El gobierno de Rousseff calificó de “escándalo global” las nuevas revelaciones. “Este episodio es algo desmoralizador para la diplomacia internacional”, dijo el ministro Bernardo
El escándalo por espionaje en los Estados Unidos presentó
ayer un nuevo capítulo al conocerse que el gobierno de Washingon
recibió en 2009 información de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA)
sobre los planes de los países que participaban en la Cumbre de las
Américas de ese año, según un atículo divulgado por la revista brasileña
Epoca.
Así lo demuestra una carta que le envió a la NSA el actual embajador
de los EE.UU. en Brasil y ex secretario auxiliar de Estado, Thomas
Shannon, agradeciendo al director de la Agencia, Keith Alexander, por
los aportes.
La misiva agradece las “excepcionales” informaciones que le fueron
suministradas en más de un centenar de documentos por la NSA, datos que
serían fruto de las labores de espionaje desplegadas por ese
departamento en distintos países del mundo. Con ellos, los EE.UU.
definieron su actuación en la Cumbre de las Américas realizada en
Trinidad y Tobago en 2009.
En el texto, Shannon afirmó que los reportes de la NSA “nos dieron
una comprensión profunda de los planes e intenciones de otros
participantes de la cumbre y garantizaron que nuestros diplomáticos
estuvieran bien preparados para asesorar al presidente Barack Obama y a
la secretaria de Estado, Hillary Clinton”. La carta está fechada el 19
de mayo de 2009 con el membrete de “secreto”.
El entonces secretario auxiliar evaluó la participación
estadounidense en el encuentro como “exitosa”, en gran medida gracias al
aprovechamiento de la información que manejaba de antemano, relacionada
con asuntos como “Cuba y cómo interactuar con contrapartes difíciles,
como el presidente de Venezuela, Hugo Chávez”.
Ese encuentro sirvió para presentar a Obama como un líder interesado
en dialogar con América latina. “Nuestro gobierno estaba decidido a
construir una relación productiva y positiva con nuestros vecinos,
mientras que nuestros rivales en la región estaban igualmente decididos a
desacreditarnos y avergonzarnos. Tuvimos éxito y nuestros rivales
fracasaron, y nuestro éxito se debe, en buena medida, a las
informaciones abundantes y detalladas que ustedes nos suministraron”,
resaltó Shannon, a modo de balance.
La cita de Trinidad y Tobago había estado precedida por una singular
expectativa sobre la que sería la relación de Obama con los gobiernos
sudamericanos, con los que se mantenía un diálogo distante luego de la
IV Cumbre, celebrada en 2005, cuando se archivó el proyecto del Área de
Libre Comercio de las Américas.
Esta nueva denuncia se suma a las reveladas el mes pasado por el
diario O Globo en base a documentos filtrados por el ex analista Edward
Snowden, según los cuales Estados Unidos monitorearon en la última
década a través de sus servicios secretos miles de llamadas telefónicas y
flujos de correo electrónico realizados por brasileños o por
extranjeros de paso por el país sudamericano.
Escándalo global
Las nuevas revelaciones fueron calificadas por el gobierno brasileño como un “escándalo de proporciones globales”.
“Estamos frente a un escándalo de proporciones globales; este
episodio que ustedes mostraron es algo desmoralizador para la diplomacia
internacional”, afirmó el ministro de Comunicaciones brasileño, Paulo
Bernardo.
El incidente generó un malestar en las relaciones entre Brasilia y
Washington, pero, según el gobierno brasileño, no afectará la visita de
Estado que la mandataria Dilma Rousseff, tiene prevista a la capital
estadounidense el 23 octubre próximo.
“Hacer espionaje en el campo aliado puede configurar hasta una forma
de estafar las negociaciones que están en desarrollo”, advirtió
Bernardo.
Tomado de http://www.diariobae.com
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