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domingo, 29 de junio de 2014

Realizan marcha en Estados Unidos en reclamo de reforma migratoria

 

Decenas de manifestantes marcharon este sábado hasta las oficinas del congresista republicano Spencer Bachus, como forma de protesta para que el político plantee en el Congreso estadounidense el debate de la reforma migratoria, la cual permanece estancada desde hace un año.
La movilización, organizada por la Coalición de Alabama para la Justicia Inmigrante (ACIJ, por sus siglas en inglés), fue parte de una jornada iniciada el pasado miércoles, que ha incluido una huelga de hambre en una iglesia de la comunidad y ha contado con el apoyo de decenas de activistas, refiere Telesur.

"Nos dijo que odia la separación de familias y que está a favor de la reforma migratoria, por eso queremos que tome la iniciativa y lleve ese liderazgo tan necesario al Congreso", señaló a la agencia Efe Evelyn Servin, una participante de la marcha que se ha sumado a la huelga de hambre.

Servin indicó que el congresista los ha recibido anteriormente y les ha confesado su postura a favor de algún tipo de regularización para los millones de inmigrantes que viven en el país, pero afirmó que debe respeto a la decisión mayoritaria de su grupo parlamentario.

"Nos está dando largas. El apoyo no es solo de palabra, es de acción también", expresó Servin. Las presiones de los activistas han logrado que el legislador les conceda una cita para la próxima semana.

La ACIJ es una red de personas y organizaciones de todas partes del estado que se reúnen para defender los derechos sociales, legales y cívicos de los inmigrantes en Alabama.

A pesar de los esfuerzos de los que están a favor de la reforma, el pasado miércoles el senador demócrata por el estado de Illinois, Luis Gutiérrez, dijo que la reforma migratoria prometida por el presidente Barack Obama, no será discutida en el congreso este año.

Responsabilizó a los republicanos de frustrar el avance de la discusión de la medida que beneficiaría a la economía norteamericana y es bandera electoral de Obama. "Su oportunidad de tener un papel en la forma como se aplican las políticas de deportación e inmigración terminó este año", aseguró Gutiérrez.

AVN

Aporrea.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Guatemala: A 16 años de los Acuerdos de Paz, ¿cuáles son sus avances?

