Entrevista a Jacques Henno, investigador y especialista de las nuevas tecnologías.
El experto francés señala que, a partir de los atentados
contra las Torres Gemelas Washington creó el sistema de vigilancia
completa, capaz de almacenar datos de cualquier persona en el mundo.
Esto quedó develado con el caso Snowden.
Antes de acostarse hay que mirar debajo de la cama, apagar la señal
wifi y cerrar todos los accesos a Internet de la casa. La última tanda
de informaciones sobre el espionaje norteamericano atraviesa una nueva
frontera de la violación de la privacidad. El diario The New York Times
reveló que Washington trató de corromper toda la tecnología que protege
Internet para acentuar el espionaje. A través de la Agencia Nacional de
Seguridad norteamericana, NSA, Estados Unidos robó claves de seguridad,
alteró programas y computadoras y forzó a ciertas empresas a colaborar
con el fin de acceder a comunicaciones privadas, tanto dentro como fuera
del territorio norteamericano. La NSA no respetó límite alguno: correos
electrónicos, compras en Internet, red VPN, conexiones de alta
seguridad (el famoso SSL), acceso a los servicios de telefonía de
Microsoft, Facebook, Yahoo y Google, la lista de
los nuevos territorios de caza es interminable. Según el diario
norteamericano, la NSA gasta más de 250 millones de dólares anuales en
un programa llamado Sigint Enabling, cuya meta consiste en modificar la
composición de ciertos productos comerciales –computadoras, chips,
teléfonos celulares– para tornarlos vulnerables, o sea, accesibles a los
oídos de la NSA. A esto se le agregan las informaciones publicadas en
WikiLeaks acerca de unas 80 empresas privadas que se sirven de las
nuevas tecnologías para captar (espiar) en tiempo real los intercambios
en Facebook, MSN, Google Talk, etc., etc. Estamos en la más perfecta
intemperie tecnológica de manera permanente, sin que la víctima tenga la
más lejana conciencia. Un crimen perfecto.
En esta entrevista con Página12, el investigador y especialista de
las nuevas tecnologías Jacques Henno analiza todos estos abusos y
tendencias que se inscriben en una nueva era marcada por el nacimiento
de un lobby entre los militares, la informática, los datos y los
ficheros. Henno ha publicado varios libros que anticiparon de manera
detallada y rigurosa las informaciones suministradas por el ex agente de
la CIA y la NSA, Edward Snowden: Estamos todos vigilados. Silicon Valley, el valle de los predadores, y Estamos todos fichados,
exploran con mucha lucidez un mundo de espionaje y violación de los
derechos que, hasta hace apenas unas semanas, parecía producto de una
imaginación paranoica. Las investigaciones de Henno demostraron que no.
Las revelaciones de Snowden probaron que el especialista francés tenía
razón.
–Estamos descubriendo con una asombrosa pasividad la profundidad
del espionaje del que somos objeto por parte de los Estados Unidos.
–Hay que recordar que la informática al servicio del totalitarismo
existe desde los años 40. Durante la Segunda Guerra Mundial, si los
campos de exterminio nazis fueron tan eficaces fue porque se usaron las
máquinas IBM que funcionaban con las tarjetas perforadas para
contabilizar a todas las personas. Asimismo, el Plan Cóndor que funcionó
entre las dictaduras de América Latina para perseguir a los opositores
se montó a partir de computadoras vendidas por los norteamericanos a las
dictaduras de América del Sur. Estas computadoras servían para fichar a
los opositores.
– ¿Cuándo y cómo nace el espionaje moderno tal y como se revela hoy?
–Todo esto nace con un programa llamado TIA, Total Information
Awareness. Después de los atentados del 11 de septiembre de 2011 los
norteamericanos trataron de encontrar tecnologías capaces de prevenir
este tipo de atentados. Rápidamente se dieron cuenta de que tenían entre
las manos todas las informaciones necesarias. Por ejemplo, los
terroristas que cometieron los atentados del 11 de septiembre habían
sido identificados antes, cuando tomaron aviones, o cuando dos de ellos
se habían inscripto para aprender a manejar aviones. Hasta tenían fotos
de ellos sacando dinero de un cajero automático. De hecho, ya tenían los
perfiles a través de los datos de las compañías aéreas y de los cajeros
automáticos. Sin embargo, lo que les faltaba era la metodología para
unir todos esos ficheros los unos con los otros. En ese proceso
intervienen empresas comerciales que fueron a ver a la
administración norteamericana para decirle: “Nosotros trabajamos con
ficheros y podemos ayudarlos a prevenir atentados”. Así nació el sistema
de vigilancia completa, Total Information Awareness, ITA, capaz de
crear ficheros sobre cualquier persona en el mundo, sobre todos los
habitantes del planeta, a fin de tener un máximo de informaciones sobre
cada persona y, así, descubrir signos sobre la preparación de atentados
terroristas. Una empresa como Acxiom, por ejemplo, es una de estas
empresas. Acxiom es totalmente desconocida por el gran público, pero es
una de las empresas que detenta el mayor número de ficheros sobre los
consumidores del mundo. Cada año efectúa encuestas sobre la comida que
les damos a los gatos, el tipo de papel higiénico que utilizamos o los
libros que leemos. En Francia, la Comisión Nacional de Informática y
Libertades, CNIL, se opuso varias veces a las
encuestas de Acxiom.
–Esa tecnología dio lugar al nacimiento de una suerte de megasistema
de cálculo matemático que crea perfiles según una serie aparentemente
racional de informaciones.
