Varias fueron las personas que cuestionaron el artículo publicado el
pasado mes de julio sobre el director de cine y teatro Juan Carlos Cremata
Malverti, bajo el título de “Un
huérfano ingrato”, el cual reflejaba algunas verdades que el mencionado
artista ocultaba, o al parecer había olvidado.
El motivo de dicho escrito se basaba en la obra teatral que dirigió donde
deseaba la muerte a Fidel Castro Ruz, quien personalmente había tenido
deferencias muy especiales cuando Juan Carlos Cremata enfermó en Francia,
después de algunos excesos que le hicieron olvidar que padece de una enfermedad
contagiosa incurable, y cualquier desatino dislocado puede acercarle a la
muerte.
Ante la gravedad de su estado de salud, Fidel Castro asumió la atención
médica en un hospital de París, a donde fueron enviados su madre y su hermano,
el director del excelente grupo teatral infantil La Colmenita, conocido como
Tin Cremata.
Tin se encontraba en Argentina y su madre en La Habana. Como prueba de su
preocupación por el joven director de cine, Fidel envió al entonces canciller
Felipe Pérez Roque al hospital de París, a fin de interesarse personalmente del
tratamiento médico, siendo recogido en la historia de esa instalación
hospitalaria como el primer ministro de exteriores en visitarlo.
A pesar de esto, Juan Carlos Cremata Malverti, demuestra una absoluta
ingratitud para quien se preocupó de que no falleciera, pagándole con una
aberrante obra teatral donde desea que Fidel muera.