Hace 16 años atrás, el 29 de diciembre de 1996, luego de más de tres décadas de dolorosa guerra interna, se suscribía los “Acuerdos de Paz”, entre el Estado/ejército y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), como “una solución política al enfrentamiento armado…, para superar las causas de dicho enfrentamiento y sentar las bases de un nuevo desarrollo”.
Aquel promisorio Acuerdo generó exorbitantes expectativas en la comunidad internacional que impotente observó el asesinato de cerca de 250 mil guatemaltecos/as, cientos de miles de desplazados, y comunidades mayas completamente arrasadas por la política de “limpieza étnica”. Las y los guatemaltecos directa o indirectamente involucrados en el enfrentamiento armado asumieron dichos Acuerdos de Paz con diferentes ánimos, víctimas, en su gran mayoría, de la propaganda mediática político militar emprendido por el Ejército que criminalizaba a los cuatro grupos guerrilleros alzados en armas.
A 16 años de aquel Acuerdo de Paz, que en teoría finalizaría el derramamiento de sangre en Guatemala, ahora, cada 84 minutos se sigue asesinando a bala a un o una guatemalteca en algún rincón del país (un promedio de 17 asesinatos por día). Esto, sin contar las muertes por desnutrición o a falta de asistencia médica. Durante los 36 años de guerra interna se asesinaron un promedio de 19 guatemaltecas/os por día.
¿Cuáles fueron las causas que obligaron a guatemaltecos/as, indígenas y campesinos en su gran mayoría, a tomar las armas?
El prometido desarrollo que jamás llegaba. Por cerca de siglo y medio se prometió progreso y desarrollo que jamás llegaba para las grandes mayorías. Incluso la Revolución Liberal afianzó y legalizó el despojo de las tierras comunales indígenas. Para 1960, más del 50% de la población guatemalteca sobrevivía sin derechos a tener derechos: analfabetos, desnutridos, sin servicios básicos, aislados y sin caminos. Prácticamente subsistían como indeseados entenados para un Estado que jamás los asumió como ciudadanos plenos, sino como una incómoda carga.
Sistemático y violento despojo de las tierras. Las cuatro fuerzas insurgentes estaban conformadas, en su gran mayoría, por campesinos e indígenas indignados por el descarado robo, no sólo de sus tierras, sino también de sus fuerzas de trabajo. Si la Colonia pre republicana estuvo asentada en el despojo y en el trabajo servil de los originarios, la República fue aún mucho más brutal con campesinos e indígenas, porque, ahora, los herederos de la Colonia. “ley en mano”, se apropiaron de las tierras, utilizando al Estado nación como su policía privada.
De este modo, el Estado “independiente” se convirtió en el instrumento más eficaz para despojar, explotar (sin eliminar), criminalizar y empobrecer con “soberanía” a las grandes mayorías del país.
Permanente y violenta depredación de la democracia participativa. Todos los intentos de la democratización integral de Guatemala fueron violentamente interrumpidos por la intervención norteamericana, con la colaboración de la obtusa oligarquía nacional. El ejemplo más patético fue la depredación violenta de los intentos de la democratización de la tierra que impulsó el proceso revolucionario de 1945 al 1954.
El Gobierno de los EEUU implantó en América Latina la Doctrina de Seguridad para acelerar la ocupación de las tierras, y demás bienes naturales, por empresarios norteamericanos y aliados. Recurrió sistemáticamente a las dictaduras militares y masacres para aniquilar cualquier intento de consolidación de la democracia participativa (a esta democracia denominaban comunismo los capitalistas), y el fortalecimiento de estados dignos y soberanos en Latinoamérica.
De esta manera, la rústica y obnubilada oligarquía nacional, y los diferentes gobiernos norteamericanos, empujaron a campesinos, indígenas, obreros e intelectuales conscientes a la clandestinidad. Y en las montañas los persiguieron, los torturaron y masacraron. Familias y comunidades enteras fueron asesinados por los militares para aleccionar y escarmentar a los sobrevivientes del hambre para que nunca más desobedeciesen a los patrones.
¿Qué contenían los Acuerdos de Paz firmados en 1996, y qué fue lo que se cumplió?
“La paz firme y duradera” se lograría con los siguientes acuerdos:
Retorno de los exiliados. El Estado se comprometió a asegurar el retorno y reasentamiento seguro y digno de los desplazados por la guerra. Además, se comprometió a garantizar el esclarecimiento de la violación de los derechos humanos durante el conflicto armado.
A 16 años de aquella firma, los desplazados volvieron, pero, al ver que el Estado militar durante la guerra había repartido sus tierras a los nuevos patrones, se vieron obligados a migrar a las ciudades para sobremorir en la miseria y el hacinamiento. Más de un millón de guatemaltecos, luego del Acuerdo de Paz, fueron expulsados como “mojados” para los EEUU, y desde allí envían jugosas remesas, con sabor a esclavitud, para financiar al Estado que los expulsó. En cuanto a la investigación, pues, los militares inmunes mandaron a matar a muchos/s defensoras de derechos humanos que se atrevieron a investigar y a decir que “el 93% de las violaciones de derechos fue de responsabilidad del Ejército”.
