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martes, 23 de abril de 2019

Otro fiasco en el intento de criminalizar a Cuba y a Venezuela Bolivariana.


Como ya habíamos advertido en un artículo anterior titulado Otro desesperado intento USA contra Cuba y Venezuela, un ridículo informe elaborado por  la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FDHC) y el Tribunal Supremo de Venezuela en el Exilio, trata de satanizar a Cuba y a Venezuela sobre la base de las siguientes tesis principales: a)  en Venezuela existe un estado fallido controlado por un grupo criminal vinculado al narcotráfico y al terrorismo transnacional, implementado por Cuba, b) la entrega por parte del gobierno venezolano de la independencia nacional a Cuba que ha establecido allí un modelo moderno de dominación colonial, c) este esquema de dominación, supuestamente, comete de forma continuada crímenes de lesa humanidad, como son la tortura y el genocidio por la actual hambruna y desastre humanitario que azota a la población, sumado a la violación de los DDHH y la inseguridad ciudadana, d) la intención de vender a Venezuela como una amenaza a sus países vecinos, e) validación del llamado gobierno constitucional de Juan Guaidó, f) vender la falsa matriz de opinión de que el conflicto interno en Venezuela se internacionalizó desde el momento en que se manifestó una supuesta injerencia cubana dentro de esa nación, a la que se suma actualmente Rusia, así como la total justificación para legalizar una acción armada contra el gobierno de Nicolás Maduro.
Lo interesante de este manipulado informe es que abre las puertas a acciones contra la nación bolivariana bajo la deformada interpretación de instrumentos jurídicos internacionales tales como la Convención de Palermo de Naciones Unidas contra el crimen transnacional organizado, la resolución adoptada por la Cumbre Mundial de esa organización en 2005: la Responsabilidad de Proteger y lo estipulado en el Artículo 51 (Capítulo VII) de la Carta de Naciones Unidas sobre el derecho de todo estado a la defensa individual o colectiva frente a agresiones armadas de otro país, con los que se busca bendecir una intervención militar contra Venezuela a espaldas del Consejo de Seguridad de la ONU.
Dentro de la estrategia propuesta en el documento  –muchas de las acciones ya están en plena implementación– se contempla sumar a la comunidad internacional al bloqueo del acceso a nuevos recursos financieros y de armamentos, la intercepción de cargamentos aéreos y/o navales y la apertura de un corredor humanitario protegido para llevar alimentos y medicinas para la población. Sin embargo, lo más peligroso de este documento es que sus autores apuestan por  el uso de la fuerza e incluso la amenaza de uso de la fuerza dejando a un lado una solución negociada. Al respecto, destaca: “Para obtener éxito en una negociación es necesario que la otra parte se convenza de que no tiene a su alcance una “Mejor Alternativa a un Acuerdo Negociado”. Las promesas de amnistía y desbloqueo de cuentas bancarias no son tan persuasivos como preservar la vida. Retirar de la mesa el uso de la fuerza –incluso la amenaza de usarla– solo favorece la reticencia a toda negociación genuina. La pública exclusión previa de esas opciones no contribuye a crear incentivos para que el ejército reconsidere su lealtad al actual régimen criminal”.
Los autores del informe, el cual fue entregado el 19 de abril, hace apenas cuatro días, al Congreso norteamericano, particularmente a Rick Scott y Marco Rubio, tiene como propósito recrudecer la guerra mediática contra Venezuela mediante dos premisas básicas: No es posible llegar a un acuerdo negociado con el régimen venezolano sin hacerles sentir miedo creíble a las consecuencias de su rechazo. El uso exclusivo de sanciones económicas no resolverá el fin de la usurpación. (…) Pero la idea de que Maduro puede sostener una guerra prolongada en Venezuela y la región por medio irregulares tiene más que ver con un mantra de propaganda que con la realidad.
