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miércoles, 27 de junio de 2012

La carrera de armas cibernéticas puede cambiar el mundo

El mundo se prepara para una nueva carrera armamentística.
Los Gobiernos muestran un serio interés por el desarrollo de herramientas para lanzar ataques contra ordenadores y sistemas informáticos, algo que antes era considerado propio de grupos marginales cercanos al crimen.
Si en el pasado estos infinitos ‘mandos cibernéticos’ se ocupaban de asuntos oscuros, durante los últimos dos o tres años se ha puesto en evidencia que se lleva a cabo un serio trabajo en este ámbito que podría cambiar la imagen del mundo.
“Es algo absolutamente nuevo”
Así fue la primera reacción de los expertos de la empresa Symantec, que empezaron a estudiar un virus extraño, el denominado gusano Stuxnet, que había infectado a los ordenadores. Se han registrado dos oleadas de infección masiva: en verano de 2009 (la primera versión del virus) y en primavera de 2010 (la segunda y tercera versión).
Era un virus que incluía el llamado rootkit, un programa que permite un acceso privilegiado continuo a una computadora pero que mantiene su presencia activamente oculta al control de los administradores al corromper el funcionamiento normal del sistema operativo o de otras aplicaciones. Los expertos hicieron constar que se trataba de un modelo sofisticado de un verdadero armamento cibernético. Según sus estimaciones, el desarrollo completo de este programa pudo costar unos 500.000 euros.
Stuxnet no fue un virus ordinario, porque atacaba equipos empleando cuatro vulnerabilidades anteriormente desconocidas del sistema Windows y dos certificados auténticos de seguridad. Su objetivo principal fueron sistemas especiales que empleaban los programas de monitorización y control industrial de Siemens. Al mismo tiempo, Stuxnet verificaba la existencia en el objetivo de variadores de frecuencias fabricados por dos empresas concretas, una iraní y otra finlandesa, los cuales se utilizan para controlar la velocidad de un dispositivo, como un motor, y era capaz de modificar algunos de sus parámetros.
Según los analistas, el gusano no atacaba los dispositivos mencionados de inmediato sino que pasaba inadvertido dentro del sistema, incubándose por un largo tiempo y cambiando paulatinamente el proceso al interceptar las órdenes del software de Siemens SCADA y reemplazarlas con comandos maliciosos para modificar la velocidad del motor y todo el funcionamiento del equipo.
Estos detalles hicieron pensar a los expertos que los diseñadores de Stuxnet tenían en mente un objetivo especial a atacar: las centrifugadoras de enriquecimiento de uranio en la planta iraní de Natanz.
A finales de noviembre de 2010, el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, hizo una declaración pública sobre los problemas causados por los ataques cibernéticos en un número limitado de centrífugas. Esto provocó una reacción inmediata de la comunidad internacional y medios de información que atribuyeron los fallos en los equipos de enriquecimiento de uranio iraní al gusano Stuxnet.
El origen de fallos en el equipo iraní suscita polémica
Existen dudas de que el ataque de Stuxnet haya tenido lugar o al menos haya tenido resultados notables. Los especialistas en el ámbito de seguridad industrial estaban preocupados, pero los expertos nucleares no compartían sus preocupaciones.
Los expertos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) responsables por controlar la situación en la planta de Natanz desmintieron la información sobre los fallos del equipo, pero destacaron la posibilidad teórica de una penetración del virus en la red de la planta.
No se descubrió ningún dato que pusiera en evidencia la reducción del volumen de enriquecimiento de uranio en la planta de Natanz supuestamente atacado por Stuxnet. Los ritmos de la puesta fuera de servicio de las centrifugadores sí que se aceleraron un poco en el período de noviembre de 2009 a enero de 2010 y en realidad parecían anómalos, pero bien podían explicarse por una sustitución masiva del equipo obsoleto o de mala calidad de fabricación iraní. No se registraron ningunos accidentes en la planta.
Además, parece que los diseñadores del virus cayeron en una trampa. Al trabajar con los parámetros de variadores de frecuencia, se utilizaron los valores presentados por los iraníes a través de los expertos del OIEA que no tenían nada que ver con la realidad. No está claro que haya tenido lugar una desinformación intencionada por parte de Teherán o si diseñadores del virus han tomado en consideración los datos que les parecieron verosímiles sin comprobarlos.
Es decir, los hackers no conocían el equipo que intentaban controlar. Además, no se sabe si los centrifugadores de la planta de Natanz estaban dotados con los dispositivos que podía atacar el gusano.
