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miércoles, 2 de julio de 2014

La comodidad Orwelliana

 

El 1 de junio pasado, Julian Assange escribió una polémica editorial en el diario The New York Times titulada “The banality of ‘don’t be evil’”, un juego de palabras en referencia al eslogan corporativo que de manera informal ha utilizado Google desde el inicio de la década anterior. 

El fundador de WikiLeaks criticó la banalidad del lema –que se usó como recordatorio al interior de la empresa para no utilizar los datos de los usuarios con fines maliciosos, entre otras cosas– en el contexto del lanzamiento de “The new digital age” o “La nueva era digital”, un nuevo libro escrito por Eric Schmidt y Jared Cohen. 

Schmidt es el actual presidente ejecutivo de Google; Cohen es el fundador y director de Google Ideas, un think tank de la empresa que se dedica a diseñar soluciones tecnológicas a los “retos globales” de la actualidad.  

“El libro ‘La nueva era digital’ es un modelo sorprendentemente claro y provocativo para el imperialismo tecnocrático”, con esa contundencia inicia el texto de Assange. 

El también periodista australiano sostiene que los autores personifican “la unión cada vez más estrecha entre el Departamento de Estado estadounidense y Silicon Valley”, y que ni uno de ellos “tiene el lenguaje para ver, mucho menos para expresar, la titánica maldad centralizada que están construyendo”. 

Y es que basta con hurgar un poco en el pasado de Jared Cohen para hacer esa conexión: ha sido asesor de Condoleezza Rice y de Hillary Clinton, además de que tiene un pie bien puesto en el Council on Foreign Relations, un think tank que se especializa en política internacional. 

Por otro lado, Schmidt ha adoptado, en los últimos meses, una actitud más diplomática en sus apariciones públicas, convirtiéndose de facto en el campeón de la libertad de Internet en el mundo. El presidente ejecutivo de Google ha hecho viajes a Corea del Norte, China y otras regiones en donde esa libertad no está garantizada, para hablar de las bondades democráticas que este derecho traería.

En una primera lectura, se podría poner en duda el alcance –o las exageraciones– de las acusaciones de Assange, quizá uno de los tipos más aguafiestas del mundo (junto al economista Nouriel Roubini, conocido como “Dr. Doom”). 

“Google, que comenzó como una expresión de la cultura independiente de los graduados californianos —una cultura digna, humana y alegre—, se ha alineado a los elementos tradicionales de poder de Washington, desde el Departamento de Estado hasta la Agencia Nacional de Seguridad”, sentenció Assange en la columna.

¿Por qué esa manía de atacarlo todo cuando estamos disfrutando de las comodidades de comunicación y entretenimiento que nos brindan gadgets, apps y redes sociales?

El ‘Gran Hermano’, versión actual

No faltó quien se burlara de la columna de Assange, y no solo en los comentarios de la nota. El sitio Techcrunch, por ejemplo, le dedicó una nota sarcástica: “La siguiente es una historia ficticia basada en una columna real –pero más extraña que la ficción– de Julian Assange, en donde acusa a Google de conspirar con el Departamento de Estado para dominar al mundo”.

Tan solo unos cuantos días después, el periodista Glenn Greenwald y el equipo de The Guardian dieron a conocer la historia sobre Prism, el programa de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) estadounidense “que le permite a oficiales de la NSA recolectar material que incluye historial de búsquedas, el contenido de correos electrónicos, transferencias de archivos y chats en vivo”.

Cuando recién se dio a conocer la investigación, los documentos que obtuvo The Guardian de parte del soplón Edward Snowden –que en ese momento se mantenía como una fuente anónima– afirmaban que la NSA “ha obtenido acceso directo a los sistemas de Google, Facebook, Apple y otras compañías” en Estados Unidos. Aunque una a una estas empresas negaron tal acceso en diversos comunicados de prensa.

Sin embargo, al poco tiempo, se reveló el verdadero alcance mundial de las operaciones de la NSA. A pesar de que la agencia había negado reiteradamente en el pasado tener la capacidad para vigilar todas las comunicaciones (incluyendo llamadas telefónicas) que sucedían en territorio estadounidense, una herramienta llamada Boundless Informant presenta a detalle la cantidad de información que recolecta de redes informáticas y telefónicas de todo el mundo. 
Boundless Informant incluso despliega la información en un mapa mundial, coloreando a los países dependiendo el volumen de información recabada. También aparece México, aunque no figura entre los países de donde más se obtuvo información: Irán, Pakistán, Jordania, Egipto e India encabezan la lista hasta marzo de 2013. 

En total, más de 97 mil millones de “piezas de inteligencia” recabó la NSA de las redes informáticas de todo el mundo durante ese periodo. Por piezas de inteligencia no se tiene claro exactamente de qué se trata, pero podría ser desde una llamada telefónica, una búsqueda en Google, un mensaje privado en Facebook, un correo electrónico o hasta un mensaje de texto o chat en vivo, entre otras formas de comunicación. 

