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| Lugar de los hechos |
Hay
noticias que, amparadas en grandes titulares, se asoman a los medios para
desaparecer horas más tarde, sin necesidad de esperar al otro día. Son noticias
que no tienen más sentido que sus fugaces titulares. El resto, la noticia,
carece de importancia.
El pasado miércoles 29, uno de esos fugaces titulares irrumpió en algunos
grandes medios. El periódico El País, por ejemplo, titulaba: “Funcionarios de
EE UU, heridos en Venezuela”.
Eso era todo. La noticia era lo de menos. De hecho, la noticia era el titular.
“Funcionarios de EE UU heridos en Venezuela”. Dos funcionarios habían resultado
heridos de bala “en circunstancias aún no aclaradas” y que, apuntaba la BBC,
“pudo ser una pelea”.
¿Quiénes son los heridos? Esto era al respecto lo que publicaban medios y
agencias:
“El vocero del Departamento de
Estado, William Ostick, confirmó el martes a la AP que dos funcionarios de la
sede diplomática resultaron heridos pero no dio más detalles sobre el
incidente”.
“Desde Washington , un portavoz del departamento de Estado
también confirmó el incidente y dijo que los heridos no son parte del personal
diplomático, sino de otras agencias que tienen presencia en Venezuela”.
“Entre los lesionados está un agregado militar identificado como Roberto
Ezequiel Rosas, confirmó The Associated Press con una portavoz de la policía
caraqueña que se abstuvo de dar su nombre porque no está autorizada para hacer
declaraciones”.
“La embajada indicó en su comunicado que las heridas sufridas por los dos
hombres no parecen ser de gravedad, y que su personal está en contacto con
ellos y con sus familiares”.
“Ni la policía ni la embajada suministraron las identidades o los cargos de los
funcionarios afectados”.
Queda claro que los heridos son dos funcionarios diplomáticos que no son
funcionarios diplomáticos y que una portavoz de la policía caraqueña que no
está autorizada a informar, informa e identifica como agregado militar a uno de
ellos que, según Washington, es “parte de otras agencias” que tampoco se
confirman.
¿Dónde ocurrió? La agencia AP fue la primera en dejarlo claro: “los hechos
ocurrieron en un centro comercial del este de la capital”. Un “centro
comercial” que pasaría a convertirse un día más tarde en “un local de un centro
comercial”. Para Globovisión en “un local nocturno”, que en El País se
transformó en un “club nocturno” y del que, a fuerza de indagar acabé sabiendo
que se trataba del Club Antonella 2012, ubicado en los sótanos de un centro
comercial del municipio Chacao , un centro de "recreación de adultos"
y en el que alrededor de la barra vertical, entre otras técnicas, jóvenes
muchachas se ocupan de la animación social del club hasta muy altas horas de la
madrugada.
¿Testigos? Nadie. No hay testigos. Tal parece que cuando se originó la supuesta
pelea en el presunto club y supuestos funcionarios resultaron aparentemente
heridos tras una hipotética pelea, no había nadie, ningún otro cliente que
pudiera aportar algunas luces sobre tantas hipótesis. Ni siquiera alguna de las
mujeres empleadas en el club. Hasta los camareros eran supuestos. Ningún
testigo que pudiera aportar algún dato sobre lo ocurrido ha merecido el interés
de los medios excepto para reseñar que los autores de los disparos huyeron
inmediatamente.
Supongo que no hace falta una pócima mágica para disipar la bruma
informativa y acabar entendiendo la noticia. Lo que pasó te lo dice la hora y
te lo cuenta el lugar. Pócima va, pócima viene, y no precisamente mágicas,
cualquier imbécil se transforma, mientras se consume la madrugada en el club
nocturno, en unos grados más imbécil.
Eso fue lo que pasó. En cualquier buscador de Internet encuentras el más amplio
surtido de noticias y titulares al respecto de hechos semejantes: “Masiva pelea
en club nocturno de San Louis”, “Tiroteo en club nocturno de Moscú”, “Príncipe
Cashiragi hospitalizado tras pelea en club nocturno”, “Cuatro policías
involucrados en pelea en club nocturno en Washington”, “Sofía Vergara deja al
descubierto un pecho en pelea en club nocturno”, “Lindsay Lohan protagoniza
pelea en club nocturno”, “Tony Parker se ve envuelto en una pelea en un club
nocturno de Nueva York”, “Chris Brown y Drake se lían a botellazos en club
nocturno”, “Ex estrella de Disney pelea con su novio en club nocturno”,
“Sangrienta pelea en club nocturno de Manhattan”, “Pelea en club nocturno de
Orlando provoca pánico”, “Pelea de stripers en pleno club nocturno de
Chicago”…
Eso fue lo que hubo, pero la noticia era el titular: “Funcionarios de EE UU
heridos en Venezuela”. Como un club nocturno es un concepto muy vago, a la hora
de redactar el titular optaron por uno más concreto: Venezuela. Otra noticia
fugaz que en su sombría estela pasa y nos vuelve a dejar a Venezuela
amenazando, agredediendo, “hiriendo” a los EE UU.
Koldo Campos
Sagaseta
Rebelión
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