Irán tuvo suerte. Se logró descubrir en breve el virus en las redes, lo que permitió evitar serias consecuencias. Es posible que por esta misma causa no se haya logrado encontrar rastros físicos del ataque. El virus podía afectar los equipos de manera muy lenta para desgastar los centrifugadores con el transcurso del tiempo.
Otros gusanos espías
Mientras, los diseñadores de virus continuaron trabajando. Después de Stuxnet, aparecieron dos gusanos espías más: Duqu, descubierto en septiembre de 2011, y Flame, descubierto a finales del pasado mes de mayo.
A diferencia de Stuxnet, desarrollado para atacar los equipos de enriquecimiento de uranio, estos sistemas fueron más convencionales, pero igualmente subversivos.
Se puede catalogar a Duqu y Flame como sistemas de espionaje que recogían datos procedentes de los ordenadores infectados: interceptaron contraseñas y la sucesión de presión de las teclas, grabaron el sonido desde el micrófono incorporado, recogieron la información sobre los archivos, analizaron el tráfico de la red. La información recogida se cifraba y se transmitía a un servidor externo.
Según los expertos, había tantas coincidencias en los métodos de desarrollo de Duqu y Stuxnet que se podía afirmar que estos virus tenían una plataforma única. Sea lo que sea, es probable que ambos gusanos hayan sido desarrollados por el mismo equipo de diseñadores.
Se considera que Flame es un programa independiente, pero varias soluciones utilizadas en este virus fueron descubiertas en la primera versión de Stuxnet de 2009. Se puede llegar a la conclusión de que este proyecto está desarrollándose por al menos dos equipos de diseñadores que intercambian soluciones.
‘Juegos Olímpicos’ para Irán
Una sospecha sobre los autores de los virus se ha confirmado hace poco. Este mes de junio el diario estadounidense The New York Times informó que Stuxnet y Flame fueron desarrollados por dos servicios secretos en conjunto: la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos y la ‘Unidad 8200’ del servicio de inteligencia militar israelí.
Según las fuentes del periódico, los trabajos en esta dirección se iniciaron ya por orden del ex presidente estadounidense, George W. Bush, en 2007. Esto coincide con el inicio estimado del desarrollo de Stuxnet y Flame. El sucesor de Bush, el actual presidente de EEUU, Barack Obama, no solo no paró estos trabajos sino que exigió acelerarlos. Su objetivo era retrasar el programa nuclear de Irán. Todos los proyectos desarrollados en este ámbito fueron denominados en código 'Juegos Olímpicos'.
La publicación anunciada provocó una reacción oficial dentro de cuatro días. Según los datos del diario estadounidense The Wall Street Journal, la Oficina Federal de Investigación de EEUU (FBI por sus siglas en inglés) inició una investigación acerca de la filtración de la información secreta. No es necesario hacer comentarios al respecto.
Es peligroso prender fósforos en gasolineras
Lo importante no es si Stuxnet ha logrado atacar físicamente las centrifugadoras iraníes o si solo se ha limitado con acceder a las redes informáticas de la planta sin cumplir su misión principal. Se trata de un prototipo de armamento que no tanto está dirigido contra objetos virtuales (datos privados o sistemas informáticos), sino contra una infraestructura real.
Al primer tapón, zurrapa, como dice un refrán. Pero según un protagonista de una película soviética, “lo que fue ensamblado por un hombre puede desmontarse por otro”.
Los dispositivos de control se emplean con frecuencia en la industria. Todo el proceso industrial automatizado depende de estos. Los sistemas informáticos se utilizan para controlar los procesos en el sector energético, estaciones de compresores en los gasoductos, tráfico.
El desarrollo de un armamento cibernético eficaz que sea capaz de poner fuera del servicio tales sistemas puede conllevar consecuencias catastróficas. En este sentido, estamos en la misma etapa en la que estuvo el mundo en el período del 16 de julio y 6 de agosto de 1945, cuando EEUU probó la primera bomba atómica en una zona remota de Alamogordo, Nuevo México, pero todavía quedaba tiempo hasta que la lanzase contra Japón.
Después de nuevas armas cibernéticas que tienen numerosos defectos cuyo desarrollo es financiado por las mayores potencias del mundo aparecerán los modelos más eficaces y sofisticados. El problema consiste en que este armamento es capaz de causar más daño a las infraestructuras desarrolladas de importancia vital que predominan en EEUU y Europa Occidental, en comparación con Asia.
En este sentido, los que iniciaron la carrera de armas cibernéticas se tiran piedras viviendo en edificios de cristal.

