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lunes, 6 de noviembre de 2017

Rosa María Payá, el fracaso de CubaDecide y broncas dentro de la FNCA



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Un amigo dominicano me comentó que Rosa María Payá, dirigente del proyecto contrarrevolucionario CubaDecide, estuvo en Santo Domingo el mes pasado en donde organizó un evento alejado de cualquier publicidad, el cual fue financiado por Antonio Costa Labrador, directivo de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), a espaldas de otros dirigentes de dicha organización, quienes no comulgan con el proyecto de la Payá al considerarlo inviable y poco efectivo.
El desembolso de Tony Costa cubrió los gastos cuantiosos de la Payá, lo que incluía alojamiento en un lujoso hotel, alimentación, transporte y recogida en el aeropuerto, así como alquiler del local donde se llevó a cabo el poco divulgado evento. Lo interesante del caso es que Tony Costa accediera a darle su apoyo a la Payá –no solo aportando más de 3,000 USD– en inobediencia a la postura actual de sus líderes de la FNCA.
Se ha sabido que los directivos de la FNCA y de la FDHC –a saber los dos Antonios– involucrados en este apoyo a la Payá rompieron con sus promesas de no ofrecer apoyo a la Payá y a CubaDecide, tanto en Cuba como en el exterior, teniendo la misma postura con respecto a la controvertida visita a Cuba del Secretario de la OEA, Luis Almagro, abortada por decisión soberana del gobierno cubano.
El aislamiento de la Payá y las reservas con respecto a ella se han extendido asimismo a la Asamblea de la Resistencia, al Directorio Democrático Cubano, a Mar por Cuba, al Consejo por la Libertad de Cuba, a los Ex Presos, así como también a Inspire America, a Raíces de Esperanza, a la Alcaldía de Miami y a la gubernatura de La Florida, principales fuentes del apoyo mediático y financiero de la contrarrevolución interna en Cuba, particularmente a los integrantes del llamado Foro de Derechos y Libertades, así como a la plataforma Todos Marchamos, de donde proceden las críticas abiertas y privadas a Rosa María y a CubaDecide, considerándolas como ridículas y entretenidas, manipuladas por el gobierno e, incluso, sugiriendo que la misma –así como su fallecido padre– pudieran haber colaborado con la Seguridad del Estado.
Desesperada, viéndose en un declive en cuanto a seguidores y en una crisis de proselitismo, desahuciada por los grupos externos y la propia contrarrevolución interna quienes se niegan a reconocerle liderazgo alguno, ha llamado a una dudosa convocatoria para que los ciudadanos cubanos  voten  con la palabra plebiscito en sus boletas en las próximas elecciones como forma de rechazo. Obviamente, poco impacto tendrá el llamado de  esta señorita  devenida en "protegida de Almagro”.

Desesperados contrarrevolucionarios buscan apoyo en la Embajada USA en Cuba.



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Siguiendo la sugerencia de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FDHC) –burda filial de la FNCA– varios grupúsculos internos liderados por la contrarrevolucionaria de vieja data, Martha Beatriz Roque Cabello, también conocida como La Reyna del Aguacate y cabeza de la llamada Red de Comunicadores Comunitarios (RCCC), ha intensificado su relación con el diplomático Justin Davis, funcionario de la Oficina Política de la EMBAUSA en La Habana, nido de la CIA y de otros servicios de inteligencia norteamericana.
La labor de Roque Cabello, dentro del marco de las complejas relaciones entre ambas naciones, está encaminada a la búsqueda de financiamiento y a facilitar trámites de viaje a los miembros de su entramado alineados con la llamada “Nueva Política”. Roque se ha convertido, en la práctica, en informante de Davis con respecto a las reacciones de la contrarrevolución interna en relación con las medidas adoptadas por Trump hacia Cuba y sobre el estado de opinión sobre otros asuntos. Al mismo tiempo se ha vendido como incondicional a las medidas anunciadas por el presidente el pasado 16 de junio de este año hacia Cuba, instando a su jefe Davis a que recrudezcan sus acciones contra su propia Patria, en un bochornoso acto de traición. Para ella, el 2018 se producirán condiciones para que el cambio de dirección en el gobierno propicie “cambios en el país”, a los que ella denomina como “fin de la dictadura”.
Ruega encarecidamente a Davis que la embajada USA continúe apoyando a la contrarrevolución interna para evitar que se pierdan los vínculos con sus similares en Miami, a través de los cuales obtienen el salario mensual y las cuantiosas recargas para sus celulares. Particularmente ha pedido a Davis que le ayude económicamente dado el retraso en los pagos mensuales que debía recibir de la FDHC por las “investigaciones y reportes” de la RCCC con respecto a la situación interna de la Isla y dentro de la llamada oposición.
Obviamente, parece que Roque Cabello está intentando venderle uno de sus aguacates a Davis, aunque estén verdes. Verde por verde, ese es su fin.