Generación WikiLeaks vs. status quo

En los últimos cinco o seis años, a partir del advenimiento del smartphone como el aparato rector de la vida digital, parece que los ciudadanos hemos renunciado sutilmente a ciertas libertades civiles (sobre todo de privacidad) a cambio de la comodidad que ofrecen servicios y productos de Internet.

Por más que Facebook es criticado por sus políticas de privacidad, muchos usuarios seguimos utilizándolo como una plataforma de comunicación. Igual pasa con Google, a pesar de que en el pasado fue severamente criticado por prácticas monopólicas o por utilizar los datos de sus usuarios para personalizar las búsquedas e incluso los anuncios, seguimos encantados con el rediseño de Gmail y no podemos dejar de “googlearlo” todo.

¿Cómo explicarnos, entonces, cuando damos click de forma automática en “Aceptar” a los “Términos y Condiciones de Privacidad” de cada servicio que descargamos sin siquiera leer lo que dicen?

Nos alarma cuando lo leemos en noticias, pero nos importa poco mientras “chateamos” por WhatsApp o compartimos nuestra vida en Facebook.

Soplones como Edward Snowden o plataformas como WikiLeaks siguen siendo el último bastión de inconformidad en un mundo en el que sus usuarios de Internet dan Share y Like sin preocupaciones... una comodidad digital del tipo Orwelliana. 

¿Qué es Boundless Informant?

Un programa secreto que despliega en un mapa interactivo la cantidad de “piezas de inteligencia” que la NSA recaba no solo en Estados Unidos, sino por todo el mundo. Según los documentos que filtró Snowden, durante marzo de 2013 se tenían 97 mil millones de estas “piezas”.

¿Qué es Prism?

De acuerdo a los documentos filtrados por el soplón Edward Snowden, es un programa de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) que intercepta los datos de los usuarios de diferentes compañías de Internet, incluyendo supuestamente Apple, Google y Facebook.



miércoles, 18 de diciembre de 2013

Gigantes informáticos preocupados por vigilancia de la NSA




El presidente Barack Obama recibió el martes a las mayores empresas de Internet y de las telecomunicaciones de Estados Unidos, alarmadas por la vigilancia ejercida por las agencias de inteligencia, en momentos en que la constitucionalidad de estas operaciones se ve cuestionada por la justicia.

Google, Microsoft, Yahoo, Facebook, Twitter, Netflix, LinkedIn, Comcast, AT&T: la élite de las empresas de informática y de la web de Estados Unidos se hizo presente en la reunión la mañana del martes, a la que la Casa Blanca describió como una "ocasión para evocar cuestiones de seguridad nacional y las consecuencias económicas de la difusión de datos de las operaciones de inteligencia sin autorización".

La Presidencia aludió así a las revelaciones, meses atrás, del ex analista de inteligencia Edward Snowden sobre el alcance del espionaje llevado a cabo por el gobierno estadounidense a través de la Agencia Nacional de Inteligencia (NSA, por su sigla en inglés).

Según un participante en el encuentro que habló a condición de anonimato, la reunión duró alrededor de tres horas, y Obama y el vicepresidente Joe Biden hablaron durante dos horas con sus interlocutores sobre la NSA y su controvertido programa de espionaje Prism.

"Los participantes argumentaron en favor de la transparencia", dijo.

En un corto comunicado común, las empresas afirmaron haber "hablado directamente con el presidente de (sus) principios en materia de vigilancia gubernamental". "Lo exhortamos a que avance rápidamente hacia una reforma", indicaron.

Obama "escuchó las preocupaciones y las recomendaciones del grupo y dijo que tomaría en cuenta sus posturas", señaló la Casa Blanca.

Este encuentro tiene lugar una semana después de la publicación, por ocho gigantes de Internet, siete de los cuales estaban representados en la reunión con Obama, de una carta abierta al presidente en la que reclaman la regulación de estas prácticas, que han seriamente dañado su capital de confianza ante los usuarios.

"Comprendemos que los gobiernos tienen el deber de proteger a los ciudadanos. Pero las revelaciones de este verano (boreal) echaron luz sobre la urgente necesidad de de reformar las prácticas gubernamentales de vigilancia en el mundo", escribieron.

Snowden, refugiado actualmente en Rusia, cuyo gobierno le acordó un asilo temporal, aportó igualmente las pruebas de que la NSA podía desencriptar algunos programas cifradas, un procedimiento en el cual están basadas numerosas soluciones de seguridad informática.

Sostuvo también que empresas estadounidenses habrían "cooperado" con la NSA brindándole "puntos de ingreso" en sus programas informáticos o entregándole informaciones sobre sus usuarios.

Obama pidió a un grupo de trabajo de analizar pistas de reflexión para corregir, e incluso reformar, los programas de la NSA. Las conclusiones de los expertos fueron elevadas el viernes pasado a la Presidencia, y Obama tiene intenciones de revelar medidas al respecto durante un discurso que pronunciará el martes, según confirmó su portavoz Jay Carney

A comienzos de diciembre, Microsoft anunció que procedería a cifrar los datos intercambiados en su red informática, en virtud de que existían "serias inquietudes" acerca de la vigilancia ejercida por el gobierno, sumándose a Google, Yahoo! y Twitter.

