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domingo, 10 de agosto de 2014

Hamas vs Israel: ganar el juego diplomático

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Estadunidenses efectuaron ayer una protesta frente a la Casa Blanca, en demanda de que se ponga fin a los bombardeos de Israel Foto Reuters

Hace casi un siglo que existe un gran cúmulo de violencia en la zona geográfica que hoy llamamos Israel-Palestina. Esta zona ha sido el espacio de una lucha más o menos continua entre los árabes palestinos y los colonos judíos, respecto de los derechos a ocupar la tierra. Ambos grupos han buscado la afirmación jurídica de sus derechos. Ambos han buscado legitimación en narrativas históricas contrapuestas. Ambos han buscado solidificar el respaldo de sus pueblos en toda la comunidad mundial. Ambos han buscado poner de su lado a la opinión pública internacional.

El modo en que se ha jugado el juego evolucionó debido a las cambiantes realidades geopolíticas. En 1917 los militares británicos ocuparon el área, expulsando al Imperio Otomano, viraje que desde entonces se consagró al obtener el Mandato de la Liga de Naciones para un país llamado Palestina. También en 1917 el gobierno británico de ocupación publicó lo que se conoce como la Declaración de Balfour, la cual afirmaba el objetivo de establecer el Hogar Nacional Judío en Palestina. El término hogar es poco claro y su significado ha sido objeto de controversia desde entonces. En la década de 1920 una serie de decisiones separaron el Mandato en dos partes. Una era Transjordania (lo que hoy es Jordania), definida como Estado árabe que eventualmente se volvería independiente. La otra era Palestina, al oeste del Jordán, que se gobernaría de forma diferente.

En 1947 la Organización de Naciones Unidas (ONU) sancionó la partición del área al oeste del río Jordán en dos Estados separados: uno judío y otro árabe. Sobre la base de esa resolución el liderazgo sionista proclamó el Estado de Israel el 14 de mayo de 1948. Siguió una guerra –es decir, una violencia más intensa que involucró las fuerzas armadas de algunos Estados– entre el nuevo Estado judío y casi todos los Estados árabes, que culminó con una tregua y diferentes líneas fronterizas de las que había proclamado la ONU. Habrían de ocurrir otras dos importantes guerras ulteriores. En 1967 y 1973. La de 1973 culminó de nuevo con líneas fronterizas diferentes e Israel consiguió poseer, de facto, lo que había sido el área completa al oeste del Jordán.

Las múltiples guerras cambiaron el carácter y el nivel de respaldo que recibieron ambos grupos. Pese a que en 1947 el apoyo del sionismo representaba todavía una posición minoritaria dentro del judaísmo mundial, la guerra de 1967 y, en particular, la de 1973 parecieron transformar las actitudes y magnificar el nivel de respaldo, que virtualmente se volvió ilimitado.

Y aunque las tres guerras las pelearon los Estados árabes, después de la de 1967 los árabes palestinos intentaron asumir el control político de su lucha. Su nueva instancia fue la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), confederación de un amplio rango de movimientos palestinos. El grupo integrante más grande era Al Fatah y su líder, Yasser Arafat, asumió la presidencia de la OLP.

La OLP estableció su sede en Beirut. En 1982 las fuerzas armadas israelíes entraron en Líbano e intentaron liquidar a la OLP. Trabajaron con algunas organizaciones maronitas de Líbano, que masacraron cerca de 2 mil palestinos y libaneses chiítas en Sabra y Shatila, mientras el ejército israelí contemplaba los sucesos. Aun una comisión israelí condenó más tarde la responsabilidad moral del comandante israelí Ariel Sharon, quien fue forzado a renunciar. Bajo la protección de las fuerzas de la ONU, el liderazgo de la OLP dejó Beirut y se fue a Túnez. La guerra condujo a la creación de un movimiento chiíta libanés conocido como Hezbollah, que creció en fuerza y obligó a los israelíes a retirarse de Líbano en la segunda guerra de Líbano en 2006.

En la misma Palestina ocupada ocurrieron tres insurrecciones palestinas (las llamadas intifadas), que Israel fue hallando más difíciles de suprimir.

Todo esto es el contexto de fondo de la guerra actual entre Hamas e Israel, que prosigue ahora y es probable que continúe por largo tiempo. Militarmente, Hamas no es un peligro serio para Israel. Económicamente Israel tiene buena condición, por lo que el bloqueo israelí ha ocasionado que Gaza sufra severas carencias de todo. Pero es en la esfera diplomática donde primordialmente está ocurriendo la lucha y aquí ambos lados están más parejos.

