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sábado, 2 de noviembre de 2013

Sin vergüenza no se defienden causas justas




En la vida hay acciones bochornosas y otras que resultan contraproducentes. En ocasiones ocurren ambas.  

Coincidiendo con el rechazo de todos los países miembros de la ONU al bloqueo estadounidense a Cuba, siete personas de nacionalidad cubana, denunciaron ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, supuestas violaciones del gobierno cubano a ciudadanos que viven en la Isla. 

Este es uno de esos casos, en que el bochorno y lo contraproducente se unen en matrimonio. 

La acción de estas personas ante ese organismo perteneciente a la Organización de Estados Americanos, es bochornosa y además contraproducente, porque una causa, supuestamente válida, no desmerita de su pueblo y mucho menos aprueba que sea condenado a la miseria.  

No se justifica que para condenar a un gobierno, haya que aprobar una política cuya filosofía es provocar la desesperación de un pueblo causándole hambre y otras carestías.  
Se llaman disidentes y patriotas, sin embargo actúan en contra de los intereses de sus conciudadanos. 

Recuerdo que en el año 1992, asistí junto con otras dos personas a esa misma Comisión.
  
El funcionario que nos facilitó la comparecencia sabía que quienes iríamos teníamos diferencias con la forma y ciertos contenidos, de la política cubana de entonces. Fuimos a hablar sobre las “violaciones de los derechos humanos en Cuba” y eso, al parecer, era suficiente para que pudiéramos acceder a esa tribuna, cuyas oficinas radican en Washington y cuya conducta política debe corresponderse en líneas generales, con las opiniones de la Casas Blanca.  

Pero el asunto no era tan simple como el funcionario pensaba. Nosotros discrepábamos de la ortodoxia comunista cubana del momento, pero estábamos concientes de la violación a los derechos humanos ejercida diariamente contra un pueblo, por causa de un embargo de la naturaleza del bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos, durante más de medio siglo. 

Cuando llegamos faltaban la mayoría de los representantes de los países del Sur. Nos extrañó, pero más nos confundió la presencia del representante de Estados Unidos, quien obviamente debía tener nuestro dossier. 

Comenzamos a hablar y ocurrió lo que tenía que pasar: En cuanto el estadounidense escuchó la primera crítica al bloqueo impuesto a Cuba identificando dicho acto con una violación de lesa humanidad de los derechos humanos, se levantó de manera hostil y desdeñosa y se marchó de la sala. 

Luego supimos que quienes no fueron y los pocos que asistieron, habían sido informados por aquel funcionario malhumorado, sobre nuestra posición moderada respecto a la administración del Poder en Cuba y nuestro rechazo a la política de Washington.

Evidentemente los funcionarios más sumisos en ese entonces no se presentaron por terror reverencial al representante estadounidense. Al parecer éste último asistió a nuestra comparecencia para vernos las caras, pensando que quizás podría intimidarnos.  

No dudo que algo de lo dicho por estas siete personas sea cierto. Cuba no es el único país donde expulsan del trabajo a una persona porque el resto de los trabajadores no lo quieren debido a sus ideas o porque el administrador o dueño de la empresa no le agrada. 

Recuerdo que a los pocos meses de llegar a Miami, con motivo de unas elecciones municipales que se realizarían en ese tiempo, el dueño del negocio donde trabajaba me extendió una calcomanía de un aspirante a concejal para que la pegase en la defensa de mi auto. Se trataba de un abogado, que además representaba los intereses de su negocio. Cuando me negué, me dijo que eso podía costarme el empleo. 

La anécdota no es para aprobar procedimientos que, aunque diariamente ocurren en cualquier país del mundo, no están justificados y son violaciones de los derechos ciudadanos. Pero es totalmente contraproducente para quienes defienden una causa, ya sea popular o de solar, pasar por alto y no condenar, en un foro regional de esa naturaleza, una violación que el planeta Tierra desaprueba.  

Hace más de cincuenta años que a Cuba no se le permite obtener ningún equipo quirúrgico, médico, tecnológico o de cualquier otro uso, que contenga más del 10% de tecnología o capital estadounidense. Sin contar con un sin número de limitaciones que la política del Bloqueo establece y ejecuta.  

