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martes, 11 de noviembre de 2014

El día en que Reagan se disculpó con Thatcher

Ronald Reagan y Margaret Thatcher
Ronald Reagan y Margaret Thatcher tuvieron una estrecha relación profesional.
La grabación de una conversación entre un apologético Ronald Reagan y una comprensiva Margaret Thatcher fue publicada por primera vez.

"Lamentamos mucho la vergüenza que le causamos", dijo el líder de Estados Unidos a la primera ministra británica durante la llamada, disculpándose por la invasión a la isla caribeña de Granada.

Las tropas estadounidenses fueron enviadas a la isla en 1983 para derrocar el gobierno marxista.

Thatcher estaba molesta por no haber sido consultada antes de que los estadounidenses invadieran un estado miembro de la Mancomunidad Británica.

Mientras las fuerzas de EE.UU. todavía estaban en el terreno, el presidente llamó por teléfono a Thatcher para explicarle la acción que había tomado.



BBC

domingo, 3 de noviembre de 2013

Simulacro militar en 1983 y posible guerra nuclear

Un simulacro militar estuvo a punto de provocar una guerra nuclear en 1983

Unos documentos desclasificados muestran lo cerca que estuvo la Unión Soviética de lanzar un ataque contra el Reino Unido y EE.UU. en 1983, tras malinterpretar unos ejercicios militares de la OTAN y considerarlos el inicio de un ataque atómico.

Los ejercicios militares llevados a cabo en el marco de la Operation Able Archer (Operación Arquero Capaz), realizados en Europa en noviembre de 1983 por EE.UU. y sus aliados de la OTAN, fueron tan realistas que los soviéticos casi creyeron en la posibilidad de que se estuviese iniciando un ataque nuclear sobre su territorio.

"La Guerra Fría se describe a veces como un 'equilibrio de poder' estable entre el este y el oeste, pero la historia de Able Archer muestra que en realidad se trataba de un período sorprendentemente peligroso en el que el mundo estuvo al borde de una catástrofe nuclear en más de una ocasión", explicó al diario 'The Guardian' el director de la organización Servicio de Información Nuclear, Peter Burt.

"Estos documentos recogen un momento crucial en la historia moderna", señala Burt, responsable de la desclasificación de los documentos, que solicitó amparándose en la Ley de Libertad de Información.

Los hechos sucedieron poco después de que el entonces presidente estadounidense Ronald Reagan bautizara a la URSS como 'El Imperio del Mal', tras haber abatido un avión comercial surcoreano que se había desviado de su ruta programada y había penetrado en el espacio aéreo soviético.

En cuanto comenzaron los juegos de guerra Able Archer, el Kremlin ordenó equipar con armas nucleares a varios aviones que se encontraban en los hangares de Alemania Oriental y Polonia y enviar submarinos soviéticos con misiles balísticos nucleares a que se ocultaran bajo el hielo del Ártico. Además, puso unos 70 misiles SS-20 en estado de alerta.

Inicialmente la OTAN y sus aliados pensaron que la respuesta soviética eran otros ejercicios de guerra llevados a cabo por la URSS. Sin embargo, los documentos secretos revelan que los rusos creyeron en un principio que los ejercicios militares eran el preludio de un ataque nuclear contra su país, por lo que en realidad se estaban preparando para la guerra.

Robert Armstrong, el entonces secretario del Gabinete del Gobierno británico, informó a la primera ministra Margaret Thatcher que la respuesta de los soviéticos no parecía ser un ejercicio, ya que se llevó a cabo durante un día festivo importante en la URSS, contaba con alertas y actividad militar real y se limitaba geográficamente a la zona donde la OTAN llevaba a cabo sus ejercicios, es decir, el centro de Europa.

El rotativo británico indica que fue el desertor soviético Oleg Gordievsky quien facilitó gran parte de la información a los servicios de inteligencia.
"El alarmado Gobierno de Thatcher se dio cuenta [en ese momento] de que la Guerra Fría tenía que llegar a su fin y comenzó a convencer a sus aliados estadounidenses de lo mismo", afirmó Burt al rotativo.

Tal fue la gravedad que, según el exdirector de la Organización Conjunta de Inteligencia de Australia, Paul Dibb, "el ejercicio de1983 supuso una amenaza más grave que la crisis de los misiles cubanos de 1962". "Able Archer podría haber provocado una definitiva catástrofe no intencionada", agregó.
 
