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jueves, 7 de febrero de 2013

La muerte de un héroe o juegos de guerra psicoterapéutica

Chris Kyle, asesinado el pasado domingo 3 de febrero en un campo de tiro en Texas, era un héroe para muchos de sus compatriotas. 

Conocido como el francotirador más letal de la historia reciente de Estados Unidos, durante la guerra en Irak mató, según asegura él mismo, a más de 250 insurgentes entre 1999 y 2009, aunque son 160, de acuerdo a las cifras oficiales del Pentágono. Galardonado por su valentía, Kyle dejó la Marina en 2009 y volvió a su casa en Texas, donde domingo fue asesinado a tiros junto a su vecino, Chad Littlefield, por Eddie Ray Routh, también veterano de Irak.

“No me arrepiento”

El momento más difícil para Chris Kyle a las dos semanas de llegar a Irak fue cuando, tras enfocar su mirilla telescópica, se encontró con un objetivo que no esperaba: tenía en su punto de mira a una mujer con un niño en brazos y una granada en la mano, dispuesta a lanzarla contra una patrulla de soldados de EE UU. Primero dudó, relata Kyle en el libro 'American Sniper' en el que cuenta sus días como francotirador y cuya salida al mercado el año pasado fue todo un éxito, luego disparó. “Era mi deber disparar y no me arrepiento”, confiesa Kyle.

Los demás objetivos del francotirador fueron los insurgentes uniformados, enemigos que no merecían compasión. Nunca más dudó antes de apretar el gatillo para defender los valores estadounidenses en cuatro misiones a Irak entre 1999 y 2009.

Apodado 'El Diablo' por los insurgentes iraquíes, era considerado una verdadera leyenda por sus compañeros de armas a los que intentaba mantener a salvo a toda costa. La pérdida de dos de ellos fue para el muchacho pelirrojo de Texas una gran tragedia personal. “Dedico este libro también a la memoria de mis hermanos del Navy Seal (fuerza de operaciones especiales de la Armada de los Estados Unidos) Mark y Ryan rindiendo homenaje a su valiente servicio a la patria y a nuestra amistad inmortal. En lo que me queda de vida mi corazón sangrará por su muerte”, escribía Kyle en el prólogo.

Un mono con el rifle

Chris Kyle en múltiples ocasiones fue comparado con un personaje legendario de la guerra de Vietnam, el francotirador Carlos Hathcock. El “Hathcock de nuestros días”, como le llamaban a Kyle los profesionales, no pretendía superar a su predecesor legendario que causó en el bando enemigo 96 bajas confirmadas. Se daba cuenta perfectamente de que las armas de exterminio ha evolucionado muchísimo desde los años setenta. O sea, ahora es mucho más fácil matar.

“Estuve utilizando una computadora de balística que me decía todo lo que tenía que hacer. Era un simple mono con el rifle en las manos”, anotó modestamente el héroe en sus memorias.

Le admiraban. “Un valiente soldado y patriota, Chris Kyle habla sin reservas de su misión, sus problemas personales y de una elección difícil que tiene que afrontar a diario un francotirador de la  unidad de elite de la Marina estadounidense”, dijo de su libro uno de sus antiguos comandantes. Los admiradores del héroe le llamaban “un ejemplo del servicio a la patria”. 

Pero hay ciudadanos de EEUU, y muchos, que están en contra de la guerra. 

Uno de ellos escribió un comentario del 'American Sniper' en Amazon.com:  “Es un uruk-hai de 'El Señor de los Anillos': una máquina para matar”.

Chris aseguraba en sus memorias que su único objetivo eran los insurgentes, ya que por matar a un civil en Irak sería juzgado de inmediato por un tribunal militar: “Un disparo injustificado y te acusan del asesinato”. Creía que la misión de EEUU en Irak era absolutamente necesaria. Una vez incluso se peleó con un ex compañero de armas que había puesto en entredicho las causas de aquella guerra. El valiente francotirador luchó por la libertad y la democracia aunque reconocía que lo que vio en el Oriente Medio no tenía nada en común con la imagen que tienen de aquello sus compatriotas.

Síndrome de Vietnam

El regreso a la vida normal fue muy duro. Las primeras palabras de agradecimiento en el libro 'American Sniper' de Chris Kyle son para su mujer y dos hijos que “le ayudaron a superar todo esto”.

