investigaciones y Políticas Antirracistas de la Universidad Americana, así como otros actores y organizaciones que se irán sumando.
Lo más interesante del caso es que figuras de la política norteamericana, salvo algunas excepciones, sobre todo aquellas que juzgan –prestos e histéricos– los DDHH en otras naciones, han permanecido en un silencio sospechoso, lo que demuestra el divorcio entre los ciudadanos y su élite gobernante, cuando el viejo asunto del racismo todavía sobrevive con toda su injusticia en Estados Unidos. Trump podrá no ser electo, pero para quien lo suceda la injusticia social será una asignatura pendiente. Los centenares de detenidos, la represión policial, la amenaza presidencial a implementar más violencia y la ira de toda una nación están sobre la mesa como un desafío a una sociedad herida y desalentada con respecto a su futuro, sedienta de un verdadero cambio.

martes, 12 de mayo de 2020

¡Exclusiva!: Sospechosa defensa de reconocido terrorista al perpetrador de ataque contra embajada de Cuba en Washington.


El pasado 9 de mayo, El Diario de las Américas, quien se ha encargado de capitalizar la defensa a ultranza de Alexander Alazo, perpetrador del ataque contra la embajada cubana en Washington el pasado 30 de abril, publicó un artículo firmado por un renombrado terrorista, Luis Zúñiga Rey, y titulado “Ataque a Embajada castrista en Washington está dando un mensaje”.
En esencia, el sospechoso artículo  tiene como intención desmarcar a las supuestas “organizaciones patrióticas dentro o fuera de Cuba” del ataque contra la sede diplomática, a la par que vender el gastado artilugio de la incapacidad de responsabilidad del agresor  alegando una enfermedad sicótica, tal como expresa: “Se trata, simplemente, de un compatriota que sufre psicosis.”
Pero lo más interesante del artículo es que la acción de Alazo y sus disparos “transmiten un importante mensaje que no debe ser ignorado por Miguel Díaz-Canel y su entorno en la cúpula cubana”. Y luego, viene el ataque contra Cuba bajo el argumento de que la conducta sicótica de Alazo es producto del tipo de gobernabilidad existente en Cuba y de una supuesta persecución que padecen los ciudadanos cubanos. De tal manera, Zúñiga trata de convertir a la víctima en culpable bajo un dudoso argumento nada creíble de un síndrome del “perseguido”.
Sin embargo, la aparición en escena de Zúñiga Rey en defensa de Alazo y su vano intento de desviar la atención pública sobre las verdaderas motivaciones del atacante, hacen saltar en mí las alarmas. Zúñiga Rey es un experto reclutador de terroristas para realizar acciones violentas contra Cuba desde hace décadas, lo que expongo en un artículo publicado en el sitio Cubadebate el 17 de marzo de 2004 y que se titula “Luis Zúñiga Rey, el terrorista que yo conocí”. En éste relato:
“Aún lo recuerdo frente a mí aquella noche de noviembre de 1993, cuando me impuso de los tenebrosos planes de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), radicada en Miami, para hacer explotar poderosas bombas en el Hotel Nacional de Ciudad de la Habana y en un famoso restaurante de esta ciudad. No había en él ni pena ni preocupación por las consecuencias de la propuesta que me acababa de formular. ¡Hágalo, dijo, y será bien recompensado!
Acepté a cooperar con él en sus funestos planes en mi condición de colaborador secreto de la Seguridad cubana. Esa era mi misión: conocer y contribuir a desarticular los planes terroristas organizados por Zúñiga y sus socios de correrías desde Miami, territorio de los Estados Unidos. Sin embargo, escondiendo mi repulsa en lo más hondo de mí,  soporté su presencia y la larga verborrea contra su propio pueblo. No podía entender cómo este camaleón, capaz de presentarse en diversos sitios, como lo hace hoy en Ginebra, para clamar "por su sufrida Cuba", era capaz de organizar asesinatos y atentados sin el menor pudor.
 Zúñiga me dijo entonces, cara a cara, que era necesario ser violento y frío, calculador y despiadado, para derribar a Fidel y a la Revolución. Había que organizar un abastecimiento de armas y explosivos para que mi pretendida célula colocara las bombas en los hoteles y sitios visitados por turistas en la Habana. Me darían además, insistió, ocho cápsulas de fósforo vivo para incendiar también cines y teatros atestados de cubanos inocentes. Aquellas  noches de noviembre y diciembre de 1993 no había piedad en él, sólo odio irracional y sed de venganza. Supe, pues, sobre la necesidad de detenerlo en nombre de la cordura y la razón, y eso hice con plena convicción.
