Mercado negro del
petróleo, expolio de arte, secuestros y trata de mujeres son las más
importantes fuentes de financiación del Estado Islámico (EI) o Daesh, al que en
cualquier caso le sale barato matar: basta con un cinturón de explosivos o un
kalashnikov por poco dinero (de 200 a 1.500 euros) y ganas de morir por la
yihad.
Solo con la venta de
obras expoliadas del patrimonio histórico-artístico, la organización terrorista
ha obtenido desde finales de 2014 unos 10.000 millones de dólares (unos 9.410
millones de euros), según cálculos de la Unesco.
Un negocio que el
conocido también como Estado Islámico ha incorporado a sus fuentes de
financiación y que se suma a su principal ingreso: la venta de petróleo en el
mercado negro, sobre todo a los denominados estados fallidos. Pero el Daesh,
según comentan expertos, no le está sacando todo el rendimiento posible a esa
materia prima, ya que lo vende relativamente barato, muy por debajo del precio
del mercado.