Mostrando entradas con la etiqueta George Herbert Walker Bush. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta George Herbert Walker Bush. Mostrar todas las entradas

sábado, 8 de noviembre de 2014

Bush padre, Nixon y la drogadicción de Bush hijo.




http://razonesdecuba.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2011/04/obama-bush-carter-clinton-580x325.jpg


Según destaca una nota aparecida en Excélsior bajo la firma de Carmen Álvarez, el ex presidente George H. W. Bush –quien entonces era presidente del Partido Republicano-, exigió al entonces presidente Richard Nixon, su inmediata renuncia tras el escándalo Watergate, según se dio a conocer en el libro A portrait of my father (Retrato de mi padre), escrito por el también ex expresidente George W. Bush (2000-2008). 

Paradójicamente, un fragmento de este libro apareció en el portal de internet Drudge Report, el mismo que destapó el affaire del presidente Bill Clinton con Monica Lewinsky, en 1998, bajo el título Bush on Bush reveals history.

Según las notas del hijo no tan pródigo, Bush padre le tiró la toalla en público a Nixon, aunque le envió una carta el 7 de agosto de 1974 conminándolo a renunciar. Bush hijo dijo al respecto: “A pesar de su profunda decepción, mi padre se negó a condenar a Nixon en público. Aunque habría podido beneficiarse en el corto plazo, mi padre no le vio mucho sentido a sumarse al linchamiento colectivo como él mismo dijo.” 

En la referida carta, Bush padre decía a Nixon: “Ahora creo firmemente que la renuncia es lo mejor para este país, lo mejor para su Presidente (...) Creo que esta opinión es compartida por la mayoría de los líderes republicanos en todo el país”. (…) “Esta carta se vuelve todavía más difícil debido a la gratitud que siempre tendré hacia usted. Si efectivamente usted deja su cargo, la historia registrará debidamente sus logros con un respeto duradero”.

http://img01.lavanguardia.com/1972/06/15/El-presidente-estadounidense-R_54311469243_54028874188_960_639.jpg

Lo interesante de todo es que George W Bush no habló en su libro sobre los dolores de cabeza que causó a su padre por su adicción a la cocaína en sus años mozos, vicio que no pudo erradicar según confirma una nota publicada el 24 de julio 2014 por JP, en Empire News, donde se relata cómo George W. Bush, ya expresidente, fue arrestado en un suburbio de Dallas con más de una onza de cocaína en su guantera. El descubrimiento lo hizo la policía en un control rutinario de tráfico, luego de que cometiera una infracción vehicular.

La sorpresa de la policía de Dallas fue enorme al conocer la identidad del violador y descubrir la droga en su vehículo, aunque lo condujeron detenido a una estación de policía, ya que presentaba síntomas de estar bajo los efectos del estupefaciente.

El oficial Charles Cane relató el incidente: “Nos hicimos a un lado de la camioneta y estábamos a punto de escribir una infracción de tránsito simple y rápido”. (…) “Al principio, mi pareja y yo quedamos impresionados con la que estaba en la camioneta, y [Bush] empezó a hacer bromas y nos preguntó si queríamos tomar una foto con él. Me di cuenta de que estaba lloriqueando un poco y el esmalte en sus ojos Grité que él estaba bajo la influencia “.

http://www.gomeraactualidad.com/media/gomeraactualidad/images/2014/11/05/2014110513172519905.jpg

Según explica la nota de Empire News, Cane dijo que una vez que los oficiales descubrieron la cocaína, Bush intentó sobornarlos para evitar ser arrestado. Cuando esto falló, se dirigió a las amenazas y el senderismo, según informes, diciendo que iba a ‘conseguir el FBI para patearles el trasero y que "los presidentes pueden romper cualquier ley que ellos quieran."

Cane recuerda la prepotencia de Bush y sus amenazas, así como su desenfado cuando les dijo: "Rompí tantas leyes cuando estaba en la oficina, ¡y yo no te vi venir a tratar de detenerme, entonces!" (…) "He estado usando coca durante décadas! Yo solía esnifar las líneas de un cráneo y de los huesos en los bares Tittie de New Haven cuando tú te orinabas en los pañales, chico. Lo único que quieres es tu nombre en los periódicos próximo al mío".

Ante los insultos de Bush, Cane reaccionó irreverentemente y cumpliendo lo establecido por la ley. Indignado, recuerda el incidente: "Fue un arresto difícil de hacer, pero yo no me hice en un oficial de policía para tomar decisiones fáciles. Me rogó una y otra vez para dejarlo pasar, entonces él me ofreció dinero, entonces él me llama un estúpido, pero esa es la manera en que la ley va. No ofrecemos un trato especial a cualquier persona en Dallas. No me importa quién es usted".

Como el escándalo podría afectar los oscuros intereses de los grupos de poder y las aspiraciones presidenciales de su hermano Jeff –dado que este incidente se produjo a fines de julio de 2014-, los abogados de la familia pagaron una fianza de 5 000 USD luego de que el drogado Bush pasara seis horas detenido.

