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jueves, 5 de junio de 2014

Portal en EE UU busca atraer a confidentes informativos

 http://media.salon.com/2012/04/spies-png.png

En la víspera del primer aniversario de la primera filtración de Edward Snowden, el exanalista de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés), sobre el espionaje masivo de Estados Unidos, un grupo de veteranos periodistas y confidentes estadounidenses lanzó este miércoles una nueva página web que busca convertirse en una plataforma a través de la cual destapar informaciones secretas. La plataforma cuenta con el apoyo de Daniel Ellsberg, el exanalista militar que filtró en 1971 los llamados Papeles del Pentágono, que revelaron cómo dos Administraciones distintas mintieron a sus ciudadanos sobre la guerra de Vietnam.

La particularidad del portal, llamado Expose Facts (Expón los hechos, en inglés), es que dispone de un sistema de suministro de información, gestionado por la Fundación de la Libertad de Prensa, que es considerado más seguro que las comunicaciones por correo electrónico y que pretende atraer a confidentes. “Comprobaremos la autenticidad, su valor para el interés público y determinaremos la mejor manera de proporcionar esa información al público”, afirmó Norman Solomon, periodista y director ejecutivo del Instituto de la Exactitud Pública, una organización que ayuda a divulgar asuntos en los medios de comunicación y bajo cuyo paraguas se integra ahora Expose Facts.

Algunas de las revelaciones se publicarán como artículos periodísticos en la página web, mientras otras serán proporcionadas a periodistas independientes o medios de comunicación. El director explicó, en el acto de presentación, que están manteniendo conversaciones con varios medios, entre ellos una conocida revista política.

El objetivo de la organización es, en un momento en que las libertades de la Constitución están “bajo asalto” en EE UU, apoyar la “libertad de prensa, la privacidad y la transparencia mientras buscamos revelar información oficial -gubernamental o empresarial- que el público tiene derecho a conocer”. Pondrá énfasis en sus informaciones relacionadas con los derechos humanos, actividades empresariales ilícitas, libertades civiles y asuntos de defensa.

Al margen de Solomon, la junta editorial de Expose Facts está integrada por otros cuatro veteranos periodistas con experiencia, por ejemplo, en el diario The Washington Post o la revista Time. Pero seguramente el principal valor añadido del portal son la cuarentena de componentes de su junta consultiva, entre los que hay conocidos informantes y exintegrantes del Gobierno federal. Al margen de Ellsberg, destacan William Binney y Kirk Wiebe, dos extrabajadores de la NSA, que ya revelaron, tras retirarse en 2001, -aunque a mucha menor escala que Snowden- que la agencia tenía acceso a los registros de compañías telefónicas.

En un vídeo colgado en la página web de Expose Facts, Ellsberg asegura que “todos los gobiernos mienten y a todos les gusta trabajar en la sombra” y que un país que “quiere ser una democracia” tiene que permitir a sus ciudadanos “penetrar ese secretismo”. El exanalista también aparece en un cartel publicitario al lado de la sede del Departamento de Estado en Washington DC, que reza: “Di la verdad con documentos que revelan mentiras, delitos o proyecciones internas de costes y peligros”.

Ellsberg, analista en nómina del centro de estudios Rand Corporation -organización que fue contratada por el Pentágono para realizar una serie de análisis secretos sobre la guerra- filtró en 1971, primero al The New York Times, y luego por otros periódicos, que tanto la Administración de John F. Kennedy como la de Lyndon Johnson engañaron reiteradamente a la opinión pública sobre la guerra de Vietnam y su desarrollo. En 2011 el Departamento de Defensa desclasificó esos documentos.

Tomado de  http://www.totalnews.com.ar

martes, 25 de junio de 2013

Los soplones en Estados Unidos, ¿héroes o villanos?

Bradley Manning

Hacia fines de la década de los 60, una unidad secreta del ejército de Estados Unidos puso en la mira de sus servicios de inteligencia y de un grupo de operaciones encubiertas a más de seis millones de ciudadanos. 

¿El objetivo? Prevenir las manifestaciones de protesta contra la guerra en Vietnam y desmantelar el movimiento pacifista que, al final, consiguió acelerar el fin de la intervención militar de Estados Unidos en Indochina. 

Aquella misión ultrasecreta fue puesta al descubierto por Christopher Pyle, entonces un capitán adscrito a la unidad de inteligencia de las Fuerzas Armadas. Sus revelaciones, que pusieron al descubierto una serie de prácticas invasivas para infiltrar y espiar a líderes del movimiento pacifista y destacados defensores de los derechos civiles, lo colocaron en la lista negra del entonces presidente Richard Nixon. 

