El presidente
argentino, Mauricio Macri, fue a la Cumbre del MERCOSUR a llevar la agenda de
Washington y atacar a Venezuela. Su actitud pareció más la de un empleado de la
Embajada de Estados Unidos que la de un representante de los intereses
nacionales.
La primera Cumbre del
MERCOSUR en la que participó el presidente argentino, Mauricio Macri, dejó
mucha tela para cortar. Como buen alumno, Macri fue decidido a cumplir con su
tarea: atacar al Gobierno de Nicolás Maduro. El mandatario argentino leyó una
declaración en la que pedía “la pronta liberación de los presos políticos en
Venezuela, porque –según aseguró– en los Estados parte del MERCOSUR no puede
haber lugar para presos por razones ideológicas ni la privación ilegítima de la
libertad por pensar distinto”.
Cuando el presidente
argentino dijo que en Venezuela había presos políticos, personas que habían
sido arrestadas por “pensar distinto”, mintió descaradamente. En Venezuela no
hay presos políticos, sino políticos que cometieron delitos, y que por esos
hechos están presos.