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sábado, 30 de noviembre de 2013

Honduras, de golpe en golpe hacia el abismo


 Vicky Peláez

La política, como el bosque tropical, se alimenta de su propia basura (Paul Carvel, escritor belga)

Los actuales gobernantes de Honduras, que llegaron al poder como resultado del golpe de Estado en 2009 contra el presidente legítimamente elegido Manuel Zelaya Rosales (“Mel”),  jamás han prestado atención a la advertencia de uno de sus más ilustres hombres, el escritor, estadista y exjefe de Estado del país (1827-1830), Francisco Morazán quien dijo: “La posteridad nos hará justicia”.

Ciegos y sordos,  demostraron recientemente durante las elecciones presidenciales que tuvieron lugar el pasado 24 de noviembre cuando prácticamente realizaron  un nuevo golpe electoral. Según el exjuez español Baltazar Garzón, miembro de una misión de observación de la Federación Internacional de Derechos Humanos (CIPRODEH), “todos por unanimidad constatamos que hubo claros indicios de manipulación y de fraude electoral”.  
  
Ya en vísperas de las elecciones la prensa globalizada internacional y local desató una guerra mediática contra la candidata presidencial por el partido Libertad y Refundación (Libre), Xiomara Castro, esposa de Manuel Zelaya. Oscar Lauza, uno de los columnistas del periódico La Tribuna escribió que “de Libre lo que podemos decir, que con su Socialismo del Siglo XXI es un partido antisistema con una imagen de no amigable, violento, anti empresa privada”. También la iglesia evangélica que ronda por los dos millones de fieles, un cuarto de la población y que goza de gran poder político en el país, arremetió contra el partido Libre por tener en sus filas a activistas gays, lesbianas y transexuales.

Hace un mes el vicepresidente de la Confraternidad Evangélica, Roy Santos apareció en la televisión para anunciar que Dios mismo le habló mientras oraba para criticar la candidatura de Xiomara Castro. En aquella ocasión dijo que Dios le explicó que “el país está en una amenaza porque los gobiernos permitieron  dar la autoridad al  que yo había sacado con mi poder el 28 de junio de 2009. Por quedar bien con las naciones, se alejaron de mi voluntad y no escucharon a mis siervos. Por eso, hoy están en riesgo los destinos de esta nación. Porque los que hoy buscan nuevamente el poder tienen planes malévolos estos últimos días, porque están intimando y sobornando”.

Con estas palabras el pastor Roy Santos aclaró que desde el punto de vista evangélico, el verdadero autor del golpe de Estado en Honduras era Dios a pesar de que todo el mundo conociera que fue Washington el que auspició y promovió el derrocamiento de Manuel Zelaya. Y no podía ser de otra forma porque los estrategas del Departamento de Estado consideran a Honduras de interés vital para la seguridad nacional de los EE.UU. En la época de Ronald Reagan el país fue utilizado como laboratorio de la contrainsurgencia para el intervencionismo y la militarización de América Central. Por algo en Honduras están instaladas seis bases norteamericanas y actualmente el Pentágono, de acuerdo a la Coordinadora del Comité Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), Berta Cáceres, se prepara para edificar la mayor base militar de toda Latinoamérica en el territorio de la Mosquitia que posee grandes recursos hídricos. Coincidiendo con este plan del Departamento de Defensa norteamericano, la transnacional British Gas Group firmó hace un mes un contrato con el gobierno hondureño que le cedió tres millones de hectáreas en esta región para la exploración y explotación petrolera.

Por eso no es de extrañar la activa participación de la embajadora norteamericana en Honduras, Lisa Kubiske que hace tres semanas sugirió a los hondureños  “pensar bien qué candidato creará más empleo y el ambiente en el cual el sector privado sienta confianza para invertir”. También anunció que “no sería honesta si no les dijera que lo que sucede en Honduras tiene un impacto directo sobre el bienestar de Estados Unidos”. Lo que preocupa a Washington es el proyecto del vecino de Honduras, Nicaragua de construir un segundo canal (el primero el Canal de Panamá), a través de Nicaragua con el dinero y apoyo de China y Rusia que conectaría el Mar Caribe, El Océano Atlántico con el Océano Pacífico.

