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jueves, 24 de abril de 2014

Brigada 2506: lloriqueos tras fracaso y un nuevo Girón al fascismo en Venezuela




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La bochornosa derrota sufrida por la brigada mercenaria 2506 aún duele a quienes intentaron derrocar a la Revolución Cubana, en una operación financiada por la CIA. Duele también el recuerdo de un pueblo uniformado enfrentándoseles para neutralizar la agresión.

Esa vez la cobardía y la insana ambición cedieron ante la esperanza y las convicciones.Erneido A. Oliva, Segundo Jefe Militar de la Invasión de Bahía de Cochinos, escribió una carta para felicitar a los humillados, usando vanaglorias y reconocimientos para ocultar el bochorno.


Durante años los derrotados mercenarios han buscado a un culpable, sin ver que, además de la manipulación de la CIA, la prudencia de JFK, no fueron los verdaderos responsables de la derrota. El principal responsable fue cada uno de sus miembros –en su gran mayoría ex militares batistianos, lumpens, sicarios y mal vivientes-, que se dejó engañar con el espejismo de una fácil victoria y que serían recibidos con flores y trompetas de triunfo. La verdad, empero, fue otra.

Pasados 53 años la frustración les carcome y los viejos odios buscan la forma de canalizarse. Evidencia de ello fue el acto realizado el pasado 13 de abril, por la Delegación de California de la Asociación de Veteranos de la Brigada 2506, reunidos en el Restaurant Mayumba, en Rosemead. Allí el jefe de los aún vivos mercenarios, Mario Muxo, quiso involucrar a los presentes en arengas contra el gobierno de Maduro.

Entre los invitados, algunos escuálidos descorazonados, se encontraba María Conchita Alonso, quien lanzó fuertes ataques contra la Venezuela bolivariana y defendió el guarimbeo fascista desarrollado por grupos violentos en ese país hermano.

Todo fue un circo rodeado de evocaciones y gimoteos, que hicieron saltar más de una lágrima a los veteranos presentes; lloriqueo de malos recuerdos, más que motivado por un verdadero patriotismo. La derrota aún dolía en cada uno de sus corazones.

María Conchita manipuló el hecho de que “el triunfo de la libertad en Venezuela, facilitará la de Cuba.” Anunció también un concierto para manipular la realidad venezolana, sumando a artistas y faranduleros en su infructuosa cruzada.

Mientras tanto, en Miami, frente al llamado Monumento de Mártires de Girón, el dirigente de la Brigada 2506, Máximo Cruz, repetía el mismo circo.  Vana fue su incitación a que los cubanos de hoy repitieran la bochornosa “hazaña” de aquellos invasores que vinieron a asesinar a su propio pueblo con el fin de revivir una época triste y dolorosa para el mismo.

Entre los presentes se encontraban connotados terroristas y algunos escuálidos venezolanos, así como represores de otras naciones latinoamericanas. Allí estaban Sylvia Iriondo, Presidenta de MAR por Cuba, junto a una representación de la Unión de Ex Presos de New Jersey, acompañados por el terrorista y cachanchán de Lincoln Díaz-Balart, Ángel De Fana, jefe del grupúsculo Plantados. 


Otros actos fueron realizados en La Florida, los que involucraron a connotados terroristas como a los actuales promotores de la subversión en Cuba. Félix Ismael Rodríguez -terrorista de la CIA y asesino del Che Guevara-, estuvo presente en otro acto efectuado  en la Calle 8 y la 13 Avenida del SW de Miami, junto a otros renombrados contrarrevolucionarios.





La Brigada 2506 no tiene algo para vanagloriarse. Su fracaso ante la voluntad de lucha del pueblo cubano ha pasado a la historia como uno de los más grandes fracasos de los enemigos de los cubanos de bien, quienes aportaron su sangre generosa en nombre de Fidel y de la esperanza.

Tampoco la Brigada 2506 tiene la valía para apoyar a los fascistas antibolivarianos, a quienes incitan a mantener  los planes desestabilizadores dentro de Venezuela. La verdad es una: Al igual que los mercenarios de esta indigna crápula de mercenarios, el pueblo venezolano le propinará un nuevo Girón por la Paz a la violencia derechista en su bella nación.

