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martes, 24 de junio de 2014

Afectados por contaminación de Chevron denuncian ante la ONU

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Los afectados por la contaminación provocada por la petrolera estadounidense Chevron en Ecuador denunciaron el lunes, ante el Consejo de los Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra (Suiza), las violaciones perpetradas por la empresa en la Amazonía ecuatoriana.

"Vamos a explicar la forma con la que Chevron viola los Derechos Humanos, no respeta las leyes del Ecuador, ni tampoco el Derecho Internacional, cómo agredió el ambiente y los principios del debido proceso", según el portavoz de la Unión de Afectados por las Operaciones de Texaco (Udapt), Pablo Fajardo.

La organización planteó el objetivo de su denuncia que consiste en convencer a la ONU de que apruebe un convenio internacional vinculante, que las compañías como Chevron se vean obligadas a cumplir y respetar.

Según las autoridades ecuatorianas, durante los casi 30 años que estuvo activo ‘Texaco’, la filial de la petrolera Chevron en la Amazonía, ésta vertió 16,8 millones de galones de petróleo en el ecosistema y otros 18,5 mil millones de galones de aguas tóxicas en los suelos y ríos.

Las operaciones de la petrolera en la Amazonía ecuatoriana dejaron unos 30 mil afectados, que proceden de pueblos ancestrales que han vivido, durante décadas, ese impacto y han visto morir a sus hermanos por enfermedades de distinta índole, generadas por la contaminación ambiental.

En este sentido, Ecuador declaró la puesta en marcha de una campaña denominada “La mano negra de Chevron”, con el fin de seguir denunciando al mundo lo que hizo ‘Texaco’, comprada por Chevron en 2001, en la selva amazónica. 
 
HispanTV

miércoles, 28 de mayo de 2014

Chevron: 50 años de impunidad tras contaminar zonas con gran biodiversidad

Chevron: 50 años de impunidad tras contaminar zonas con gran biodiversidad

Coincidiendo con la Asamblea General de Accionistas de la petrolera estadounidense Chevron, cientos de entidades de todo el mundo han convocado actos para rechazar las prácticas dañinas para el medioambiente de la compañía.

Este miércoles, en la localidad de Midland, Texas, se reúnen los accionistas de la segunda petrolera de EE.UU. y una de las más poderosas del planeta, por lo que diferentes organizaciones de los países afectados por sus actividades hicieron un llamamiento público para denunciar las acciones de la multinacional.

Uno de los principales afectados es Ecuador, donde en 1964 la petrolera estadounidense Texaco, que más tarde sería absorbida por Chevron, firmó con el gobierno de turno un contrato de concesión para la extracción de petróleo en la Amazonía de ese país.


Empezaba así uno de los peores desastres medioambientales de la historia debido a las malas prácticas extractivas empleadas por la compañía, que por consiguiente afectaron al ecosistema, a las personas, a las especies; alteraron tanto el medioambiente que hasta obligaron a desplazarse a poblaciones indígenas de sus territorios ancestrales.

En 1992 la petrolera salió del país dejando contaminada una de las regiones con mayor biodiversidad del planeta e ignorando las responsabilidades frente a las comunidades afectadas por sus actividades.


Durante los casi 30 años que duró la concesión, Texaco (Chevron) perforó y operó 356 pozos de petróleo en la Amazonía ecuatoriana, abriendo para ello unas 1.000 fosas, sin ningún tipo de recubrimiento o material que impidiera que se filtraran los residuos de crudo que en ellas se arrojaban con el afán de disminuir sus costos de producción.

Se calcula que se vertieron aproximadamente 80.000 toneladas de residuos tóxicos en un área de unas 500.000 hectáreas, por lo que este desastre petrolero ha sido calificado por algunas organizaciones ecologistas como "el peor de la historia".


Además, se estima que esta contaminación se ha cobrado al menos 1.400 vidas en la región, por enfermedades derivadas de los vertidos. Muchos indígenas y agricultores siguen afectados por las secuelas, que incluyen malformaciones de nacimiento y distintos tipos de cáncer.

Los habitantes de las zonas afectadas iniciaron en 1993 el primer juicio en un tribunal de Nueva York contra la multinacional, pero esta presionó para que la jurisdicción pasara a Ecuador, donde el sistema judicial era "perfecto para procesar este litigio".