Para justificar su agresión inmediata a Venezuela minimizan el costo en vidas y la justifican arguyendo que “solo el pasado año, produjo 23.047 muertes violentas (en comparación con 2.640 en Afganistán en el mismo periodo) –sin contar las miles de muertes como resultado de la hambruna y falta de medicamentos.” A la par comparan el supuesto éxodo de venezolanos como superior al ocasionado en Siria por la guerra, presentándolo como una amenaza a las naciones vecinas.
Otra justificación para la agresión militar es argumentar que la comunidad internacional ha distorsionado el uso de la fuerza contra Venezuela ya que, según los autores, el uso de la fuerza no presupone exclusivamente el empleo de tropas terrestres y ocupaciones prolongadas. Para ellos resultaría más práctica la realización de golpes quirúrgicos contra objetivos gubernamentales y/o implementar zonas de vuelo restringidas para supuestamente proteger entregas de ayuda humanitaria, a la par que usar tropas de élite de gran movilidad que desarrollen acciones selectivas contra los partidarios de Maduro y, lógicamente, la eliminación personalizada de la dirigencia bolivariana mediante ataques con drones y atentados.
Equiparar el uso de la fuerza solo a acciones en gran escala con desembarcos y ocupaciones prolongadas solo tiene el propósito de confundir a incautos y neutralizar a los que desean alguna acción decisiva para sacar del poder a una pandilla de facinerosos que no se marcharán por voluntad propia.
Una gran parte del trabajo de los autores está encaminada a demostrar la presencia de fuerzas especializadas de corte militar y de contrainteligencia desplegadas dentro de las FANB y organismos institucionales, para lo cual acuden a supuestos “expertos” que, como el general venezolano Antonio Rivero y el coronel Julio Rodríguez Salas, se desviven en tratar de desnudar una supuesta presencia militar cubana en Venezuela. Asimismo usaron como fuentes al ex ministro del interior y defensa boliviano, Carlos Sánchez, y el experto norteamericano Douglas Farah.
Los autores de este informe fueron los ya destacados anticubanos Juan Antonio Blanco quien tiene un largo historial al servicio de los enemigos de Cuba y Venezuela al haber fungido como Director de Programas Latinoamericanos de Human Rights Internet, Director Asociado Visitante del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de Florida, y luego como Director Ejecutivo del Centro de Iniciativas para América Latina y el Caribe de Miami Dade College trabajando últimamente como Director Ejecutivo de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FDHC); Rolando Cartaya quien ha estado vinculado a Radio Martí y a otras entidades encargadas de llevar a cabo la guerra mediática anticubana desde EEUU; Luis Domínguez, connotado fabricante de mentiras sobre revolucionarios cubanos dedicados a la gobernabilidad y a funciones de defensa de nuestro Estado a través de del foro “Secretos de Cuba” y del blog “Cuba al Descubierto”; por último el venezolano Casto Ocando, quien se ha dedicado a inventar supuestas investigaciones de dudosa credibilidad sobre el gobierno bolivariano.
Detrás de este intento, en gran parte obtenido de fuentes públicas dedicadas a la guerra ideológica contra nuestras dos naciones, basado también en las especulaciones de traidores venezolanos y de dudosos expertos en temas de seguridad hemisférica, se pretende ofrecer a la ultraderecha reaccionaria en el Congreso USA y a los halcones aupados por la administración Trump, de un nuevo instrumento para tratar de vulnerar y desvirtuar los vínculos solidarios entre las dos grandes patrias de Bolívar y Martí, azuzar a una guerra de consecuencias incalculables y a reforzar el hegemonismo norteamericano en la región.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Siria: victoria política y militar del antimperialismo