Konstantin Bogdánov, RIA Novosti

domingo, 15 de enero de 2012

Venezuela: ¿La Amenaza de un Buen Ejemplo?

Eva Golinger
Por Eva Golinger


No es un secreto el desprecio de Washington hacia el Presidente Chávez y los medios de comunicación que han transformado a un líder democrático en una dictadura. ¿Venezuela realmente representa una amenaza para los Estados Unidos o es esa fama sólo una excusa para intentar "cambiar el régimen"?

 [NOTA: Acompañé al Presidente Chávez durante su último viaje a Irán en octubre 2010 y evidencié la legítima relación entre ambas naciones. No visitamos ninguna planta nuclear en Irán ni se habló de planes “bélicos”. Visitamos comunidades con viviendas en construcción que luego fueron utilizadas como modelos para un programa público de viviendas en Venezuela, con el apoyo de Irán y otros países como China. También, personalmente visité a la fábrica de tractores iraníes-venezolanos en el estado Bolívar en Venezuela hace unos años y manejé uno de los tractores. Puedo decir con toda seriedad que no era radioactivo ni una fachada para una bomba atómica...]

 La visita del Presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, esta semana a América Latina provocó un frenesí en Washington. La idea de tener al enemigo número 1 de Estados Unidos a pocos kilómetros al Sur de la frontera, intimando con naciones que alguna vez fueron dominadas por la agenda de Washington era demasiado difícil de soportar para un Gobierno que intenta desesperadamente aislar a Irán y eliminar a la nación persa de la Revolución Islámica. Días antes del arribo de Ahmadinejad a Venezuela, su primera parada en el tour de cuatro países de América Latina, el Departamento de Estado de Estados Unidos advirtió a la región sobre la recepción del Presidente iraní y el fortalecimiento de lazos mientras Washington intensificaba las acciones en contra de Irán e incrementaba la presión sobre el Gobierno de Ahmadinejad. Como muestra de su severidad, Washington también expulsó a un diplomático venezolano de su cargo como Cónsul General en Miami, por supuestos vínculos con una conspiración iraní no corroborada en contra de Estados Unidos.

 El Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, tomo las advertencias de Washington como palabras de un “imperio ridículo” que “ya no nos domina en América Latina”. Chávez dejó claro que “Somos naciones soberanas” cuando recibió al Presidente iraní con los brazos abiertos. Chávez hasta ironizó acerca de las acusaciones de Washington de que la relación entre Venezuela e Irán representa una amenaza para Estados Unidos.

 “Nos acusan una y otra vez de planificar ataques contra Estados Unidos. Dicen que estamos construyendo una bomba para lanzar a Washington. Ven esa loma allá”, le dijo el Presidente Chávez a los periodistas que cubrían la llegada de Ahmadinejad en el Palacio presidencial. “La grama se abrirá para revelar una gran bomba atómica que el Presidente Ahmadinejad y yo lanzaremos contra la Casa Blanca”, bromeó.

 “La única guerra que Venezuela e Irán estamos entablando es la guerra contra el hambre, contra la pobreza, contra la exclusión”, aclaró Chávez en un tono serio.

 Durante años los funcionarios del Gobierno estadounidense, analistas externos, grupos de expertos, consultores del Gobierno y comentaristas de los medios han hecho acusaciones desorbitadas en contra de Venezuela, alegando que está construyendo bases para misiles con Irán para planificar ataques contra Estados Unidos y ofreciendo campos de entrenamiento terrorista para miembros de Al Qaeda, Hezbollah y la Guardia Revolucionaria iraní. Estas absurdas afirmaciones van tan lejos que alegan que las empresas mixtas entre Venezuela e Irán, como las fabricas de carros y bicicletas y las plantas de procesamiento de lácteos son fachadas de yacimientos secretos subterráneos de enriquecimiento de uranio donde se están fabricando bombas nucleares ahora mismo para usar contra Estados Unidos. Estos “analistas” estadounidenses y algunos miembros del Congreso, como Connie Mack e Ileana Ros-Lehtinen (ambos Republicanos de Florida) hasta afirmaron que un vuelo comercial entre Caracas y Teherán era un “vuelo del terror” usado para transportar “materiales radioactivos” y “terroristas”.

 Aún cuando estas declaraciones de Washington contra Venezuela puedan parecer ridículas, estas acusaciones sin fundamento están siendo utilizadas para ampliar la hostilidad en contra de la nación Suramericana, para canalizar el multi-millonario financiamiento a grupos antichavistas intentando desestabilizar al Gobierno venezolano y perpetuar una campaña mediática que demoniza al Jefe de Estado venezolano, mostrando al país productor de petróleo como una dictadura.