La reunión del martes coincidió con un revés judicial experimentado pro la NSA, luego de que un juez de Washington estimara que la recolección de metadatos de las comunicaciones telefónicas de un particular constituía un "atentado a la vida privada" y era sin lugar a dudas inconstitucional.

La resolución, saludada por los defensores de las libertades individuales y en la que el magistrado sostiene que el procedimiento de vigilancia del gobierno es "casi orwelliano", fue sin embargo transmitida a un tribunal de apelaciones, que deberá resolver próximamente sobre el fondo del asunto.

El ex agente de inteligencia tiene intenciones de pedir asilo permanente en el país sudamericano, según reveló el martes el diario Folha de Sao Paulo, que publica una carta abierta de Snowden.

La Casa Blanca descartó la idea de sentarse a discutir con Snowden como contrapartida a una cesión de documentos secretos sobre las operaciones de vigilancia difundidas con cuentagotas desde el verano boreal pasado.

Por Tangi Quemener
Washington/AFP

viernes, 13 de septiembre de 2013

Dilma Rousseff quiere regular a firmas de internet tras reportes de espionaje

 

Molesta por los reportes de que Estados Unidos la espió a ella y a otros brasileños, la presidenta Dilma Rousseff está acelerando una nueva legislación que obligaría a Google, Facebook y otras empresas de internet a almacenar localmente los datos obtenidos en el país.

Los requisitos serían difíciles de implementar, advierten expertos en tecnología, considerando los elevados costos y la naturaleza global de internet. Y aún así, la iniciativa de Rousseff es uno de las consecuencias más tangibles hasta ahora de las revelaciones de que la Agencia de Seguridad Nacional espió correos electrónicos, mensajes y llamadas telefónicas en el extranjero.

La regulación, que está siendo redactada por un legislador del izquierdista Partido de los Trabajadores de Rousseff y debe estar lista la próxima semana, forzaría a empresas extranjeras de Internet a tener centros de datos en Brasil sujetos a las leyes de privacidad del país, dijeron funcionarios.

Actualmente, las compañías de internet que operan en Brasil pueden almacenar su información donde prefieran. Facebook Inc , por ejemplo, usa un centro de datos en Estados Unidos y tiene un nuevo complejo en Suecia.
Rousseff piensa que ese cambio ayudaría a proteger a los brasileños del espionaje estadounidense y está considerando instar a otros países a tomar medidas parecidas cuando hable ante la Asamblea General de Naciones Unidas este mes, dijo a Reuters un funcionario brasileño de alto rango.
"Esto sería un antes y un después para esas compañías", dijo el funcionario, poniendo como ejemplos a Facebook, Google Inc y Microsoft Corp pero aclarando que no serían las únicas afectadas. "Si quieres trabajar aquí, vas a tener que obedecer nuestras reglas".

El funcionario habló a condición de no ser identificado para poder discutir los planes de Rousseff y las consecuencias de la ley.


La propuesta de nueva legislación llega después de una serie de reportes de prensa basados en documentos filtrados por Edward Snowden, un ex contratista de la NSA ahora asilado en Rusia.

Aunque Brasil es uno de varios países citados como blancos del espionaje estadounidense, las revelaciones causaron revuelo en el país debido a la histórica desconfianza a las agencias de espionaje estadounidenses en América Latina y un reporte de que hasta las comunicaciones de Rousseff habían sido interceptadas.

En otra muestra de preocupación, el ministro de Defensa de Brasik, Celso Amorim, dijo el jueves que discutiría con la presidenta argentina, Cristina Fernández, en una reunión en Buenos Aires, un plan de cooperación bilateral en para cooperar en el área de defensa cibernética.

Representantes de Facebook y Microsoft no estuvieron inmediatamente disponibles para comentar sobre el asunto.

Algunos países europeos exigen que ciertos datos personales sensibles sean almacenados localmente. Microsoft, Amazon y otros proveedores de servicios de almacenamiento remoto tienen centros de datos en esos países para que sus clientes puedan cumplir con las regulaciones.

Las redes sociales pueden ser más difíciles de gobernar. Si un usuario de Facebook en Brasil comenta sobre un post de un amigo en Francia, por ejemplo, no está claro qué datos pueden quedar en Brasil.

Según las especificaciones de la futura ley brasileña, el impacto sobre las compañías "puede ser realmente grande", dijo Dennis Julian, un experto en centros de datos del Integrated Design Group en Boston.

"La pregunta es qué tan lejos quieres ir con ella", dijo.

 (Reporte adicional de Esteban Israel, Anthony Boadle y Brad Haynes en Brasil, Joseph Menn en San Francisco y Guido Nejamkis en Buenos Aires)


Tomado de  http://mx.reuters.com
 

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