No le bastó a Zúñiga sólo eso. Después que desarticulamos sus tenebrosos planes, continuó involucrándome en otros planes no menos dañinos y peligrosos. Había que estudiar la vulnerabilidad de los principales hoteles, termoeléctricas y refinerías cubanas para atentar posteriormente contra ellas. Había también que introducir dinero falso para caotizar a la circulación monetaria;  había que golpear a la dañada economía cubana y propiciar con ello la caída del gobierno y el fin de la Revolución.
En muchos planes contra Cuba estuvo comprometido Zúñiga Rey. No fue sólo el contrarrevolucionario involucrado en actos de subversión  que lo llevaron a la cárcel en 1970. No fue, exclusivamente, el infiltrado capturado aquel 1 de agosto de 1974, cerca de Boca Ciega, en la Habana, cuando venía cargado de explosivos y armas, junto a otros dos terroristas, a atentar contra su propio pueblo. Fue también el reclutador de  otras personas, de manera sistemática, para realizar actos terroristas contra ciudadanos  inocentes en Cuba. Eso hizo con un canadiense nombrado Trepanier en 1992. Eso mismo intentó hacer con el cubano Olfiris Pérez Cabrera en 1993, a quien encargó volar el cabaret Tropicana a cambio de 20 000  dólares, y que fue la misma oferta que repetirían conmigo unos meses después. Eso mismo siguió haciendo desde su cargo de director de la FNCA y desde su actual cargo de director ejecutivo del Consejo por la Libertad de Cuba, organización que reúne a lo más intolerante de la mafia miamense.”
Todo este historial delictivo, sin embargo, fue desoído por el gobierno norteamericano que llegó a colocarlo como uno de sus representantes ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra.

Es por ello que sugiero a las autoridades norteamericanas y cubanas que investiguen a este personaje, experto reclutador de terroristas y manipulador consumado. Recuérdese que mientras las bombas explotaban en instalaciones turísticas en La Habana y Varadero en la pasada década de los noventa, actos llevados por personas reclutadas por él o sobre las que tenía conocimiento, fue uno de los encargados de escribir un documento de la FNCA en que aplaudía a aquellos militares cubanos que espontáneamente saboteaban estas instalaciones. Es un auténtico fabricante de farsas.

martes, 5 de mayo de 2020

Serias dudas en torno al atacante a la embajada cubana en Washington.


La manera en que el Servicio Secreto y otras agencias norteamericanas están manejando el caso criminal contra Alexander Alazo, el tirador contra la embajada cubana en Washington la pasada madrugada del jueves 30 de abril, levanta serias suspicacias. La constante filtración de información a los medios sin que medie una declaración seria de manera oficial confirma la intención de manipular el estado de opinión de los ciudadanos y vender la fraudulenta historia de que fue producto de un ser actuando bajo un estado psicótico y desequilibrado. Una cortina de humo se está levantando sobre este hecho.
La parte afectada, Cuba, no ha recibido detalles sobre dicho sujeto y los móviles reales de la ofensa criminal.
Por mi parte creo dos cosas importantes: todo huele a una operación negra de alguna agencia de inteligencia USA o de grupos remanentes de la mafia terrorista cuyo pasado delictivo se concentra en más de una decena de organizaciones terroristas cuyo desempeño criminal se extendió desde el mismo 1959 y alcanzó auge en las décadas del 60, 70, 80 y los 90 del siglo pasado. No obstante, también existe la posibilidad de que esta acción sea el resultado de la fuerte manipulación anticubana en las redes sociales que alcanza niveles asombrosos en los últimos años, incitando al odio hacia Cuba y su gobernabilidad. Es tan similar y nada diferente de la labor hecha por los grupos islámicos como el ISIS en las redes sociales, lanzando convocatorias a la violencia y a acciones de tipo terrorista. Es un retroceso del terrorismo mediático al terrorismo tradicional.
No cabe duda que Alazo no debe ser juzgado aisladamente, ni de manera apresurada. La investigación debe conducir a quienes azuzan a los ciudadanos a hostigar frecuentemente a la embajada y los intereses de Cuba en Estados Unidos y otras capitales del mundo, a quienes instigan a realizar acciones violentas dentro de la Isla y a quienes –mediante mentiras– tergiversan nuestra realidad.