Teniendo todo esto en cuenta y añadiendo la dependencia total del actual gobierno de Honduras encabezado por Porfirio Lobo de Washington, sería lógico el acierto del periodista Atilio A. Barón del periódico argentino Página 12  quien dijo que “semanas antes de las elecciones, personeros gubernamentales habían declarado que el Tribunal Superior Electoral (TSE) cotejaría sus cifras con las que aportase la embajada de Estados Unidos antes de dar a conocer los resultados definitivos al país. En resumen, el ganador sería proclamado por la embajada”. Después de esta aclaración, que define al país como un protectorado o mejor dicho que lo ubica en el “patio trasero” norteamericano, sería imposible para una candidata como Xiomara Castro, aunque su programa del gobierno haya sido bastante tibio orientado hacia un indefinido modelo del “socialismo democrático”, ganar las elecciones y llegar a la presidencia.

Y así está sucediendo. El mismo presidente Porfirio Lobo proclamó como ganador al candidato de su Partido Nacional (PN) Juan Orlando Hernández cuando todavía faltaba computar el 58 por ciento del voto. Posteriormente con el 67 por ciento y luego con el 75 por ciento de los votos escrutados el Tribunal Supremo Electoral de Honduras (TSE) señaló que el triunfo de Juan Hernández era irreversible al obtener el 34.08 por ciento de los votos, seguido de Xiomara Castro con el 28.92 por ciento. El presidente del TSE, David matamoros anunció que “no declaramos ganador ni perdedor, pero sí determinamos con estas cifras los resultados definitivos van a ser iguales”. Sin esperar los resultados finales del cómputo de votos, el presidente Porfirio Lobo y Juan Hernández ya analizaron el proceso de transición del gobierno que asumirá el 27 de enero de 2014. Al terminar el encuentro el actual mandatario declaró que “hay que echar a andar la transición cuanto antes, así cumplo con el propósito que nosotros dijimos antes de las elecciones y después queremos empezar a trabajar ya, porque el país nos espera”.

Por supuesto que los mil periodistas y 800 observadores extranjeros que estaban presentes en las elecciones, con raras excepciones como Garzón Baltazar y su agrupación (CIPRODEH), no se percataron del fraude, robo y compra de votos, compra de credenciales, intentos de manipulación anunciados por el TSE y la inclusión mayoritaria a través del conteo electrónico y la transmisión de las actas. Tampoco prestaron la atención a la exclusión de 400,000 sufragios de los resultados preliminares y la inclusión mayoritaria de actas que dan ventaja al aspirante oficialista Juan Hernández a pesar de que el 20 por ciento de las cuales exhibían serias inconsistencias a través de la “transmisión irregular de resultados”, según la candidata de Libre, Xiomara Castro.

El jefe de la Misión de Observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno Enrique Correa señaló en su informe preliminar que “el escrutinio se ha realizado en forma transparente y consideramos los resultados confiables”. La responsable de la Misión de Observadores de la Unión Europea, Ulrike Lunacek fue muy cautelosa en su informe concluyendo que “no hubo participación equitativa de los partidos en las mesas y que el partido del gobierno PN tuvo la mayor propaganda y gozó de la cobertura más generosa”.  Sin embargo, en su estimación “el proceso electoral fue pacífico y ordenado”.

Al día siguiente de las elecciones el gobierno de Costa Rica  felicitó al “presidente electo Juan Orlando Hernández por su victoria en estos comicios”. A la vez el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos también reconoció a Hernández como el nuevo presidente antes que se emitiera el primer boletín del ente electoral. La embajadora norteamericana en Tegucigalpa, Lisa Kubiske declaró a su vez que “reconozco los resultados anunciados y lo que los observadores nos reportan”.

Así funciona de la democracia globalizada. Las protestas de la lideresa del partido Libre y del Partido Anticorrupción (PAC) que no reconocen la victoria de Juan Hernández simplemente no se toman en cuenta porque los iluminados globalizadores y las elites oligárquicas nacionales necesitan la continuidad del actual régimen antidemocrático de Honduras para proteger los supuestos “intereses vitales de la seguridad nacional” de Estados Unidos y sus propios intereses económicos”. Prefieren un “pequeño dictador en cierne” como lo calificó a Juan Hernández el presidente de la Asociación de Industriales, Adolfo Facussé, a la moderada lideresa del centro izquierda Xiomara Castro y su programa de transformación del país al estilo de Lula da Silva.