 
 
Sugerencia única: que el bienpensante humanismo occidental revise de una buena vez sus prolijas teorías acerca del imperialismo, y por qué las recias prácticas antimperialistas de pueblos y gobiernos las estrellan, invariablemente, contra la realidad.
 
El 3 de septiembre último bien podría pasar a la historia como la silente fecha que puso punto final a la llamada cuarta guerra mundial (o guerra global contra el terrorismo), que el 11 de septiembre de 2001 Estados Unidos le impuso al mundo en los cuatro puntos del orbe.

¿Qué ocurrió aquel día en que los humanistas continuaban degarrándose las vestiduras a raíz del supuesto ataque del 21 de agosto con armas químicas a un millar de personas (en su mayoría niños), cuyos cadáveres fueron presentados por los disidentes en la localidad siria de Ghuta?

Ocurrió que un par de misteriosos misiles cayeron en el Mediterráneo. Se dijo entonces que uno fue desviado y el otro explotó en el aire. Y, de acuerdo con el giro orwelliano que los medios occidentales adoptaron desde la caída de las Torres Gemelas, ambos lanzamientos fueron tratados como meras maniobras y, faltaba más, sin relación con la guerra de Siria.

Bien… maniobras. Pero al día siguiente, Vladimir Putin ofreció una larga entrevista al periodista de la televisión rusa Pervy Kanal y la agencia estadunidense Associated Press. Para los buenos lectores y sabios horticultores de las primaveras árabes, Putin dijo:

Tenemos un contrato para la entrega de los (misiles) S-300. Hemos suspendido su entrega de momento, pero si vemos que se toman medidas relacionadas con las violaciones al derecho internacional, vamos a pensar en cómo actuar en el futuro, incluyendo el suministro de ese armamento, a ciertas regiones del mundo.

Veinticuatro horas después, en su ciudad natal de San Petersburgo (antes Petrogrado, luego Leningrado), Putin recibió al poderoso G-20 (Grupo de los 20, 19 países, más la Unión Europea). Y con serenos aires de gran vencedor, el discreto zar de todas las Rusias resultó un excelente anfitrión: paseó a sus huéspedes por su casa de usted, el hermoso Palacio de Constantino levantado por Pedro el Grande en 1720, y todas esas cosas.

En cambio, Barack Obama llegó a San Petersburgo más canoso de lo que lucía hasta el 3 de septiembre. Y fue el único de los gobernantes en subestimar que en aquella heroica ciudad, en la que Napoleón y Hitler sufrieron derrotas militares que cambiaron la historia occidental, la política mundial pegaría, sin Washington de tutor, un giro de 180 grados.

La diplomacia tiene sus reglas y obliga a la cortesía y el comedimiento. Pero estoy seguro de que entre los dilectos representantes del G-20, más de uno se aguantó para evitar tomar de las solapas a Obama, espetándole: ven acá... ¿fuiste tú el cabrón que autorizó el disparo de los misiles contra Damasco?

Con excepción de los periodistas especializados en copiar los boletines oficiales de la comunidad internacional, casi todos los dirigentes de la cumbre sabían ya que los misiles habían sido lanzados desde la base yanqui de Rota, ubicada en la bahía de Cádiz. Y que lejos de haber sido desviados o explotado en el aire, fueron interceptados y derribados por el escudo antimisiles de Moscú en Siria.

Cereza sobre el pastel: se dice que si los misiles hubieran dado en el blanco, el Estado de Israel asumía la responsabilidad política. Pues como todo mundo sabe, Washington defiende el derecho del enclave sionista a la legítima defensa contra sus enemigos. Con excepción de los buenos amigos de la península arábiga, que se la pasan chupeteando burbujeantes narguiles mientras sueltan la chequera para financiar a los rebeldes de Siria.

Luego del frustrado ataque de Washington a Damasco, el general ruso Oleg Ostapenko, viceministro de Defensa, declaró a un sitio web libanés que el lanzamiento de los misiles israelíes “… permitió a Rusia mostrar su capacidad en materia de detección de radar, lo cual ha llevado a sus enemigos potenciales a extraer conclusiones” (Al Manar, 12/9/13).