Espero que el juez Michael Harvey, del tribunal federal del Distrito de Columbia, tome seriamente la acusación contra Alazo y haga que la fiscalía aporte las pruebas suficientes para evitar un juicio “exprés” contra  el acusado, evitando cualquier subterfugio legal que le conceda prisión fuera de cárcel o aportes de pruebas falsas sobre su estado sicológico. El próximo 14 de mayo, fecha en que se realizará la vista preliminar sobre el caso, las agencias deben deshacer esa cortina de humo que malintencionadamente se ha tejido sobre el caso.
Hasta el momento, las pruebas fotográficas y periciales, algunas de las que presento en este artículo, son suficientes para inculpar a Alazo, pero insuficientes para juzgar a los autores intelectuales de esta acción terrorista.
Alazo, plenamente confeso de sus intenciones criminales, colocando contra la pared a su defensor de oficio, Tony Miles, que poco puede hacer salvo seguir con el circo en que inventaran dudosos testigos e historias poco creíbles, se prestará a fabricar la risible historia de locura o defensa ante una amenaza que, a fin de cuentas, tratará de presentar a Cuba como responsable del actuar desequilibrado de su cliente.
Pocas salidas veo a este circo, aunque los verdaderos culpables necesitan una urgentemente: entre ellas un asesinato perpetrado contra Alazo o un suicido dudoso aludiendo a su desequilibrio mental. Todo puede suceder en USA, incluido alojar al culpable en una institución mental y ocultar el verdadero rostro de los principales responsables. La verdad será la única víctima.

lunes, 9 de marzo de 2020

¿Es posible la realización de acciones terroristas contra Cuba en las condiciones actuales?


He sacado del archivo este artículo cuya vigencia, aunque a muchos nos cuente entenderlo es totalmente sólida. En el contexto actual —tan similar al sucedido en la pasada década de los 90­— la amenaza terrorista contra Cuba cobra aún más credibilidad, aunque entiéndase que nuestros enemigos usarían nuevas técnicas y métodos a tenor con el desarrollo de las tecnologías de la guerra irregular y las comunicaciones. Sirva este artículo para alertar, tomar conciencia de los potenciales peligros y a defendernos ante estas potenciales amenazas.
Junto a las diversas formas tradicionales de terrorismo empleado por la CIA y nuestros enemigos, en la que no se descarta el terrorismo mediático, el ciberterrorismo, la guerra biológica  y otras nuevas formas más atemperadas a nuestros tiempos, tengo la plena seguridad de la mala intención que hoy hace necesario tener conciencia del peligro, lo que implica realizar estudios de vulnerabilidad, modelaciones y otras actividades de enfrentamiento tanto en la frontera como en la retaguardia. El hombre será nuestra principal garantía de nuestra seguridad.
Termoeléctricas, refinerías y hoteles: principales objetivos del terrorismo anticubano durante la última década
El objetivo estratégico y supremo de las acciones terroristas de la mafia anticubana radicada en Miami, ha sido deponer por cualquier vía al gobierno cubano. Desde el cabildeo político para supeditar la política norteamericana a un enfrentamiento constante a la Revolución y ejercer contra ella las más disímiles presiones — entiéndase leyes como la Ley asesina de Ajuste Cubano, la Ley Torricelli y la Ley Helms Burton—, hasta tratar de aislarla internacionalmente, han sido sus actividades públicas permanentes. En ese accionar, ha tenido un rol protagónico la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA).
Sin embargo, no todo ha sido labor política, falsas acusaciones o "siembra" de una traidora quinta columna dentro de la Isla. Para lograr esos fines, la mafia contrarrevolucionaria acudió también a la violencia, al sabotaje y a planes continuados de asesinato. La oleada terrorista contra Cuba, ejecutada con la anuencia del gobierno norteamericano, provocó nada menos que la pérdida de 3 478 vidas humanas, heridas e incapacidad a cerca de 2 099 personas y cuantiosos daños materiales.
Estas cifras, que expongo a continuación, caracterizan el recrudecimiento del terrorismo contra Cuba en la última década:
Se organizaron 16 planes de atentado contra el Comandante en Jefe Fidel Castro.
Igualmente, se prepararon 8 planes de atentado contra otras figuras de la Revolución.
