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martes, 30 de abril de 2013

Los medios de comunicación instan a bombardear Serbia



 
El País falsificando una foto de Milosevic para hacerlo pasar por fascista. Además, señala que se culpa al gobernante serbio de expulsiones masivas y de que la OTAN aplaude el procesamiento. En realidad fue la OTAN, amparada por El País, la que provocó expulsiones masivas y crímenes contra la humanidad en Serbia, incluido Kosovo. Ver este enlace: Amnistía Internacional

Este es el saludo típico de Slobodan Milosevic, no el que manipulaba El País.

El mundo de los negocios, empujando a los políticos y a su ejército, la OTAN, con la necesaria ayuda de los medios de comunicación corporativos, que engañaron a los ciudadanos europeos y a los norteamericanos, había conseguido su deseo de dividir Yugoslavia y controlar Croacia, Eslovenia y Bosnia. Pero este era un objetivo parcial, porque el objetivo total era el control absoluto sobre toda Yugoslavia, y para conseguirlo había que derrotar por completo a Serbia, y a ello se pusieron.
 
En febrero de 1996 ocurrieron una serie de atentados terroristas en ciudades de la provincia serbia de Kosovo. Los atentados fueron llevados a cabo por una organización recién aparecida llamada el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK o UCK). A esto le siguen atentados contra la policía y el ejército serbio, así como secuestros y asesinatos de kosovares acusados de ser amigos de las autoridades serbias. Esta organización había contado con el apoyo de los servicios secretos alemanes y estadounidenses en su formación, financiación y suministro de armas.(1),(2)  Eran otros “luchadores por la libertad”, al estilo de los mujahideen creados en Afganistán o de los que asolaron y asolan Libia y Siria. Su propósito, atacar y desestabilizar Serbia para poder justificar un ataque de la  OTAN acusando a los serbios de un genocidio contra los albanokosovares cuando respondiesen a los ataques terroristas. De este modo podían llevar a cabo el plan preparado, partir Serbia, debilitándola, y la OTAN y EE.UU. establecían un estado títere, Kosovo, donde poder asentar una base militar para controlar a Europa del este, a Asia occidental, al Mediterráneo oriental y especialmente a Rusia, además de ser ruta de entrada para el lucrativo negocio de las drogas. El UCK ya estaba vinculado al tráfico de narcóticos. (3)
 
En el año 1998 las actividades terroristas del UCK se incrementan. En febrero de 1998, el día 22, el enviado especial estadounidenses para los Balcanes, Robert Gelbard, declaraba  que considera a la UCK una organización terrorista. Serbia viendo este supuesto amparo internacional contra esta organización comienza entonces una intensa campaña de ataque contra el UCK, pero la responsable de asuntos exteriores norteamericana, Madeleine Albright, declara más tarde que no piensan consentir que los serbios hagan en Kosovo lo que supuestamente hicieron en Bosnia. Desde el departamento de Estado de EE.UU. se  confirma en julio de 1998 que no consideran al UCK como una organización terrorista. Como comenta Michel Collon parece que se trataba de una trampa tendida al gobierno de Milosevic con el fin de tener ahora una justificación “humanitaria” para poder atacar directamente a Serbia
 
Los medios de comunicación empezaban entonces su función, acusar de crímenes contra la humanidad a los serbios y silenciar los cometidos por los albanokosovares del UCK. Así el New York Times denunciaba  el 1 de marzo de 1998 la  brutalidad de la policía serbia,  pero no hablaba de los ataques terroristas del UCK el 27 de febrero, donde habían matado a cuatro policías.(4) Otra vez másla falta de moralidad y la hipocresía de la prensa era esclarecedora.