El ex militar sabía lo que significa volver de una guerra, por eso tras dejar la Marina de EEUU, Kyle fundó Craft International, una empresa de formación militar y se dedicó a ayudar a los veteranos a superar el síndrome de estrés postraumático (PTSD). Pensaba que la mejor manera de hacerlo es reunirse con los compañeros de armas y volver a mirar el mundo a través de la mirilla, jugar a la guerra. No había inventado esta metodología, en un hospital neoyorquino para los veteranos es un tratamiento reconocido para la depresión. Allí a los antiguos soldados les hacen jugar a un videojuego que recrea el campo de batalla, donde la guerra es virtual y el jugador puede volver a empezar de cero sin caer en las trampas, escapar de la emboscada enemiga y triunfar. Un método de la psicoterapia moderna.

Chris Kyle se reunió por primera vez con su supuesto asesino, Eddie Ray Routh, de 25 años, también veterano de Irak, a petición de la madre de éste. La mujer no sabía cómo ayudar al hijo, sumido en una profunda depresión.“Es posible que Routh padezca enfermedades mentales tras sus experiencias de combate”, comentó Tommy Bryant, shérif del condado de Erath.

Según los datos oficiales del Pentágono, uno de cada cinco militares estadounidenses que participaron en las misiones de Irak y Afganistán, sufre de PTSD. En los últimos seis años, el número de personas a las que se les había diagnosticado oficialmente este síndrome ascendió a más de 300.000.

De momento Routh, que ya intentó atacar a los guardias carcelarios, se encuentra atado a la silla en una celda individual. Hasta ahora el joven no se arrepintió ni explicó el porqué había disparado contra Kyle. Si le declaran culpable, su suerte está echada: la ley de Texas prevé la pena capital por el asesinato.

Tal vez Eddie Routh también hubiera podido convertirse en el héroe nacional. Tal vez lo hubiera sido en aquella guerra cuyos motivos seguramente no comprendía. Al regresar a casa, como otros miles de ex combatientes en Irak y Afganistán, no pudo encontrar ningún trabajo. No sabía cómo seguir. Sólo sabía matar, como miles de soldados estadounidenses en esa guerra. Una guerra que quizás fuera una especie de psicoterapia para una nación que ya había vivido el 11 de septiembre de 2011.
Larisa Saénko, RIA Novosti
Nota del administrador:
A pesar de los méritos del señor Kyle en combate, los que tanto admira la autora de este trabajo, no hay que olvidar que fue un invasor y manchó sus manos con la sangre de decenas de hombres y mujeres cuyo delito era, simplemente, defender a su nación de una agresión voraz y criminal. Dejó a centenares de huérfanos tras su paso macabro, viudas y padres adoloridos.
Kyle murió de la misma manera que todas sus víctimas, asesinado, cargando sobre si la triste gloria de ser un asesino eficaz.

domingo, 3 de febrero de 2013

Asesinan a tiros a uno de los francotiradores más letales de Estados Unidos

Un antiguo francotirador de los Navy Seal estadounidenses y uno de los más mortíferos de la historia de Estados Unidos, con unas 160 muertes, Chris Kyle, ha muerto junto con otro hombre, Chad Littlefield, tiroteado en un campo de tiro del condado de Erath, en Texas, según ha informado este domingo la cadena NBC.

El portavoz de la Policía de carreteras, el sargento Lonny Haschel, ha revelado que tanto Kyle como Littlefield, de 38 y 35 años respectivamente, murieron en un campo de tiro del Rough Creek Resort and Lodge en Glen Rose, en el condado de Somervell, el sábado por la tarde.

"El hombre sospechoso de haber disparado ha sido identificado como Eddy Ray Routh de Lancaster", en el condado de Dallas, ha declarado Haschel. "Se cree que Routh disparó a las víctimas a eso de las 15.30 horas (22.30 hora peninsular española). Abandonó el campo de tiro en una furgoneta Ford y regresó a su casa en Lancaster", ha añadido.

El portavoz ha revelado que Routh ha sido detenido tras una breve persecución y que se enfrentará a la pena capital bajo cargos de asesinato. "Ha sido trasladado al departamento de la Policía de Lancaster donde ha sido acusado de dos cargos de asesinato", ha explicado Haschel. "Al final regresará al condado de Erath, seguro. Pero esta tarde, está siendo acusado de dos cargos de asesinato aquí, en Lancaster", ha asegurado.

Kyle, que nació en el oeste de Texas pero que fue criado en Dallas, sirvió cuatro veces en Irak desde el inicio de la guerra hasta el año 2008. Se cree que Kyle es uno de los mejores francotiradores del mundo. En enero de 2012 publicó el libro 'American Sniper', una autobiografía que se convirtió en best-seller.

Tomado de  http://www.elcorreogallego.es

martes, 17 de enero de 2012

Insólita confesión de un asesino USA

Chris Kyle  Foto cortesía de Willilam Morrow
Dice que mató a 255 personas en Irak y que no se arrepiente.

