La matriz de intervención imperial de Estados Unidos parece estar adoptando algunos caracteres nuevos.
Una OTAN como remedo del multilateralismo sustituye el derecho
internacional, ahora con una composición interna polifónica. Halcones
ingleses y franceses aliados al complejo industrial-militar de los
Estados Unidos hacen quedar a Obama como paloma rezagada.
La crisis económica de la que Europa todavía no sale estimula un neocolonialismo con recursos sorprendentes:
- El retorno de los mercenarios: vimos en Libia, vemos en Siria y
corroboramos en cualquier escenario que les resulte apetecible el
despliegue de verdaderos ejércitos de mercenarios. Ya ni siquiera el
recurso utilizado a gran escala en Irak y en Afganistán, “los
contratistas”. Aquello que era ya una tercerización de la guerra es
superado por la audacia que supone prohijar ejércitos mercenarios en
toda regla. Las consecuencias de esta verdadera bomba (social) de tiempo
se está viendo en Libia, donde estas bandas harán inútiles los intentos
de reconstruir el Estado.
- Realidad virtual: El asalto a la Plaza Verde de Trípoli,
ficcionado en Qatar y transmitido por las señales de noticias
subordinadas al Departamento de Estado mostró una nueva cumbre en la
construcción de estos artificios de manipulación. No crea en nada de lo
que vea: las fotos serán falsas, las imágenes, ficción.
- Terroristas y narcotraficantes: son el monstruo que construyen
para justificar su intervencionismo internacional. No es que no sean un
problema, lo son y en algunos países de Latinoamérica el narcotráfico
representa una verdadera calamidad. No es por ello que se interesa el
imperio. Al contrario, a modo de “bombero pirómano” quedan serias dudas
que no es su agencia, la DEA, la que regula el negocio.
Terrorismo y narcotráfico son esgrimidos para mantener su estructura
de control. Lo más impactante es que aplican similares recetas a su
propia población restringiendo libertades internamente. La falta de
reacción de esas poblaciones ya está dejando de sorprender.
- Un amigo en la línea: las revelaciones de Julian Assange y Edward
Snowden muestran la crudeza con que evalúan a sus amigos. Espionaje a
sus países “amigos”, robo de secretos industriales a sus “socios” y
extorsiones diversas son opciones conocidas. Las sospechas abarcan un
abanico mucho más amplio: las denuncias de producir cáncer en líderes
que no son de su agrado no debe descartarse de ningún modo.
- El enemigo interno: la constante es la articulación con los
cipayos del país en que quieren intervenir para que generen las
condiciones de inestabilidad que legitimarán su intromisión. El discurso
de los Derechos Humanos y la democracia apenas disimula la voracidad
del imperio.
Todas estas cuestiones responden a la más consolidada tradición de la
Escuela de las Américas, donde enseñaban a torturar a los militares del
continente, o a las operaciones de desestabilización a Allende. Algunas
tácticas son viejas conocidas sobre otras hay que tomar nota porque las
están instrumentando con particular desenfado.
Carlos Akenara
Tomado de http://www.mdzol.com