Se planificaron, organizaron y ejecutaron alrededor de 108 planes terroristas contra Cuba. Al respecto, cabe significar que la labor de la Contrainteligencia y la Inteligencia cubanas impidieron o desestimularon una parte significativa de los mismos. Cabe a los Cinco Héroes Cubanos detenidos injustamente en EE UU un valioso aporte en este sentido.
La incitación a la desobediencia social contra el gobierno llegó a límites sorprendentes: sólo en un mes — entre el 26 de enero y el 25 de febrero de 1993— , las emisoras contrarrevolucionarias realizaron:
20 llamados a atentar contra la persona de Fidel.
100 exhortaciones a realizar sabotajes contra instalaciones y objetivos económicos.
124 llamamientos a miembros del MININT y de las Fuerzas Armadas para insubordinarse contra el gobierno de la Isla.
471 incitaciones a efectuar propaganda contra la dirección del país y el sistema socialista.
Dentro de estos objetivos tácticos inmediatos, el centro de los ataques violentos y de la preparación de ulteriores sabotajes, lo representó la economía cubana, lógico soporte del sistema político y social establecido en Cuba.
¿Por qué se priorizaron, pues, los ataques terroristas contra objetivos económicos a partir de 1990?
¿Qué planes se llevaron a cabo para destruir la economía nacional?
¿Qué modalidades asumió ese criminal terrorismo contra Cuba?
Las respuestas a estas preguntas las encontrará el lector en el presente artículo, teniendo en cuenta que estuve directamente involucrado en muchas de estas actividades dada mi condición de agente de la Seguridad cubana, a la par que he estudiado detenidamente dicho fenómeno.
¿Por qué la economía cubana era un objetivo del terrorismo en los primeros años de los noventa?
Indudablemente, el inicio de la década de los años noventa representó para Cuba un poderoso desafío para sobrevivir. El derrocamiento del campo socialista, la desaparición de la URSS y otros fenómenos vinculados a la economía mundial, fueron los factores externos que provocaron el desencadenamiento de la crisis económica cubana en los años noventa. De repente, la Isla se encontró con las siguientes dificultades:
Pérdida de sus exportaciones a la URSS, las que representaban el 59.9% del total de lo que la Isla exportaba hacia el exterior.
Pérdida de las importaciones establecidas con este país, que alcanzaban el 68% de lo que Cuba importaba en 1989.
Caída acumulada del PIB, entre 1990-93, en un 39%.
Déficit comercial externo.
Desaparición de créditos blandos y la exclusiva posibilidad de obtener capital a corto plazo y con altas tasas de interés.
Paralización de las inversiones.
Semiparalización de la industria nacional por falta de materias primas y combustible, llegando a emplearse sólo entre el 10% y el 15% en el año 1993.
Caída del consumo total en un 27% como resultado de la contracción de la oferta de bienes y servicios, ya que la producción decreció en un 54,3%.
Brusca caída del salario real entre 1990 y 1993, lo que conlleva al incremento de las necesidades insatisfechas de la población —la circulación mercantil minorista decreció de 9 354,2 (1989) a 6 897 (1993), en lo referido a ventas de mercancías y alimentación pública—.
Como es de suponer, la economía cubana era un objetivo demasiado vulnerable por parte del terrorismo, con el fin de precipitar la caída de la Revolución en esos momentos, agudizar la difícil situación del país y fomentar el descontento social.
Aunque inicialmente la mafia terrorista de Miami planificó sus acciones contra instalaciones turísticas con el propósito de presentar al mundo un clima interno de oposición, cuando se adoptan varias medidas por parte del Gobierno Revolucionario para salir de la crisis, cambian sus percepciones y agudizan su accionar.
Basta destacar algunas de las medidas adoptadas por Cuba para reducir los desequilibrios económicos existentes, de ajuste y estabilización monetaria, y alcanzar una mayor eficiencia económica, para comprender cómo se focalizan los objetivos inmediatos del terrorismo contra Cuba.
Algunas de estas medidas, adoptadas a partir de 1994, fueron:
Apertura al capital extranjero.
Desarrollo del turismo como motor impulsor del desarrollo económico ulterior.
Ley de Inversión Extranjera.
Obviamente, la mafia terrorista anticubana definió sus objetivos de una forma más precisa:
Atentar contra instalaciones turísticas, no sólo ya para "asustar" turistas, sino para afectar la principal fuente de recursos para el país.