Desarrollo socioeconómico para el bien común. “La paz firme y duradera debe cimentarse sobre un desarrollo socioeconómico participativo orientado al bien común…” “Lograr la justicia social y crecimiento económico con la participación efectiva de ciudadanos/as de todos los sectores… elevar la recaudación tributaria y priorizar el gasto público hacia la inversión social”, eran algunas de las promesas.
Desde la perspectiva de los excluidos, y sobrevivientes de la guerra, la firma de los Acuerdos de Paz, en buena medida sólo sirvió para acelerar y afianzar el sistema neoliberal recargado en Guatemala, impuesto después de dicho Acuerdo.
En estos 16 años, las magnitudes de las desigualdades socioeconómicas recrudecieron a niveles jamás antes vistas, a favor de los ricos. Casi la totalidad de los bienes comunes (naturales, empresariales y de servicio) fueron transferidos a  manos de los mega latifundistas de Guatemala.
Las y los empobrecidos, en la actualidad, bordean casi el 70% del total de la población, con la diferencia de que antes de los Acuerdos de Paz por lo menos había tierras para alquilar y hacer la milpa (cultivar maíz), playas y ríos para pescar. Ahora, los patrones no sólo acaparan las tierras, sino que ocupan playas, matan ríos, lagos y montañas. Lejos de elevar la recaudación tributaria, Guatemala se convirtió en un territorio de “zona franca” en la que la “inversión privada” está exenta de pagar impuestos como un estímulo para invertir, dejando para el país secuelas de sobre explotación laboral y masacre ambiental.
Redistribución de la tierra. “El Estado y los sectores organizados de la sociedad deben aunar esfuerzos para la resolución de la problemática agraria y el desarrollo rural…”, decía el Acuerdo. Pero, la Ley del Desarrollo Rural Integral sólo quedó en una promesa electoral incumplida por los diferentes gobiernos. Los mega latifundistas aglutinados en el CACIF (Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras) que manejan al Estado guatemalteco como su finca privada, lograron subordinar a sus intereses a todos los gobiernos y congresistas. Campesinos e indígenas post Acuerdos de Paz sostienen que “en Guatemala es mejor haber nacido como palma africana o caña de azúcar, porque estos monocultivos tienen tierra, agua y vida legalmente aseguradas”.
En la actualidad, más del 80% de las tierras de cultivo se encuentran en manos del 2% de los latifundistas. De este total de tierras, cerca del 70% es utilizada (destruida y contaminada) para el monocultivo de palma africana, caña de azúcar y el hule. En las zafras, las jornadas de trabajo no bajan de 12 y 14 horas diarias, con salarios por debajo del mínimo legalmente establecidos. A las organizaciones campesinas e indígenas movilizadas sencillamente se los expulsa de las tierras para perseguirlos, criminalizarlos, depredar a sus dirigentes, y finalmente masacrarlos delante de las cámaras fotográficas.
Lo más insólito es que estos monocultivos, depredadores de los derechos humanos, son financiados con fondos y préstamos de los países europeos que hace 16 aplaudieron la firma de los Acuerdos de Paz, pero que ahora, urgidos por las circunstancias, demandan agro combustibles para “bajarle” la temperatura a la Tierra e inyectar activos frescos a sus sistema financiero en crisis.
Derechos de los pueblos indígenas. Otro acuerdo fundamental fue el reconocimiento y el fortalecimiento de las identidades y derechos de los pueblos indígenas (mayas), xincas y garífunas. Estos pueblos, hoy, como ayer, continúan sobremuriendo en la servidumbre, tanto en el campo, como en  las ciudades, sin derecho a tener derechos, mucho menos a protestar. Si protestan, el Ejército no escatima balas para clavarles plomo como si se tratara de una política de “limpieza social”.  La propuesta de regulación de los derechos indígenas como Ley de la República no pasó de ser sólo un anteproyecto de Ley archivado.
El discurso multiculturalista del Estado post Acuerdos de Paz sólo sirvió para acopiar dinero de la “cooperación internacional” y comprar algunos dirigentes indígenas para “legitimar” la venta del país a las multinacionales”. Ni tan siquiera los idiomas indígenas fueron constitucionalizados como idiomas oficiales del país. La autodeterminación y autonomía indígena continúan siendo catalogadas como subversivos en el imaginario de los patrones políticos. La presencia indígena en el territorio guatemalteco continua siendo asumido por el Estado ladino monocultural como una desgracia y vergüenza milenaria.
Pero eso sí, el 13 B’aktún, fue comercializado y vendido por el gobierno mayafóbico como la pieza de museo maya folclórico más apetecido para los ingenuos turistas del mundo. Recuérdese que, según los indígenas sobrevivientes a la guerra interna, el Gral. Otto Pérez Molina (actual Presidente de Guatemala) es el principal responsable del crimen de “limpieza étnica” en el Triángulo Ixil, Quiché, ejecutado por el Ejército durante la guerra interna.