jueves, 14 de julio de 2016

No somos represores y no nos amedrentan las amenazas



Varios grupúsculos contrarrevolucionarios entre los que destacan la llamada Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FDHC), Archivo Cuba y el autodenominado Instituto de la Memoria Histórica Cubana Contra el Totalitarismo, en unión con el falsario sitio  Repression ID, han puesto en marcha un sitio web identificado como Represores cubanos, en el cual incitan a identificar a combatientes del MININT y las FAR, así como a miembros de nuestras organizaciones revolucionarias –a los cuales pretenden endilgar la falsa condición de represores– en un franco intento por amenazarlos, amedrentarlos y prometer futuros castigos a los mismos a causa de su labor de enfrentamiento a las actividades provocadoras de la contrarrevolución interna.

Esta iniciativa fue presentada hoy en Miami en una conferencia de prensa en la que participaron contrarrevolucionarios residentes en esta ciudad, tales como Tony Costa (FNCA) y mercenarios de visita en esa ciudad como Iván Hernández Carrillo y José Daniel Ferrer. Sin dudas la FDHC –canalizadora preferida de los dineros USA por parte de la USAID– trata de justificarlos con estas burdas patrañas.

En nombre de los revolucionarios que participamos en las tareas de denuncia y enfrentamiento a la contrarrevolución, teniendo en cuenta que Repression ID me ha incluido desde hace mucho tiempo en su lista, puedo aseverar que no hay miedo alguno en los que participamos en la defensa de nuestra sociedad socialista.

sábado, 15 de noviembre de 2014

La USAID y los peligros de colaborar con terroristas (II)






La FNCA ha sido desde su creación un instrumento para condicionar la política norteamericana hacia Cuba.

Muchos elementos evidencian cómo las diferentes administraciones norteamericanas la han empleado, indistintamente, como punta de lanza de su política agresiva, recibiendo fondos millonarios a través de sus agencias federales como la CIA y la USAID para articular en cada momento sus planes encaminados a destruir por cualquier vía posible a la Revolución.

Cuando les ha sido necesario, tal como ocurrió con el destape de las corruptelas de Adolfo Franco, han colocado en la USAID a personeros de la FNCA como José Cárdenas, ex directivo de la misma. Esta fue la salida para descongelar en el 2008 los fondos destinados para propiciar la subversión contra Cuba y tratar de mantener las emisiones de Radio y TV Martí.

La ambiciosa FNCA publicó por ese entonces un informe en el que denunció que tan solo el 17 % de los fondos eran realmente empleados para apoyar a la contrarrevolución interna. Fue una jugada maestra encaminada a lograr el malsano propósito de monopolizar el dinero de la USAID, desplazando del privilegiado papel a otras organizaciones radicadas en EE UU, tales como el Centro por una Cuba libre, el Directorio Democrático Cubano, el Grupo de Apoyo a la Democracia y Acción Democrática.

No fue, sin embargo, hasta el 2011 cuando la USAID comenzó a tener en cuenta con más atención a la FNCA y a su Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FHRC), luego de haberle retirado su financiamiento tras los escándalos de sus vínculos con Luis Posada Carriles y la oleada terrorista en la década de los noventa, así como su participación en el secuestro del niño Elián González, lo cual provocó una seria caída de imagen para la misma. La USAID tuvo siempre la certeza de que la FNCA empleó parte de los fondos entregados a ella en actividades terroristas contra objetivos económicos, políticos y sociales dentro de Cuba, distanciándose de la misma, al menos, de forma pública.