Por su lado, el ex ministro de Asuntos Militares de Israel, Ehud Barak, en entrevista concedida el 24 de septiembre a la cadena televisiva Bloomberg y reproducida en HispanTV, observó: Los acontecimientos de las recientes semanas en Siria han debilitado a Estados Unidos en todo el mundo.

En suma. Ganador en la guerra contra el terrorismo: Irán. Perdedor: las fijaciones bíblicas del Gran Israel. Demudado, el premier Benjamin Netanyahu se entrevistó en días pasados con Obama. Y tras advertirle que los iraníes son tramposos y peligrosos, pidió un café. Inmutable, Obama respondió: “ni pa’un café, broder. Tus amigos del Congreso acaban de bloquearme el presupuesto”.

A todo esto, el Pentágono y Hollywood estrenaban La caída de la Casa Blanca, película en la que, you know, un policía solito enfrenta el ataque de un grupo paramilitar fuertemente armado, a la residencia poniendo a salvo al presidente en medio de un gobierno nacional en caos. Dicen que está buenísima, y que sólo es la primera parte.
 
José Steinsleger
 
Tomado de http://www.jornada.unam.mx

domingo, 1 de septiembre de 2013

EEUU dispone de 300 mil mercenarios para atacar gobiernos que no les conviene

Diputado Adel El Zabayar

Diputado Adel El Zabayar

El diputado por el estado Bolívar a la Asamblea Nacional (AN) Abdel El Zabayar denunció este sábado que el gobierno de Estados Unidos (EE.UU.), utiliza alrededor de 300 mil mercenarios a nivel mundial y los lleva a donde sea más conveniente para acabar con los gobiernos que luchan en favor de la paz.

“A los EE.UU. no les conviene gobiernos que mantienen una firme posición por el pueblo”, señaló el parlamentario venezolano, quien se encuentra evaluando el contexto internacional en Damasco, capital de Siria.

El Zabayar, destacó que “el Pueblo sirio conoció lo que significa la guerra y el horror de la guerra, lo que eso significa; por eso es que este Pueblo quiere realmente la paz. El destino le impone tener que seguir luchando por la paz, por su independencia, por imponer sus propios valores”, apuntó durante un contacto telefónico con Venezolana de Televisión.

Tras la confirmación de ataque a la nación árabe, asumida por el presidente estadounidense, Barack Obama, en horas de la tarde, el diputado indicó que Siria se ha mantenido durante miles de años en lucha pacífica; “pero si en el presente el destino le impone un ataque, Siria va a dar una respuesta a cualquier amenaza posible”.

Finalmente, resaltó que pese al contexto “todavía se ven carros circulando, la gente sigue disfrutando de sus noches y de la tranquilidad que dentro de las ciudades sigue garantizando el gobierno”, culminó. 
 
Fuente: Correo del Orinoco
 
Tomado de Aporrea

Putin: "Es un absoluto disparate"


El presidente ruso, Vladimir Putin, consideró ayer un "absoluto disparate" que el gobierno sirio haya empleado armas químicas contra tropas rebeldes, al tiempo que pidió a su par estadounidense, Barack Obama, que como Nobel de la Paz, piense en las posibles víctimas antes de disponer una intervención militar.

     El mandatario ruso recordó que otras acciones militares de Estados Unidos no trajeron paz a los países intervenidos.

     "¿Acaso se resolvió aunque sea un sólo problema en Afganistán, Irak o Libia? Porque allí no hay ni paz ni democracia alguna como supuestamente pretendían nuestros socios, no hay ni una paz civil elemental ni equilibrio", destacó el líder del Kremlin.

     Además, consideró que todas estas cuestiones deben ser tenidas en cuenta "antes de tomar la decisión de atacar con bombas y misiles, a los cuales les seguirán sin duda las víctimas, también entre la población civil".

     Acerca de la intención de Obama de atacar Siria sin el aval de la ONU, Putin se preguntó si tienen derecho los estadounidenses a "destrozar una vez más el sistema de seguridad internacional, las bases fundamentales del derecho internacional".