No les interesa que Honduras esté a la deriva, tanto en términos económicos como sociales, y que la violencia mata un promedio de 20 personas al día registrando su país la tasa de homicidios más alta del mundo: 85,5 por cada 100,00 habitantes. Actualmente el 67 por ciento de la población, es decir 5,5 millones de habitantes del total de 8,2 millones viven en la pobreza y de ellos 3,8 millones son indigentes que sobreviven con un dólar al día. El índice del analfabetismo es 85 por ciento en pleno Siglo XXI y no se hace nada para erradicar la violencia contra la mujer. El narcotráfico sigue en aumento a pesar de la presencia de la DEA norteamericana y las 300 pistas clandestinas siguen intactas. De acuerdo a los informes del Comando Sur estadounidense, en 2011 unos 104 aviones descargaron allí la droga y 275 narcolanchas entraron en Honduras para llevársela a los Estados Unidos.

Este es el camino que seguirá Honduras, si la TSE al terminar el cómputo final del escrutinio anuncie como ganador a Juan Hernández. Las denuncias del Partido de Libertad y Refundación y de él Anticorrupción no servirían de nada ya que en realidad la decisión final ya haya sido tomada por el Tribunal Supremo Electoral para declarar como ganador al líder del partido del gobierno, Partido Nacional Juan Orlando Hernández, endosando su plan de gobierno bajo el lema: “Vida Mejor”. Sin embargo, a pesar de este proceso electoral que huele a fraude, muchas cosas están cambiando en Honduras.

Primero, se ha roto el bipartidismo del Partido Nacional y el Partido Liberal que durante más de 100 años se turnaban en el poder. El partido de Libertad y Refundación y el Partido Anticorrupción lograron en conjunto 52 butacas en el Congreso Nacional (39-Libre y 13-PAC) mientras que PN obtuvo 47 asientos. Esto significa que el próximo congreso estará integrado por partidos políticos que proclaman de ser de izquierda, de derecha, de centro izquierda y de centro derecha. Segundo, hay un gran descontento y despertar social de la juventud, obreros y campesinos que se refleja estos días en diarios protestas contra el fraude electoral protagonizadas por el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) y por las organizaciones estudiantiles.

Todo esto indica que el “cambio de la época” en América Latina anunciado por el presidente de Ecuador, Rafael Correa también está tocando a Honduras gane quien gane estas elecciones. Decía el filósofo irlandés, Edmund Burke que “la única cosa necesaria para el triunfo del mal es que las personas buenas no hagan nada”. Actualmente estas “personas buenas” están emprendiendo su lucha por el futuro de su país. Y esto es solamente un inicio, una pequeña chispa que en algún momento cambiaría el actual destino de Honduras como lo demuestra la historia de otros países latinoamericanos.

Columna semanal de Vicky Peláez

Ria Novosti

Xiomara Castro pide recuento total de votos en Honduras

Xiomara Castro se dirige a sus seguidores, a quienes llamó a salir a las calles para protestar contra el resultado electoral, el viernes 29 de noviembre en Tegucigalpa (AFP | Orlando Sierra)
Xiomara Castro se dirige a sus seguidores, a quienes llamó a salir a las calles para protestar contra el resultado electoral, el viernes 29 de noviembre en Tegucigalpa (AFP | Orlando Sierra)
La candidata izquierdista a las elecciones del domingo en Honduras, Xiomara Castro, esposa del derrocado ex presidente Manuel Zelaya, dijo el viernes que se cometió un fraude "monstruoso" en su contra y que su partido está pidiendo un recuento de todos los votos y revisión de actas. 
 