Oscuras y sucias páginas de los políticos que gobiernan USA y que se ocultan descaradamente del público norteamericano. ¿Cuándo conoceremos los trapitos sucios de Obama, aunque ya se han filtrado algunos? 


Percy Francisco Alvarado Godoy



miércoles, 10 de abril de 2013

Sólo quedan vivos Videla y Bush

El más viejo de los tres todavía está vivo. Nació el 2 de agosto de 1925. Tiene 87 años. El del medio nació el 13 de agosto de 1925 y murió el 16 de marzo último. Tenía 87. Ella era la más joven de los tres. Nació dos meses después que el segundo, el 13 de octubre. También murió a los 87 años 
 
Jorge Rafael Videla, José Alfredo Martínez de Hoz y Margaret Thatcher gobernaron en simultáneo desde el 4 de mayo de 1979 hasta el 29 de marzo de 1981. La primera es la fecha en la que Thatcher entró en Downing Street 10 para comenzar su trabajo como primera ministra. La última fecha marca el momento en que Videla, y con él Martínez de Hoz, dejaron la Casa Rosada y el Ministerio de Economía. Videla había asumido el mando con el golpe del 24 de marzo de 1976. Unos días después, el 29 de marzo, la Junta Militar, que además integraban el marino Emilio Eduardo Massera y el aeronauta Orlando Ramón Agosti, designó ministro a Martínez de Hoz.

Los tres compartieron una época que remataría en el apogeo de Ronald Reagan y George Herbert Walker Bush (el padre de George W.), la dupla que se encargó de profundizar la desigualdad en los Estados Unidos y ganar la última carrera contra la desvaída Unión Soviética, entre 1981 y 1993. La URSS se disgregó en 1991, durante la presidencia de Bush, que había sido vicepresidente de Reagan. Aún vive. Nació el 12 de junio de 1924 y tiene 88 años. Acaso Bush sea el que une a todos los personajes de ese tiempo. Miembro de la élite política, financiera y petrolera de los Estados Unidos, con el republicano Gerald Ford de presidente fue director de la CIA, la Agencia Central de Inteligencia, entre enero de 1976 y enero de 1977. Antes había sido el encargado de la oficina de enlace en la República Popular China, donde tejió el estreno de las relaciones con Beijing por decisión del presidente Richard Nixon y su mano derecha para la política exterior, Henry Kissinger. Bush padre pertenece a la generación de políticos norteamericanos fogueados no solo en la Guerra Fría sino en la Segunda Guerra Mundial, en su caso como un joven piloto de la aviación naval condecorado por 58 misiones.

El gran giro de los Estados Unidos comenzó a producirse con Nixon, presidente entre 1969 y 1973 y luego otra vez presidente, aunque trunco. No completó su segundo mandato por el escándalo de Watergate, cuando los periodistas de The Washington Post Bob Woodward y Carl Bernstein descubrieron el espionaje de los servicios de inteligencia al Partido Demócrata.

Además de reconocer a la China surgida en la revolución de 1949, Nixon firmó la paz en Vietnam y oficializó el fin de una guerra que ganaron Vietnam del norte, los guerrilleros de Vietnam del Sur y el movimiento pacifista norteamericano, robustecido por el espíritu libertario nacido en la década del ’60 y los cientos de miles de cadáveres de jóvenes conscriptos que se tornaron una carga social intolerable.

Nixon, Ford, Kissinger, Reagan y Bush forman parte de la casta que se propuso, y lo consiguió, rediseñar su país sin concesiones a políticas populares como las de Franklin Delano Roosevelt en los ’30, aplastar todo intento de cambio en América latina y ganarle la carrera armamentista a la otra superpotencia con base en Moscú. La carrera armamentista y la carrera a secas.

Thatcher integró ese juego a nivel internacional tanto como los dirigentes norteamericanos o como Juan Pablo II, que inauguró su papado en 1978. Y a nivel de su práctica y sus ideas en Gran Bretaña, buscó desmontar lo más posible la construcción laborista de posguerra. Hugo Young, que escribió el libro Margaret Thatcher. La mujer de hierro, destaca allí dos expresiones de la líder conservadora que murió ayer.

Una: “Es imposible atender a la gente necesitada de la sociedad a menos que uno acumule riqueza suficiente para proceder así”.

Otra: “No debemos pretender que el Estado aparezca en la forma de una extravagante hada buena en todos los bautismos, un acompañante locuaz en cada etapa del viaje de la vida, el deudo anónimo de cada funeral”.