No obstante, tras varios años de batalla judicial, en 2011, una corte de la nación sudamericana condenó a la petrolera a pagar 19.000 millones de dólares de indemnización por daños ambientales, sociales y culturales, y más tarde la sentencia fue ratificada por la Corte Suprema de Justicia del Ecuador, pero se rebajó la suma a 9.500 millones de dólares.

Sin embargo, la compañía se ha negado a pagar la indemnización y denunció como fraudulento ese juicio ante un tribunal de Nueva York, donde los jueces, en un proceso poco transparente, decretaron en marzo pasado que la sentencia dictada en el país andino se "obtuvo a través de medios corruptos".


De acuerdo con documentos filtrados por WikiLeaks, Chevron incluso pidió a la Embajada de EE.UU. en Quito que presionara al Gobierno ecuatoriano para frenar la demanda en su contra interpuesta por los damnificados.

La compañía también afirmó que no es responsable por el daño ambiental en la selva Amazónica y que se debe solicitar el monto de la condena al Gobierno ecuatoriano, ya que en 1998 "el Estado la liberó de sus responsabilidades".


Chevron también ha llevado al Estado latinoamericano al Tribunal Arbitral de La Haya para intentar obligar a que sea Ecuador quien asuma la millonaria condena. El Gobierno ecuatoriano ha denunciado que el juicio no es entre el Estado y la transnacional, sino entre entidades privadas, lo cual "no es materia de arbitraje". Sin embargo, la corte se declaró competente para tratar el caso.

El juicio contra Chevron es considerado uno de los más paradigmáticos procesos sobre derechos humanos y ambientales, por ello cientos de entidades de varios países se han sumado a esta lucha para rechazar las prácticas dañinas para el medioambiente y para la integridad de su población, llevadas a cabo por la compañía norteamericana. 
 
Rusia Today

lunes, 14 de octubre de 2013

Chevron: Petrolera contaminante y deportiva




La empresa norteamericana cuestionada universalmente por los daños ambientales que provoca en los países que opera comercialmente ha logrado el gran objetivo de empezar a explorar el yacimiento neuquino Vaca Muerta gracias a un decreto que firmó el gobierno que administra Cristina Fernández de Kirchner. La multinacional norteamericana en su estrategia de limpiar su imagen usa al deporte como pantalla.

El pasado 7 de julio “Toxic Sport”, una organización ambientalista que condena actividades deportivas impulsadas por multinacionales que contaminan al planeta, repudió la realización de la 52º edición de la Chevron Manhattan Beach Grand Prix 2013, una de las carreras ciclísticas más antiguas y tradicionales de Estados Unidos que lleva el nombre de la multinacional que auspicia la competencia.

Muy lejos de Estados Unidos, en el momento que “Toxic Sport” hacía su denuncia ante la empresa que comete devastadores daños contra el medio ambiente, el gobierno argentino, a través de YPF, profundizaba sus negociaciones con la corporación que preside John Watson. El acuerdo se cerró el 16 de julio, una semana después de la protesta en Manhattan. La historia es conocida: otra empresa del imperio que llega a Latinoamérica para desbastar y dañar nuestro suelo.

Una de las formas que tiene Chevron de desviar la atención de sus grandes daños ambientales es aferrándose a la edulcorada Responsabilidad Social Empresaria (RSE), esa cuestionada estrategia que utilizan las empresas más poderosas del planeta para maquillar la realidad. En esos métodos casi siempre aparece el deporte y la vuelta ciclística es uno de los tantos ejemplos.

La empresa descendiente del imperio Standard Oil, creado por el magnate John D. Rockefeller en 1870, además de Estados Unidos, tiene presencia en treinta y siete países, y en esos lugares desarrolla una política comercial y social para imponer su marca. Chevron es la segunda petrolera del mundo detrás de Exxon Mobile, también heredera del emporio Rockefeller, y la revista Fortune la calificó como la quinta empresa con mayor caudal monetario del mundo.

Dispone de importantes yacimientos petrolíferos y de gas natural, refinerías de petróleo y buques petroleros. Pero principalmente posee un inmenso poder que influye en las decisiones políticas de los países en los que opera comercialmente. Pero a pesar de sus estrategias no puede ocultar el rótulo que la dictamina como una de las multinacionales que mayor daño le ocasiona al planeta.