Fue en el 2011 cuando la USAID aprobó 3.4 millones de USD para la FHRC, parte de los que fueron dirigidos hacia los grupúsculos contrarrevolucionarios por los que apostaban los directores de la FNCA. Otra parte importante de los fondos, a falta de serias auditorías, fueron a parar a los bolsillos de los propios intermediarios y unos pocos liderzuelos dentro de la Isla.

Los envíos destinados por la FHRC a sus grupúsculos seleccionados, fundamentalmente consistentes en computadoras, teléfonos celulares, cámaras, materiales impresos, soportes digitales, alimentos, medicinas, productos higiénicos y ropa, nunca han sido significativos. 

La misma suspicacia acaba de ocurrir recientemente cuando se dio a conocer que la FNCA destinó más de 250,000 USD para un curso para jóvenes contrarrevolucionarios auspiciado por el Centro de Iniciativa Latinoamericana y del Caribe del Miami Dade College, con la intención de capacitarlos como potenciales líderes de la contrarrevolución interna y, sin embargo, luego de la deserción de tres de ellos, se filtró la falta de aptitudes de casi todos  para cumplir con las expectativas puestas en ellos.

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La Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) se encuentra ahora financiando la actividad de algunos grupúsculos como la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) y las llamadas Damas de Blanco.

Con Obama, la FNCA ha usado los aportes de la USAID para promover acciones no pacíficas y declarado corte violento como fueron los planes para atentar contra la visita de Benedicto XVI a La Habana y la Feria Internacional de La Habana 2013, denunciados por mí oportunamente.

Tal vez el momento de mayor espaldarazo por parte de Obama a la FNCA tuvo lugar el 8 de noviembre de 2013, cuando el presidente usó la casa del Chairman de la misma, Jorge Mas Santos, para buscar contribuciones para los demócratas. A cambio, Obama prometió a la FNCA la monopolización de los fondos de la USAID. Fue, a todas luces, un acuerdo muy parecido a los usados por la mafia. Así se completaba la intención de Obama de centralizar los fondos de la USAID, iniciada desde el 2012, cuando el Departamento de Estado centró sus esfuerzos en sus dependencias identificadas como la Oficina de Latinoamérica y el Caribe (LAC), la Oficina de la Democracia, Derechos Humanos y el Trabajo (DRL) y la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental. También concedió a la Sección de Intereses de EE UU en La Habana el privilegio de canalizar ciertas partidas de financiamiento dentro del territorio nacional cubano.

En un artículo de mi autoría, titulado Paradoja FNCA: primero explotar Tropicana y ahora evocarlo, destaco el hecho de que fue el propio entonces presidente de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FDHC), Luis Zúñiga Rey, quien reclutó a varias personas –entre las que me encontraba yo, así como el ciudadano cubanos Olfiris Pérez Cabrera-, para hacer volar el famoso cabaret Tropicana, en la década de los 90.

En el citado artículo destaco el disparatado sueño de la FNCA de recrear una versión futurista en la Noche Tropical 2014: “Lo que resulta una aberración es que los propios organizadores de estos planes terroristas contra Tropicana, muchos de los cuales se encuentran aún vinculados a la Fundación de Derechos Humanos, una fachada de la FNCA, encargada de promover y financiar la subversión en Cuba, planeen recrear al cabaret Tropicana, tal y como pudiera ser en el 2020, si ocurriera una “transición democrática” en Cuba.” (1)

Siempre tuve la certeza de que los fondos empleados por el ala militar de la FNCA para destruir Tropicana, diversos centros hoteleros y recreativos, termoeléctricas, industrias, refinerías, así como otros objetivos, cuyos planes se fraguaron en 1993 y fueron dándose a la luz en los años venideros con la oleada de atentados que tuvieron lugar entre los años 1996 al 2001, fueron financiados con fondos de la USAID.