 Durante los últimos años la campaña en contra de Venezuela se ha intensificado, y el argot común para hacer referencia a Venezuela y al Presidente Chávez en los medios de comunicación incluye términos como “dictador”, “autoritario”, “tirano”, “terrorista”, “amenaza” y refleja al país Latinoamericano como un “estado fallido” en el que los derechos humano son “violados” todo el tiempo y no existe libertad de expresión. Cualquiera que alguna vez visitó Venezuela durante la administración Chávez sabe que no sólo no hay ninguna dictadura, sino que hay una democracia abierta, vibrante y participativa, la libertad de expresión está creciendo y los venezolanos disfrutan de mayores garantías a los derechos humanos que sus vecinos del norte en Estados Unidos. Los medios deben recordar que el Presidente Chávez ha sido electo por más del 60% de los votos en procesos electorales transparentes con una participación de 80% de electores y certificado por observadores internacionales.

 Como lo señaló recientemente el Presidente Chávez, el Gobierno de Venezuela está invirtiendo más en programas sociales y en medidas contra la pobreza cada año mientras que países como Estados Unidos están recortando los servicios sociales. En Venezuela la pobreza se ha reducido en más del 50% durante los últimos 10 años, gracias a las políticas sociales de la administración Chávez, mientras que en Estados Unidos, 1 de cada 5 niños viven actualmente en pobreza extrema. El desempleo en Venezuela se ubicaba en 6.5% en diciembre de 2011, mientras que en Estados Unidos, la cifra estaba en 8.5%. La exclusión, la falta de oportunidades, la abstención electoral y otros males sociales siguen creciendo en Estados Unidos.

 “Obama, olvídalo. Ocúpate de tus asuntos y cuida a tu propio país donde tienes bastantes problemas”, sugirió el Presidente Chávez durante una reciente alocución. Chávez también señaló que Obama acaba de recortar la asistencia federal a familias de bajos ingresos para los costos del combustible de calefacción, dejando a miles sufriendo en el invierno que tienen que escoger entre comida o calor. Mientras tanto el Gobierno venezolano acaba de renovar y expandir su programa de asistencia de combustible para calefacción en las comunidades en Estados Unidos a través de Citgo, su empresa de petróleo ubicada en Estados Unidos. Durante los últimos siete años, la empresa venezolana Citgo ha sido la única corporación petrolera en Estados Unidos dispuesta a suministrar combustible de calefacción a bajos precios para aquellos necesitados. Es irónico que el Gobierno de Venezuela esté ayudando a los estadounidenses mientras que el Gobierno de Estados Unidos y sus empresas se niegan a hacerlo.

 VENEZUELA E IRÁN: LA VERDADERA AMENAZA

 La relación entre Venezuela e Irán puede causar alarma en algunos círculos en Washington, pero no por los motivos presentados en los medios. Como miembros fundadores de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP, en 1960, Venezuela e Irán han mantenido una relación cercana durante décadas. Ambos países tienen intereses estratégicos alrededor del mundo. Sin embargo, no fue sino hasta hace poco que estas relaciones se ampliaron más allá del tema energético.

 La entrada de Irán a América Latina como socio comercial, junto con China y Rusia, es la verdadera amenaza a la hegemonía de Estados Unidos en la región. Las empresas estadounidenses que han monopolizado al hemisferio por más de un siglo, ahora están siendo reemplazadas por empresas de Asia, de Medio Oriente y de Europa dispuestas a proveer ofertas más atractivas a países como Venezuela. Los acuerdos con Irán, por ejemplo, incluyen transferencia de tecnología, no sólo la compra de productos. Las fábricas de carros que las empresas iraníes han construido en Venezuela no sólo son para el ensamblaje de un producto iraní. Los acuerdos incluyen suministrar a los venezolanos el conocimiento para producir carros desde la materia prima hasta el producto final. Este conocimiento es esencial para asegurar un desarrollo a largo plazo, crecimiento y estabilidad económica.

 Las falsas acusaciones de terrorismo y belicismo contra Venezuela (ninguna de las cuales jamás han sido sustanciadas con evidencias reales) son intentos peligrosos por convencer y asustar a la opinión pública para justificar algún tipo de agresión en contra de una nación pacífica. Venezuela nunca ha invadido, atacado, amenazado o intervenido a otro país, ni tampoco ha bombardeado o asesinado a los ciudadanos de otras naciones. Venezuela tiene una política de paz, y nunca ha trasgredido o violado esa promesa.

Venezuela también tiene el derecho soberano de entablar relaciones con otras naciones como bien le parezca y de desarrollar sus propias políticas internas para beneficiar el bienestar de su gente. Esa parece ser la mayor amenaza para los Estados Unidos.

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