“Me colocaron en la lista negra y comenzaron una campaña de descrédito en mi contra. El propósito era restar credibilidad a las denuncias que llevé hasta el Congreso, donde me convertí en soplón”, recuerda Pyle. 

Un año más tarde, en 1971, un analista militar de nombre Daniel Ellsberg decidió filtrar más de 7 mil documentos secretos al diario The New York Times para exponer las mentiras del gobierno a la opinión pública sobre cómo planeó involucrarse en la guerra y arrastrar con ella a toda una nación para arrojarla en brazos de uno de los fiascos militares más costosos y desastrosos de su historia moderna. 

Daniel Ellsberg

Cuarenta años después, los documentos del Pentágono que filtró Ellsberg fueron desclasificados y difundidos oficialmente por la Casa Blanca. Tuvieron que pasar cuatro décadas de simulación entre el acto de arrojo y valentía de Ellsberg y el trámite burocrático que le daría carta de naturaleza a una verdad pésimamente encubierta, que colocó a millones de ciudadanos ante la disyuntiva de confiar o dudar de su gobierno. 

La figura del soplón, una de las más valiosas herramientas para combatir el abuso del poder, la corrupción y los ataques contra las libertades y derechos civiles que consagra la Constitución, se ha forjado a golpe escándalos y campañas orquestadas desde el poder político y militar para acallar a quienes osan ponerlos en evidencia. 

El último en la lista de soplones en Estados Unidos es Edward Snowden, un experto en informática de 29 años que se ha convertido a la vez en héroe y traidor, los mismos calificativos que escucharon Pyle y Ellsberg por atreverse a denunciar un asalto contra la Constitución y las libertades de millones de ciudadanos: 

“Edward Snowden no es un héroe o un traidor. Como él mismo ha dicho, sólo es un ciudadano ordinario. Una persona que lo único que busca es abrir el debate, que es crítico e importante en el terreno de nuestros derechos y libertades. Sólo por eso merece respeto. Y deberíamos aprovechar la oportunidad que nos brinda Snowden para debatir la corrupción de nuestro sistema que se nutre del espionaje masivo y de los miles de millones de dólares gestionados por el poder político”, consideró Pyle. 

Mientras los máximos responsables de la comunidad de inteligencia insisten en presentar a Snowden como un traidor que ha comprometido seriamente la seguridad nacional, la hermandad de los soplones a la que pertenecen Pyle, Ellsberg o el soldado Bradley Manning, insisten en que la sociedad debería escucharlos, en lugar de creer las medias verdades con las que la Agencia Nacional de Inteligencia (NSA) ha respondido a las revelaciones sobre sus prácticas de espionaje masivo. 

Irónicamente, el grupo de soplones que encabeza Snowden han encontrado cierto apoyo de personas tan imprevisibles como James Sensenbrenner, congresista republicano por Wisconsin y uno de los autores de la polémica Acta Patriota que nació tras los atentados del 11-S. 

“Como autor del Acta Patriota, me encuentro sumamente perplejo por lo que parece ser una interpretación errónea de esa Acta, y preocupado por lo que parece ser una vulneración de nuestros derechos constitucionales”, dijo en una carta dirigida el pasado 6 de junio al Fiscal General, Eric Holder. 

El hecho de que personajes como Ellsberg o Sensenbrenner hayan forjado una alianza contra natura para defender a Snowden y denunciar abusos al amparo del Acta Patriota, da la medida de las dudas que siguen rodeando al polémico programa PRISM que desveló el ex operador de la CIA. 

Precisamente, tras la intervención del máximo responsable de la Agencia Nacional de Inteligencia (NSA), el general Alexander Keith, ante un comité de inteligencia del Congreso, las dudas que rodean al programa de espionaje masivo siguen sin esclarecerse. Pese a que Keith y el presidente Barack Obama han insistido en que el sistema de espionaje “garantiza nuestras libertades” y esta sometido a “un riguroso proceso de supervisión”, un considerable porcentaje de la población le conceden el beneficio de la duda a Snowden. 

Según una encuesta realizada por la revista Time , 54% de los estadounidenses consideran que Snowden hizo lo correcto, mientras sólo un 30% opinan lo contrario. 

Mientras, los responsables del aparato de inteligencia que —como ocurrió con los casos de Pyle y Ellsberg en los 70—, siguen perdiendo credibilidad y, sobre todo, autoridad moral ante los ciudadanos. 

Tomado de  http://www.eluniversal.com.mx/notas/931862.html

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