¿Por qué el Presidente Otto Pérez celebra el 16 aniversario de los Acuerdos de Paz?
Aprovechando la atención mundial sobre Guatemala, fruto de la folclorización del 13 B’aktún, el Presidente Otto Pérez (uno de los militares firmantes del Acuerdo de Paz) anuncia la festiva conmemoración del 16 aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz. La finalidad es embaucar al mundo con que “dichos acuerdos están siendo cumplidos”, y simultáneamente liberar de la prisión a uno de los principales responsables de las masacres durante la guerra, ahora encarcelado, como es el ex presidente de Guatemala, Efraín Ríos Montt ¿Cómo podrán demostrar al mundo “la paz firme y duradera pos Acuerdo de Paz” en una Guatemala en la que se asesina a bala a 17 personas por día? ¿Qué harán para esconder el actual recrudecimiento social de las causas que empujaron al país a la guerra interna?
Además de intentar limpiar su imagen ensangrentada, los culpables, ahora impunes, sienten cargo de conciencia (en el fuero interno) por las atrocidades cometidas en contra de la humanidad. Por eso quieren celebrar con grandezas el incumplimiento de los Acuerdos de Paz. Lo triste es que muchos seudo indígenas mayas (supuestos guías espirituales y dirigentes) se prestan para este otro teatro/ritual nacional.
Así, legitimados por espectaculares ceremonias mayas quieren seguir convirtiendo el territorio y los bienes nacionales en agro combustible para el sistema. Ellos se sienten vencedores en esta lucha sangrienta, aunque su victoria anuncia la definitiva derrota de toda la humanidad, pero su limitada capacidad de compresión no les permite comprender la realidad suicida en su real magnitud.
¿Cómo evalúa un ex integrante de la guerrilla, sobreviviente a la represión estatal/militar, los resultados del Acuerdo de Paz?
Don Mauro Vay Gonon, de 58 años de edad, campesino indígena quiché, fundador y dirigente del movimiento Comité de Desarrollo Campesino (CODECA, en este momento, la organización campesina más numerosa en el país), en su humilde y acogedora vivienda nos dio la siguiente valoración sobre los resultados del Acuerdo de Paz firmados hace 16 años:
“Los Acuerdos de Paz sirvieron para que la gente se diera cuenta de cuáles eran los objetivos reales de la guerrilla. El Ejército, durante la guerra, tuvo la capacidad de desprestigiarnos a los guerrilleros como cubanos, barbudos extranjeros y canches (piel blanca). Pero, los Acuerdos de Paz demostró que los guerrilleros éramos guatemaltecos conscientes luchando por la reforma agraria, derechos laborales, derechos de los pueblos indígenas, reforma educativa y transformación del Estado. Eso fue lo que se peleó en la mesa de negociaciones, con el respaldo de la comunidad internacional y de la Iglesia.
La gente medianamente inteligente se dio cuenta que nosotros buscábamos soluciones a la problemática nacional, y que no habíamos sido cubanos, ni barbudos. Este tiempo sirve para que la gente se desengañe.
Lo triste fue que la población no supo, ni pudo legalizar, ni legitimar los objetivos del Acuerdo de Paz. Como pueblo no supimos manejar el contexto. Fue una oportunidad perdida para la maduración social. Muchos dirigentes de las organizaciones sociales se acomodaron al Estado y desmovilizaron a sus organizaciones.
En estos 16 años de los Acuerdos de Paz, la derecha aprovechó las circunstancias para legalizar todos sus intereses. Antes imponían sus caprichos fusil en mano, ahora, luego que entregamos las armas, el CACIF, legitimados con las leyes creadas por ellos mismos, se reparten las tierras de cultivo para sus monocultivos, criminalizando y persiguiendo a los movimientos sociales.
Esto es un error que ellos cometen, porque no se dan cuenta que con esta estrategia lo único que están logrando es que se levante nuevamente el pueblo, y allí sí que ya nadie podrá parar al pueblo. Ahora, ¿a quien está afectado los monocultivos, la política de “mano dura”, la violencia? Es a la misma gente, a la clase media y a los mismos empresarios.
Para nosotros, como movimiento social, los Acuerdos de Paz sirvieron para mitigar la persecución mortal a los dirigentes revolucionarios, aunque ahora seguimos perseguidos. Los Acuerdos de Paz están allí, engavetados, esperando el momento en que el pueblo se levante. Son herramientas que en su momento utilizaremos para implementarlos en el proceso constituyente.
Para mí, los Acuerdos de Paz sirvieron para el fortalecimiento de las organizaciones sociales. Mi frustración es que yo pensé que esos acuerdos se implementarían en un plazo más corto, pero algunos dirigentes de las organizaciones como Comité de Unidad Campesina (CUC), Coordinadora Nacional Indígena Campesina (CONIC) y Coordinadora Nacional de Pequeños Productores (CONAMPRO) se acomodaron, y no logramos tomar el poder a corto plazo.
Como fundador de CODECA veo que como organización tenemos que levantar al pueblo y refundar Guatemala. En eso estamos. Llevará su tiempo, pero llegará el momento.”

