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viernes, 25 de julio de 2014

El multimillonario despilfarro de Estados Unidos en Afganistán

Las escuelas y vías que EE.UU. ha construido en Afganistán ya no funcionan. Foto: AFP
 
Lanchas rápidas para una nación sin salida al mar, un programa de plantación de soja en un país que come trigo, aviones oxidándose en la pista: buena parte de los 103.000 millones de dólares gastados por Estados Unidos en Afganistán han sido un completo despilfarro.
 
Poniendo este gasto en contexto, el contralor independiente John Sopko dice que, para fines de este año, Estados Unidos habrá gastado desde 2001 "más dinero en la reconstrucción de Afganistán de lo que gastó con el Plan Marshall" que revivió a Europa tras la Segunda Guerra Mundial.
 
Desde que fue nombrado inspector general especial para la reconstrucción en Afganistán (Sigar) hace dos años, Sopko y su equipo de 200 personas han estado acusando a las agencias estadounidenses de tirar dinero por el desagüe y han puesto en evidencia la descarada corrupción de funcionarios afganos y estadounidenses.
 
"Una gran parte del dinero ha sido utilizado de manera inteligente, pero buena parte no lo ha sido. (...) Probablemente, se han despilfarrado miles de millones de dólares", dijo Sopko.
 
"Hemos construido escuelas que se han derrumbado, clínicas donde no hay médicos; hemos construido carreteras que se deshacen a pedazos. Es grotesco".
 
"Gastamos demasiado dinero demasiado rápido, en un país demasiado pequeño y con poca supervisión".
 
Los 34,4 millones de dólares gastados en un proyecto para cultivar soja son, para Sopko, sintomáticos de este tipo de despilfarro y de la actitud prepotente de Estados Unidos. Porque "nosotros sabemos lo que es mejor para los afganos", ironiza el experto.
 
"Se nos ocurrió una idea brillante, pero nunca la discutimos con los afganos. Y la verdad es que los afganos no la cultivan (la soja), no les gusta, no la comen y no hay mercado para ella", destacó.
 
Afganistán extrañará el dinero de EE.UU.
 
Ahora la preocupación es que, a medida que las tropas internacionales se retiren a finales de 2016, haya aún menos supervisión del gasto de Estados Unidos en Afganistán, a pesar de que Washington ha prometido que seguirá dando apoyo para ayudar a reconstruir el país devastado por décadas de guerra.
 
Se espera que entre 6.000 y 8.000 millones de dólares aún inunden cada año el país asiático en el futuro próximo.
 
Hablando apasionadamente sobre su misión de auditor desde su oficina en Washington, adornada con impresionantes vistas del Capitolio y la Casa Blanca, Sopko asegura que su misión no es cortarle los fondos al pueblo afgano.
 
Dice que, en los hechos, lo que hace es advertirle a los legisladores que este tren de gastos puede generar en los afganos un "síndrome de abstinencia" el día que se decida recortarlo, lo que desbarataría todos los esfuerzos que se han hecho hasta ahora.
 
"Si dejamos súbitamente de reconstruir corremos un grave riesgo, porque los afganos no pueden costearse el Gobierno que hemos provisto para ellos", dijo.
 
"Ellos actualmente no pueden pagar por su policía, pagar por su Ejército, pagar por sus hospitales, pagar por sus carreteras, pagar sus sueldos. (...) Así que, si de pronto terminamos con esto, nuestras intenciones, la razón inicial por la que fuimos ahí, podrían verse seriamente amenazadas".
 
Pero, a medida que las tropas estadounidenses se retiren, también lo harán las 40 personas del Sigar basadas en Afganistán, puesto que no pueden quedarse allí sin protección en medio de los mortales combates con los talibanes y la insurgencia de Al Qaida.
 
Todas las agencias del Gobierno estadounidense deberían establecer planes de contingencia para vigilar los fondos, dijo Sopko, manifestando su sorpresa ante la falta de sentido de urgencia que ha detectado.
 
La supervisión "tiene que ser una misión crítica, tiene que estar integrada en los programas", dijo. "No puede ser sólo un agujero negro".
 
El cáncer del opio, la otra amenaza
 
Pero Sopko se mostró optimista de que emerja en Afganistán un Gobierno dispuesto a emprender una ofensiva contra la corrupción y el tráfico de opio.
 
El programa estadounidense de lucha contra los estupefacientes en Afganistán "ha sido un fracaso", dijo el exfiscal.
 