'La leyenda', 'el exterminador' y 'el diablo de Ramadi' son sólo algunos de los apodos por los que se conoce al francotirador estadounidense Chris Kyle.

Entre 1999 y 2009, el entonces oficial del pelotón Charly, tercer gurpo de la fuerza de élite estadounidense conocida como Navy SEALs, se ganó la reputación de ser el francotirador más letal en toda la historia del grupo.

Oficialmente se le adjudican 150 víctimas, una cifra que supera el récord anterior, de 109, alcanzado por un francotirador durante la Guerra de Vietnam.

Pero Kyle afirma que el número es mayor. Sólo en su segunda batalla en Fallujah, a finales de 2004, dice haber dado muerte a 40 enemigos.

En 'American Sniper', un libro publicado recientemente en EE.UU. por la editorial HarperCollins, Kyle relata con lujo de detalles el trabajo que desempeñó como combatiente en Irak.

'Me gustó lo que hice. Todavía me gusta. Si las circunstancias fuesen diferentes -si mi familia no me necesitase- volvería en un abrir y cerrar de ojos', escribe.

Conciencia tranquila
La narrativa es clara, cruda, como la definió un crítico literario estadounidense, y deja ver la compleja y tensa psicología de guerra.

Kyle cuenta cómo a lo largo de su carrera dejó de dudar al enfrentarse a su víctimas y mejoró su trabajo bajo el fuego cruzado.

Su compañía, Charly, fue una de las primeras en desembarcar en la península de al-Faw, al inicio de la llamada Operación Libertad, iniciada el 20 de marzo de 2003, por el entonces presidente de EE.UU., George W. Bush.

A fines de ese mes, en un pequeño poblado de la región de Nasiriya, los oficiales de SEALs aguardaban la llegada de los infantes de marina. Kyle y otros soldados vigilaban el operativo desde lo alto de un edificio.

Todos los vecinos se encerraron en sus casas, a mirar por las ventanas. Todos menos una mujer y unos pocos niños que merodeaban por la calle.

Cuando los infantes se acercaron, la mujer les lanzó un objeto amarillento que tenía guardado en su bolsa.

¡Es una granada! ¡Una granada china!, gritó el jefe de Kyle. ¡Dispara!

Al verlo titubear, el jefe repitió: ¡dispara!

Kyle apretó el gatillo dos veces, la 'primera y única vez' que mató a una persona en Irak que no fuese un hombre ni un combatiente.

'Era mi deber. No me arrepiento', escribe. 'Mis balas salvaron a varios estadounidenses cuyas vidas valían claramente mucho más que la de aquella mujer de alma retorcida'.

'Puedo enfrentarme a Dios con la conciencia tranquila en relación a mi trabajo'.

Odio
Este estadounidense de Texas, que aprendió a usar un arma de pequeño, se convirtió en un virtuoso cumpliendo una de las funciones más controvertidas en los conflictos armados.

En la Segunda Guerra Mundial, los francotiradores de élite eran considerados asesinos en serie. En las guerras contemporáneas, donde se valora la precisión, estos especialistas ganaron un estátus especial.

Kyle se enorgullece de haber matado a un hombre a una distancia de 2.100 metros, en Ciudad Sadr, un distrito en los suburbios de Bagdad, en 2008.

Los asesinatos a tiros cometidos por sociópatas o psicópatas -como el caso del noruego que mató a 69 jóvenes en la isla de Utoeya- refuerzan la imagen fría de estos profesionales.

Kyle, por su parte, explica el odio por 'el enemigo' que se fue acrecentando durante sus viajes a Irak.

'Odio profundamente el mal que había dentro de esa mujer', dice Kyle en referencia a su primera víctima de sexo femenino. 'La odio hasta el día de hoy'.

Los cuatro viajes de Kyle le dieron prestigio y fama. Los insurgentes iraquíes lo bautizaron al-Shaitan (el diablo) y ofrecen una recompensa por su cabeza.

Pero el militar no le da importancia a la fama que obtuvo como el 'francotirador más eficiente en las historia de las fuerzas de élite'.

'El número no es importante para mí. Me hubiese gustado haber matado más gente. No para presumir, sino porque creo que el mundo es un lugar mejor sin salvajes que atenten contra la vida de estadounidenses'.

Retirado de sus funciones desde 2009, Kyle vive ahora en Texas, donde dirige una empresa que entrena a francotiradores de élite de las Fuerzas Armadas Estadounidenses

Tomado de BBC Mundo

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