Percy Francisco Alvarado Godoy

sábado, 19 de abril de 2014

Victoria de Playa Girón, proeza del pueblo uniformado

Victoria de Playa Girón, proeza del pueblo uniformado


A las 17:30 horas del día 19 de abril de 1961, cubanos defensores de la soberanía de su país derrotaban, en menos de 72 horas tras violentos enfrentamientos armados, a la Brigada invasora 2506.  La integraban mercenarios financiados y entrenados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) yanqui, cuyo propósito era derrocar a la Revolución cubana.   

Los combates que se produjeron en Playa Larga y Playa Girón, zonas de la franja costera escogida para el desembarco y la invasión, en Bahía de Cochinos, al sur de la Península de Zapata, representan verdaderos episodios de coraje en la historia de la entonces joven Revolución en el poder, y encarnan en sus defensores, el arrojo por preservarla.    Lo que sería, según pensaban ellos, una invasión segura y exitosa para los objetivos contrarrevolucionarios de establecer en el área un enclave que justificara la intervención directa de los Estados Unidos y facilitara el derrocamiento del Gobierno Revolucionario, resultó el gran fiasco de la política norteamericana.

El fracaso que significó no poder apoderarse de un pedazo del territorio nacional al invadirlo por Bahía de Cochinos se convirtió de hecho, en el primer descalabro del Imperialismo en América Latína.   La victoria robusteció la confianza de los cubanos en sus propias fuerzas y vigorizó el prestigio de su Revolución ante los ojos de la humanidad progresista.   Mostraron sus sentimientos de solidaridad y se pusieron a favor de los defensores de una  pequeña isla caribeña, latinoamericanos de Buenos Aires, Bogotá, Ciudad México Caracas, Montevideo y Santiago de Chile, no obstante las campañas de desinformación promovidas por la CIA.    En otros lugares del mundo también hubo manifestaciones de simpatías y acciones de respaldo. Las repetidas denuncias de los representantes cubanos ante la Organización de Naciones Unidas haciendo alusión al riesgo que la agresión entrañaba para la paz a escala planetaria y la seguridad internacional, sumó conciencias.    

En Cuba, la batalla fue de todos. Los primeros que enfrentaron las fuerzas mercenarias fueron los milicianos del Batallón 339 de Playa Larga, el lugar por donde se produjo el primer desembarco.   Conminados a la rendición, los pocos milicianos que en esos momentos allí se encontraban respondieron con descargas cerradas de sus metralletas y el grito de Patria o Muerte.    

Artilleros jóvenes , entre los 15 y 17 años, que nunca habían sido atacados por aviones enemigos y vivido la experiencia de una guerra por ser la primera vez que activaban sus armas antiaéreas en acción combativa, tuvieron en Playa Girón, su bautismo de fuego.   Pilotos de las FAR, sin apenas recursos,, con aviones viejos, sin piezas de repuestos y sin medios de comunicación, se incorporaron a la batalla escribiendo páginas de heroísmo extremo.    Según el líder histórico de la Revolución Cubana Jefe Fidel Castro, estratega de las acciones en Playa Girón, al amanecer del día 17 de abril, nueve aviones eran los aptos para la defensa, y siete pilotos decididos a todo, pusieron en fuga o hundieron, a los barcos de la flota que había transportado desde Puerto Cabezas, Nicaragua, a los mercenarios.    

Fue una invasión contrarrestada, además, por el pueblo uniformado y organizado, desde las ciudades, que mantuvo a raya a cualquier elemento disidente y conspirador. Ofensiva necesaria para defender de atentados y sabotajes, los bienes de todos, que las campañas de hostigamiento contrarrevolucionario exacerbando los ánimos, provocaban.    

Hasta los muchachos alfabetizadores, que libraban su batalla contra la ignorancia y el atraso educacional quisieron dar su apoyo. Muchos ayudaron a cargar y trasportar las armar que empuñaron los milicianos y los combatientes del Ejército Revolucionario.   La arremetida final contra las tropas asaltantes, entonces reducidas a focos de resistencia atrapados entre la franja de tierra y el mar en Playa Larga, fue una operación ejecutada por los tanques de guerra, que a toda velocidad traspasaron las filas enemigas hasta emplazarse frente a sus barcos anclados a pocos kilómetros de la costa.    

Después siguió el juicio revolucionario a los invasores, y como advirtiera Fidel recapitulando la gran victoria en Playa Girón, la proeza se volvió cotidiana; porque cuando los pueblos viven un proceso de Revolución a lo largo de la historia, convierten la hazaña en la cosa más natural, en el plan de todos los días. 

Escrito por  AIN   

Tomado de  CubaSí

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