La escenificación preparada para Kosovo era prácticamente muy similar a la de Bosnia, y a la que ocurriría en Libia en 2011 o en Siria en 2012 o ahora en 2013, los medios de comunicación acusan al enemigo a batir, los serbios, de terribles crímenes, aunque no sean ciertos, la gente se indigna, y entonces los gobiernos occidentales tienen luz verde para enviar a la OTAN. En el caso de  Kosovo Willy Wimmer, vicepresidente alemán del Parlamento de la OSCE, criticaba la información sobre Racak (sobre la masacre de Racak), y la manipulación de los sentimientos humanos para utilizar la violencia y provocar la guerra:
 
Todo está orientado de manera que suscite una cierta reacción y que nos haga reclamar, al ver ciertas imágenes, que enviemos a nuestros soldados a desencadenar una operación. Estoy profundamente afectado por esta vergonzosa manera de jugar con nuestros sentimientos humanos.(5)
 
Como en el caso de Bosnia con Izetbegovic, el propósito estadounidense era provocar a las tropas serbobosnias allí o serbias aquí para así incitar una reacción de estas que pudiese denunciar la prensa occidental, el UCK (ELK) jugaba al mismo juego:
 
El propio ELK manifestaba públicamente que la suya era una estrategia de desafío para provocar las represalias del Ejército serbio y así conseguir el apoyo de la opinión pública occidental al ataque de la OTAN.(6)
 
El suceso de Racak, el 15 de enero de 1999, se quiso presentar por el gobierno norteamericano y por los medios de comunicación como un crimen contra la humanidad, cuando lo que ocurrió es que la policía serbia atacó un poblado donde estaban militantes del UCK y mató a varios de ellos, el número final de muertos fue de cuarenta y cinco. Pudo haber abuso de los militares serbios, pero no hay que olvidar que días antes miembros del UCK habían asesinado a varios policías. No obstante, el hecho fue mostrado como un acto de genocidio o de crimen contra la humanidad contra civiles indefensos en un montaje preparado por William Walker para la prensa. Walker era el diplomático estadounidense que apoyó a los escuadrones de la muerte en El Salvador. Se indicó que los cuerpos presentaban disparos a corta distancia y con mutilaciones. Sin embargo, esto se comprobó que era falso, ya que un equipo de Associated Press Tv había estado filmando el combate entre la policía serbia y los miembros del UCK en Racack. Además, las autopsias hechas, pese a la oposición norteamericana y del UCK, revelaban heridas de bala por disparos a larga distancia, es decir, en un combate.(7) Esta información fue silenciada en los medios occidentales y provocó  que se usase como pretexto para lanzar el brutal bombardeo contra Serbia ya preparado. Fue un crimen en la guerra que se libraba (el suceso de Racak), pero no un genocidio como algunos periódicos lo calificaban, sin olvidar que en  el cómputo general de la guerra en Kosovo el balance de muertos era mucho mayor en el lado serbio, algo que no querían recordar en occidente. Hasta enero de 1999 se contabilizaban en torno a dos mil víctimas por los enfrentamientos. George Robertson confesaba ante la Cámara de los Comunes que la mayor parte de los crímenes cometidos correspondían al UCK, Nicolas Wheeler también coincide en esta observación e indica que la policía serbia sería responsable de unas quinientas muertes, quedando mil quinientos en responsabilidad de la organización extremista albanokosovar.(6) Pero los medios de comunicación querían dar otra versión para alentar el ataque de la OTAN, que se produciría a finales de marzo de 1999. Por ejemplo, un editorial de The Guardian del 26 de marzo de 1999 hablaba de la guerra como "un reto para nuestra generación";. El Mirror lo expresaba así: "Ecos del holocausto"; y The Sun pedía "pulverizarlos (a los serbios) con un bombardeo masivo", la BBC, incluso en el año 2002, mostraba en enero un programa,  Descubierto, en el que celebraba la jornada de Conmemoración del Holocausto, haciendo referencia a un supuesto holocausto imaginario provocado por los serbios. En el New York Times Tomas Friedman, el 23 de abril de 1999, en un artículo titulado sin ambigüedades como: "déjense de milongas", hablaba de "limpieza étnica"; causada por los serbios a los que había que castigar, pidiendo  que "todas las centrales eléctricas, las conducciones de agua, los puentes, las carreteras"; deberían convertirse en objetivo de la OTAN.(6) Y eso es lo que hizo la OTAN a partir del 24 de marzo de 1999, bombardear sistemáticamente un país como Serbia durante setenta y ocho días, matando al menos durante esos días a dos mil civiles, las secuelas, por el propio cáncer producido con el uranino lanzado,  originarían bastantes más muertes; y destruyendo sus infraestructuras, industria, escuelas, hospitales, instalaciones agrícolas, etc., además de contaminar el suelo, agua y cultivos con uranio y otros productos tóxicos lanzados. Toda esta barbarie fue posible una vez más gracias a la campaña de odio y mentiras sembradas por los medios corporativos. 