Desde la invasión de Estados Unidos en 2001, "hay más hectáreas cultivadas, la producción de opio ha aumentado. Si nos fijamos en las cifras de exportación, veremos que han subido. Si vemos el consumo de drogas en Afganistán, veremos que ha subido".
 
"Como resultado, un cáncer está creciendo dentro de Afganistán. En muchas áreas hay un rival del Gobierno que no es la insurgencia: son los narcotraficantes".
 
Los expertos estiman que hasta 90% del suministro de opio en el mundo proviene de campos de amapolas afganas.
 
Sopko desestima las críticas que lo acusan de ser demasiado ferviente en sus críticas al despilfarro y dice que su trabajo no es ser "la porrista" de los programas estadounidenses en Afganistán, sino proteger los dólares de los contribuyentes y del pueblo afgano.
 
"El pueblo afgano sabe exactamente cómo se gasta y cómo no se gasta el dinero. Y eso es lo verdaderamente vergonzoso de todo esto. Es jugar un juego sucio. (...) La gente que realmente sufre es la misma que se supone que estamos ayudando".
 
AFP 
 
Tomado de  http://www.noticiasrcn.com

martes, 9 de julio de 2013

EEUU invierte un dineral en likes inútiles

EEUU invierte un dineral en likes inútiles

El Departamento de Estado de EEUU gastó seiscientos treinta mil dólares comprado likes en Facebook.

Este dato aparece publicado en el sitio web del diario británico The Daily Telegraph. El dinero sirvió para atraer y pagar a las personas que durante dos años estuvieron pulsando el botón “me gusta” en las páginas del servidor de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado. Según expertos, la inversión resultó pura pérdida de dinero. 

Comprar likes en redes sociales no es ningún problema. En Inernet hay cualquier cantidad de ofertas de ese tipo de parte de particulares y compañías. El que quiere ganar algún dinero extra puede sumarse a los grupos de likers, personas comprometidas a pulsar el botón “me gusta” por encargo del cliente. A lo mejor, el Departamento de Estado pretendía de este modo elevar su prestigio entre los destinatarios de sus comunicados de prensa, supone nuestro experto, Vilén Ivanov, vicedirector del Instituto de Pesquisas Sociopolíticas de la Academia de Ciencias de Rusia: 

Creo que el Departamento de Estado quería obtener información acerca de las actitudes hacia la política exterior de EEUU, por un lado, y por otro, aprovecharla manipulando la consciencia social con tal de ganarse más prestigio y tener una referencia adicional argumentando su postura. Últimamente, está de moda alegar datos de encuestas sociológicas. Por otro lado, el vertiginoso avance tecnológico hace posible aprovechar estos datos en beneficio propio. 

Los precios en el mercado de likes varían mucho. Si se pretende impresionar a los amigos, es posible comprar cien likes por diez dólares a una compañía confiable. Los particulares ofrecen precios mucho más económicos. En dos años, el Departamento de Estado aumentó el número de sus seguidores de cien mil a dos millones. Si dividimos los seiscientos treinta dólares gastados entre la diferencia veremos que cada cien “me gusta” le costó más de treinta dólares. El triple con respecto al precio promedio del mercado. ¿Tal vez la calidad de estas referencias es distinta? Nada de eso. Los expertos afirman que la mayoría de las visitas son de programas robots que ponen la calificación automáticamente. Han calculado que solo el 2 % de los visitantes dejan comentarios. El sistema de likes fue una buena idea en su momento, pero últimamente ha perdido toda confianza, señala nuestro experto en tecnologías de información, Mijaíl Zonenashvili: 

Lamentablemente, la compra de likes los desvaloriza totalmente. Es como una serpiente que muerde su propia cola. Seiscientos treinta mil “me gusta” es una cifra bien buena. Me gustaría verificar su efecto real. O es un desperdicio habitual de presupuesto o una estupidez.

La noticia del despilfarro de fondos públicos causó indignación en EEUU. El director del portal Reason.com y analista de la página web Daily Beast, Nick Gillespie, entrevistado en la oficina de La Voz de Rusia en Washington por el periodista Rick Young, entre otras cosas, manifestó: 

Las personas buscan información que les diga algo. Sin embargo, todo indica que el Departamento de Estado carece de una estrategia adecuada para las redes sociales. Parece una maquilladora online. A nadie le interesan los oficiosos comunicados que ocultan la mitad de la información útil. El Departamento de Estado ha demostrado que no entiende a su auditorio dentro y fuera de EEUU. No es de extrañar, por lo tanto, que tampoco tengan idea de lo que ocurre en el ciberespacio. 

nv/kg

Mijaíl Áristov
 
La Voz de Rusia 

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