No tengo duda alguna de que la FHRC, creada bajo la misma decisión ejecutiva del presidente Reagan, al igual que su matriz FNCA, bajo decreto 501 (c) 3, ha sido una de las más agresivas organizaciones terroristas y subversivas contra Cuba, siempre bajo la tutela de la USAID.

La labor desarrollada por la FNCA en el sostenimiento de la guerra ideológica anticubana, incluye no solo la guerra sicológica, sino también la guerra sucia, directa, en la que sus directivos, junto al Consejo por la Libertad de Cuba, han tenido amplia experiencia en las últimas décadas. Manejando ahora grandes sumas de dinero para la subversión son aún más peligrosos. Pruebas existen de que en los últimos meses la FNCA ha estado involucrada secretamente en la contratación de mercenarios en el exterior para realizar acciones violentas contra Cuba, tal como ocurrió durante la pasada visita de Benedicto XVI y la Feria Internacional del Libro de la Habana 2013. (2)


Percy Francisco Alvarado Godoy

Vínculos:


Otros enlaces de mi autoría:

jueves, 13 de noviembre de 2014

La USAID y los peligros de colaborar con terroristas (I)



http://razonesdecuba.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2011/03/usaid-2.jpg


Nada resulta casual cuando se trata de la política de Estados Unidos hacia Cuba y los pretendidos cambios “significativos” dentro de la USAID, tienen una clara explicación, siempre que resulten ciertos y este anuncio no sea más que una maniobra de distracción.

La primera e irrebatible verdad es que todo el diseño de la política norteamericana ha sido un rotundo fracaso desde el triunfo revolucionario de 1959. Administración tras administración, la promesa de cada estrenado presidente de revertir el proceso histórico cubano se ha convertido, a lo largo de cada mandato, en un fiasco. Esto ha sido un mal evitable si se hubiera actuado con cordura y franca diplomacia, si se hubiera respetado nuestra soberanía y no se hubieran tramado operaciones encubiertas ni otros tipos de acciones violatorias del derecho internacional. Pero ni un solo presidente USA entró en razón al respecto.

Ni el criminal y sostenido bloqueo, ni el terrorismo criminal y desmedido, ni la más tenebrosa guerra mediática, han podido con la Revolución Cubana. El no reconocer este fracaso y continuar actuando con prepotencia y tozudez, ha sido el principal error de EE UU durante décadas.

Esa es la principal causa del replanteamiento de la labor de la USAID con respecto a Cuba, notificado por Asociated Press en los último días, según la cual se estarían preparando nuevas “normas internas” que prohibirían el empleo de acciones y programas encubiertos para subvertir nuestro orden constitucional. 

Otra de las causas a tener en cuenta sobre la necesidad de un cambio en la política USA con respecto a Cuba lo ha sido la lenta toma de conciencia por parte de algunos medios de comunicación –entiéndase AP y The New York Times-, así como el impacto provocado por las recientes denuncias de estos medios no solo sobre los programas subversivos implementados por la USAID, sino sobre la necesidad de un cambio total en la vieja y añeja política norteamericana hacia nuestra patria.

Uno de los más absurdos errores de la USAID es manejar equivocadamente el concepto de sociedad civil al referirse a una insignificante contrarrevolución interna, cuando la sociedad civil cubana apoya mayoritariamente a la Revolución, por cuanto sus programas comienzan con un fallo de raíz al ser concebidos e implementados.

El escandaloso empleo del dinero de los contribuyentes norteamericanos en programas secretos como ZunZuneo, remedo de Twitter encaminado a influir en nuestra juventud con matrices de opinión preestablecidas desde el exterior, así como otros planes desestabilizadores, cuya eficacia ha sido puesta en entredicho, también ha sido motivo de críticas en los últimos tiempos.

El entarimado de estas operaciones, caracterizado en promover una supuesta democracia de forma injerencista, empleando subcontratistas para disfrazar dichos procedimientos, enviando a personal para realizar actividades ilegales sin seguridad alguna y desconocimiento de las leyes que rigen en el terreno de sus actividades, así como otras irregularidades que esconden el uso inadecuado de los millonarios recursos desembolsados, serán debatidos en audiencias dentro del Senado norteamericano. Sobre todo, como tema crucial,  el balance de los casi pobres resultados obtenidos con su implementación.