Los efectos del bombardeo fueron también obviados por las televisiones y la prensa, de hecho los utilizaron como argumento a favor de los ataques de la OTAN, al haber gran número de refugiados albanokosovares que huían. Lo que no decía la prensa es que esto lo provocó directamente el bombardeo o indirectamente al causar la reacción serbia, pero una vez más los medios invirtieron la realidad:
 
La crisis de los refugiados se convirtió en el arma propagandística más poderosa de la OTAN, cuando, racionalmente, se debió de haber considerado como un delito de agresión […] Así que los cientos de miles de serbios que se vieron obligados a huir de los bombardeos fueron olímpicamente obviados por la prensa británica [y la occidental en general]. 
Hammond y Herman, Degraded Capability, 2000.(6)
 
Bien, pedir racionalidad e integridad periodística a unos medios de comunicación que tienen como misión servir al mundo de los grandes negocios, al de las transnacionales y al sistema financiero, es en vano. Su misión es en definitiva mostrar al público un mundo  acorde a los intereses de esas élites. Claro que no solo a costa de renunciar a su labor teórica como periodistas, sino de ser cómplices activos en crímenes contra la humanidad.

Para ver también el similar papel de las organizaciones humanitarias ver el enlace de cabecera: Mikel Itulain. La guerra contra Yugoslavia: otro borrón más de Amnistía Internacional.

Notas:
(1) Fallgot, Roger (1998). «How Germany Backed KLA». The European.
(2) Tom Walke, Aidan Laverty. CIA aided Kosovo guerrilla army. The Sunday Times. 12.3.2009
(3) Michel Chosudovsky. Kosovo´s mafia state: from Madeleine to Hillary. Global Research. 6.4.2012.
(4) Kosovo: “Bosnia II” and Serbia´s Aztlan, Chechnya. Truth in Media. 6.3.1998.
(5) Michel Collon. Monopoly, la OTAN a la conquista del mundo. Hiru. 2000, pp: 10-20
(6) David Edwards, David Cromwell.Los guardianes del poder. Txalaparta. 2011, pp.159-170.
(7) Michael Parenti. To kill a nation: The attack on Yugoslavia. Verso. 2000, pp. 106-112.

Por Miguel Itulain

Tomado de   http://miguel-esposiblelapaz.blogspot.com.es

sábado, 27 de abril de 2013

TODA LA VERDAD SOBRE LA PERIODISTA QUE PUBLICA FALSEDADES SOBRE VENEZUELA EN PERIÓDICOS ESPAÑOLES






"A Vinogradoff le faltó distanciamiento y desapasionamiento, "dos exigencias profesionales, explica el Defensor del lector del diario El País.

Poco importa que la corresponsal en Venezuela del diario ABC de España, Ludmila Vinogradoff, tenga en su twitter una fotografía donde aparece sonriente al lado del político de la derecha Henrique Capriles. Sin embargo, la profesión no se vulnera por los personajes con quienes se fotografíe, sino cuando las afinidades y pasiones políticas guían las notas que ha redactado en el medio en el que hoy labora.

"Venezuela, al borde de un precipicio económico", fue uno de sus más recientes titulares en una nota donde abundan adjetivos y escasean las fuentes informativas. Allí cita a un supuesto experto que revela que "nadie quiere invertir en Venezuela excepto China, Rusia y Brasil", paradójicamente, grandes potencias mundiales las dos primeras y la tercera una potencia latinoamericana que emerge.

Su historia en el periodismo amarillista es larga, en 2002, el diario El País, donde trabajó por más de 15 años, la despidió luego de desnudar las costuras que tenían sus escritos periodísticos y sus tendencias en apoyo al golpe de Estado del 11 de abril.