Ollantay Itzamná Indígena quechua, abogado y antropólogo

viernes, 28 de diciembre de 2012

Un año de propuestas que aún esperan a ser concretadas

A casi un año de que Otto Pérez Molina asumiera la Presidencia del país, las ingentes reformas que necesita el Estado continúan a la espera. De todas las modificaciones propuestas, solo una pasó de manera exprés y la otra avanza a marchas forzadas.

POR LUIS ARÉVALO  -  Guatemala, jueves 27 de diciembre de 2012  


Con bombos y platillos, el 14 de enero asumió el poder del Organismo Ejecutivo de Guatemala el general en situación de retiro Otto Fernando Pérez Molina, quien resultó vencedor de la segunda vuelta en las elecciones presidenciales de noviembre de 2011, en la que se enfrentaron el Partido Patriota (PP), encabezado por el ahora mandatario y Libertad Democrática Renovada (Lider), apuntalado por Manuel Baldizón.

En su discurso de toma de posesión, en el Domo Polideportivo de la zona 13 capitalina, el flamante mandatario hacía un parteaguas de lo que para él y los guatemaltecos significaría que el PP gobernara a Guatemala.

Incluso, en sus palabras, relacionó el cambio de Gobierno con una transformación para el país, vinculada con el cambio de Era maya, por la finalización del 13 Baktún.
GRAN EXPECTATIVA

Durante sus primeros meses como Presidente de la República, Otto Pérez Molina se presentaba en cada evento público disertando sobre las nuevas oportunidades que se abrían para el país, les daba un espaldarazo a los empresarios nacionales y extranjeros en cada actividad que tenía con alguna de las cámaras empresariales, fueran de guatemaltecos o de otros lares.

Cuando les hablaba, les decía que su Gobierno no toleraría la corrupción ni que un funcionario o empleado público cobrara a los interesados por hacer lo que le correspondía, su trabajo.

Para el área de seguridad, cuando tenía reuniones del gabinete del ramo, siempre había anuncios de capturas de delincuentes. Rutinariamente esto resultaba ser los días viernes. También se agregaba, en cada exposición conjunta del Presidente y del Ministro de Gobernación, que la estrategia se continuaba fortaleciendo con las fuerzas de tarea que contemplaba el plan de Gobierno y que se estaban implementando.
LA REFORMA PREDILECTA

Gran parte del tiempo y esfuerzo del Gobierno del presidente Pérez Molina, se enfocó, durante nueve meses, en impulsar una serie de reformas a la manera de administrar el Estado, que necesariamente tenían que pasar por el Congreso de la República, presidido por el partido oficial, pero también obstaculizado en ocasiones por el partido de oposición más importante.

Pérez Molina, a través de sus subalternos, promovió la reforma fiscal consagrada en la Actualización Tributaria, única reforma que vio la luz durante este primer año de Gobierno, y que aprobó el Congreso con más de 105 votos en el mes de febrero, mecanismo facilitado por la entonces estrategia del partido oficial y sus aliados.