Russia Today

lunes, 23 de septiembre de 2013

El príncipe Carlos, un terrorista: los secretos de Estado ingleses

Margaret Thatcher durante una sesión en el Parlamento de los Lores. (Reuters)
Margaret Thatcher durante una sesión en el Parlamento de los Lores. (Reuters)
 “Estas son las cosas que no quieren que sepas”, asegura el periodista Adam Macqueen en su último libro The Prime Minister's Ironing Board and Other State Secrets: True Stories from the Government Archives (Little, Brown), que saldrá a la venta el próximo 3 de octubre. “Los pensamientos de los primeros ministros, las misivas de palacio que la familia real quería mantener lejos de miradas indiscretas; los asuntos que el gobierno sólo podía discutir a puerta cerrada, estando seguros de que nadie iba a saber de ellas hasta muchos después de que cobraran sus pensiones. Enigmas tan preocupantes para el poder que debían mantenerse en secreto durante décadas”.

Son los papeles de Estado británicos, recientemente desclasificados, que Macqueen ha estudiado en profundidad para sus reportajes en la revista Private Eye, la publicación satírica que lleva décadas siendo “la piedra en el zapato” del establishment británico, tal como se conoce popularmente por su reiterado trabajo en el destape de escándalos. Secretos que, como asegura Macqueen, “en muchos casos es difícil saber por qué” fueron considerados como tales. Y es el que el poder acaba calificando como Top Secret cualquier anécdota que puede volverse en su contra, sea o no relevante o confidencial. Estas son varias de las que se podrán encontrar en el libro de Macqueen, que ha adelantado en un extracto The Guardian. 

El príncipe Carlos, un peligroso terrorista

El primer ministro laborista Harold Wilson recibió en julio de 1969 una alarmante misiva de George Thomas, el secretario de Estado para Gales: “He escrito esta carta porque no quiero que en la oficina sepan nada de esto. Se está desarrollando una peligrosa situación. Estoy preocupado por los discursos que hace el príncipe de Gales… En dos ocasiones ha dado charlas con implicaciones políticas. En Cardiff, en mi presencia, se refirió al despertar cultural y político de Gales. Una afirmación muy útil para los nacionalistas”.

El secretario de Estado para Gales estaba convencido que el príncipe Carlos se había empapado de ideología independentista galesa. El príncipe Carlos acababa de ser investido como príncipe de Gales hace tan sólo tres semanas, en una época en la que el Ejército Libre de Gales y el Movimiento por la Defensa de Gales, dos organizaciones paramilitares nacionalistas, habían cometido varios atentados. El secretario de Estado para Gales estaba convencido que, durante su estancia en el país, Carlos se había empapado de ideología independentista, ya que “su tutor, el venció de al lado, y el director de la universidad [donde había estado estudiando galés] son grandes nacionalistas”.

Para Thomas, era inconcebible que el príncipe continuara dando alas al nacionalismo gales. “Si el príncipe está escribiendo sus propios discursos”, comentaba Thomas en la carta,  “podría estar tentado a llegar más lejos. El entusiasmo juvenil es un estímulo maravilloso, pero puede originar unos discursos que nos causen una dificultad real”. El secretario pidió al premier británico que le pidiera a la reina que tomara cartas en el asunto.

No sabemos por qué la petición de Thomas tuvo éxito, pero desde entonces todos los discursos públicos de la Casa Real británica tienen que ser revisados y aprobados por algún miembro del Gobierno.

El caso Profumo, “un complot para destrozar el sistema establecido”

El 5 de junio de 1963, el entonces ministro de Guerra, John Profumo, presentaba su dimisión al revelarse que había compartido una prostituta, Christine Keeler, con Yevgeny "Eugene" Ivanov, destacado agregado naval de la embajada soviética en Londres. El escándalo fue mayúsculo. El ministro no sólo fue pillado por la prensa británica, que contó la historia con todo lujo de detalles, sino que además mintió al Parlamento (algo imperdonable en la política británica) asegurando que sólo había visto a Keeler en términos amistosos, algo que pronto se vio que era falso.

El primer ministro por aquel entonces, el conservador Harold MacMillan, mantenía una frecuente correspondencia con la reina, a la que agasajaba prácticamente en cada frase. Cuando estalló el caso Profumo no dudó en tratar de convencer a la reina de que todo el asunto formaba parte de una conspiración. “Creo que tengo el deber de pedirle perdón por la indudable injuria cometida por el terrible comportamiento de uno de los secretarios de Estado de Su Majestad, que afecta no sólo al Gobierno sino, quizás más seriamente, a nuestras grandes Fuerzas Armadas. Por supuesto, no tengo ni idea de cómo es el extraño submundo en el que Mr. Profumo y otra gente, por desgracia, se han dejado atrapar. Empiezo a sospechar que todas estas acusaciones sin fundamento en contra de muchas personas, ministros incluidos, forman en verdad parte de un complot para destruir el sistema establecido”.

Las cartas enviadas a la reina no sirvieron de nada. En octubre, sólo cuatro meses después de que estallara el caso, MacMillan se vio obligado a presentar su dimisión.

El sospechoso Comité para Investigaciones sobre Importaciones

En 1950 el Imports Research Committee de Reino Unido (Comité para Investigaciones sobre Importaciones, en español) contaba entre sus miembros con varios altos dirigentes del Ministro de Defensa y el servicio de inteligencia. El nombre parecía inofensivo, pero el comité sólo se dedicaba a un tipo de importación: las bombas atómicas.

En una reunión del organismo, el 28 de septiembre de 1950, sus ocho miembros discutieron sobre la posibilidad de que los rusos pudieran ocultar una bomba completa, lista para detonar, en la estructura de un barco, de manera que los agentes de aduanas británicos no pudieran encontrarla. Los miembros del comité, tras dos meses discutiendo al asunto, llegaron a una conclusión poco esperanzadora: “No hay ninguna medida práctica ni eficaz que pueda tomarse en tiempos de paz para prepararse para este tipo de amenazas”. Así da gusto dar por finalizado un trabajo.

¿Dónde sentamos a Thatcher?

En 1978 la democracia británica celebraba el 50 aniversario del sufragio femenino. La parlamentaria laborista Alma Birk fue la encargada de preparar las celebraciones: una exposición en Westminster y un espectáculo en el London Palladium con todo tipo de artistas femeninas. Durante todo el año un gabinete laborista estuvo preparando las celebraciones, pero a nadie se le ocurrió que en aquel momento la jefa de la oposición era una mujer, Margaret Thatcher y el primer ministro, James Callaghan, no lo era.

Callaghan hizo todo lo que estuvo en su mano para que Thatcher no se sentara en el palco real durante la celebración del 50 aniversario del voto femeninoEn cuanto se dieron cuenta, los laboristas temieron que Thatcher, la política más relevante de Reino Unido, acaparara demasiada atención en las celebraciones, e hicieron lo posible por minimizar los daños sin que se les viera el plumero. En una reunión con el primer ministro Birk mostró su “obvia infelicidad” al anunciarle que Thatcher había aceptado la invitación para dar un discurso en la inauguración de la exposición. Callaghan intento que no diera el discurso, buscando un sustito que pudiera justificar de alguna forma, pero fue imposible, así que dirigió sus esfuerzos a que al menos en el espectáculo no tuviera ningún papel relevante.

En una memorándum de Downing Street se puede ver como Callaghan hizo todo lo que estuvo en su mano para que Thatcher no se sentara en el palco real. En el palco había seis asientos, dos eran para la princesa Margarita y su acompañante, dos para Callaghan y su mujer, y era necesario encontrar a alguien que justificara la ausencia de Thatcher y su marido en los otros dos. Birk invitó al palco a Lord Grade, el creador de los Muppets que había organizado el espectáculo, pero éste declinó la oferta. Viendo la que se le venía encima, Callaghan jugo todos sus cartas: el primer ministro informó a la casa real de que habían invitado a Grade a sentarse junto a la princesa Margarita. A la reina le pareció fantástico y así se lo hizo saber a Lord Grade que, ante la petición de la reina, no pudo decir que no. Thatcher, finalmente, tuvo que conformarse con un asiento en el patio de butacas.

A Callaghan no le sirvieron de mucho sus tretas, sólo un año después la líder conservadora le ganó en las elecciones.  

Por Miguel Ayuso

Tomado de  http://www.elconfidencial.com

miércoles, 17 de abril de 2013

Decenas de personas dan la espalda y abuchean al paso del féretro de Thatcher

 
Más de 20 personas, opositores de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, se giraron para darle la espalda al paso de su cortejo fúnebre.
Otros se dedicaron a abuchear cuando su ataúd pasó cerca de ellos, informa la agencia Reuters. De hecho un hombre levantó un cartel con expresión “Boo!” escrita.
Miles de simpatizantes se alinearon en la ruta desde Westminster a la catedral de St. Paul en Londres para despedir a la Dama de Hierro. Las encuestas muestran que muchos británicos están indignados por los altos costes de los funerales.
Tomado de  http://periodismoalternativoblog.wordpress.com

jueves, 11 de abril de 2013

Reino Unido desaira a Argentina en funeral de Thatcher


 

Reino Unido decidió no invitar a la presidenta argentina, Cristina Fernández, al funeral de Margaret Thatcher la próxima semana, dijo una fuente del Gobierno británico a Reuters el jueves, un desaire que probablemente profundizará una disputa diplomática por las Islas Malvinas.

La fuente dijo que el protocolo normal es invitar al funeral a los representantes de todos los países con los que Gran Bretaña tiene relaciones diplomáticas "normales", pero que la familia de Thatcher se opuso a que Fernández fuera invitada.

"Se trata de adherirse a los deseos de su familia", dijo la fuente, quien añadió que hay discusiones para determinar si puede invitarse a un representante de menor rango de Argentina.

Thatcher, quien murió el lunes a los 87 años, lideró a Gran Bretaña en la época de la guerra de las Malvinas en 1982, ordenando a sus fuerzas armadas repeler una invasión argentina del archipiélago del Atlántico Sur. Fernández ha montado una intensa campaña para renegociar la soberanía de las islas.

El miércoles, durante una sesión especial para tratar el legado de Thatcher, muchos miembros del Parlamento del Partido Conservador, al que pertenecía la ex primera ministra, rindieron tributo a su liderazgo durante la guerra.

El funeral de Thatcher tendrá entre sus asuntos las islas Malvinas, con la participación destacada de veteranos de unidades que combatieron en el conflicto.

El Gobierno británico divulgará los detalles de los invitados al funeral el jueves.

La ceremonia fúnebre se iniciará con una procesión por Londres y seguirá con un servicio en la Catedral de San Pablo.

Reuters 

Tomado de  http://www.radioformula.com.mx

miércoles, 10 de abril de 2013

Sólo quedan vivos Videla y Bush

El más viejo de los tres todavía está vivo. Nació el 2 de agosto de 1925. Tiene 87 años. El del medio nació el 13 de agosto de 1925 y murió el 16 de marzo último. Tenía 87. Ella era la más joven de los tres. Nació dos meses después que el segundo, el 13 de octubre. También murió a los 87 años 
 
Jorge Rafael Videla, José Alfredo Martínez de Hoz y Margaret Thatcher gobernaron en simultáneo desde el 4 de mayo de 1979 hasta el 29 de marzo de 1981. La primera es la fecha en la que Thatcher entró en Downing Street 10 para comenzar su trabajo como primera ministra. La última fecha marca el momento en que Videla, y con él Martínez de Hoz, dejaron la Casa Rosada y el Ministerio de Economía. Videla había asumido el mando con el golpe del 24 de marzo de 1976. Unos días después, el 29 de marzo, la Junta Militar, que además integraban el marino Emilio Eduardo Massera y el aeronauta Orlando Ramón Agosti, designó ministro a Martínez de Hoz.

Los tres compartieron una época que remataría en el apogeo de Ronald Reagan y George Herbert Walker Bush (el padre de George W.), la dupla que se encargó de profundizar la desigualdad en los Estados Unidos y ganar la última carrera contra la desvaída Unión Soviética, entre 1981 y 1993. La URSS se disgregó en 1991, durante la presidencia de Bush, que había sido vicepresidente de Reagan. Aún vive. Nació el 12 de junio de 1924 y tiene 88 años. Acaso Bush sea el que une a todos los personajes de ese tiempo. Miembro de la élite política, financiera y petrolera de los Estados Unidos, con el republicano Gerald Ford de presidente fue director de la CIA, la Agencia Central de Inteligencia, entre enero de 1976 y enero de 1977. Antes había sido el encargado de la oficina de enlace en la República Popular China, donde tejió el estreno de las relaciones con Beijing por decisión del presidente Richard Nixon y su mano derecha para la política exterior, Henry Kissinger. Bush padre pertenece a la generación de políticos norteamericanos fogueados no solo en la Guerra Fría sino en la Segunda Guerra Mundial, en su caso como un joven piloto de la aviación naval condecorado por 58 misiones.

El gran giro de los Estados Unidos comenzó a producirse con Nixon, presidente entre 1969 y 1973 y luego otra vez presidente, aunque trunco. No completó su segundo mandato por el escándalo de Watergate, cuando los periodistas de The Washington Post Bob Woodward y Carl Bernstein descubrieron el espionaje de los servicios de inteligencia al Partido Demócrata.

Además de reconocer a la China surgida en la revolución de 1949, Nixon firmó la paz en Vietnam y oficializó el fin de una guerra que ganaron Vietnam del norte, los guerrilleros de Vietnam del Sur y el movimiento pacifista norteamericano, robustecido por el espíritu libertario nacido en la década del ’60 y los cientos de miles de cadáveres de jóvenes conscriptos que se tornaron una carga social intolerable.

Nixon, Ford, Kissinger, Reagan y Bush forman parte de la casta que se propuso, y lo consiguió, rediseñar su país sin concesiones a políticas populares como las de Franklin Delano Roosevelt en los ’30, aplastar todo intento de cambio en América latina y ganarle la carrera armamentista a la otra superpotencia con base en Moscú. La carrera armamentista y la carrera a secas.

Thatcher integró ese juego a nivel internacional tanto como los dirigentes norteamericanos o como Juan Pablo II, que inauguró su papado en 1978. Y a nivel de su práctica y sus ideas en Gran Bretaña, buscó desmontar lo más posible la construcción laborista de posguerra. Hugo Young, que escribió el libro Margaret Thatcher. La mujer de hierro, destaca allí dos expresiones de la líder conservadora que murió ayer.

Una: “Es imposible atender a la gente necesitada de la sociedad a menos que uno acumule riqueza suficiente para proceder así”.

Otra: “No debemos pretender que el Estado aparezca en la forma de una extravagante hada buena en todos los bautismos, un acompañante locuaz en cada etapa del viaje de la vida, el deudo anónimo de cada funeral”.

Redujo el impuesto a la capa de ricos más ricos del 83 al 60 por ciento. Duplicó el impuesto al valor agregado. Destruyó las conquistas de los mineros del carbón, a tal punto que ayer David Hopper, secretario general de la Asociación Mineros de Durham, festejó su cumpleaños número 70 agradeciendo estar vivo para celebrar “un gran día”. “No siento ninguna tristeza –dijo el gremialista–. Thatcher destruyó a nuestra comunidad, nuestros a pueblos y a nuestra gente.” La primera ministra derrotó a los mineros tras una larga lucha que emprendieron tras una chispa: en marzo de 1984, el director de la estatal Empresa Nacional del Carbón para South Yorkshire, George Hayes, informó a los sindicalistas que la mina de Cortortwood no sería cerrada cinco años después sino en cinco semanas. Todo para reducir costos.

En el diario conservador The Times, el periodista George Osborne escribió que Thatcher restauró el optimismo en el Reino Unido.

Una de las formas de esa restauración, junto al combate contra el igualitarismo, contra el Estado fuerte y contra el poder de negociación sindical, fue la decisión con la que Thatcher ordenó enviar la fuerza punitiva a Malvinas tras el desembarco resuelto por la Junta Militar el 2 de abril de 1982.

Ya no estaban Videla ni Martínez de Hoz sino Leopoldo Galtieri y Roberto Alemann. Los primeros habían protagonizado una batalla por un ideal que Mariano Grondona llamaba en su revista Carta Política “Extremo Occidente”. Si Occidente estaba encabezado por James Carter, el demócrata que gobernó entre 1977 y 1981, antes de Reagan, y reclamó por los derechos humanos en la Argentina, entonces la Argentina debía ser Extremo Occidente. Videla y Martínez de Hoz llegaron a pactar con la Unión Soviética el apoyo doméstico e internacional a la dictadura. Su compromiso fue firme: en 1980 ambos cruzados de la guerra sucia no acompañaron a Carter en el boicot cerealero a la URSS y lo hicieron fracasar. Con Reagan, suponían los nuevos cruzados, que colaboraron en el exterminio de toda forma de rebeldía en América Central, Occidente y Extremo Occidente regresaban a las mismas fuentes. Era cierto, pero no calcularon que en el mercado de las alianzas la presencia de torturadores argentinos en Centroamérica no era suficiente para conseguir el apoyo de Washington a Buenos Aires contra Londres.

A diferencia de lo que ocurrió en los vecinos Chile y Brasil, en la Argentina la transición democrática tuvo un componente nacional propio: las Fuerzas Armadas habían sido derrotadas militarmente mientas estaban en ejercicio del poder.

Solo con demasiado cinismo podría afirmarse que Thatcher, socia de la dictadura y sobre todo de sus inspiradores globales, es la madre de la democracia argentina, y menos su causante decisiva. Pero nadie podría discutir que, como objetivo no buscado pero real, la derrota militar en la guerra de 1982 fue una de las parteras del resquebrajamiento de la tiranía argentina. De allí en adelante, como ocurrió en 1989, el thatcherismo sería posible exclusivamente con la combinación de crisis profunda, desarticulación, miedo y votos. Así fue que los neoconservadores argentinos liderados por Carlos Menem cumplieron con una de las máximas preferidas de Thatcher: “No hay sociedades, solo individuos”.

martin.granovsky@gmail.com

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-217584-2013-04-09.html

Tomado de  http://www.kaosenlared.net
La CIA realizó un trato con Pakistán que permitió a EE.UU. comenzar su programa de asesinatos selectivos a través de aviones no tripulados a cambio del asesinato de un opositor del Gobierno de Pakistán.
Las negociaciones que condujeron al acuerdo y la metamorfosis que produjeron en la CIA son el tema de un nuevo libro del periodista Mark Mazzetti.

En un extracto publicado por el 'The New York Times', Mazzetti describe cómo Pakistán, que inicialmente opuso resistencia a los intentos de la CIA de comenzar la campaña de asesinatos dentro de sus fronteras, en 2004 pidió ayuda a la agencia para matar a Nek Muhammad, aliado de los talibanes, a cambio de la autorización para comenzar su polémico programa de asesinatos con aviones no tripulados en el país.

El libro explica con detalle la evolución del programa de drones de la CIA, que comenzó durante la presidencia de George Bush, fue adoptado y ampliado por Barack Obama y ahora es objeto de duras críticas.

La CIA desde entonces ha llevado a cabo cientos de ataques con aviones no tripulados en Pakistán que han matado a miles de personas, pakistaníes y árabes, militantes y civiles por igual. Si bien no fue el primer país en donde EE.UU. utilizó drones, se convirtió en el laboratorio para las operaciones de asesinatos selectivos que han llegado a definir una nueva manera de luchar estadounidense, borrando la línea entre soldados y espías y eliminando los mecanismos normales con los que Washington marca su estilo de guerra. 

En el proceso, dice el periodista, “la agencia, que comenzó como un servicio de espionaje de inteligencia durante la guerra fría, se transformó en una organización paramilitar”.

El libro de Mazzetti, 'The way of the knife: the C.I.A., a secret army, and a war at the ends of the Earth', salió a la venta el martes. 


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/91381-cia-programa-asesinatos-drones-pakistan

lunes, 8 de abril de 2013

El último cuplé de dos damas de fama.



 
Han muerto en el día de hoy dos damas de renombre de la vida europea. En Londres ha dejado de existir la ex Primer Ministra de Gran Bretaña Margaret Tatcher , la” Dama de Hierro”, histórica líder del Partido Conservador británico quien gobernó el Reino Unido entre 1979 y 1990, que ha fallecido a los 87 años de un infarto cerebral. A la vez ha muerto en Madrid la gran Diva del Cine español Sarita Montiel, a los 85 años de edad. La actriz y cantante ha fallecido este lunes cuando se encontraba en su residencia acompañada de su hija Thais.

De las dos damas recién fallecidas para mi tiene más valor humano Sarita Montiel que no estuvo nunca envuelta en guerras de agresión ni tomó parte en conjuras ni alianzas en detrimento de los pueblos del mundo. Vaya pues nuestro sentimiento solidario a la española Sarita Montiel, protagonista de medio centenar de películas (entre las que destacan títulos como 'El último cuplé', 'La violetera') y de numerosos discos (con canciones como 'Fumando espero' y 'Bésame mucho'), Montiel fue icono sexual y artístico de la cultura española de la segunda mitad del siglo XX.

Nacida María Antonia Abad Fernández en Campo de Criptana, Sara Montiel fue una de las primeras españolas en desembarcar en Hollywood, en películas como' Veracruz' (1954), de Robert Aldrich; 'Yuma' (1957), de Samuel Fuller; y 'Serenade/Dos pasiones y un amor' (1956), de Anthony Mann. Con este último director estuvo además casada durante cuatro años, de 1957 a 1961. Algunos de los actores con los que trabajó durante esta época fueron Gary Cooper, Burt Lancaster, Vincent Price y Charles Bronson.

Su azarosa vida sentimental incluye cuatro maridos. Tras su matrimonio en 1957 con el director estadounidense Anthony Mann, en 1964 se casó con el productor José Vicente Ramírez Olalla y en 1979, tras nueve años de convivencia, con el industrial mallorquín Pepe Tous. Éste último que fue- según la propia Sara- "el amor de su vida", que falleció en 1992 y con el que adoptó dos hijos: Thais y Zeus.

En 1993 se volvió a casar, esta vez en La Habana a toda pompa y publicidad mundial con Tony Hernández, un cubano de entonces 39 años- siempre hay un cubano en toda historia-- declarado admirador de la artista , de quien se separó en el 2003 en medio de una sonada controversia.

Descasen en paz Sarita, “La Violetera” española y la Margarita “Dama de Hierro” británica, que ambas esta vez cantaron para siempre su “Su Último Cuplé”.

El Duende 



Traducido del más allá al más acá por Max Lesnik.