     En cuanto a las pruebas que Washington dice tener sobre la responsabilidad de las fuerzas del gobierno sirio en el ataque químico, el mandatario ruso exigió presentarlas ante la ONU.

     "Si dicen que las fuerzas gubernamentales utilizaron armas de destrucción masiva y tiene pruebas de ello, que las presenten a los inspectores de la ONU y al Consejo de Seguridad", insistió Putin.

     "Hubo críticas porque estas pruebas no pueden ser presentadas a nadie por ser información clasificada. Es una falta de respeto descarada a sus socios", indicó Putin.

Telam

Tomado de  http://www.lanueva.com

Estados Unidos: Esa obsesión por mentir

Obama reunido con el Consejo de Seguridad Nacional  
Obama reunido con el Consejo de Seguridad Nacional
 
No hay pruebas; “Si las tienen, que las muestren”, dijo Vladimir Putin. No las mostraron ni lo harán, sencillamente porque no existen.

Igual que en 2003, cuando difundieron la escandalosa mentira de las “armas de destrucción masiva” en Irak para justificar la destrucción de un país que, todavía hoy, sigue sumido en un interminable calvario de dolor y muerte. Ahora repiten el libreto, a favor de una población domesticada, propensa a aceptar los argumentos más absurdos –el “consenso prefabricado” del que habla Chomsky–, tales como aquel que reza que Siria constituye una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos.

 Mienten y lo hacen descaradamente; mienten a su propio pueblo y a la comunidad internacional.

 Ocultan el hecho decisivo de que fue Al Assad quien convocó a los inspectores de la ONU y no Washington; que fue la Casa Blanca la que, por el contrario, demandó que esos inspectores se retiraran del teatro de operaciones porque el castigo no podía demorarse ni un día más. Ocultan también que bajo la sola hipótesis de la total estupidez de Damasco podría el gobierno sirio haber detonado una bomba bacteriológica para matar a casi mil quinientos inocentes en las mismas barbas de los inspectores venidos por su encargo. Y si de algo ha dado muestras Al Assad en estos días es de que no es ningún estúpido.

 Lo que ocurrió es un clásico sabotaje en el cual los agentes de la CIA son expertos. Como cuando inventaron el incidente del golfo de Tonkin, en 1964, para que la opinión pública estadounidense aceptara entrar en guerra con Vietnam. Ya en 1898 los bandidos habían hecho lo mismo: hundir el acorazado Maine, en un sórdido autosabotaje, en la entrada de la bahía de La Habana, lo que les permitió declararle la guerra a España y apoderarse de la isla. Con sus mentiras.

 Obama y Kerry esconden también la pérfida doble moral del gobierno estadounidense, que permaneció inmutable cuando su por entonces amigo Saddam Hussein gaseaba con armas químicas “Made in America” a las minorías turcas; o cuando sus socios israelíes utilizaron fósforo en el brutal ataque a la Franja de Gaza. 

Enterado de las atrocidades de Anastasio Somoza en Nicaragua, Franklin D. Roosevelt se encogía de hombros y decía: “Sí, pero es nuestro hijo de puta”. 

Lo mismo decían de los crímenes perpetrados por Saddam y Netanyahu, pero resulta que Al Assad no es su hijo de puta y entonces merece un feroz escarmiento. Escarmiento que no sufrirá él sino su pueblo, la gente que aparecerá en los escuetos informes del Pentágono como “daños colaterales”.

 Un imperio mentiroso hasta la médula, que ha convertido a Estados Unidos, su centro indiscutido, en un Estado canalla: ninguna ley internacional lo obliga, ninguna resolución de la Asamblea General de la ONU merece ser obedecida, ninguna norma moral puede oponerse al apetito del “complejo militar-industrial”, cuyas ganancias varían en proporción directa a las guerras. Hay que lanzar misiles, fletar portaaviones, movilizar helicópteros y aviones y utilizar cuanto armamento sea necesario. De lo contrario, no hay ganancias y sin ellas no se pueden financiar las carreras de políticos como el inverosímil Premio Nobel de la Paz y cínico admirador de Martin Luther King. 

