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miércoles, 18 de marzo de 2015

¿Por qué el ascenso del fascismo?


Una vez más, hay un serio propósito. Los gobernantes del mundo quieren Ucrania no sólo como una base de misiles; quieren su economía. El nuevo ministro de Finanzas de Kiev, Nataliwe Jaresko, es un ex alto funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos a cargo de la “inversión” en el extranjero. Se le concedió a toda prisa la ciudadanía ucraniana. Quieren a Ucrania por su abundante gas. El hijo del vicepresidente Joe Biden está en la junta de la mayor compañía de petróleo, gas y fracking de Ucrania. Los fabricantes de semillas transgénicas, empresas como la infame Monsanto, quieren el rico suelo agrícola de Ucrania.
 
Por encima de todo, quieren al poderoso vecino de Ucrania, Rusia. Quieren balcanizar o desmembrar Rusia y explotar la mayor fuente de gas natural en la tierra. Como se derrite el hielo del Ártico, quieren el control del Océano Ártico y sus riquezas energéticas y larga frontera terrestre ártica de Rusia. Su hombre en Moscú solía ser Boris Yeltsin, un borracho, que entregó la economía de su país a Occidente. Su sucesor, Putin, ha restablecido Rusia como nación soberana; ese es su crimen.
 
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El reciente septuagésimo aniversario de la liberación de Auschwitz ha sido un recordatorio del gran crimen fascista, cuya iconografía nazi está impresa en nuestras conciencias. El fascismo se conserva como  historia, como parpadeo de imágenes de camisas negras, de paso de ganso, de su nítida y terrible criminalidad. Sin embargo, en las mismas sociedades liberales, cuyas élites nos instan a no olvidar nunca, se suprime la evidencia del creciente peligro de una moderna especie de fascismo, pues es su fascismo.
 

martes, 5 de noviembre de 2013

El comercio del opio florece en Afganistán

¿Se marchitó del todo la misión de EE.UU.?

El comercio del opio florece en Afganistán: ¿Se marchitó del todo la misión de EE.UU.?

EE.UU. está retirando sus tropas de Afganistán tras haber perdido su lucha contra la industria de drogas en el país, lo que pone al descubierto uno de los fracasos más evidentes de la estrategia estadounidense en el país centroasiático.

Según 'The Washington Post', a pesar de la inversión realizada por EE.UU. de casi 7.000 millones de dólares desde 2002 para luchar contra la industria de las drogas, el mercado del opio en Afganistán está en auge, impulsado por la demanda constante y una insurgencia cada vez más involucrada en su comercio, de acuerdo a autoridades competentes y expertos antinarcóticos.
El sector de las amapolas de opio que se procesa para obtener heroína desempeña un papel cada vez mayor en la economía y la política de Afganistán, lo que socava dos objetivos clave de EE.UU.: la lucha contra la corrupción y el debilitamiento de vínculos entre la insurgencia y el narcotráfico.

Mientras las fuerzas estadounidenses se retiran de Afganistán los insurgentes luchan encarnizadamente por recuperar el terreno perdido en la provincia de Helmand, el centro de la industria de la amapola de Afganistán, según funcionarios militares de Estados Unidos.

En su último informe sobre Afganistán presentado al Congreso, el Pentágono advirtió que se esperaba que la cosecha de amapola en 2013 fuera "considerablemente" mayor comparada con la de 2012.

¿Alimenta EE.UU. el terrorismo?

El informe de julio señala que la demanda sigue siendo alta, que las redes de contrabando de drogas siguen siendo resistentes y que "la penetración de los insurgentes en el mercado es muy amplia y se expande".
Funcionarios estadounidenses defienden como pasos positivos la creación de un organismo de policía antinarcótico y un tribunal especial antidroga en Afganistán para impedir el comercio. Sin embargo, la sostenibilidad a largo plazo de estos esfuerzos es incierta, ya que Occidente reevalúa los niveles de gasto en Afganistán después de 2014 tras el fin de su misión en el país transfiriendo la responsabilidad por la seguridad a los afganos.

"Lo que me preocupa es saber si la comunidad internacional se da cuenta de la importancia de este problema para la inestabilidad y la seguridad global", dijo Haroon Rashid Sherzad, ministro adjunto antidroga de Afganistán.

"Ellos deben entender que la economía de las drogas está alimentando el terrorismo, desestabiliza la región y la situación global", agregó.

Mientras tanto, expertos coinciden en destacar que EE.UU. no ha sabido llevar a buen puerto su misión en Afganistán. En general, el futuro de Afganistán tras la operación de la OTAN suscita muchos debates: los estadounidenses creen que no estará vinculado con los talibanes, mientras que los talibanes creen por su parte que no predominarán los valores occidentales. Según los expertos, el futuro, en todo caso, no parece claro.

Los analistas destacan que Afganistán no es la primera víctima de la democracia estadounidense y que las consecuencias de su operación quedaron claras desde el comienzo, señalando que, en particular, Afganistán se ha convertido en un estado productor de heroína debido, precisamente, a EE.UU.

¿Por qué EE.UU. no quiere irse de Afganistán?  Averígüelo con un solo clic.  
 
 
Russia Today

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