Si esto no es violación, hace falta que nos visite entonces un extra terrestre y nos de una profunda explicación científica, filosófica, económica y política para demostrar que no es un crimen.  

Por supuesto, como estas personas carecen de argumentos sobre todo de naturaleza seria, acuden a la simpleza y aprovechan tribunas como esa, para sacar dinero de algunos incautos o quizás no tan incautos y de esa manera poder vivir en condiciones mejores que sus vecinos, quienes precisamente carecen de cosas elementales por causa de ese Bloqueo. 

Es bueno destacar, que estas personas que acusan al gobierno de Cuba de dictadura atroz, inmunda y de otras barbaridades que no vienen al caso mencionar ahora, viven en Cuba, viajan al exterior, dicen sus discursos en el extranjero, recogen dinero y en el viaje de regreso se llevan un cargamento de equipos electrónicos y bagatelas diversas, todo ello pagado por quienes los utilizan miserablemente. También es bueno acotar que a su llegada son atendidos en la aduana como un ciudadano más.  

Pero al llegar a sus barrios las cosas cambian, porque son mirados con desprecio por sus vecinos, por sus conductas hipócritas y por ser malos ciudadanos. Realmente no culpo el sentir del vecindario. 

Nada de esto se menciona en la información que El Nuevo Herald hizo sobre la comparecencia de estos señores. Tampoco en el año 1992 le dieron cobertura a nuestra comparecencia ante esa Comisión. 

Siempre he tenido el criterio que para ser enemigo, opositor o discrepante de un gobierno no hay necesidad de despojarse de la vergüenza. 

Así lo veo y así lo digo.

Lorenzo Gonzalo, periodista cubano residente en EE.UU. Subdirector de Radio Miami.
Enviado por el autor a: Martianos-Hermes-Cubainformación

martes, 29 de octubre de 2013

La cañona legal del bloqueo

 
"El bloqueo no es más que la ley del más fuerte", decía Olga Miranda, la ya fallecida jurista cubana que dedicó su vida a investigar sobre la tupida red de legislaciones norteamericanas que conformaron el cerco decretado contra Cuba hace casi medio siglo.

Porque aunque muchos crean otra cosa, el bloqueo, que los yanquis esconden bajo el eufemismo de embargo, es un entramado de leyes que conforman un sólido cuerpo legal para subvertir el orden en Cuba.

A pesar de que la administración de Barack Obama prometió cierto liberalismo en las relaciones exteriores, la realidad es que el cerrado cerco sigue intacto y tan apretado como el primer día.

Las primeras regulaciones, dictadas por la administración de John F. Kennedy, tuvieron como base la "Ley de comercio con el enemigo", promulgada como medida de guerra en 1917 para restringir el comercio con naciones consideradas hostiles.

Aunque esa legislación sirvió como base, fue la "Ley de asistencia exterior", promulgada por el Congreso estadounidense en septiembre de 1961, la que autorizó a Kennedy a establecer y mantener "un embargo total sobre el comercio entre Estados Unidos y Cuba", pero también prohibió el otorgamiento de cualquier ayuda al gobierno revolucionario.

El muro levantado alrededor de Cuba se reforzó en el 1969 con la adopción de la "Ley de Administración de las Exportaciones" (EAA por sus siglas en inglés) como resultado de una revisión de los controles sobre las ventas al extranjero.

Esa legislación otorgó a la Casa Blanca autoridad para controlar las exportaciones y restringir aquellas que "contribuyeran al potencial militar de cualquier país, en detrimento de la seguridad nacional de Estados Unidos".

Los años pasaron y, a pesar de los problemas, Cuba siguió resistiendo la persecución yanqui, por lo que en el 1992, cuando comenzaba el Período Especial, el presidente George Bush quiso aprovechar lo que pensaba era la oportunidad de oro para acabar con la Revolución Cubana.

Así, en octubre de ese año, casi exactamente 30 años después de iniciado el bloqueo, Bush padre firmó la "Ley para la democracia cubana", conocida como "Ley Torricelli".

