Para la opinión pública europea, los drones son un arma eficaz que puede
utilizarse por control remoto para evitar el despliegue de soldados en
el «teatro de operaciones». Para los pueblos del «Medio Oriente ampliado»
son artefactos asesinos que pueden aparecer inesperadamente,
en cualquier lugar, disparando misiles que ocasionan numerosas víctimas
inocentes. Nadie puede estar seguro de no verse algún día en su área de
tiro y de no resultar herido o muerto únicamente por hallarse «en el lugar equivocado, en el momento equivocado». Italia está abriendo una escuela para desarrollar esta variante moderna de la cacería humana.
Hace una semana, en el Salón Aeroespacial que se
organiza anualmente en Le Bourget, en las afueras de Paris, la Dirección
de Armamento Aéreo del ministerio de Defensa de Italia firmó un
contrato con la empresa canadiense Cae para montar en la localidad
italiana de Amendola la primera escuela europea para operadores de
drones militares Predator, fabricados por la compañía estadounidense General Atomics.