Atentar contra instalaciones económicas que jugaran un papel clave para el desarrollo económico, tales como termoeléctricas, refinerías, centrales azucareros y sembradíos de caña.
Búsqueda de información sobre empresas creadas con capital extranjero no sólo para ejercer presiones sobre los inversores foráneos, sino para ejecutar acciones terroristas contra las mismas.
Búsqueda de información sobre la situación del abastecimiento de piezas de repuesto de la industria azucarera, industria básica y otros objetivos económicos.
Estudios de vulnerabilidad y situacionales —mediante el empleo del GPS— de una diversidad de objetivos económicos, sociales y políticos.
El terrorismo contra las instalaciones termoeléctricas cubanas:
La industria eléctrica cubana acumuló un crecimiento de cerca del 300% a inicios de la década de los noventa con respecto a 1958. Sobre todo, en la década de los 60, se habían realizado grandes inversiones para lograr el aumento de la capacidad de generación. Nuevas termoeléctricas surgieron en ese período. Para 1991 se había logrado generar la cantidad de 13,163 GW/h, aportando las termoeléctricas casi un 89% del total de electricidad generado en esa fecha.
Por ello, desarticular el sistema eléctrico nacional se convirtió en un objetivo priorizado por parte de la mafia terrorista de Miami. Con ello se lograría, desde luego, paralizar la producción y los servicios, así como casi todos los aspectos de la vida nacional.
A grandes rasgos, casi todos los planes terroristas se encaminaron a sabotear o preparar condiciones para ejecutar ulteriormente acciones violentas contra las principales termoeléctricas del país: la Antonio Guiteras (Matanzas), Carlos Manuel de Céspedes (Cienfuegos), Máximo Gómez (Mariel), Tallapiedra (Ciudad de La Habana) y Santa cruz del Norte (provincia de La Habana), fueron centro de su atención.
Algunos de estos intentos, evidencian dicha afirmación:
- En el año 1993, el ciudadano cubano Manuel Inda Ramos fue reclutado por Luis Zúñiga Rey, personero de la FNCA, con vistas a que microlocalizara objetivos económicos en la zona industrial de la ciudad de Matanzas. Posteriormente, atentaría contra estos objetivos, entre los que se encontraba la termoeléctrica Antonio Guiteras.
- En el primer semestre del año 1994, la FNCA me orientó a través de Pepe Hernández, su presidente, así como mediante Alfredo Domingo Otero, realizar los marcajes de varias termoeléctricas del país, usando diferentes aparatos GPS. Entre los objetivos seleccionados estaban las de Matanzas, Cienfuegos, Mariel y Santa Cruz del Norte. El propósito estaba claro: posteriormente usarían esa información para emplear medios sofisticados teledirigidos para provocar la destrucción de las mismas.
El propio Presidente de la FNCA también me orientó hacer estudios detallados sobre la posibilidad de atacar a la termoeléctrica Antonio Guiteras desde el mar o de infiltrar terroristas con explosivos por esta vía. Todavía recuerdo cada detalle de mis encuentros con Pepe y su insistencia por averiguar también sobre la factibilidad de usar hombres ranas para introducirse en la Guiteras y colocar explosivos allí.
En otra ocasión, fue Arnaldo Monzón Plascencia, directivo de la FNCA, el que me insistió sobre realizar estudios sobre la termoeléctrica cienfueguera. Me dio cierta cantidad de dinero y me presionó para que filmara cada detalle de la instalación desde la bahía. Estaba seleccionada, sin lugar a dudas, como otro objetivo de sus planes siniestros.
Apenas dos años después, en octubre de 1996, varios terroristas agrupados en la organización Brigada 2506 —José Miró Torres, Gustavo C. Ponzoa Álvarez, Eduardo Ferrer González y Oscar Zacarías Lima Córdoba—, decidieron emplear las informaciones a disposición de la FNCA y recibiendo apoyo logístico y financiero por parte de ésta: lanzarían mini aviones teledirigidos, cargados de explosivos, contra varios objetivos entre los que se encontraban las termoeléctricas de Mariel, Tallapiedra y Santa Cruz del Norte.
Para mí —por supuesto también para mis oficiales—, no fue una sorpresa conocer de estos planes. Siempre estuvo claro que los marcajes y micro localizaciones mediante satélites, serían empleados en cualquier momento para efectuar actos terroristas. Por ello, siempre cuidamos de colocar un margen de error aceptable en los mismos.