Castro, postulante del Partido Libertad y Refundación (Libre) no reconoce el resultado del Tribunal Supremo Electoral que la colocó segunda en el conteo con un 28.82 por ciento de los sufragios, detrás del candidato del gobernante Partido Nacional, Juan Orlando Hernández, que obtuvo 36.59.
"Estoy aquí para reiterar que hemos encontrado un fraude asqueroso, monstruoso, mediante el que se está robando a nuestro pueblo hondureño la presidencia de la república. No vamos a aceptar los resultados emitidos por el Tribunal Supremo Electoral", dijo Castro en conferencia de prensa.
Antes que ella, la dirigente del Partido Libre, Rixi Moncada, señaló que se transmitieron actas falsas al tribunal el día de la elección, actas que originalmente marcaban determinada cantidad de votos para los candidatos y que son diferentes a las que recibió el tribunal.
Responsabilizó a funcionarios del Partido Nacional de este delito electoral y acusó de complicidad al TSE, a donde comenzaron a llegar actas antes de que finalizara la jornada electoral, señaló.
Libre también pide una auditoría al sistema de transmisión de datos utilizado el domingo por el TSE, cuya página de internet se paralizó varias veces ese día y no era posible ver cómo iba cayendo la información del escrutinio.
Castro llamó a una movilización popular el domingo a las 8 de la mañana (1400 GM) para protestar contra el supuesto fraude.
La candidata, que era una clásica primera dama en el 2009, se hizo popular al encabezar la resistencia tras el golpe del Estado contra en junio de ese año contra Zelaya, a quien una élite política junto con empresarios y militares acusaba de querer perpetuarse en el poder influenciado por su amigo, el fallecido presidente de Venezuela Hugo Chávez.

Reuters

Tomado de http://www.cubasi.cu/

martes, 26 de noviembre de 2013

Honduras: una elección robada

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¡Hola! Comparto nota sobre Honduras publicada en Página/12 de hoy.

“La embajada” dice quién ganó



En las últimas horas de ayer, el Tribunal Superior Electoral de Honduras consagraba como ganador al candidato del continuismo golpista, Juan Orlando Hernández. Desde el inicio, el proceso electoral estuvo lastrado por vicios irremediables que arrojaron un pesado manto de sospecha sobre su desenlace. La desembozada intervención de “la embajada” en los asuntos internos de Honduras tendría que haber sido una razón suficiente como para suspender las elecciones, rediseñar las instituciones políticas –entre ellas el propio TSE, controlado por quienes avalaron el golpe del 2009– y hacer una nueva convocatoria electoral para cuando se reuniesen condiciones mínimas requeridas para una elección, no sólo durante la campaña (ya de por sí un problema en Honduras, con su record de periodistas y militantes opositores asesinados) sino durante el recuento final de votos. Semanas antes de las elecciones, personeros gubernamentales habían declarado que el TSE ¡cotejaría sus cifras con las que aportase la embajada de Estados Unidos antes de dar a conocer los resultados definitivos! En resumen: el ganador sería proclamado por “la embajada” y el gobierno del continuismo golpista de Porfirio Lobo admitiría haber convertido a Honduras en un protectorado estadounidense.

Esta ignominiosa confesión dice mucho de la historia de ese sufrido país, ocupado por Washington y convertido en la década de los ochenta en una gigantesca retaguardia para servir de apoyo logístico a las agresiones perpetradas a la revolución sandinista por los “contras” nicaragüenses. Arquitecto de este proyecto contrarrevolucionario fue John Negroponte, una de las figuras más siniestras de las Américas y designado por Ronald Reagan embajador en Honduras, función en la cual contó con la colaboración de otro reconocido terrorista internacional, Otto Reich. Bajo su gestión, el ejército hondureño fue reorganizado de cabo a rabo, dotándolo de armamentos sofisticados, equipos y tecnología militar de última generación, y convirtiendo a la base militar Soto Cano, en Palmerola, en una de las más estratégicas de cuantas Estados Unidos posee en Centroamérica y el Caribe. Cuando el presidente Mel Zelaya (foto) trató de democratizar al sistema político y concretó su ingreso al ALBA, fue violentamente destituido mediante un “golpe institucional”, a los cuales se ha hecho tan adicto el régimen de Obama.

Uno de los analistas presentes en Honduras, Katu Arkonada, confirma la existencia de múltiples “irregularidades”, por no decir estafas a la voluntad popular. Hay por lo menos un 20 por ciento de las actas de las mesas receptoras de sufragios, en regiones en donde el partido Libre cuenta con gran respaldo popular, que fueron arbitrariamente sometidas a auditoría y no computadas; en comunidades apartadas se observó el “voto encadenado” y la compra de credenciales electorales; hay miles de mesas en donde los partidos minoritarios obtuvieron cero votos, es decir, que ni sus candidatos habrían votado por sí mismos. Sólo resta conjeturar cuántos votos de Xiomara Castro fueron sustraídos de las urnas. Libre ganó en las calles, pero no organizó una red de fiscales para garantizar la pureza del comicio. Confió en su amplia mayoría, certificada por todas las encuestas, y en la inverosímil “imparcialidad” del TSE y el gobierno ante una elección que el imperialismo y la oligarquía hondureña no podían perder, porque Washington jamás habría aceptado un resultado contrario a sus intereses en la zona.