La reforma tributaria realizada, disminuirá gradualmente el Impuesto Sobre la Renta de las empresas desde 31 a 25 por ciento y eleva ese mismo impuesto para los asalariados, razón por la cual se esgrime de parte de sectores sociales que la modificación benefició a empresarios y perjudicó a los trabajadores.

El Ejecutivo, posteriormente, llevó al organismo presidido por el diputado Gudy Rivera, un paquete de leyes con el seudónimo de “paquete de leyes de transparencia”, que al final de cuentas, según el ministro de Finanzas Públicas, Pavel Centeno, no avanzó debido a que las iniciativas fueron enviadas a varias comisiones parlamentarias y algunas trabajaron mientras que otras ni las tocaron. Esta es una de las reformas pendientes, que según el mandatario impulsará con fuerza desde el 14 de enero próximo, cuando rinda su informe del primer año de gobierno. No obstante, la percepción de diputados de otros partidos y expertos, es que en el Congreso se aprobó lo que al gobierno le interesaba.

Una más de la reformas que aguardan el año próximo, es la de industrias extractivas, a través de la iniciativa que reformaría la ley minera, que busca, entre otras cosas, crear el consejo minero, en el cual participan las empresas de ese sector y que eliminaría la consulta comunitaria.
REFORMAS SIN FORMA

Aunque lo había mencionado con anterioridad, fue en el mes de mayo, cuando la Constitución Política de la República arribó a 27 años de haber sido elaborada, que el presidente Pérez Molina impulsó una discusión con diferentes sectores de la sociedad para modificarla. La dinámica fue muy criticada por distintos actores; tenía cuatro ejes para abordar, pero al final se quedó solo con seguridad, justicia y un intento de modificación de los distritos electorales. El elemento fiscal se expulsó de las propuestas de reforma.

Esta pudo ser la reforma más ambiciosa de todas, pero según el mandatario, se dejó en suspenso debido al terremoto del pasado 7 de noviembre, para que los recursos que iban a utilizarse para la posible consulta popular, se destinaran a la reconstrucción de los departamentos afectados; sin embargo, en la oposición, transciende que la reforma no tenía apoyo político en el Congreso.

La modificación que el Gobierno logró llevar a cabo, aunque falta una resolución de la Corte Suprema de Justicia que resuelva, es la reforma a la carrera del magisterio, que este año desató una serie de protestas por parte de estudiantes normalistas, que provocó varios incidentes.

En el ámbito internacional, el gobierno de Pérez Molina impulsó la discusión de la despenalización de las drogas, que tuvo un impacto importante no tanto sobre el tema en sí mismo, sino por mostrar la división de Centroamérica sobre el particular, además de que la expectativa externa de la Cumbre de las Américas celebrada este año, giraba en torno a ese tópico. Al llegar a Naciones Unidas, para exponerlo, en septiembre, el discurso del mandatario se tornó un tanto mesurado y, aunque no se esperaría que la estrategia de combate al narcotráfico cambie en el corto plazo, en 2014 se discutiría el tema en esa organización.

Una de las reformas de las que no se ha dicho mayor cosa, hasta el momento, es la laboral, pero se impulsará una iniciativa que regule el trabajo de tiempo parcial, que algunas organizaciones sindicales señalan de flexibilización laboral, que restaría derechos a los trabajadores.
PROYECTO SIN FUTURO PROMISORIO

El Desarrollo Rural es parte del programa de gobierno del presidente Pérez Molina y por eso se busca que el Congreso apruebe la ley de Desarrollo Rural Integral. Sectores campesinos han advertido de medidas de hecho en enero, si los diputados no proceden con su aprobación. La discusión de esa ley generó este año efervescencia verbal entre actores antagónicos y, aunque el mandatario y su equipo la impulsan, en el parlamento no parece haber indicios de querer aprobarla ni siquiera en primera lectura. Es cuando vuelve el dilema entre interpretar si el Ejecutivo realmente conduce la agenda legislativa. 

Diario La Hora, 

Reportajes y Entrevistas

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