En un artículo, del 21 de abril de 2002, denominado "¿Progolpistas?", el defensor del lector del diario El País, apunta, que el sábado 13 de ese mes, la periodista, Ludmila Vinogradoff, cometió excesos no justificables en el periodismo y cita un extracto de un artículo suyo: "Fue necesario sacrificar varias vidas para que dejara el cargo, del cual sale con las manos manchadas de sangre. Ya no puede lucir una imagen glorífica de mártir o víctima de la oposición, sino de 'asesino', como se lo echaron en cara sus compañeros de armas", al referirse al presidente Chávez.

El Defensor del lector agrega que en no sólo en ese, sino en varios párrafos del artículo, a Vinogradoff le faltó distanciamiento y desapasionamiento, "dos exigencias profesionales que debieron aplicarse al editar el texto", explica.

Su firma apareció en artículos publicados por ese diario desde el 17 de julio de 1986. En los años 2001 y 2002 arremetió desde la redacción contra el Gobierno y lanzó desde su trinchera títulos como: "El amargo retorno de Chávez", mayo de 2001; "Chávez se declara dispuesto a coger el fusil para defender el poder", noviembre de 2011; "Chávez amenaza con estado de excepción para frenar el paro"; "Ex-cancilleres venezolanos acusan a Chávez de proteger a la guerrilla", diciembre de 2001; "Un coronel de Venezuela exige la sustitución de Chávez por un civil", febrero de 2002.

Las acusaciones y amenazas que vaticinó en sus artículos se desintegraron en poco tiempo. Actualmente la tinta apocalítica de Vinagradoff intenta continuar su campaña mediática desde un diario vinculado al derechista Partido Popular (PP), el ABC de España: el 29 de septiembre de 2012, publicó un falso parte médico del presidente Hugo Chávez sobre "la gravedad" de la salud del mandatario y días después el medio desmintió la información.

El periodista argentino, Luis Bilbao, y director de la Revista América XXI, calificó como una arremetida desinformativa y confusionista la campaña que llevan adelante los medios internacionales cuando se refieren a la salud de Chávez y la situación política en Venezuela, y apuntó que el país se encuentra en completa normalidad institucional.

(VTV)

Las víctimas que los medios ignoraron: la explosión de la planta de fertilizantes de West, Texas



La Maratón de Boston y sus repercusiones han acaparado la atención de los medios de Estados Unidos. Sin embargo, otra serie de explosiones ocurridas dos días más tarde, y en las que el número de víctimas mortales fue cuatro veces mayor, tuvo mucho menos cobertura mediática. Fue el peor accidente industrial en años, aunque llamarlo accidente no tiene en cuenta que era evitable y que posiblemente se trate de un acto negligente, como suele suceder en muchos lugares de trabajo peligrosos.
La primera llamada al 911 llegó a las 7:29 de la tarde del miércoles 17 de abril. Una mujer que se encontraba en una plaza de juegos vio un incendio del otro lado de las vías del tren, en las instalaciones de la empresa West Fertilizer Co., en la pequeña localidad de West, Texas, cerca de Waco. Acto seguido, el departamento local de bomberos voluntarios se movilizó. Menos de 25 minutos más tarde, una enorme explosión sacudió la planta y causó ondas de choque, escombros y fuego en toda la localidad de West, provocando la muerte de 15 personas, entre ellas un médico del servicio de emergencias, ocho bomberos voluntarios y un jefe de bomberos de Dallas que estaba visitando a sus hijos y se sumó al esfuerzo de los bomberos.
El sistema de radio de emergencias recibió la siguiente llamada: “Necesitamos todas las ambulancias posibles en este momento. Acaba de explotar una bomba aquí dentro. La situación es muy grave. Muchos bomberos están en el suelo”.
Mujer: “Hay bomberos caídos. Reitero, hubo una explosión. Hay bomberos caídos”.
A esta siguió otra llamada, en la que se sentían quejas en el fondo: “La residencia de ancianos ha sufrido daños graves. Hay muchas personas inconscientes. Por favor, envíen ayuda”.
Se formó una nube en forma de hongo en el cielo. La explosión fue de una magnitud de 2,1 en la escala de Richter, equivalente a un pequeño terremoto. Las llamadas al 911 no dejaban de llegar. La gente denunciaba que había estallado una bomba, que muchos estaban heridos y otros envueltos en una nube tóxica. Entre 60 y 80 casas fueron sacudidas por la explosión.
Una semana más tarde, con el incendio extinguido y la mayoría de los funerales ya realizados, hay importantes preguntas que permanecen sin respuesta. Un equipo de unas 70 personas está investigando la fuente de la explosión. Reuters informó el sábado que la planta albergaba 2.700 toneladas de nitrato de amonio, es decir 1.350 veces la cantidad mínima por la que una planta está obligada a informar al Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) acerca de sus reservas. El nitrato de amonio es un fertilizante utilizado en la agricultura industrial a nivel mundial y es estable cuando se lo almacena en forma adecuada. Es muy inflamable si entra en contacto con el fuego, especialmente cuando se mezcla con combustible, como lo demostró Timothy McVeigh, autor del atentado de 1995 contra el edificio federal Murrah en Oklahoma City. La empresa West Fertilizer Co. nunca informó al Departamento de Seguridad Nacional acerca de sus niveles de almacenamiento de nitrato de amonio.
Este requisito se fundó en la preocupación de que posibles terroristas roben nitrato de amonio. Hay otros organismos federales y estatales que están a cargo de controlar las plantas de fertilizantes, las instalaciones de almacenamiento de productos químicos y los lugares de trabajo en general. Sin embargo, la Administración de Seguridad y Salud en el Trabajo (OSHA, por sus siglas en inglés) inspeccionó las instalaciones de West Fertilizer Co. por última vez en 1985. Un informe de una inspección presentado en junio de 2011 a la Agencia de Protección Ambiental enumeraba el almacenamiento de 24.000 kg. de amoníaco anhidro, un fertilizante diferente, pero se afirmaba que no presentaba ningún riesgo grave.
La explosión de la planta de West Fertilizer sucedió apenas un día después del 66° aniversario del llamado “desastre de la ciudad de Texas”, considerado como el peor accidente industrial en la historia de Estados Unidos. Dos mil trescientas toneladas de nitrato de amonio destinado a Francia como parte del Plan Marshall para la reconstrucción y ayuda de Europa se prendieron fuego a bordo del buque SS Grandcamp. La explosión que ocurrió a continuación dejó un saldo de al menos 581 muertos y 5.000 heridos, y destruyó 500 hogares. Cabría pensar que Texas es sensible a los riesgos potenciales de este peligroso químico. Sin embargo, el gobernador Rick Perry le dijo a Associated Press: “[La población], a través de la elección de sus representantes, envió un claro mensaje de conformidad con el nivel de supervisión”. Recientemente, Perry elogió las normas ambientales de Texas, extremadamente laxas, en su intento de atraer a empresas de estados como California e Illinois a instalarse allí.
El 28 de abril es el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo y se celebra la Jornada Internacional de Conmemoración de los Trabajadores Fallecidos y Lesionados. En Estados Unidos, en honor a las 4.500 personas que mueren cada año en el país en su lugar de trabajo. En promedio, trece trabajadores van a trabajar cada día y nunca regresan. Tom O’Connor, director ejecutivo del Consejo Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, sostuvo: “mientras las empresas critican las normas y priorizan las ganancias por encima de la seguridad, los trabajadores son los que pagan el precio”.
En la explosión en West, Texas, murieron trabajadores, socorristas, jubilados y vecinos. Muchas personas mueren o resultan heridas a diario en Estados Unidos debido a que los lugares de trabajo no cumplen con las normas de seguridad, pero esto parece tolerarse como el precio que hay que pagar para desarrollar una actividad comercial. El gobernador Perry declaró a West área de desastre y pidió que se rezara por las víctimas. Eso no es suficiente. Como dijo la legendaria sindicalista Mary “Mother” Jones: “Recen por los muertos y luchen a muerte por los vivos”.


Publicado el 26 de abril de 2013
Amy Goodman

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

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