El primer paso de la estrategia norteamericana para impedir un revés político fue la campaña de difamaciones en contra de Xiomara y su partido. El segundo, la organización fraudulenta de los comicios y el recuento de los votos. Tercero, si los dos anteriores no frustraban la victoria de Libre: impugnación del proceso electoral y manipulación del Congreso para impedir su asunción y, en caso de que pudiera hacerlo, provocar su destitución “legal” al igual que le ocurriera a su esposo. Hasta ahora, la derecha se las arregló apelando al fraude, dando a conocer cifras que no se corresponden con la realidad y que los medios hegemónicos dan por buenas. Libre tendrá que recuperar en las calles lo que le arrebataron en las urnas.

¿Cómo habría reaccionado la supuesta prensa libre e independiente del continente si los vicios, fraudes y crímenes perpetrados en Honduras hubieran tenido lugar en Bolivia, Ecuador o Venezuela? La gritería de los lenguaraces del imperialismo y sus aliados habría sido atronadora. En cambio, ahora en esos medios impera un silencio cómplice porque en Honduras todo vale. ¿Por qué? Porque así como Israel es la pieza clave para garantizar el equilibrio geopolítico de Medio Oriente, Honduras lo es para Centroamérica, al ser éste el país donde se concentra el grueso del poder de fuego estadounidense en la región. Y así como Washington no permanecería ni un minuto de brazos cruzados ante un eventual triunfo de una izquierda antiimperialista en Israel, se involucró descaradamente en el proceso político interno de Honduras para garantizar un resultado acorde con sus intereses estratégicos en la región. ¡Menos mal que hace unos días, en la OEA, John Kerry dio por superada la Doctrina Monroe!

 Por Atilio A. Boron

* Director del PLED, Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.

domingo, 24 de noviembre de 2013

LIBRE, la esperanza política de Honduras


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Honduras vive hoy unas elecciones generales inéditas en más de un siglo de su historia, con un nuevo e importante actor, el Partido Libertad y Refundación (LIBRE), que ha puesto en jaque al bipartidismo tradicional.
El control del poder se lo han repartido, en ocasiones de manera cruenta, los partidos Liberal y Nacional (conservador), solo compartido en ocasiones por dictaduras militares que nunca pusieron en riesgo esa hegemonía, de acuerdo con fuentes consultadas.

Las raíces de LIBRE se encuentran en el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), creado un día después del golpe militar que depuso al presidente Manuel Zelaya la madrugada del 28 de junio de 2009.

Zelaya, quien resultó electo por el Partido Liberal, propuso al FNRP en mayo de 2011 la creación de un frente amplio, el cual adoptó finalmente el nombre actual el 2 de octubre de ese año y comenzó el proceso de registro en el Tribunal Supremo Electoral.

La institución autorizó la inscripción del partido el 13 de marzo de 2012, con lo cual quedó habilitado para participar en los comicios de este domingo.

En su Declaración de Principios, el partido se pronuncia por la refundación del Estado hondureño.

Su objetivo es “la transformación de la sociedad y del sistema económico y político, así como la construcción de una verdadera democracia participativa e incluyente basada en la igualdad, la libertad, la solidaridad y la justicia con las cuales se garantice el respeto universal e irrestricto de los derechos humanos”.

Para los comicios de este domingo, LIBRE postuló a Xiomara Castro, esposa de Zelaya, quien se encuentra entre las favoritas para alzarse con la victoria.

El Partido Nacional, en el gobierno, nominó al presidente del Congreso Nacional, Juan Orlando Hernández, mientras el Liberal, a Mauricio Villeda.

Otros cinco partidos inscribieron candidatos, pero, según las encuestas, carecen de opciones reales de victoria.

El dirigente de LIBRE Rassel Tomé afirmó que este domingo “es el día que le toca al pueblo. Ya demostramos que sí se puede organizar al pueblo, que se pueden romper mitos”.

Rassel exhortó “a romper con el bipartidismo y establecer el estado popular”.
Para los comicios están empadronadas cinco millones 355 mil 112 personas, para elegir, además del presidente, tres encargados presidenciales (vicepresidentes), los 128 diputados del Congreso, 20 del Parlamento Centroamericano y los alcaldes y concejos de los 298 municipios de Honduras.

