© REUTERS Guillermo Granja
Coincidiendo con la Asamblea General de Accionistas
de la petrolera estadounidense Chevron, cientos de entidades de todo el
mundo han convocado actos para rechazar las prácticas dañinas para el
medioambiente de la compañía.
Este miércoles, en la localidad de Midland, Texas, se reúnen los
accionistas de la segunda petrolera de EE.UU. y una de las más poderosas
del planeta, por lo que diferentes organizaciones de los países
afectados por sus actividades hicieron un llamamiento público para
denunciar las acciones de la multinacional.
Uno de los
principales afectados es Ecuador, donde en 1964 la petrolera
estadounidense Texaco, que más tarde sería absorbida por Chevron, firmó
con el gobierno de turno un contrato de concesión para la extracción de
petróleo en la Amazonía de ese país.
Empezaba así uno de los peores desastres medioambientales de la
historia debido a las malas prácticas extractivas empleadas por la
compañía, que por consiguiente afectaron al ecosistema, a las personas, a
las especies; alteraron tanto el medioambiente que hasta obligaron a
desplazarse a poblaciones indígenas de sus territorios ancestrales.
En
1992 la petrolera salió del país dejando contaminada una de las
regiones con mayor biodiversidad del planeta e ignorando las
responsabilidades frente a las comunidades afectadas por sus
actividades.
Durante los casi 30 años que duró la concesión, Texaco (Chevron)
perforó y operó 356 pozos de petróleo en la Amazonía ecuatoriana,
abriendo para ello unas 1.000 fosas, sin ningún tipo de recubrimiento o
material que impidiera que se filtraran los residuos de crudo que en
ellas se arrojaban con el afán de disminuir sus costos de producción.
Se
calcula que se vertieron aproximadamente 80.000 toneladas de residuos
tóxicos en un área de unas 500.000 hectáreas, por lo que este desastre
petrolero ha sido calificado por algunas organizaciones ecologistas como
"el peor de la historia".
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Además, se estima que esta contaminación se ha cobrado al menos
1.400 vidas en la región, por enfermedades derivadas de los vertidos.
Muchos indígenas y agricultores siguen afectados por las secuelas, que
incluyen malformaciones de nacimiento y distintos tipos de cáncer.
Los
habitantes de las zonas afectadas iniciaron en 1993 el primer juicio en
un tribunal de Nueva York contra la multinacional, pero esta presionó
para que la jurisdicción pasara a Ecuador, donde el sistema judicial era "perfecto para procesar este litigio".
No obstante, tras varios años de batalla judicial, en 2011, una
corte de la nación sudamericana condenó a la petrolera a pagar 19.000
millones de dólares de indemnización por daños ambientales, sociales y
culturales, y más tarde la sentencia fue ratificada por la Corte Suprema
de Justicia del Ecuador, pero se rebajó la suma a 9.500 millones de
dólares.
Sin embargo, la compañía se ha negado a pagar la
indemnización y denunció como fraudulento ese juicio ante un tribunal de
Nueva York, donde los jueces, en un proceso poco transparente,
decretaron en marzo pasado que la sentencia dictada en el país andino se
"obtuvo a través de medios corruptos".
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De acuerdo con documentos filtrados por WikiLeaks, Chevron incluso pidió a la Embajada de EE.UU. en Quito que presionara al Gobierno ecuatoriano para frenar la demanda en su contra interpuesta por los damnificados.
La
compañía también afirmó que no es responsable por el daño ambiental en
la selva Amazónica y que se debe solicitar el monto de la condena al
Gobierno ecuatoriano, ya que en 1998 "el Estado la liberó de sus
responsabilidades".
Chevron también ha llevado al Estado latinoamericano al Tribunal
Arbitral de La Haya para intentar obligar a que sea Ecuador quien asuma
la millonaria condena. El Gobierno ecuatoriano ha denunciado que el
juicio no es entre el Estado y la transnacional, sino entre entidades
privadas, lo cual "no es materia de arbitraje". Sin embargo, la corte se
declaró competente para tratar el caso.
El juicio contra Chevron
es considerado uno de los más paradigmáticos procesos sobre derechos
humanos y ambientales, por ello cientos de entidades de varios países se
han sumado a esta lucha para rechazar las prácticas dañinas para el
medioambiente y para la integridad de su población, llevadas a cabo por
la compañía norteamericana.
Rusia Today