¿Se imagina el lector cuáles habrían sido las consecuencias de estos actos?
¿Qué le hubiera pasado a un país que perdiera de pronto su producción de electricidad, máxime en un momento de crisis económica aguda?
¿Qué consecuencias hubiera traído para Cuba perder, en consecuencia, la posibilidad de mantener funcionando las pocas industrias que trabajaban en esos momentos?
No hace falta mayor comentario al respecto. Cualquiera puede entenderlo con facilidad.
Por suerte, todos estos planes fueron neutralizados a tiempo.
Las refinerías cubanas, otro objetivo del terrorismo.
La mafia terrorista de Miami le prestó también especial atención a todo lo relacionado con el abastecimiento de petróleo y a la posibilidad de sabotear las principales refinerías del país.
El 2 de abril de 1993, fue ametrallado el buque tanque Mykonos, de bandera maltesa y que contaba tanto con tripulación cubana como chipriota. Esta acción fue realizada solo a 7 millas de la ciudad de Matanzas. El ejecutor de ese vandálico ataque fue el autotitulado Ejército Armado Secreto, encabezado por el Chino Aquit, nada más y menos que uno de los terroristas fotografiados junto al Presidente norteamericano el 20 de mayo del año pasado.
El propósito de esta acción terrorista era asustar a las compañías y países que trasladaran petróleo a Cuba y, evidentemente, estrangular también a la economía cubana por esta vía.
En mi caso, recibí orientaciones de Alfredo Domingo Otero en relación con realizar estudios de las refinerías Ñico López (Ciudad de La Habana) y la de Cienfuegos. Estos estudios consistieron en la micro localización de ambos objetivos, su filmación y detección de vulnerabilidad. Era evidente, por tanto, que las mismas estaban en la mira del terrorismo anticubano y no importaba ni tan siquiera la vida de las centenas de trabajadores ocupados en ellas.
Recuerdo los momentos en que también filmé y entregué a los jefes de la FNCA varios casetes conteniendo imágenes de dichas instalaciones. En ellos aparecían decenas de obreros que desconocían los tenebrosos planes de la mafia de Miami.
Como puede apreciar, amigo lector, a partir de estos planes, Cuba estaría condenada a no sobrevivir. Por suerte, todos estos planes macabros también fueron desarticulados y neutralizados a tiempo.
Hoteles y otras instalaciones turísticas: los más conocidos objetivos del terrorismo.
Tanto en mi libro Confesiones de Fraile, como en el reciente artículo titulado Objetivo: cabaret Tropicana, examino al detalle el interés de la mafia terrorista por terminar con el turismo en la Isla.
Un sucinto examen de estos planes y acciones terroristas puede demostrar el propósito de acabar con la actividad económica a la cual apostó la dirección del país como locomotora para salir de la crisis económica.
Como ya señalé al principio del artículo, la percepción de dañar la economía nacional por esta vía cobra mayor fuerza a partir de que la FNCA participa en estas actividades terroristas a partir de 1993. Esto no quiere decir que, con anterioridad, no hayan existido otros planes y no se hayan realizado ataques violentos contra instalaciones del turismo. Veamos algunos de ellos:
- (7 de octubre de 1992) Se lleva a cabo un ataque contra el hotel Meliá Varadero por parte de un team de la organización Comandos L.
- (2 de septiembre de 1993) Fue detenido el ciudadano mexicano Marcelo García Rubalcava, residente en los Estados Unidos y asociado a la organización contrarrevolucionaria Alpha-66. Venía con el propósito de atentar contra instalaciones turísticas.
- Tres ataques al hotel Guitart Cayo Coco (11 de marzo de 1994) (6 de octubre de 1994) (20 de mayo de 1995). Por parte de terroristas de Alpha 66.
La incorporación de la FNCA al terrorismo contra Cuba, partiendo de sus ilimitadas fuentes de financiamiento y la experiencia subversiva de varios de sus dirigentes, provoca un arreciamiento de las actividades violentas contra el turismo en Cuba. Vendrá entonces la oleada terrorista de los años 1996 y 1997, la cual provocó que explotaran varias de las 31 bombas colocadas en hoteles e instalaciones turísticas:
· Colocación de una bomba en un hotel de Varadero por parte de Santos Armando Martínez Rueda y José Enrique Ramírez Oro, residentes en los Estados Unidos. El artefacto explosivo, compuesto por 138 gramos de C-4, fue desactivado por especialistas cubanos. Ambas personas fueron entrenadas por Alfredo Domingo Otero, mi jefe inmediato en la FNCA, y —al ser capturados— portaban el mismo teléfono celular que utilicé en mi labor como agente de esa organización.