Por su parte, arrinconada por el escrutinio público, la USAID pretende mantener estos programas, aunque dotándolos de "transparencia y seguridad" para sus agentes de campo, aunque ya se maneja la posibilidad de reasignar los programas secretos a otras dependencias dentro del Departamento de Estado.

La USAID, ciertamente, ha pasado por momentos difíciles en los últimos tiempos, sacudida por frecuentes denuncias sobre sus actividades secretas en naciones a las que no se les ha declarado la guerra y donde se pretende vulnerar y destruir la institucionalidad, en franca violación de la Ley de neutralidad aún vigente.

Sobre ella penden las siguientes acusaciones, por citar algunas:

Dan Anthony Mitrione, un instructor norteamericano en técnicas de tortura y posteriormente ejecutado por fuerzas de izquierda, actuó en Uruguay con credenciales de la USAID a fines de los 70, encargado del adiestramiento de torturadores.

La USAID colaboró estrechamente con los autores del golpe de Estado en Honduras.

La USAID promovió el golpe de estado contra Fernando Lugo en Paraguay.

La USAID fue usada como tapadera para preparar un plan de atentado contra Fidel en Chile, usando a Antonio Veciana, quien fungía como miembro de la USAID en Bolivia.

La USAID fraguó el secuestro y el grotesco despojo del presidente Jean-Bertrand Aristide.

La USAID estuvo implicada en el financiamiento y apoyo al golpe de estado contra Chávez en Venezuela, el 11 de abril del 2002.

La USAID promovió el separatismo en Bolivia y acciones de corte violento contra el gobierno de Evo Morales.

Otro estigma que carga consigo es la corrupción generalizada dentro de la misma y la apropiación y desvío de considerables sumas de dinero por parte de los intermediarios en los programas subversivos implementados en otras naciones. Tampoco ha escapado del escándalo sobre la vida lisonjera de sus propios directivos, como fue el caso de Randall Tobias, entonces jefe de la USAID desde el 2006, envuelto en un affaire de prostitución de lujo y cuya ramificación comprendía la extorsión y el lavado de dinero.

Para el gobierno norteamericano, la USAID ha significado un gasto inefectivo de recursos y el fracaso de las campañas financiadas por la misma. La neutralización de programas secretos dentro de Cuba, el uso inadecuado y el continuado robo del dinero enviado a los grupúsculos contrarrevolucionarios por parte  de sus inescrupulosos liderzuelos, el bajo aprovechamiento de los mercenarios en los cursos de entrenamientos y las deserciones de algunos de ellos, así como el desvío de las ayudas enviadas para lucro y beneficio personal, son frenos y obstáculos difíciles de evitar dada la catadura moral y la falta real de compromiso de sus mercenarios.

Dentro de los factores de la ineptitud de la USAID para la implementación de sus programas subversivos contra Cuba también debe considerarse el total desconocimiento de la realidad cubana por parte de quienes los diseñan, así como una subestimación de la capacidad de respuesta de las autoridades para detectarlos y neutralizarlos. Los usan como camisas de fuerza una vez que han sido probados con relativo éxito en otras naciones y contextos, lo que entraña un craso error.  La detención de Alan P. Gross es fruto de esta errónea concepción.

Ha sido un error para la USAID el empleo de organizaciones vinculadas al terrorismo, el narcotráfico, la trata de personas y otras actividades ilícitas radicadas, fundamentalmente, en Miami. Este marco de corruptos y oportunistas, a los que los mueve la sinceridad de un cambio político en Cuba, sino el lucro y el protagonismo, es parte del talón de Aquiles de cualquier tipo de programa implementado para promover la subversión en Cuba. La lucha despiadada entre estos grupúsculos para “canalizar” los fondos de la USAID. Los cambios de administración y otros intereses dentro de los grupos de poder, hacen que esta variación de los intermediarios se modifiquen sustancialmente, así como aumenta la corruptela dentro de los mismos.