Es una gran oportunidad: Siria no sobresale por sus reservas petroleras (se ubica en el lugar 31 a nivel mundial, debajo de la Argentina, según la OPEP), pero está en el corazón del caldero de Medio Oriente. Y está la oportunidad, largamente acariciada por Washington, para avanzar en aproximaciones sucesivas ante el objetivo supremo: Irán. Demasiadas tentaciones para una burguesía imperial que arrojó por la borda cualquier norma ética, y para un gobernante cuyas convicciones quedaron colgadas en la reja de la Casa Blanca el día que asumió la presidencia imperial.

Escrito por  Atilio A. Boron/ Pagina12  

Tomado de  http://www.cubasi.cu

viernes, 30 de agosto de 2013

¿Qué opina Latinoamérica del conflicto entre EEUU y Siria?

La mayoría de los gobiernos lationamericanos se muestran preocupados por la escalada de la tensión en torno a Siria y rechazan injerencia externa en el país árabe que se efectúen en contraposición de las normas internacionales.

Argentina

Argentina, que durante este mes ejerce la presidencia provisional del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, rechazó fuertemente una hipotética intervención en Siria. "Lo que Argentina jamás propondrá, ni avalará, es una intervención militar extranjera. El Gobierno y el pueblo argentino no serán cómplices de nuevas muertes", según el comunicado de la Cancillería argentina.

Venezuela

"Un ataque contra Siria pudiera ser el inicio de una gran guerra desastrosa", declaró el mandatario venezolano, Nicolás Maduro, y pidió una solución diplomática del conflicto. Asimismo, denunció que una presunta banda de sicarios tenía como objetivo asesinarlo coincidiendo con un "ataque internacional" a Siria y pidió estar alerta para garantizar la paz "en cualquier circunstancia".

Ecuador

 "Ratificamos la vocación pacifista del Ecuador y el rechazo de cualquier injerencia, más aún militar, en el problema sirio", declaró el presidente ecuatoriano, Rafael Correa. Además, subrayó que la situación en torno a Siria se parece a la de Irak hace una década.

"Ya no podemos ser ingenuos, aquí yo no creo en árbitros del bien y del mal, más aún de potencias que por su historial de política exterior (...) no tienen ninguna solvencia moral para convertirse en los árbitros del bien y del mal del mundo", dijo en una rueda de prensa hablando sobre la situación.

Cuba

Según la Cancillería cubana, "una agresión contra Siria provocaría gravísimas consecuencias para la ya convulsa región de Oriente Medio". "Es necesario recordar que quienes más abogan hoy por una acción militar contra Siria son los mismos que lanzaron cruentas guerras sin mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, bajo la mentira deliberada de la existencia de armas de exterminio en masa o con el pretexto de la protección a civiles", dicta el comunicado de la Cancillería cubana.

Bolivia

El presidente de Bolivia, Evo Morales, rechazó un posible ataque extranjero y acusó al presidente Obama de incitar "guerras" para apropiarse de los recursos naturales de algunos países. "Ya no puede imponer dictaduras militares" como, a su juicio, hizo antes, por lo que ahora financia conflictos internos en algunos países para intervenirlos y apropiarse de sus recursos naturales, dijo Morales.

Brasil

La posición del Gobierno de Brasil es no apoyar una intervención militar en Siria sin el aval del Consejo de Seguridad de la ONU, según declaró el ministro de Exteriores brasileño, Luiz Alberto Figueiredo. Además, Brasil condenó el uso de gases tóxicos en el suelo sirio, pero instó a esperar los resultados de la investigación de la ONU.

