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lunes, 30 de julio de 2012

Accidente y trama anticubana

Oswaldo Payá
Los entretelones de la manipulación anticubana se van despejando. Mucho se escribió, a partir de sucias especulaciones sobre la responsabilidad de Cuba en la muerte de Oswaldo Payá y Harold Cepero. La afiebrada maldad de los tradicionales enemigos de nuestra Patria, sumados al dolor de los familiares de las víctimas, urdieron todo tipo de especulaciones, llegando incluso a culpar a las autoridades cubanas del "asesinato" de Payá y su otro acompañante cubano.

Un rol descollante en el macabro espectáculo lo asumió, sin pensarlo dos veces, Rosa María, la hija del fallecido Payá, quien lanzó las falsas acusaciones por doquier, valiéndose, por supuesto, del andamiaje mediático anticubano montado por Radio Martí, El Nuevo Herald y o tros medios de prensa internacionales. Llegó la joven, quien ya se había comprometido a liderear un grupito de jóvenes para apoyar al Movimiento Cristiano Liberación (MCL), grupúsculo contrarrevolucionario presidido por su padre y que, por ende, había recibido dinero y promesas de los dos visitantes europeos, quienes bajo el amparo de una visa como turistas, se encargaron de conspirar contra el Estado cubano, a capitanear la oleada de mentiras y difamaciones. Respeto, particularmente, su dolor; pero no sus mentiras. Llegó incluso Rosa María a solicitar al presidente chileno, Sebastián Piñera, que pidiera una investigación internacional  para aclarar la muerte de su padre y de Cepero.

Muchas voces se sumaron apresuradamente a la difamatoria campaña contra Cuba. Fundamentalmente las de los tradicionales, intolerantes y enfermizos enemigos de la Isla. Cuba ofreció, en su momento, los resultados de un serio análisis pericial, el que fue cuestionado deliberadamente por familiares de Payá y por numerosos medios al servicio de la guerra ideológica anticubana.

Hoy Cuba presentó a los dos extranjeros involucrados en el accidente y toda la campaña se hizo pedazos. Mientras más crecieron las mentiras, las apresuradas imputaciones sin tener en cuenta a las declaraciones de Jens Aron Modig  y Ángel Carromero, las que fueron presentadas hasta hoy, pues ambos se encontraban sujetos a un proceso investigativo que requiere el lógico silencio, mientras nuestras autoridades esperaban arribar a las conclusiones periciales, derecho lógico y soberano de cualquier gobierno.

Detrás del lamentable accidente no estuvo nunca la mano "asesina" del gobierno cubano, sino la irresponsabilidad de Carromero como conductor del vehículo. Tampoco hubo, como quedó comprobado, seguimiento a los mismos, ni atentado contra el vehículo.

Sí salió a la luz, sin embargo, que ambos ciudadanos extranjeros violaron deliberadamente la legislación migratoria cubana y utilizaron su condición de turistas para abastecer de dinero a Oswaldo Payá, involucrar a su hija en la creación de un subgrupúsculo anticubano dirigido a captar a jóvenes dentro de Cuba y a planear actividades desestabilizadoras a lo largo del país, para lo cual ofrecieron ayuda y recursos. Se conoció también la planeación de este viaje bajo el arbitrio de dos organizaciones norteamericanas vinculadas estrechamente a la CIA: el Instituto Republicano Internacional (IRI) y el Instituto Nacional Demócrata (IND), quienes han servido para financiar actividades desestabilizadoras en Cuba, Bolivia, Ecuador, Venezuela y otras naciones progresistas.

En sus declaraciones ante la prensa, presentadas ante video y cuyos representantes consulares pueden corrobar que fueron hechas sin presión alguna, Carromero declaró:  "En cuanto a las noticias que me han dejado leer, le pido a la comunidad internacional que por favor se centre en sacarme de aquí y no en utilizar un accidente en tránsito, que podría haberle pasado a cualquier persona, con fines políticos".

Previamente había reconocido en el mismo video: "Frené por que vi el bache y la arena, perdí el control del coche porque habíamos entrado en una zona con grava... a nosotros no nos dio ningún vehículo por la parte trasera".

La inventada persecución y el accidente provocado han sido una falsedad montada por los enemigos de Cuba, como también lo fueron supuestos teets enviados por  Modig. El mismo declaró personalmente a la prensa: "No tengo el recuerdo de que haya habido otro auto".  Luego confirmó: "No recuerdo (haber enviado mensajes antes del choque), yo sencillamente estaba informando que me encontraba bien después del accidente"

La verdad está ante las narices del mundo. Cuba actuó con transparencia y ecuanimidad, mientras se realizaba un exhaustivo análisis pericial del accidente. Se le quiso culpar injustamente cuando, agraviada, los provocadores del accidente eran dos políticos de España y Suecia quienes, bajo la cobertura de turistas, llevaban a cabo una solapada actividad injerencista.