El panorama del empleo de los grupúsculos radicados en Miami por parte de la USAID no deja de ser desolador. Fermenta entre ellos la división y la sucia competencia, los ataques y acusaciones, así como la consabida desviación de dichos fondos. Tampoco existe una certeza sobre cómo esos fondos son usados tantos por los intermediarios como sus destinatarios finales: la contrarrevolución interna.

Los grupos encargados de abastecer a la contrarrevolución usan canales poco confiables para abastecer a sus mercenarios patrocinados por ellos, favoreciendo principalmente a aquellos a quienes usan para montar un discurso político más apegado a sus concepciones y apreciaciones políticas. La frecuente detección, seguimiento y neutralización de estos emisarios por parte de las autoridades cubanas es un hecho que poco importa a quienes les envía, por cuanto la tajada mayor ha quedado a buen resguardo en sus bolsillos y arcas.

Sonado fue el caso de Felipe E. Sixto, ex administrador del Center for a Free Cuba (CFC) y ex asesor de George W Bush, quien fue culpable de robar cerca de 600 000 dólares USD de los fondos destinados a la contrarrevolución interna en Cuba. Esta fue una parte del dinero robado dentro del CFC, ya que otra parte sustancial fue a parar a manos de del jefe de esta organización, connotado agente de la CIA y corrupto sin escrúpulos. El entonces jefe de la USAID, Adolfo Franco, encubrió tales robos y estafas descaradas, sabiéndose partícipe de estas podredumbres. Lo absurdo, es que luego de una congelación de la entrega de fondos al CFC, por parte del Congreso, aún siguen recibiendo su mesada. Este no es un hecho aislado, pues auditoria oficiales han demostrado sobradamente la complicidad de los jefes de la USAID con tradicionales estafadores que aún siguen inscritos en su lista de beneficiarios.

Recientemente, la USAID se vio involucrada en otro escándalo de corrupción, tras publicarse los datos de una investigación al respecto y como puede observarse en el siguiente video.


La reciente editorialización de un importante medio como The New York Times y el creciente cuestionamiento al papel de la USAID, tanto en Cuba como América Latina, pone sobre el tapete la necesidad de suspender inmediatamente todos sus programas secretos encaminados a la subversión y a la guerra mediática contra otras naciones.

La actual parcialización de la USAID hacia la FNCA y su fachada, la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FDHC), desde el 2011, otorgándole el monopolio del financiamiento a la actividad contrarrevolucionaria dentro de Cuba, levanta serias preocupaciones no solo en los grupúsculos competidores, sino también en la opinión pública.



Poca transparencia puede esperarse de la FNCA y de su clon. El dinero desembolsado a la misma no solo ha servido para financiar actividades subversivas, sino también para ejecutar acciones terroristas. Desde 1992, cuando la FDHC comenzó a recibir partidas de la USAID, la FNCA desarrolló acciones terroristas de envergadura que culminaron en los ataques con bombas y otros planes violentos entre 1993 y el 2001.

Aunque se pretenda que gran parte de estos fondos se destinen a un reacomodo de las maltrechas y mal paradas fuerzas de la contrarrevolución interna, evitando cismas y conflictos internos, lo cierto es que la mayor parte de ese dinero engrosa los bolsillos de los líderes de la FNCA. El propio Francisco José Hernández Calvo se encarga de remediar a toda costa las pugnas entre contrarrevolucionarios como las actuales entre las Damas de Blanco y las “Damas de UNPACU”, repartiendo dinero para contentarlas, persuadiendo a Eulalia San Pedro (Laly) –madrina incondicional de la estafadora Berta Soler-, de hacer las paces con las damas orientales. Por otra parte, la FNCA puja por lograr un aparente clima de unidad aumentado las migajas que reciben UNPACU, FLAMUR, el Partido Republicano de Cuba y otros grupúsculos.

A la par, existen indicios de que este dinero no solo se usa para supuestas acciones “pacíficas”, sino también se emplean para preparar planes secretos de terrorismo contra Cuba.

En el próximo trabajo analizaremos cómo la FNCA se ha encargado de desarrollar actividades terroristas contra Cuba, pasando de financista de grupos como Alpha 66 y otros, a convertirse en ejecutora directa de estas acciones.


Percy Francisco Alvarado Godoy


Vínculos: 





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