· (12 de abril de 1997) Explosiona una bomba en una discoteca del Hotel Meliá Cohiba, en Ciudad de La Habana. Contenía 600 gramos de C-4 y milagrosamente no causó víctimas humanas. Fue colocada por el salvadoreño Francisco Chávez Abarca.
· Se encuentra una bomba en el piso 15 del Meliá Cohiba, conteniendo 401 gramos de explosivo C-4. Fue colocada también por el salvadoreño Francisco Chávez Abarca.
· (12 de julio de 1997) Explotan dos artefactos en los hoteles Capri y Nacional. Ambos fueron colocados por el salvadoreño Raúl Ernesto Cruz León.
· (4 de agosto de 1997) Explota una bomba en el lobby del hotel Meliá Cohiba, la que contenía TNT y exógeno (RDX). Fue colocada por el salvadoreño Otto René Rodríguez Llerena.
· (22 de agosto de 1997) Explota una bomba cerca del lobby bar del Hotel Sol Palmeras, en Varadero. Fue colocada por los guatemaltecos Jorge Venancio Ruíz y Marlon Antonio González.
· (4 de septiembre de 1997) Explotan bombas en los hoteles Copacabana, Tritón y Chateau Miramar, así como el famoso restaurante conocido como Bodeguita del Medio.
Otros artefactos fueron detectados a tiempo o sus portadores capturados apenas penetraron en el territorio nacional.
En mi caso particular, como ya fue denunciado públicamente, me correspondió el triste, y a la vez honroso papel, de haber estado involucrado en dos planes violentos:
· El primero fue un intento frustrado de introducir, vía marítima, 4 artefactos explosivos y 8 cápsulas de fósforo vivo, en diciembre de 1993.
· El segundo fue el conocido plan de volar Tropicana con una bomba de 450 gramos de C-4. La otra bomba la colocaría en hoteles de Varadero o Ciudad de La Habana. Fueron directivos de la FNCA los que me reclutaron para tal fin, ofreciéndome dinero y contactándome con Luis Posada Carriles para que me entrenara.
El sagrado derecho de Cuba a defenderse:
Como usted ha podido apreciar, amigo lector, este artículo reseña sólo una parte de los planes terroristas en esta década.
No hay dudas de que la debilitada economía cubana se convirtió en objetivo de estos planes, pues la mafia agresiva de Miami contaba que se lograría provocar la caída de la Revolución.
Por suerte, estuvieron hombres dignos en este frente de combate, en las propias entrañas del monstruo.
Al conocer sobre estos planes y sobre la apatía del gobierno norteamericano por impedirlos, ¿no le parece a usted que era necesaria la presencia de René, Antonio, Fernando, Gerardo y Ramón en Miami?
Ciro Bianchi Ross lo dijo con claridad en el prólogo a mi libro Confesiones de Fraile:
"Ojos y oídos de Cuba en la Florida fue Percy Francisco Alvarado Godoy, el autor de este libro. Ojos y oídos de Cuba en la Florida fueron Antonio, Fernando, René, Gerardo y Ramón. La ineludible necesidad de Cuba de mantenerse vigilante frente a la creciente hostilidad y beligerancia de los grupos anticubanos asentados en los Estados Unidos, se evidencia en estas confesiones de Fraile sobre su labor dentro del ala terrorista de la Fundación Nacional Cubano-Americana. Para defender a Cuba y a su pueblo de la virulencia de estos grupos trabajaron también, en silencio y heroicamente, en los Estados Unidos, Antonio, Fernando, René, Gerardo y Ramón. Así lo reconocieron con valentía ante el tribunal que los sentenció. No actuaron por dinero ni por rencor, ni en el ánimo de ninguno de ellos cobró vida la idea de dañar al pueblo norteamericano. Jamás, con su actuación, pusieron en peligro la seguridad nacional de los Estados Unidos."
Percy Francisco Alvarado Godoy
Aparecido originalmente en el periódico Granma el  de junio de 2003

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