Nicaragua

 El mandatario de Nicaragua, Daniel Ortega, se mostró en contra de la eventual intervención en Siria y llamó a los países a encontrar una salida pacífica. "Este es el mundo donde nos encontramos con lo que es esa práctica imperialista, que viene desde el colonialismo, el neocolonialismo, el imperialismo, que se niega a aceptar que el mundo ha cambiado, que no es cierto que pueden hacer lo que les da la gana", reiteró el líder sandinista. "Más que nunca tenemos que fortalecer la unidad de nuestros pueblos, desde la unidad acá en Centroamérica, pequeña región que tiene su peso específico, no para lanzar guerras como esas, sino para acabar con la pobreza", reiteró Ortega.

México

 El canciller mexicano, José Antonio Meade Kuribreña, considera que una intervención militar en Siria se antoja "importante y urgente". El alto cargo se mostró partidario de que "se agoten las posibilidades de investigación de la ONU". "Hacemos votos para que los países involucrados muestren la fortaleza de la arquitectura de las instituciones actuales como marco en el que se den los siguientes pasos de una intervención, que a todas luces se exige como importante y urgente", indicó en una entrevista con EFE.

Colombia 

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, dijo que "la situación en Siria nos preocupa enormemente" y llamó a la comunidad internacional a no quedarse indiferente ante la matanza de civiles inocentes en este país árabe. Además, la Cancillería colombiana se pronunció a favor de la investigación del uso de armas químicas, que calificó de "crimen terrible".

Guatemala

El canciller de Guatemala, Fernando Carrera, confirmó a TeleSUR que su país apoya la postura de EE.UU. en relación a una intervención en Siria.    


Fuente: RT
Tomado de  http://www.mdzol.com

miércoles, 28 de agosto de 2013

Turquía apunta misiles hacia Siria

Turquía giró sus misiles tierra-tierra hacia Siria en la provincia meridional de Hatay, como preparativo para una posible operación militar contra el vecino en guerra.

El ejército turco desplegó un número de misiles en el distrito Kirikhan de Hatay y apuntó los misiles "Stinger" y "I-Hawk" hacia Siria, informó el diario turco en inglés Today's Zaman.

Mustafa Aydogdu, vocero de la Dirección de Manejo de Desastres y Emergencias, dijo en una reunión en Estambul que Turquía envió a su frontera con Siria a algunos trabajadores profesionales entrenados para identificar y descontaminar armas químicas.

"Incrementamos significativamente nuestras medidas desde la semana pasada en preparación particularmente en caso de un ataque químico. Tenemos expertos que podrían enfrentar los ataques químicos y hemos desplegado a casi todos ellos en Kilis, Hatay y Sanliurfa", agregó.

Turquía, que comparte 900 kilómetros de frontera con Siria, alberga a unos 200.000 refugiados sirios y ha sido un firme apoyo de los combatientes opositores que luchan contra el gobierno sirio.
 
Tomado de http://spanish.china.org.cn

martes, 27 de agosto de 2013

La noticia esperada ha llegado: la Marina y el Ejército de Rusia movilizados a favor de Siria

Según fuentes militares rusas una flota de guerra rusa entre la que está el barco Chabanenko se acerca al puerto sirio de Tartús. La web israelí Debka informa que desde el sábado pasado el ejército ruso está en estado de alerta frente a la eventualidad de un ataque imperialista de los EEUU, Gran Bretaña y Francia contra la gloriosa República árabe siria.



Nos consta que no solamente el pueblo ruso sino de todas las repúblicas que un día estuvieron juntas en la Unión Soviética respaldan masivamente estos decisivos movimientos destinados a dar protección a la gloriosa Patria de Juan El Damasceno, El Attrach, Michel Aflaq y Hafez Al Assad.

Esperamos que barcos ucranianos, iraníes, libaneses y chinos se unan al esfuerzo ruso


Tomado de  http://resistencialibia.info/?p=6270

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