La posición de Israel parece bastante clara. Quiere utilizar su fuerza militar para destruir Hamas, según las palabras utilizadas en los titulares de un artículo de Amos Yadlin, antes jefe de la inteligencia militar israelí, aparecido en el New York Times. El artículo publicado en el Washington Post por Michael Oren, hasta hace poco embajador de Israel en Estados Unidos, es más terminante. Oren, dice a los amigos occidentales de Israel, por que no se metan, pero sobre todo por que no intenten conseguir una tregua hasta que Israel haya completado su trabajo.

La posición de Hamas es igualmente clara. Su líder, Khaled Meshal, ha dicho que es posible una tregua sólo si se levanta el bloqueo de ocho año, porque los habitantes de Gaza están viviendo una lenta muerte en la prisión más grande del mundo. La creciente pérdida de vidas palestinos en gran desproporción y la masiva destrucción de Gaza han conducido a llamados mundiales en favor de una tregua humanitaria, incluida una moción unánime en el Consejo de Seguridad de la ONU.

El juego diplomático es: quién negocia con quién. Inicialmente, Egipto (hostil sin cesar hacia Hamas) proclamó los términos de una tregua, después de consultar con Israel sin siquiera informar a Hamas. Después las fuerzas mundiales buscaron incluir a Hamas excluyendo a Egipto y negociando con Hamas vía Qatar y Turquía. El respaldo a esta iniciativa por el secretario de Estado estadunidense, John Kerry, ha conducido a que los israelíes denuncien su traición.

Ambos lado juegan a conseguir la opinión pública mundial. Los israelíes confían en la aceptación de facto de su continuada ocupación de Palestina. El primer ministro Benjamin Netanyahu ha reafirmado la intención israelí de mantener para siempre sus tropas en la frontera con Jordania y Siria e insistir en la desmilitarización de Hamas.

Hamas confía en el lento colapso del respaldo mundial a Israel. Analíticamente parece claro que Hamas, en el mediano plazo, ganará este juego diplomático.

También parece claro que los israelíes simplemente se atrincherarán. En vez de gustarle el nuevo acuerdo entre Hamas y la Autoridad Palestina, con la aceptación implícita de Hamas de una solución con dos Estados, Israel logrará su solución con un solo Estado mediante una venganza.

Israel puede aniquilar a Hamas como organización. Lo que conseguirá entonces no será un grupo de aquiescentes palestinos, sino los militantes de un califato islamita, un grupo que aún no cuenta con una presencia real en Palestina.
Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

Immanuel Wallerstein

Traducción: Ramón Vera Herrera

La Jornada


martes, 24 de diciembre de 2013

India rebaja inmunidad diplomática de los estadounidenses

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La India, en una acción de represalia por el maltrato a uno de sus diplomáticos en EE.UU., ha rebajado la inmunidad de los funcionarios del consulado de Estados Unidos.

El gigante asiático ha retirado las tarjetas de identificación de los diplomáticos estadounidenses y de los sus miembros de familia residentes en los consulados de Estados Unidos en Mumbai, Chennai, Kolkata y Hyderabad.

A los diplomáticos estadounidenses se les darán "réplicas exactas" de las tarjetas proporcionadas a sus homólogos indios en los EE.UU., y sus familiares no recibirán dichas tarjetas.

El pasado 12 de diciembre, la vicecónsul de la legación diplomática general de La India en Nueva York, Devyani Khobragade, de 39 años, fue arrestada y esposada, acusada de presentar falsos documentos para el visado laboral de su empleada.

La vicecónsul de la India fue maltratada por las autoridades de Estados Unidos, esposada en público cuando dejaba a su hija en el colegio, sometida "a exploraciones corporales" y se le tomó una muestra de ADN, además de que permaneció en una celda con drogadictos hasta que, tras la entrega de una fianza de 250.000, la pusieron en libertad.

Miles de personas se congregaron el miércoles frente a la Embajada de EE.UU. en Nueva Delhi en protesta contra esta medida estadounidense. 
 
HispanTV

miércoles, 9 de octubre de 2013

No habrá un gran arreglo a costa de Siria

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Algunos analistas se imaginan grandes acuerdos pactados a raíz de la pulseada que siguió a la decisión de Barack Obama de bombardear Siria [y su posterior retroceso]. Hablan de escenarios que sólo existen en sus cabezas sobre supuestos arreglos entre Rusia y Estados Unidos.