Con ella, la Casa Blanca reforzó las medidas contra la isla y oficializó la extraterritorialidad del cerco, al prohibir a las compañías subsidiarias norteamericanas en terceros países realizar transacciones con Cuba o nacionales cubanos.

También prohibió, y aún prohíbe porque sigue vigente, la entrada a territorio norteamericano, durante un plazo de 180 días, de los barcos de terceros países que hubieran tocado puertos cubanos.

Pero la última vuelta de tuerca la dio la administración de William Clinton, ese rubicundo demócrata que, en el afán por acabar con el orden establecido en la isla, llegó a entregar al Congreso sus facultades presidenciales en lo referido a Cuba.

En marzo de 1996, lo hizo al firmar la "Ley para la solidaridad democrática y la libertad cubana", la nefasta "Helms-Burton" que busca desestimular la inversión extranjera e internacionalizar el bloqueo a Cuba.

Esa legislación, que más que ley es una aberración jurídica, codificó las disposiciones del bloqueo y amplió su alcance extraterritorial al denegar la entrada a Estados Unidos a los directivos de empresas extranjeras y a sus familiares, que invirtieran en propiedades "confiscadas" en Cuba, además, estableció la posibilidad de presentar demandas en su contra en los tribunales norteamericanos.

La "Helms-Burton", que ha sido la más dura de las leyes aplicadas contra nuestro país, también limitó las prerrogativas del presidente para suspender esta política, algo que ahora está en manos del Congreso.

Esa ley fue la herramienta predilecta en la política hacia Cuba de la administración de George W. Bush, quien detrás de los pasos de su padre, trató sin éxito de dar la estocada final a la Revolución Cubana.

Con la Casa Blanca ocupada por Barack Obama, a quien el filósofo norteamericano Cornel West llama "la mascota negra de Wall Street", no ha habido grandes cambios en ese bloqueo, que en medio siglo nos ha costado casi un billón 157 327 millones de dólares.

Obama ha reiterado que no habrá cambios en esa política, lo que, sin decirlo, ratifica el mantenimiento del cerco como arma de presión contra Cuba y tal declaración le da la razón a la recordada Olga Miranda, porque es suficiente para saber que el bloqueo se trata de una cañona legal.

Por Raúl Menchaca


(Tomado de Cubahora)

viernes, 18 de octubre de 2013

Cuba estrecha lazos con su emigración europea



Cubanos residentes en varios países europeos se reunirán en Atenas, capital de Grecia, para celebrar un encuentro regional en el que se estrecharán las relaciones entre la nación cubana y su emigración. 

El VIII Encuentro Regional de Cubanos Residentes en Europa, se desarrollará a partir de mañana y el domingo, y reunirá a unos 80 delegados llegados de todo el continente con el propósito fundamental de “intercambiar experiencias e iniciativas de respaldo al país”.

Tania Cabrera, presidenta del comité promotor, dijo a Prensa Latina que entre los temas que analizarán se encuentran el bloqueo contra Cuba, llevado a cabo por Estados Unidos y que ya dura más de 50 años, y las nuevas leyes migratorias y aduaneras en la isla.

También expresarán su reaspaldo a la inmediata liberación de cuatro cubanos presos en Estados Unidos por enfrentar acciones terroristas organizadas en ese país contra Cuba.

Fernando González, René González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, conocidos por los Cinco en la campaña mundial por su excarcelación, recibieron desproporcionadas condenas tras un juicio en Miami sin garantías procesales, denunciado por reconocidos juristas y organizaciones internacionales.

De ellos, solo René González ha podido regresar a Cuba tras cumplir 14 años de prisión, un periódo de “libertad supervisada” y renunciar a su ciudadnía estadounidense.

Además, y con motivo del Día de la Cultura Nacional, el domingo 20 de octubre se llevará a cabo la inauguración de un busto de José Martí, apóstol de la independencia de Cuba, esculpido por el artista plástico Félix Madrigal Echemendía.

Esta octava cita, que se celebra anualmente en distintas ciudades del continente, está organizada por la asociación de cubanos residentes en Grecia “Soy Cubano”, en coordinación con el resto de organizaciones europeas de emigrados y de las cuales habrá representantes en Atenas.

Editado por Leanne González 

Cubadebate

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