La pieza oratoria realizada por Obama en su discurso
en el Gran Teatro de la Habana, en el que trata de vender su “democracia” y el
concepto norteamericano sobre los derechos humanos a los cubanos tiene grandes
grietas y huele al controvertido tufillo de la hipocresía. EEUU padece serios
problemas en materia de DDHH y, por ende, predicar sobre los mismos a otro país
–sin haber resuelto los suyos– pone en duda la honestidad del discurso.
Unos pocos datos echan abajo todo lo razonable y
sincero. “No tires piedras a otros si tu
tejado es de vidrio”, o lo que es igual: “No vendas un pescado podrido a quien quieres impresionar como vendedor”
Veamos estas cifras y saquen ustedes sus
conclusiones: