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viernes, 22 de marzo de 2013

Documentos de Margaret Thatcher revelan que hubo discrepancias sobre Malvinas

Documentos privados de la exprimera ministra del Reino Unido Margaret Thatcher que hoy salieron a la luz revelan las discrepancias que surgieron en el partido Conservador británico tras la incursión argentina en las islas Malvinas en 1982.
Una serie de notas preparadas por Thatcher durante los días posteriores a la ocupación muestran como los "tories", que en público mostraron una imagen de unidad, discutieron entre ellos cuál era el mejor camino a seguir.
El Archivo Margaret Thatcher ha decidido hacer públicos manuscritos y ficheros que conserva sobre un año clave en la carrera política de la Dama de Hierro.
En ellos se refleja cómo el entonces joven secretario de Estado Ken Clarke defendía "hacer estallar algunos buques pero nada más", al tiempo que el diputado por West Devon Peter Mills advertía de que sus constituyentes no aceptarían respuestas tibias: "Quieren sangre", decía.
El conflicto bélico por la soberanía de las Malvinas empezó el 2 de abril de 1982, al ordenar el entonces general Leopoldo Galtieri, presidente de la Junta Militar argentina, la ocupación de las islas, reclamadas por Buenos Aires desde 1833.
El 3 de abril, Reino Unido comenzó a movilizar a sus militares hacia el archipiélago hasta reunir 27.000 soldados, que el 1 de mayo iniciaron los combates.
La guerra, que causó la muerte de 649 militares argentinos, 255 británicos y tres isleños, finalizó el 14 de junio de 1982 con la rendición argentina.
Los papeles de Thatcher reflejan el "caos" en el que se sumió el partido en el Gobierno británico tras la incursión argentina, según describió Chris Collins, historiador del Archivo Margaret Thatcher.
"Durante los primeros días del conflicto hubo una gran confusión y dudas sobre cómo comportarse aunque, por supuesto, el partido debía mostrarse unido en la medida de lo posible", apuntó Collins.
Un comentario que en los papeles se atribuye a Ken Clarke, al que también se adscribe el diputado conservador Timothy Raison, aparece subrayado dos veces por Tatcher: "Espero que nadie piense que vamos a luchar contra Argentina. Deberíamos hacer estallar algunos buques, pero nada más".
Otros cinco parlamentarios conservadores advertían a la primera ministra en ese mismo sentido y se mostraban partidarios de "mantener la calma": "Podemos salir de esta sin las armas", consideraba ese grupo de diputados el 6 de abril de 1982, cuatro días después de la ocupación argentina.
Una nota similar describe al día siguiente la posición del "tory" Stephen Dorrell: "Solo daremos apoyo a la flota como una táctica de negociación. Si no negocian nos deberíamos retirar", sostenía Dorrell.
En otra anotación de la entonces primera ministra, se lee sobre el diputado Keith Stainton: "Tiene intención de atacar al Gobierno. Su mujer tiene grandes intereses en las Malvinas".
El historiador británico Charles Moore, biógrafo autorizado de Thatcher, señaló que esos escritos privados son "un recurso fantástico para todos aquellos interesados en su carrera como primera ministra y en la historia política reciente del país".


(Agencia EFE)

miércoles, 6 de febrero de 2013

Timerman: "No existen los Falkland Islanders"

El canciller de Argentina, Héctor Timerman, negó el miércoles existencia institucional a la población de las Malvinas -Falklands para los británicos-, a quienes el Reino Unido desea integrar en cualquier discusión con Argentina sobre esas islas reivindicadas por ambos países.
"No existen los Falkland Islanders" (isleños de las Falklands), afirmó tajante el ministro de Relaciones Exteriores en una rueda de prensa celebrada en la residencia de la embajadora argentina en Londres. "Existen los ciudadanos británicos que habitan las islas Malvinas", precisó.
Timerman explicó así su rechazo a mantener una reunión con su homólogo británico William Hague en Londres, condicionada por este último a la presencia de representantes del gobierno de las islas por las cuales ambos países libraron una corta pero sangrienta guerra en 1982.
El canciller argentino recordó que "las Naciones Unidas no reconocen a una tercera parte en el conflicto", sino únicamente al Reino Unido y a Argentina, y que "en más de 40 resoluciones" han llamado a estas dos partes a negociar una resolución pacífica de la disputa por el archipiélago del Atlántico Sur.
"Cuando (los británicos) reconozcan que hay dos partes, vamos a resolver el conflicto en mucho menos de 20 años", declaró Timerman al día siguiente de haber dicho en una entrevista con la prensa local que las Malvinas -bajo control británico desde 1833- volverían a estar manos de Argentina en dos décadas.
"Por lo tanto, lo que estamos diciendo es que vamos a seguir esperando y vamos a seguir insistiendo en dialogar", agregó.
El Reino Unido ha rechazado hasta ahora cualquier negociación con Argentina sobre el tema de la soberanía de las Malvinas, amparándose en el derecho de autodeterminación de los algo más de 2.500 isleños que en marzo celebrarán un referéndum para demostrar su apego al actual estatus político de Territorio de Ultramar del Reino Unido.
El gobierno de la presidenta argentina Cristina Kirchner ya ha anunciado que no reconocerá el resultado de esta consulta porque la considera ilegal.
"La ONU dice que la autodeterminación es para los pueblos nativos, no para los pobladores implantados, y también dice que la autodeterminación no puede dividir la integridad territorial de las naciones", señaló Timerman.
El canciller argentino culminó el miércoles una visita de dos días a Londres para participar en una reunión con grupos de políticos, académicos y periodistas de 18 países europeos que apoyan y promueven el diálogo entre los dos países a propósito de las Malvinas, al término del cual se firmó una declaración instando al Reino Unido a "reanudar el diálogo" con Argentina, y demostrar así al mundo "su vocación por la paz y el respeto del derecho internacional".
En el Foreign Office, el ministro Hague se reunió el miércoles con dos representantes de la asamblea legislativa de las Malvinas, Dick Sawle y Jan Cheek, considerando una "lástima" que Timerman no pudiera asistir.
Hague insistió en que la reunión no podría haberse producido sin representantes del archipiélago, "especialmente debido a la actitud actual del gobierno argentino hacia los isleños".
El tono entre el Reino Unido y Argentina subió desde se inició una campaña de exploración petrolera en las islas en 2010 y desde entonces la tensión ha ido en aumento, con el bloqueo del acceso a los puertos de Mercosur a los barcos con pabellón de Malvinas, las presiones a los cruceros que hacen escala en las islas o las acciones contra las empresas implicadas en la búsqueda de hidrocarburos.
Timerman indicó en Londres que su país iba a seguir buscando "sancionar" a las petroleras que buscan hidrocarburos en el Atlántico Sur, y advirtió del "desastre ecológico" que esta podrían causar al trabajar en esa zona remota a miles de kilómetros de Londres sin la ayuda de Argentina.
"El Reino Unido será responsable de cualquier desastre ecológico que ocurra debido a la exploración ilegal de recursos argentinos en el Atlántico Sur", señaló.

Por Claudia Rahola (AFP)

Copyright © 2013 AFP.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Las Malvinas: materiales secretos

Durante la guerra por las Islas Malvinas en 1982 el presidente de EEUU Ronald Reagan trató de convencer a la primera ministra de Gran Bretaña Margaret Thatcher de que hiciera las paces con Argentina y aceptara la entrada de tropas internacionales en el territorio en disputa.

De ello informa la agencia ITAR-TASS, remitiéndose a materiales de archivos británicos. Estos fueron publicados hoy tras haber expirado el plazo de secretabilidad de treinta años.
Según los documentos, el secretario de Estado de EEUU Alexander Hage se proponía advertir al gobierno argentino del desembarco de tropas británicas en las islas. Sin embargo, el embajador de Gran Bretaña en EEUU Nicholas Henderson persuadió a Hage que no diera tal paso. El embajador declaró que los argentinos, al recibir tal información, podrían enviar submarinos contra los buques ingleses.
El 31 de mayo de 1982 el presidente de EEUU Ronald Reagan telefoneó a la premier británica Margaret Thatcher y pidió que ella aceptara la entrada en las islas de un contingente de paz de tropas de EEUU y de Brasil. El presidente de EEUU solicitó a la premier que no “humillara” a la junta militar argentina y no asestara una derrota a ella. Las posibilidades más altas para conseguir la paz existen antes de que Argentina resulte definitivamente humillada”, dijo Reagan a Thatcher, según el descifrado de la conversación que se guarda en los archivos británicos.
Tras la derrota en la guerra por las Malvinas el régimen militar pro-norteamericano perdió definitivamente el apoyo de la población y fue derrocado. Como resultado, en el país llegó al poder un gobierno democráticamente elegido.
Thatcher denegó sin vacilación la solicitud de Reagan que quería ser mediador entre el Reino Unido y Argentina. “Como Gran Bretaña entró sola en la guerra por las islas, sin ayuda de nadie, ella no puede que el agresor obtuviera ventaja de la agresión”, dice la conversación descifrada.
Los documentos de archivos evidencian que en la administración de EEUU había divergencias en cuanto a qué línea debía practicar respecto al conflicto británico-argentino.
Las Islas Falkland o Malvinas, como se las llama en los países latinoamericanos, situados a casi 1500 kilómetros del litoral de América del Sur, es objeto de un largo conflicto territorial entre Londres y Buenos Aires. El archipiélago por nadie poblado fue descubierto por navegantes ingleses en 1690. Más tarde presentaron sus derechos sobre el mismo: Francia, España y, después de conquistar su independencia, Argentina. Durante todo este tiempo la dirección argentina no ha dejado de exigir la salida de Gran Bretaña de las Malvinas.
La actual presidenta de Argentina Cristina Kirchner ha declarado reiteradamente:
—Tras el conflicto armado de 1982, los políticos recibieron lo merecido: el jefe de la junta castrense, el general Leopoldo Galtieri fue derrocado, lo que permitió a la nación tornar a la democracia. Margaret Thatcher, por su parte, después de la victoria, se garantizó un segundo mandato.
Antes de esta Navidad Gran Bretaña nombró a un nuevo gobernador a las Malvinas: Colin Roberts. Este responderá por la organización del referendo que se prevé realizar en las islas en el año que viene. Los habitantes locales abogan por su autonomía, pero bajo el pabellón británico.

Autor: Viacheslav Ósipov

La Voz de Rusia

martes, 10 de abril de 2012

Albión no perdona

l Reino Unido no se plantea condonar a Argentina una deuda añejada de  45 millones de libras (54,5 millones de euros y 71,41 millones de dólares), adquirida en 1979, según portavoz del Ministerio Británico de Empresa. Ese dinero, especulan los británicos, fue usado para que Argentina comprara armamento para recuperar a las Islas Malvinas, sobre la cual reclama legítimos derechos.

“Se trata de una deuda de hace mucho tiempo que tiene pendiente Argentina relativa a pagos por contratos de exportación, que se gestionaron antes de 1982”, enfatizó una portavoz gubernamental. 

El Reino Unido, aún luego de aquel desigual conflicto armado que tuvo sus inicios el 2 de abril de 1982, hace 30 años ya, mantiene un clima de tensión en la zona, haciendo uso de total prepotencia ante el reclamo argentino por recuperar el territorio usurpado.

Es esa misma prepotencia la que le hace usar otra arma esta vez: la de la presión económica y financiera, asumiendo aires de vulgar acreedor. Como Poncio Pilatos empuja el tema de la discusión de la deuda al Club de París para que trate de encontrar alguna solución al endeudamiento.Sin dan detalles, por supuesto, el Reino Unido usa esa deuda como chantaje para presionar a la Argentina para que se desentienda sobre su justo reclamo sobre la soberanía de las Malvinas.

Sobre el luto y las heridas abiertas de las familias de ambas naciones que perdieron a sus seres queridos en una virtual masacre, que enfrentó tecnología de punta contra patriotismo, aún pesan las muertes de los 255 británicos, tres isleños y 649 argentinos, fallecidos en el conflicto.

La orgullosa Albión hace oídos sordos a los reclamos mundiales para condonar la deuda, préstamo que en nada sirvió a los argentinos humildes y que fue aprovechada por la Junta Militar para lanzarlos a una guerra innecesaria, engañándolos con llamados al patriotismo, mientras por otro lado  masacraba y desaparecía en sus ciudades a los mejores hijos de esa nación hermana.

30 años después la injusticia se mantiene.

Con la tácita ayuda de EE UU, su entrañable aliado en las pasadas y futuras contiendas, el Reino Unido muestra aún su permanente rapacidad y sus aires de vieja potencia colonial. El mundo ha de demostrarle a Albión que los tiempos han cambiado y que esta vez, aunque su petulancia no lo crea, los pueblos también tienen la palabra.

Percy Francisco Alvarado Godoy.

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