Ambos europeos se encuentran a disposición de las autoridades cubanas para despejar las responsabilidades personales en el fatídico accidente.

Otra vez la verdad se abrió paso ante la manipulación y la mentira.

Percy Francisco Alvarado Godoy.

miércoles, 25 de julio de 2012

Confesó el responsable de la muerte de Oswaldo Payá

Estado del vehículo accidentado
Las redes sociales se estremecieron ante el empuje de las páginas mercenarias y sus aliadas. Con rapidez, como siempre, fabricaron e hicieron correr una versión que acusaba a la dirección cubana de la muerte de los disidentes Oswaldo Payá y Harold Cepero Escalante en un terrible accidente cerca de la ciudad de Bayamo en la provincia Granma, el pasado domingo.
La mentira esgrimida fue una horrenda e increíble historia dada a conocer por una hija de Payá de un camión fantasmagórico que empujó el auto hasta sacarlo fuera de la carrera y lo hizo volcarse. Pero algo me han enseñado las películas de violencia norteamericanas: si era un atentado ¿para qué dejar dos supervivientes y ambos extranjeros?
La dirección del país fue concreta en la nota dada en Granma. Tuvo la seriedad que le caracteriza,   se limitó ahora solo a relacionar nombres de fallecidos y  heridos, lugar y forma del accidente, sin adelantos ni especulaciones, y si señalando que se efectuaban las investigaciones de rigor.
Es una línea de la Revolución heredada de Fidel, de decir la verdad y dar a conocer informaciones confirmadas, verificadas. Recuerdo haber leído que, cuando denunció en el periódico Alerta los desmanes del entonces Presidente de la República, Carlos Prío Socarrás, en las obras de reconstrucción de su finca La Chata financiadas con fondos del gobierno y utilizando como fuerza de trabajo a presos comunes, había fotografiado lo que sucedía para después denunciarlo a la prensa.
Esa fue la directriz noticiosa de los medios rebeldes -la autenticidad- durante toda la campaña militar que derrotó la dictadura de Fulgencio Batista. Y así ha sido la dirección revolucionaria hasta hoy.
De nuevo nuestra distinción informativa, por enésima vez, estuvo a prueba con la aparición del brote epidémico en Manzanillo. Ustedes conocen la historia. La contra se deshizo en mentiras de los supuestos “periodistas independientes” rebotadas sin el menor escrúpulo por los falsi-medios de Miami conformando sus comentarios con muchos más muertos e infectados de los que hemos tenido que lamentar y supuestas propagaciones hasta en La Habana, a centenares de kilómetros de la   provincia Granma, del lugar de los hechos.
Supe temprano de las militancias políticas de los dos extranjeros –ingresados a Cuba como “turistas”- que aparecían como tripulantes del carro siniestrado: Ángel Carromero, español, vicesecretario general de la organización Nuevas Generaciones del Partido Popular en Madrid y colaborador de la Comunidad de Madrid, regenteada nada más y nada menos que por Esperanza Aguirre, estrecha asociada a la Embajada de USA y enemiga acérrima de Cuba; y Jens Aron Modig, líder de Liga de la Juventud Demócrata Cristiana (KDU) de Suecia, de la derecha anticomunista, filiación también de Anna Ardin quien trabajó aquí junto las llamadas Damas de Blanco y principal acusadora de Julian Assange ante la justicia sueca. El objetivo de la entrada de ambos a la Isla era establecer contactos con disidentes de la Revolución.
Ahora se comprueba el refrán: Más rápido se coge a un mentiroso que a un cojo. La verdad ha aparecido solita, solita. Lo dijo El Mundo, de España .  El chofer del auto era el español Carromero, y quien le acompañaba, en la parte delantera, ambos protegidos por sus respectivos cinturones de seguridad, era el sueco. Los cubanos iban detrás y resultaron los muertos.
Según este último despacho Carromero, tras ser dado de alta en Hospital Clínico Quirúrgico Docente Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo,  hizo declaraciones a la Policía Nacional Revolucionaria y quedó detenido después de confesar que no vió una señal de tráfico de reducción de velocidad y por este motivo perdió el control del vehículo y cayó por un terraplén.  El sueco no tuvo “que hacerse el sueco” para que le dejaran en libertad, hoy volaba desde Cuba a Suecia y veremos que declara cuando llegue allá.
Así las cosas por voz de otro se desarma una mentira disidente y el responsable de dos muertes será enjuiciado por su proceder irresponsable aunque esperen, todo puede suceder, nuevas invenciones de seguro aparecerán, ellos siempre tienen la convocatoria abierta…

Por Mario Zavaleta

Aparecido en Auca en Cayo Hueso

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