Informaciones provenientes de fuentes confiables indican que la prioridad de Rusia era impedir todo ataque contra Siria. Rusia tomó además todas las medidas necesarias para alcanzar ese objetivo. Eso pudo verse claramente en el anuncio que hizo el presidente Putin sobre el compromiso de aportar a Siria todo el equipamiento militar y el respaldo económico necesario para defenderse ante cualquier agresión exterior. La decisión rusa se concretó en el terreno a través de medidas como el envío de varios navíos de guerra a las aguas cercanas a las costas sirias y entregas de armas sofisticadas en función de contratos ya firmados.

Esas informaciones aseguran que la decisión estadounidense de atacar Siria era seria y no una maniobra, como ha querido hacer ver Obama luego de haberse visto obligado a retroceder. Irán y Rusia disponen de información segura sobre el hecho que el Pentágono había fijado el día y la hora del inicio de la agresión. La decisión fue anulada cuando Estados Unidos comprendió que el costo sería muy elevado debido a la decisión de Siria de resistir y sobre todo cuando se supo que los misiles sirios estaban desplegados y listos para su uso. Irán también envió señales fuertes al activar sus misiles balísticos de largo alcance, capaces de alcanzar objetivos militares y económicos, terrestres y marítimos en toda la región que va desde el estrecho de Ormuz hasta Israel y pasando por los países del Golfo. Además, el silencio del Hezbollah fue un enigma difícil de evaluar en el proceso de cálculo de los por y los contras.

Cuando Estados Unidos se resignó a dejar la cuestión en manos del Consejo de Seguridad de la ONU, aceptando así la nueva correlación mundial de fuerzas, Moscú se dedicó a encaminar la solución política que el mando sirio había propuesto desde el inicio, basada en un mecanismo que garantice el cese de la violencia y el inicio del diálogo político. Vladimir Putin expresó esa visión al exponer su iniciativa sobre las armas químicas, resaltando la necesidad de poner fin al flujo de armas y de mercenarios hacia Siria y llamando al cese del respaldo a los terroristas. Mencionó además la necesidad de un compromiso estadounidense en ese sentido para obligar a los demás Estados que actualmente financian y arman a los terroristas a que dejen de hacerlo.

Hasta el momento Washington no ha aportado una respuesta positiva a esa gestión rusa y se esfuerza por esquivar todo compromiso mientras que mantiene su cobertura política a sus socios y aliados en la guerra contra Siria. Pero los países occidentales están empezando a reconocer que parte de lo que ellos llaman «grupos moderados» vienen en realidad de las filas de al-Qaeda.
En ese contexto, los combatientes vinculados a esa organización terrorista muestran ahora abiertamente su voluntad de controlar las regiones rebeldes de Siria y están tratando de expulsar a sus rivales de una franja de territorio que se extiende desde Irak hasta Turquía.

La organización que se hace llamar «Estado Islámico de Irak y del Levante» (EIIL), bajo las órdenes del iraquí Abu Bakr al-Bagdadi, ha instalado puntos de control en las principales vías terrestres que conducen a la frontera y ha abierto además varios frentes para enfrentar a sus competidores.

Según testimonios recogidos entre rebeldes y civiles que residen en el norte y el este del país, ese grupo está tratando de apoderarse de los recursos naturales –como el petróleo–, controlar los ejes de carreteras y someter a la población.

El conflicto entre Rusia y Estados Unidos prosigue en el marco de la nueva correlación de fuerzas, con todas sus complejidades geopolíticas y económicas. El primer cambio en las relaciones entre Irán y Estados Unidos es fruto de la nueva situación, surgida de la resistencia de Siria y de los éxitos que el Eje de la Resistencia ha registrado durante las dos últimas décadas.

Pero nada de eso quiere decir que rusos y estadounidenses, o iraníes y estadounidenses, hayan concluido algún trato sobre Siria o sobre otros de los muchos diferendos existentes, como la cuestión nuclear iraní, el escudo antimisiles estadounidense, Bahréin, Yemen o la retirada de Afganistán.

Rusia está tratando de recuperar todas sus zonas tradicionales de influencia tomadas por Estados Unidos después del derrumbe de la Unión Soviética, lo cual incluye antiguas repúblicas soviéticas, Estados que fueron miembros del desaparecido Pacto de Varsovia y países eslavos y ortodoxos.

Irán, por su parte, aspira a que Occidente reconozca por fin su importancia como actor regional y a obtener el levantamiento de las sanciones internacionales, conservando a la vez su derecho al desarrollo de la industria nuclear.

Y Siria, para terminar, está decidida a aplastar a los terroristas y mercenarios internacionales, respaldados por Turquía y los países del Golfo. Al igual que hace varios meses, hoy en día todo se decide en el campo de batalla.

Ghaleb Kandil
Fuente: New Orient News (Líbano)
 
Tomado de  http://www.voltairenet.org

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