Fuentes de inteligencia comentan que el Reino de Arabia Saudita se vio
obligado a proceder contra terroristas del Estado Islámico luego de haber
recibido una fuerte presión por parte de Rusia, luego de que el presidente
Putin conminara al rey Salman bin Abdulaziz Al Saud, hace un mes, a que enfrentara
a los terroristas a los que estaba prestando un fuerte apoyo financiero y
logístico. Este mensaje se transmitió a través del canciller saudí, Adel
al-Jubeir, insistiendo la parte rusa que Arabia Saudita debía dar por terminado
el vínculo con el ISIS y con el soporte brindado a la CIA para estas
operaciones encubiertas en Siria e Irak.
Putin autorizó, en
consecuencia, una orden para que la inteligencia rusa estableciera vínculos con
la inteligencia saudí (GIP), trasladándoles información valiosa sobre la
ubicación de terroristas del ISIS en su territorio, así como sus adiestradores
norteamericanos de la CIA.