–Efectivamente. Por ejemplo, luego de los atentados de Londres se
descubrió que los terroristas preparaban los ataques comprando antes
congeladores de gran capacidad para almacenar los explosivos. A raíz de
esto ahora se piensa que la gente que compra congeladores de gran
capacidad es sospechosa y, por consiguiente, está fichada, vigilada. Lo
mismo ocurre con los aviones. Si alguien toma un avión con destino a los
Estados Unidos y viaja por primera vez en clase ejecutiva o en primera
clase también estará fichada, vigilada. Los asientos de primera clase
están muy controlados porque están cerca de la cabina de los pilotos.
Entonces, si alguien compra un pasaje en esa clase y, según el resumen
de los gastos de la tarjeta de crédito, la persona no tiene los medios
de pagarse un billete a ese precio, pues bien, automáticamente estará
bajo vigilancia. En resumen, los norteamericanos explotan todas
las informaciones que obtienen de una persona. Hay que decir también que
los norteamericanos son a la vez paranoicos y amantes de la tecnología.
Paranoicos porque desde hace mucho viven con un arma. Y amantes de la
tecnología porque, cada vez que hay un problema, tratan de encontrar una
solución técnica y no forzosamente social o económica.
–Lo curioso está en que buena parte de esos datos de los que se sirve la NSA fueron entregados voluntariamente por los usuarios.
–Claro. Cuando nos inscribimos en el portal de una empresa
norteamericana, Yahoo, Microsoft, Google u otras, nadie lee hasta el
final las condiciones de utilización. Sin embargo, si prestamos atención
veremos que allí dice textualmente: “Autorizo el almacenamiento de
estas informaciones en el territorio norteamericano”. Ahora, si los
datos que nosotros confiamos a Yahoo, Microsoft, Amazon, Facebook o
Google están almacenados en el territorio norteamericano, estos datos
están entonces regidos por el derecho norteamericano. La ley votada
luego de los atentados del 11 de septiembre, la ley Patriot Act, le
permite a cualquier administración norteamericana requisar los ficheros
que estima necesarios. Esos datos van a parar a la NSA.
–Hay un cambio fundamental en la regla de la constitución de los
lobbies que actúan en los Estados Unidos. El lobby de la defensa ha
cambiado de perfil con las tecnologías de la información.
–Sí. Antes se hablaba de un lobby militar-industrial. Había, de hecho,
una conjunción entre la industria y los militares. Ahora no. El lobby
actual se plasma entre los especialistas de los ficheros, los
informáticos, y los militares. No somos conscientes de la cantidad de
informaciones privadas que suministramos cada día a los operadores
privados de Internet. Por ejemplo, en Facebook se publican cada día 350
millones de fotos. Al cabo de diez días hay 3 500 millones de fotos, y
al cabo de cien días 35 000 millones. Facebook es hoy la base de
imágenes más grande del mundo. Google, por ejemplo, es capaz de prevenir
la epidemia de gripes en el mundo con sólo calcular la cantidad de
personas que, en un lugar determinado, busca información sobre los
síntomas de la gripe y cómo curarla. Además, los costos de esta
tecnología, almacenamiento, memoria o microprocesadores son
cada vez más bajos. La NSA es perfectamente capaz de almacenar todas
estas informaciones y luego analizarla con programas especializados,
incluidos los correos que enviamos y recibimos.
–Como usted lo demuestra en su libro Sillicon Valley, el valle de los
predadores, tanto el espionaje como el dinero que Google o Facebook
ganan en Internet proviene de nuestra... digamos inocencia.
–Sillicon Valley es el valle del Big Data. Las empresas como Google o
Facebook viven de los datos que nosotros les facilitamos. Con esos datos
tratan de saber cuáles son nuestros centros de interés y, a partir de
allí, enviarnos publicidades que correspondan a nuestro perfil. Un
portal como Facebook vive de la publicidad y va a hacer todo lo posible
para saber más cosas sobre nosotros y nuestros amigos, para incitarnos a
publicar más y más cosas sobre nosotros. Una vez que las obtienen, lo
que hacen es materializar esas informaciones bajo la forma de
publicidades. Facebook es capaz de identificar y fichar a la gente en
función de sus preferencias por determinadas prácticas sexuales o por
ciertas drogas. Esto es muy peligroso porque, en algunos países, hay
prácticas sexuales que están prohibidas. Por consiguiente, a esos
regímenes políticos les basta con ir a Facebook, hacer una
búsqueda por edad, diplomas, zonas geográficas y prácticas sexuales para
encontrar a las personas precisas. Cualquier régimen político tiene
acceso a todas esas informaciones. En resumen, asistimos a un fichaje
sexual, ideológico, político y religioso.
–¿Qué pasó con los europeos que se quedaron dormidos, sin capacidad tecnológica alguna?
–El imperio norteamericano utiliza las autorrutas de la información para
captar las informaciones a fin de garantizar su seguridad y, también,
para el espionaje económico o industrial. Y nosotros, como europeos,
estamos en la periferia del imperio norteamericano y, encima, le
enviamos informaciones. Cuando Francia lanzó la ofensiva contra los
islamistas radicales en Mali, tuvo que pedir el respaldo norteamericano.
Estados Unidos le suministró información, aviones radares y drones.
Eduardo Febbro
Fuente: Pagina 12, Buenos Aires
Tomado de http://www.tercerainformacion.es