Muere Margaret Thatcher a los 87 años

Muere Margaret Thatcher a los 87 años

Londres (dpa) - La ex primera ministra británica Margaret Thatcher murió hoy a los 87 años a consecuencia de un derrame cerebral, informó su portavoz Lord Timothy Bell citando a la familia de la ex mandataria.
"Mark y Carol Thatcher anunciaron con gran tristeza que su madre, la baronesa Thatcher, murió en paz tras un ataque esta mañana", dijo Bell. La política conservadora conocida como "Dama de Hierro" ya había sufrido varios ataques de ese tipo. Según su hija, sufría demencia desde hacía años y últimamente apenas aparecía ya en público.
Thatcher fue entre 1979 y 1990 primera ministra de Reino Unido, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar ese cargo en el país. Además fue la primera en ganar tres elecciones seguidas hasta su dimisión en 1990. Después pasó a formar parte de la Cámara de los Lores, la cámara alta del Parlamento británico.
De su mandato destacan la guerra de las Malvinas contra Argentina y sus reivindicaciones dentro de la Comunidad Europea. Su frase "Quiero que me devuelvan mi dinero", con la que impuso el "cheque británico" en el marco de la UE, se hizo legendaria. En política exterior también se caracterizó por su dureza y su cercanía al presidente estadounidense Ronald Reagan.
El funeral de Thatcher se celebrará en la catedral de San Pablo en Londres, en una ceremonia con honores militares, informó hoy Downing Street sin dar a conocer la fecha. Sin embargo y según sus deseos, su cadáver no será expuesto en público. La reina Isabel II de Inglaterra expresó su pesar por el fallecimiento de Thatcher. La monarca recibió la noticia con tristeza y en el transcurso del día enviará un mensaje privado a la familia, señaló hoy un portavoz del Buckingham Palace.
Poco después de que se conociera la noticia, ante su casa en Belgravia, el barrio diplomático de Londres, ya había flores. El primer ministro británico David Cameron, que supo del fallecimiento en el Palacio de La Moncloa en Madrid, señaló que recibió la noticia "con gran tristeza".
"Hemos perdido a una líder maravillosa, una maravillosa primera ministra y una gran británica", escribió en la red social Twitter. El primer ministro canceló la rueda de prensa conjunta que tenía previsto ofrecer en la capital española junto a su homólogo Mariano Rajoy, así como su viaje a París desde la capital española.
Cameron se encontraba realizando su primera visita a España desde su llegada al poder. También Rajoy alabó hoy "la firme determinación reformista" de Margaret Thatcher y aseguró que la ex primera ministra británica deja un "legado valiosísimo" a los mandatarios europeos frente a los "complejísimos desafíos" a los que se enfrentan actualmente.
"El gobierno español honra su memoria y comparte el dolor de los ciudadanos británicos en esta jornada triste para Europa en su conjunto", añadió, tras excusar ante la prensa a Cameron por cancelar la comparecencia prevista junto a él. El sucesor de Thatcher en la jefatura de gobierno británico y en la cúpula del partido conservador John Mayor lamentó la muerte de una "auténtica fuerza de la naturaleza" y un "fenómeno político".
"Sus reformas de la economía, la ley de sindicatos y su recuperación de las islas Malvinas la eleva por encima de los políticos normales y no se habría conseguido con ningún otro líder", señaló Mayor. "Sus espectaculares características siempre serán recordadas por quienes trabajaron cerca de ella: coraje y determinación en la política y espíritu de humanidad y generosidad en privado", señaló.
El político laborista Tony Blair, otro ex premier británico, comentó que fue una figura clave. "Muy pocos líderes consiguen no sólo cambiar el panorama político de su país sino también del mundo. Margaret fue una de esos líderes. El impacto global (de su gestión) fue amplio", dijo el ex líder laborista. "Y -agregó- algunos de los cambios que ella hizo en Reino Unido fueron preservados al menos en algunos aspectos por el gobierno laborista de 1997 y además fueron aplicados por gobiernos de todo el mundo".
El ex presidente soviético Mijail Gorbachov destacó la contribución que Thatcher hizo al fine de la Guerra Fría. "Margaret Thatcher tendrá siempre un lugar en nuestro recuerdo y en nuestra historia", escribió el premio Nobel de la Paz en su página web. Gorbachov recordó que la relación fue al principio "complicada", pero siempre estuvo marcada por una "comprensión mutua". "A pesar de que sabía que estaba muy enferma, el comunicado de su muerte me ha entristecido", agregó el político de 82 años.
En Europa, comenzaron a concocerse las primeras reacciones a la noticia. Alemania expresó su admiración por la fallecida ex mandataria británica. Según el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Guido Westerwelle, Thatcher fue una política que dejó su sello no solamente en Gran Bretaña, sino en Europa y en el mundo entero. "Deja un gran legado a la historia de Europa y del mundo. Sentimos gran admiración por su obra de vida", señaló en un comunicado emitido en Berlín.
El presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, destacó que "será recordada tanto por sus contribuciones como por sus reservas a nuestro proyecto común". Thatcher marcó la política británica y parte de la internacional en los años 80. Dentro de su país fue conocida por su dureza contra los tradicionalmente fuertes sindicatos, los recortes de prestaciones sociales y una ola de privatizaciones.
Los críticos lo consideraron un grave error, pero sus defensores consideran que sentó bases políticas estructurales importantes para el país. Frente a todos los saludos de condolencia, los mineros del carbón sin embargo aseguraron que hoy es "un gran día". Los trabajadores de las minas del carbón en el norte del país odiaban a Thatcher por sus enfrentamientos con los sindicatos del sector en los 80, cuando la primera ministra se negó a aceptar sus reivindicaciones.
"Para el sindicato (la muerte) no llegó lo suficientemente pronto y estoy encantado de haber sobrevivido a ella", dijo el secretario general de la Asociación de Mineros de Durham, David Hopper, que precisamente cumplía hoy 70 años. "Parece que será uno de los mejores cumpleaños de mi vida". Los mineros sugirieron que tal vez se manifiesten durante su funeral. "Ella realmente odiaba a la gente trabajadora y tengo muy malos recuerdos de lo que hizo", agregó. "Ella hizo que todo el país se volviera contra nosotros y la violencia a la que se nos sometió fue terrible", agregó.