(Con información de Prensa Latina)

Cubadebate

domingo, 3 de noviembre de 2013

Gobiernos sudamericanos deben apoyar elecciones libres en Honduras



  

¿Tiene el pueblo de Honduras el derecho a elegir su propio presidente y congreso? Eso depende de a quién se le pregunte. En 2009, el presidente centroizquierdista del país, Mel Zelaya, fue derrocado en un golpe militar que fue apoyado en gran medida [http://www.cepr.net/index.php/op-eds-&-columns/op-eds-&-columns/top-ten-ways] (y según Zelaya [http://www.democracynow.org/es/2011/5/31/exclusive_interview_with_manuel_zelaya_on], organizado) por el gobierno estadounidense. Después de seis meses y una gran ola de represión política, el gobierno golpista fue restituido con unas elecciones que casi todo el hemisferio – con excepción de, sí, usted lo adivinó, Estados Unidos – rechazó por ser consideradas ilegítimas [http://www.cepr.net/index.php/op-eds-&-columns/op-eds-&-columns/honduras-one-year-later].



Cuatro años después, este 24 de noviembre, los votantes hondureños acudirán una vez más a las urnas para participar en una lucha entre el partido pro democracia LIBRE, fundado por individuos que se opusieron al golpe, y el partido oficial, el Partido Nacional, cuyo abanderado será Juan Orlando Hernández, presidente del Congreso Nacional y quien apoyó el golpe militar de 2009.



Si se tratara de una lucha limpia, es muy probable que LIBRE, cuya candidata presidencial es Xiomara Castro, esposa de Mel Zelaya, triunfara. La situación económica juega un papel importante en la mayoría de elecciones, y en general, un gobierno que ha presidido un deterioro en los niveles de vida de la mayoría de la población no es retornado al poder. Los datos de encuestas muestran que el 80 por ciento de los hondureños piensa que su situación actual es peor de lo que era hace cuatro años, y los datos respaldan esa opinión. El 10 por ciento más alto obtuvo más del 100 por ciento del total del aumento en el ingreso durante los dos años después del derrocamiento de Zelaya, revirtiendo marcadamente una fuerte tendencia hacia una mayor igualdad durante los años de Zelaya. El número de personas que involuntariamente trabajan medio tiempo ha tenido un incremento de 176 por ciento. La pobreza también ha aumentado, mientras que se había reducido de manera importante con Zelaya, quien logró un aumento del salario mínimo de casi el 100 por ciento en términos reales durante sus 3,5 años en el poder. Incluso la inversión privada, a pesar de las quejas de empresarios que apoyaron el golpe, creció a un ritmo mucho más rápido con Zelaya que con el régimen actual.



Pero como es de imaginarse, estas elecciones no serán peleadas en condiciones de igualdad [http://www.cepr.net/index.php/blogs/the-americas-blog/honduras-elections-violent-attacks-against-opposition-candidates-provoke-increasing-concern]. Durante los últimos seis meses ambos el Senado y la Cámara de Representantes de EE.UU. han enviado cartas al secretario de Estado John Kerry expresando serias preocupaciones por la represión política y sus implicaciones para las elecciones el próximo mes en Honduras. La carta del Senado [http://www.cardin.senate.gov/newsroom/press/release/el-senador-cardin-lidera-carta-pidiendo-rendicion-de-cuentas-sobre-violaciones-a-derechos-humanos-en-honduras] destacó un "patrón de violencia y amenazas en contra de periodistas, defensores de derechos humanos, miembros del clero, líderes sindicales, miembros importantes de la oposición, estudiantes, pequeños agricultores y activistas de la comunidad LGBT..", así como "ejecuciones extrajudiciales".



La carta del 15 de octubre por parte de la Cámara de Representantes [http://voselsoberano.com/index.php?option=com_content&view=article&id=15684:carta-de-congresistas-al-secretario-de-estado-john-kerry-sobre-la-militarizacion-en-honduras&catid=1:noticias-generales] mencionó que "al menos dieciséis activistas y candidatos de LIBRE han sido asesinados desde junio de 2012" y que "el gobierno de Honduras no ha logrado investigar y procesar efectivamente a los responsables de estos asesinatos…".