Redujo el impuesto a la capa de ricos más ricos del 83 al 60 por ciento. Duplicó el impuesto al valor agregado. Destruyó las conquistas de los mineros del carbón, a tal punto que ayer David Hopper, secretario general de la Asociación Mineros de Durham, festejó su cumpleaños número 70 agradeciendo estar vivo para celebrar “un gran día”. “No siento ninguna tristeza –dijo el gremialista–. Thatcher destruyó a nuestra comunidad, nuestros a pueblos y a nuestra gente.” La primera ministra derrotó a los mineros tras una larga lucha que emprendieron tras una chispa: en marzo de 1984, el director de la estatal Empresa Nacional del Carbón para South Yorkshire, George Hayes, informó a los sindicalistas que la mina de Cortortwood no sería cerrada cinco años después sino en cinco semanas. Todo para reducir costos.

En el diario conservador The Times, el periodista George Osborne escribió que Thatcher restauró el optimismo en el Reino Unido.

Una de las formas de esa restauración, junto al combate contra el igualitarismo, contra el Estado fuerte y contra el poder de negociación sindical, fue la decisión con la que Thatcher ordenó enviar la fuerza punitiva a Malvinas tras el desembarco resuelto por la Junta Militar el 2 de abril de 1982.

Ya no estaban Videla ni Martínez de Hoz sino Leopoldo Galtieri y Roberto Alemann. Los primeros habían protagonizado una batalla por un ideal que Mariano Grondona llamaba en su revista Carta Política “Extremo Occidente”. Si Occidente estaba encabezado por James Carter, el demócrata que gobernó entre 1977 y 1981, antes de Reagan, y reclamó por los derechos humanos en la Argentina, entonces la Argentina debía ser Extremo Occidente. Videla y Martínez de Hoz llegaron a pactar con la Unión Soviética el apoyo doméstico e internacional a la dictadura. Su compromiso fue firme: en 1980 ambos cruzados de la guerra sucia no acompañaron a Carter en el boicot cerealero a la URSS y lo hicieron fracasar. Con Reagan, suponían los nuevos cruzados, que colaboraron en el exterminio de toda forma de rebeldía en América Central, Occidente y Extremo Occidente regresaban a las mismas fuentes. Era cierto, pero no calcularon que en el mercado de las alianzas la presencia de torturadores argentinos en Centroamérica no era suficiente para conseguir el apoyo de Washington a Buenos Aires contra Londres.

A diferencia de lo que ocurrió en los vecinos Chile y Brasil, en la Argentina la transición democrática tuvo un componente nacional propio: las Fuerzas Armadas habían sido derrotadas militarmente mientas estaban en ejercicio del poder.

Solo con demasiado cinismo podría afirmarse que Thatcher, socia de la dictadura y sobre todo de sus inspiradores globales, es la madre de la democracia argentina, y menos su causante decisiva. Pero nadie podría discutir que, como objetivo no buscado pero real, la derrota militar en la guerra de 1982 fue una de las parteras del resquebrajamiento de la tiranía argentina. De allí en adelante, como ocurrió en 1989, el thatcherismo sería posible exclusivamente con la combinación de crisis profunda, desarticulación, miedo y votos. Así fue que los neoconservadores argentinos liderados por Carlos Menem cumplieron con una de las máximas preferidas de Thatcher: “No hay sociedades, solo individuos”.

martin.granovsky@gmail.com

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-217584-2013-04-09.html

Tomado de  http://www.kaosenlared.net
La CIA realizó un trato con Pakistán que permitió a EE.UU. comenzar su programa de asesinatos selectivos a través de aviones no tripulados a cambio del asesinato de un opositor del Gobierno de Pakistán.
Las negociaciones que condujeron al acuerdo y la metamorfosis que produjeron en la CIA son el tema de un nuevo libro del periodista Mark Mazzetti.

En un extracto publicado por el 'The New York Times', Mazzetti describe cómo Pakistán, que inicialmente opuso resistencia a los intentos de la CIA de comenzar la campaña de asesinatos dentro de sus fronteras, en 2004 pidió ayuda a la agencia para matar a Nek Muhammad, aliado de los talibanes, a cambio de la autorización para comenzar su polémico programa de asesinatos con aviones no tripulados en el país.

El libro explica con detalle la evolución del programa de drones de la CIA, que comenzó durante la presidencia de George Bush, fue adoptado y ampliado por Barack Obama y ahora es objeto de duras críticas.

La CIA desde entonces ha llevado a cabo cientos de ataques con aviones no tripulados en Pakistán que han matado a miles de personas, pakistaníes y árabes, militantes y civiles por igual. Si bien no fue el primer país en donde EE.UU. utilizó drones, se convirtió en el laboratorio para las operaciones de asesinatos selectivos que han llegado a definir una nueva manera de luchar estadounidense, borrando la línea entre soldados y espías y eliminando los mecanismos normales con los que Washington marca su estilo de guerra. 

En el proceso, dice el periodista, “la agencia, que comenzó como un servicio de espionaje de inteligencia durante la guerra fría, se transformó en una organización paramilitar”.

El libro de Mazzetti, 'The way of the knife: the C.I.A., a secret army, and a war at the ends of the Earth', salió a la venta el martes. 


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/91381-cia-programa-asesinatos-drones-pakistan

ShareThis