Uno de los casos paradigmáticos de contaminación la produjo Chevron-Texaco en Ecuador. 103 millones de litros de crudo derramado (650 mil barriles), 63.000 millones de litros de agua tóxica arrojada a ríos y la contaminación de dos millones de hectáreas. Territorios contaminados, pérdida de cultivos y muertes de animales padecieron pueblos indígenas y campesinos. Todos hechos aberrantes por lo que la Justicia de Ecuador condenó pagar a la petrolera norteamericana 19.000 millones de dólares.

A pesar que el 7 de noviembre de 2012, en Argentina, el juez civil Adrián Elcuj Miranda aceptó el pedido de los tribunales ecuatorianos para establecer un embargo preventivo sobre los bienes de la petrolera Chevron Argentina S.R.L, a principios de junio de 2013 la Corte Suprema de Justicia dio marcha atrás con dicho embargo y cumplió los deseos de la corporación norteamericana y del CEO de YPF, Miguel Galuccio, para que Chevrón pueda explotar en Vaca Muerta, una formación de hidrocarburos no convencionales emplazada sobre el territorio de las comunidades mapuche Kaxipayiñ y Paynemil.

Ignorando los reclamos de la Confederación Mapuche y las comunidades originarias asentadas en la zona, verdaderos dueños de esas tierras, dejando de lado la política de nacionalización petrolera (hace poco más de un año se rompió en vínculo comercial con la española Repsol) y desoyendo los reclamos de organismo ambientalistas que cuestionan la contaminación que produce la petrolera estadounidense, el gobierno argentino firmó el decreto 929/13, que instrumenta el Régimen de Promoción de Inversión para la Explotación de Hidrocarburos.

Con esta medida, la política energética del país se aleja de los avances plasmados en la Ley de Soberanía Hidrocarburífera. Sin embargo, el Viceministro de Economía, Axel Kicillof, manifestó que el convenio entre YPF y Chevron “va a permitir un carnaval de actividad petrolera y es una enorme muestra de soberanía”.

El acuerdo está enfocado en la explotación con la cuestionada técnica de fractura hidráulica (fracking), lo que significa la adopción por parte de Argentina de la tecnología y la forma de explotación que quieren las grandes corporaciones petroleras norteamericanas.

“Es la megaminería de los hidrocarburos” dijo Diego Di Risio, integrante del Observatorio Petrolero Sur, al referirse al fracking. Por la contaminación ambiental que produce, las enfermedades que trae aparejadas y la inmensa cantidad de agua que insume, este método ha sido prohibido por completo en Francia y Bélgica y en algunos estados de Sudáfrica, Canadá, Estados Unidos, Australia y Suiza.

El deporte como pantalla

Con sus millones de dólares obtenidos por el negocio petrolero, Chevron utiliza al deporte para acompañar causas y también para impregnarle prestigio social a su marca. Es en su país natal en donde Chevron acompaña comercialmente a diversas franquicias en su andar deportivo. La petrolera patrocina oficialmente a los Seattle Seahawks, equipo que compite en la Liga Nacional de Football (LNF), y a los Hornets de New Orleans, conjunto de básquet que milita en la NBA. En ambos equipos la presencia de Chevron intenta ir más allá de lo comercial e impulsa actividades de carácter social.

La petrolera también acompañó durante un par de temporadas al piloto Juan Pablo Montoya en Nascar, una de las competencias automovilísticas más importante de Estados Unidos. Pero los magros resultados influyeron para que el colombiano deje de lucir en su automóvil el azul y rojo de Chevron.

Pero al prestigio Chevron lo buscó y lo encontró con el World Challenge, el torneo de golf que organiza la Fundación Tiger Woods. El certamen que impulsa la organización que encabeza uno de los mejores jugadores de golf de la historia tiene un fin benéfico y durante cuatro años tuvo el auspicio de la multinacional estadounidense.

Pero también ha dicho presente en eventos deportivos fuera de Estados Unidos. Uno de esos casos es el Torneo de Golf de la Amistad de Venezuela que organiza la Asociación Venezolana Americana de Amistad y lleva como Copa Chevron. El hecho es fácil de entender al ser el país caribeño uno de los lugares estratégicos de la exploración petrolera por parte de la empresa que conduce Watson. Chevron explota ese suelo desde 1920 y desde el 2006 se fusionó con Petróleos de Venezuela (PDVSA) para crear la sociedad mixta Petroboscán que explora el campo de Boscán, en donde producen 107.000 barriles de crudo por día. Otro claro ejemplo de cómo las garras del imperio sigue perforando el suelo latinoamericano.


por Marcelino Gasseuy

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