"Los abusos a los derechos humanos bajo el gobierno actual continúan siendo una amenaza en contra de las libertades civiles básicas, los candidatos de oposición no disfrutan de igualdad de condiciones y las fuerzas de seguridad del Estado están tomando un papel cada vez más importante y ominoso en el contexto de las elecciones.



Estamos particularmente alarmados tras descubrir que el partido oficial y su candidato presidencial, el Sr. Juan Orlando Hernández, dominan actualmente todas las instituciones clave del gobierno, incluso la autoridad electoral del país y el ejército, el cual distribuye las papeletas de votación -- lo que limita las opciones de los ciudadanos hondureños en caso de que se cometa fraude durante el proceso electoral o que las violaciones a los derechos humanos continúen siendo una amenaza al debate abierto".



El problema es que el gobierno de Obama no respeta ni el derecho a elecciones libres, ni los derechos humanos básicos en Honduras. Hicieron el gran esfuerzo en 2009 por deshacerse del presidente democráticamente electo y pagaron un importante costo político en el hemisferio: en esos momentos, todos los gobiernos de Sudamérica esperaban que Obama actuara de manera diferente a su predecesor y le creyeron cuando prometió que Washington no le daría apoyo al golpe. Y sufrieron más que una decepción; el apoyo del gobierno de Obama al golpe y su manipulación de la Organización de Estados Americanos con estos fines, llevaron a que se fundara una nueva organización hemisférica [http://www.cepr.net/index.php/blogs/cepr-blog/celac-speaking-for-latin-america-and-the-caribbean], la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, la cual excluye a Estados Unidos y Canadá.



¿Qué se puede hacer entonces? Los gobiernos de Sudamérica deben expresarse energéticamente a favor de unas elecciones libres y de los derechos humanos en Honduras. Dado que la izquierda Latinoamericana tiene una preocupación profundamente arraigada por la soberanía nacional, los gobiernos progresivos han sido renuentes a tomar cualquier acción que parezca ser una interferencia en los asuntos internos de otros países. Esto los pone en desventaja frente a Washington, que no tiene ese tipo de escrúpulos y que interviene con millones de dólares en las elecciones actuales.



Pero Sudamérica ha mostrado frecuentemente su apoyo a los gobiernos que son amenazados o acosados por Estados Unidos: recientemente en los casos de Venezuela después de las elecciones presidenciales de abril y de Bolivia cuando el avión de Evo Morales fue forzado a aterrizar en Europa el pasado julio. También intervino en 2009 para frenar a Washington en su intento de aumentar su presencia militar en Colombia, la cual fue vista como una amenaza a la región.



Como señaló [http://www.cepr.net/index.php/other-languages/spanish-op-eds/el-legado-del-golpe-hondureno-aun-amenaza-la-democracia-en-america-latina] el presidente Rafael Correa de Ecuador en 2009, el golpe de Washington en Honduras también fue una amenaza para la región, así como lo es su colaboración con el gobierno resultante para prevenir que se den elecciones democráticas. Y también lo es la militarización de Honduras, con el aumento por parte de Estados Unidos de sus bases en ese país. Esto es parte de la respuesta de Washington ante la elección de gobiernos de izquierda a lo largo de la mayor parte del hemisferio: aumentar su presencia militar y solidificar su control en los pocos lugares en donde, gracias al exterminio de la democracia, aún reina a sus anchas.



Los líderes sudamericanos deben recordarle al mundo que ésta es una lucha por la autodeterminación – que los hondureños no renuncien a sus derechos civiles y nacionales solamente porque Estados Unidos tiene bases en su país y piensa que esto es más importante que tener elecciones libres.



Mark Weisbrot [http://www.cepr.net/index.php/mark-weisbrot-en-espanol/] es codirector del Center for Economic and Policy Research (CEPR), en Washington, D.C. Obtuvo un doctorado en economía por la Universidad de Michigan. Es también presidente de la organización Just Foreign Policy y co-escritor del nuevo documental de Oliver Stone, South of the Border [southoftheborderdoc.com].



Mark Weisbrot


ALAI, América Latina en Movimiento



Este artículo fue publicado por el diario The Guardian Unlimited el 29 de octubre de 2013. Para ver la versión original en inglés, por favor pulse aquí [http://www.cepr.net/index.php/op-eds-&-columns/op-eds-&-columns/south-american-governments-should-support-hondurans-rights-to-sovereignty-and-free-elections].

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