viernes, 22 de marzo de 2013

Documentos de Margaret Thatcher revelan que hubo discrepancias sobre Malvinas

Documentos privados de la exprimera ministra del Reino Unido Margaret Thatcher que hoy salieron a la luz revelan las discrepancias que surgieron en el partido Conservador británico tras la incursión argentina en las islas Malvinas en 1982.
Una serie de notas preparadas por Thatcher durante los días posteriores a la ocupación muestran como los "tories", que en público mostraron una imagen de unidad, discutieron entre ellos cuál era el mejor camino a seguir.
El Archivo Margaret Thatcher ha decidido hacer públicos manuscritos y ficheros que conserva sobre un año clave en la carrera política de la Dama de Hierro.
En ellos se refleja cómo el entonces joven secretario de Estado Ken Clarke defendía "hacer estallar algunos buques pero nada más", al tiempo que el diputado por West Devon Peter Mills advertía de que sus constituyentes no aceptarían respuestas tibias: "Quieren sangre", decía.
El conflicto bélico por la soberanía de las Malvinas empezó el 2 de abril de 1982, al ordenar el entonces general Leopoldo Galtieri, presidente de la Junta Militar argentina, la ocupación de las islas, reclamadas por Buenos Aires desde 1833.
El 3 de abril, Reino Unido comenzó a movilizar a sus militares hacia el archipiélago hasta reunir 27.000 soldados, que el 1 de mayo iniciaron los combates.
La guerra, que causó la muerte de 649 militares argentinos, 255 británicos y tres isleños, finalizó el 14 de junio de 1982 con la rendición argentina.
Los papeles de Thatcher reflejan el "caos" en el que se sumió el partido en el Gobierno británico tras la incursión argentina, según describió Chris Collins, historiador del Archivo Margaret Thatcher.
"Durante los primeros días del conflicto hubo una gran confusión y dudas sobre cómo comportarse aunque, por supuesto, el partido debía mostrarse unido en la medida de lo posible", apuntó Collins.
Un comentario que en los papeles se atribuye a Ken Clarke, al que también se adscribe el diputado conservador Timothy Raison, aparece subrayado dos veces por Tatcher: "Espero que nadie piense que vamos a luchar contra Argentina. Deberíamos hacer estallar algunos buques, pero nada más".
Otros cinco parlamentarios conservadores advertían a la primera ministra en ese mismo sentido y se mostraban partidarios de "mantener la calma": "Podemos salir de esta sin las armas", consideraba ese grupo de diputados el 6 de abril de 1982, cuatro días después de la ocupación argentina.
Una nota similar describe al día siguiente la posición del "tory" Stephen Dorrell: "Solo daremos apoyo a la flota como una táctica de negociación. Si no negocian nos deberíamos retirar", sostenía Dorrell.
En otra anotación de la entonces primera ministra, se lee sobre el diputado Keith Stainton: "Tiene intención de atacar al Gobierno. Su mujer tiene grandes intereses en las Malvinas".
El historiador británico Charles Moore, biógrafo autorizado de Thatcher, señaló que esos escritos privados son "un recurso fantástico para todos aquellos interesados en su carrera como primera ministra y en la historia política reciente del país".


(Agencia EFE)

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